Autor: Antoni Garçía
martes, 24 de julio de 2007
Sección: Escritos antiguos
Información publicada por: Adoni
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El judaísmo en Orleyl S.V a.C.
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Topografía Ibérica.
Uno de los progresos en la toponimia ibérica lo conforman las
referencias a su geografía que se pueden encontrar, bien en algunas de sus
acuñaciones de moneda, bien en sus panegíricos a los difuntos, en plomo, y en
la epigrafía en general.
A este respecto cabe señalar como destacable la mención topográfica que
se hace en la quinta línea del plomo de la serie Orleyl, VII; A, que
transcribimos a continuación:
"zmr : rbt.tarbty : ´sprbkrbh / ´snyrgh : ´snypl´sbr"
La primera palabra que nos indica la situación de la propia necrópolis,
"zmr", [zemmer], por [zemmeret], cogollo, guía, cima, punta, de Ezequiel
17,3.22, 31,3.10.14.
Comprobar que aún hoy dicho lugar se conoce como la Punta, la PUnta de
Orlyel, nos indica la permanencia de su antigua denominación, aunque ésta se
ha traducido.
Hay otros lugares de nuestra geografía ibérica, como Sa Murta, entre el
término de Bolulla y Tárbena, que designa una punta frente a Tárbena, de igual
o mayor altura que ésta, y que nos indica la pervivencia de la palabra.
En el segundo sintagma de la línea cinco, vemos "rbt-.tar-bty", que
debemos leer en su final como casa de la colina; casa del alto de la colina.
El uso de la raíz ".tar", con dálet, [tur], cerro, montaña, nos indica
que ésta palabra puede funcionar como toponímico junto a [bet], así debemos
leer ".tar-bty" [tur-bet] ó [tur-bayyit]. Pero presumimos que una necrópolis
no es una casa propiamente, ni un templo, sino el lugar donde residen nuestros
difuntos, la última casa.
Este sintagma me recuerda el nombre de un pequeño lugar, junto a Alcoi,
Turballos, y también a la propia Tárbena, donde un segundo segmento "abn" ó
"bny", nos daría, construída sobre el cerro, encima del cerro.
La calificación "rbt", a ésta montaña, entendida con referencia a su
tamaño nos indica la altura, medida su grandeza en elevación sobre el nivel
del resto de lugares a su alrededor.
Resolver porqué eligieron nuestros ibéricos una altura, la montaña más
elevada, para situar en su cogollo, en su cima, la necrópolis, nos muestra esa
concepción quasi sagrada de dichos lugares.
Podríamos leer así, bella para acercarse, pero entendiendo no sólo la
vista desde el lugar, sino también su posible uso militar, lugar adecuado para
defenderse, o presentar batalla.
En el siguiente sintagma "´spr-bkrbh / ´snyrgh", nos lleva bien a leer
"krwb" Querubín, animal fantástico relacionado con divinidades y con el culto,
o "qrb", que és (mediante k x q) lo que pretende expresar el escrito.
El verbal "qrb", físicamente acercarse, aproximarse, avecinarse,
arrimarse, acceder, acudir, presentarse, tiene una referencia en el campo
cultual, acercarse a servir al templo, pero también para presentar batalla,
combatir, de modo que se produce una identificación de lugares, como aptos
para la batalla y también para el descanso eterno.
Pero en una necrópolis, el uso de "qrbh", debe entenderse como un
sustantivo, referido al interior del ser vivo, sus vísceras, sus tripas,
entrañas, su intimidad. En la necrópolis el que se ofrece és el difunto, en la
cercanía al cielo, en su proximidad a Dios.
El último sintagma de la línea cinco, "´sn-yrgh", nos indica también el
término temporal, de años "´sny", ò de conciencia "´sny", de sueño y del
descanso, "yrgh" x "yrgo", tranquilidad, serenidad, sosiego.
Nuestros ibéricos veían también la montaña como lugar de sosiego, lugar
donde buscar la paz y estar tranquilo, acabado el ajetreo de la vida, que por
oposición se registra en el valle.
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