Publicado por:
María Luisa Savirón Cuartango
Ángel L. Mayoral Castillo
Es la intención de este pequeño artículo llamar la atención sobre un fenómeno que hemos visto repetido en distintos lugares y que resulta especialmente llamativo: se trata de la comunicación, mediante un orificio, entre dos oquedades formadas o practicadas en bloques graníticos, o la comunicación de una de ellas con el exterior.
Su observación por vez primera nos hizo pensar en un fenómeno singular -sobre una piedra concreta- de desgaste de granito en proceso de descomposición, producido por agentes atmosféricos generales y algún agente local de extraordinaria virulencia. Quedaba explicado –en principio- por la observación en el contorno de evidencias de incendio, o incendios repetidos, que han calcinado hasta las encinas más longevas.
En este caso, se nos presentaba una oquedad comunicada hacia un “resbalón” exterior sobre una peña de tamaño regular, exenta de otras formaciones y apoyada sobre un bloque redondeado. El entorno se observa antropizado, pero sin evidencias claras de poblamiento.
(Fotos Caso 1)
No dejó de sorprendernos un segundo hallazgo, en un entorno próximo, en un paraje que también había sufrido la acción del fuego, pero en unas rocas que presentan un desgaste menos violento (la vegetación, debido a la pobreza del suelo nunca debió ser abundante), con el orificio en lugar más elevado, e integrado en unos bloques que presentan piletas horizontales y verticales de varios tamaños. El proceso de “arenización” es aquí –por lo dicho- menos acusado.
(Fotos Caso 2)
Un tercer hallazgo, éste en un lugar distante varios kilómetros, a más elevada altitud y con una orientación y una configuración del paisaje totalmente diferente, comienza a invitarnos inevitablemente a prestarle atención al asunto. Aquí no estamos ya ante un bloque exento, sino ante un pequeño canchal no muy elevado en el que se observan también algunas otras piletas. En la que nos ocupa -la que exhibe el orificio- podemos observar que casi llega a formar un pequeño “arco”; es decir: nos transmite la sensación de estar tallada.
El paraje en que se encuentra es la planicie de un pequeño cerro en la que pueden observarse también señales de transformación, sin que pueda asegurarse un poblamiento estable. No se observan señales evidentes de incendios; lo que pudiera ser el motivo de que no se observe –ni en el granito del canchal que soporta la pileta comunicada, ni en los bloques contiguos- el proceso de “arenización” de los casos anteriores.
(Fotos Caso 3)
Ya prevenidos, tuvimos la fortuna de observar en otro lugar distinto -y distante también varios kilómetros- de los dos anteriores, otro bloque granítico con estrías en el que se daba similar característica. Éste se encuentra en un canchal ligeramente inclinado, exento totalmente de otras formaciones graníticas y lejos de vegetación de cualquier tipo. El desgaste por agentes locales queda pues aquí descartado. Comunica una pileta en la parte superior del bloque con una acanaladura en la parte exterior, muy similar al primer caso.
(Fotos Caso 4)
Ya con la sospecha de que estábamos ante un fenómeno más corriente de lo que podría pensarse en principio, prospectamos de nuevo la zona en que habíamos observado los dos primeros casos. En un lugar cercano, en el mismo cerro, pero en orientación diferente, localizamos otra roca que presentaba de nuevo esta particularidad.
Aquí sí, el paraje está claramente antropizado y se observan señales claras de poblamiento; apareciendo incluso algo de cerámica, lo que no se da en las anteriores localizaciones. La roca parece haber sufrido un proceso de erosión similar a éstos, aunque algo más atenuado. Está integrada en los restos de un muro de piedras.
El orificio está asociado a una pileta con vertido al exterior, sin que se pueda apreciar “resbalón” o acanaladura que denuncie algún tipo de vertido.
(Fotos Caso 5)
Teníamos memoria de haber observado el fenómeno en algún otro poblamiento. Repasamos el archivo fotográfico y apareció –cómo no- en Ulaca.
En esta ocasión, lo observamos en un pequeño canchal muy parecido al caso tercero. El orificio aparece asociado ahora a una pileta de considerables dimensiones, junto a unos fondos de cabaña reconstruidos; muy cerca también –como puede apreciarse- de otro bloque granítico con un muro adosado.
(Foto Caso 6 - Ulaca)
No podemos con los datos de que se disponen aventurar hipótesis alguna sobre si estamos ante un modelo que pudiese servir para establecer una tipología; sin embargo, no hemos podido dejar pasar la ocasión de poner sobre aviso a cuantos –como nosotros- tienen una cierta afición a estudiar formaciones líticas que hayan podido ser creadas o utilizadas por el hombre. Quizás, si aparecen nuevos casos, se pueda plantear el asunto de manera más formal y aportar elementos de juicio que ayuden a quien corresponda a tenerlos en cuenta.
Es una posibilidad, aunque no desagüaría nunca del todo, puesto que el orificio está más elevado que el rasante; igual que en la piedra de El Joyuelo.
Y ya que hablamos de piedras perforadas, miren:
ANCLAS CHINAS DE PIEDRA EN PALOS VERDES (CALIFORNIA)
"La disputa más reciente sobre las migraciones de los chinos en América confirma que los especialistas actuales siguen con la misma mentalidad que los del siglo XIX. Se trata del caso de las anclas de piedra de Palos Verdes, una hermosa península situada a pocos kilómetros al sur de Los Ángeles, California, [Frank J. Frost, The Palos Verdes Chinese Anchor Mistery. Archeology 31/1, New York 1982]. Aquí también se manifiesta la intransigencia de las dos posiciones adoptadas por los científicos. En 1973, un barco de servicio de geología de la Armada de Estados Unidos encontró a cierta distancia de Palos Verdes, a gran profundidad, unas piedras evidentemente trabajadas por la mano del hombre, similares a las que se utilizaban en el Mediterráneo en la Edad de Bronce (ca. 1500/1100 a.J.C.). El manganeso depositado sobre estas rocas indicaba una larga inmersión en el fondo del océano. En 1975, frente a Palos Verdes, y a poca profundidad, dos buzos profesionales hallaron más de veinte piedras trabajadas alrededor de un escollo cubierto de algas y trajeron algunas a su base de Redondo Beach para examinarlas.
William Clewlow, del Instituto de Arqueología de la Universidad de California, y James Moriarty, antropólogo de la Universidad de San Diego, declararon a la prensa que estas piedras eran anclas chinas y que debían tener entre 500 y 1000 años de inmersión. Mandaron algunos ejemplares a la Universidad de Minnesota y a un organismo científico chino. El historiador Fang Zhong Po publicó en China Reconstructs un artículo donde recordó la visita a América del monje Hwutshin y afirmó que las piedras perforadas eran de una roca típica del sur de China. El agujero servía para pasarles una cuerda y usarlas como anclas, y eran del tipo que se utilizó en China durante varios milenios.
Pero pronto aparecieron los contradictores, que aseguraron que este tipo de piedra también se encuentra en Monterrey, a 100 kilómetros al sur de San Francisco. El paso siguiente fue atribuir su confección a los emigrantes chinos del siglo XIX atraídos a California por la fiebre del oro. Los que no tuvieron suerte en las minas se dedicaron a su ocupación original, la pesca, confeccionándose sus propias anclas con piedra local. Las piedras grandes se usaban para los barcos y las pequeñas para las redes.
¿Es tan difícil saber –pregunta Paul Gallez- si una piedra ha estado sumergida durante un siglo o un milenio, y si la acumulación de manganeso ha podido hacerse en 100 o en 1.000 años? Y si esta cristobalita es típica de China o de California.
“Una vez más -recuerda Paul Gallez- los especialistas parecen más decididos a defender una tesis preestablecida que a buscar la verdad científica, por miedo a que ésta ponga en peligro sus teorías que han enseñado durante años. La resistencia al cambio es uno de los principales frenos al progreso científico”.
Más información sobre las áncoras de piedra sumergidas en California nos la proporciona el Dr. Gustavo Vargas [Fusang – Chinos en América antes de Colón, México, Edición Trillas, 1980, pp. 42, 43 y 44], al decir que el profesor James R. Moriarty, de la Universidad de San Diego, declaró en 1976 que se descubrieron dos artefactos de piedra, una de forma cilíndrica y otro de forma equilateral, que se habían extraído de aguas profundas de la península de Palos Verdes (California).
El segundo hallazgo fue efectuado por el buque de investigación estadounidense “Pioneer”, que extrajo de los alrededores de Point Medecino (California) una gran piedra redonda que tenía un hueco en el centro, cubierta por una capa de mineral de manganeso. Por la tasa de acumulación de dicho mineral se pudo saber que la piedra estuvo en el fondo del mar entre 2.000 o 3.000 años. El profesor Moriarty sostiene que estas piedras son anclas de barcos chinos porque hay registros históricos que muestran como chinas esta formas, y también que en América no se usó jamás este tipo de piedra. Por lo demás, por su tamaño, debían ser de barcos transoceánicos. El doctor Fang Zhongfu, del Instituto de Investigaciones de Transporte Marítimo de Beijing, manifestó en 1980: “El descubrimiento de las anclas de piedra ofrece nuevas pruebas para el estudio de la historia del intercambio entre China y América”.
Nuevos informes, esta vez de 1984, señalan que hasta entonces se habían extraído del mar californiano de Palos Verdes 35 anclas más, algunas de la cuales llegan a pesar 138 kilos, y que fueron fechadas con una antigüedad de hasta 3.000 años.
Llegados a este punto, leemos en Fusang, de Gustavo Vargas, que, descartada la idea que la presencia de naves y pobladores y comerciantes chinos significaba un descubrimiento, y aceptando la múltiple existencia de pueblos diversos entre los habitantes primitivos de América, no es absurdo admitir que desde la más remota antigüedad hubo contactos e intercambios periódicos con los chinos, Han (nombre de cinco dinastías chinas) y manchú o tártaros, de los que al paso de los años y contra las muchas destrucciones y depredaciones del medio ambiente y de los hombres quedan vestigios."
http://www.cristobalcolondeibiza.com/2esp/2esp15.htm
Unas simples piedras perforadas ¿verdad? Menuda polémica.
Aparte de las de las anclas de diferentes tamaños parece que se utilizaban otras más pequeñas como pesas para las redes. Recuerdo haber leído algo sobre la utilización de piedras parecidas como pesas de telar, lamento no acordarme de la fuente.
Ayer coloqué un enlace en el foro del "Silbo" en el que detallan como los olmecas fabricaban unos silbatos perforando unas piedras.
Hoy he encontrado esto, sobre la cultura mapuche:
Los instrumentos para cavar y remover la tierra usados por los aborígenes chilenos eran: el tridente, semejante a una horqueta de madera de tres puntas, con una piedra perforada introducida en el extremo superior para darle más peso; la azada, especie de azadón, y unas palas de piedras o de madera, como puede verse en el gráfico.
http://www.angelfire.com/de/araucania/alimentos.html
Es un ejemplar excelente, y de un tipo diferente a las que yo he visto hasta ahora porque no va asociada con piletas, muy agradecido Frank. Me quedo con ganas de verla por el otro lado.
Ya decía en otro foro que no me interesa tanto saber si su origen es por erosión de los elementos o por acción humana. Porque, aceptando la hipótesis de la erosión, sólo desde el punto de vista geológico, ya tiene un notable interés; al menos para mí.
Observo que el granito está endurecido y no en proceso de arenización, por lo que -en las actuales circunstancias- se me hace difícil imaginar un agente que hubiese podido producir esta determinada forma por erosión. Sin embargo, no podemos desestimar que haya podido producirse un proceso de arenización anterior -por incendio o cualquier otra causa- y un endurecimiento posterior que haya conservado la forma. Esto vale para casi todos los casos expuestos.
Desde el punto de vista arqueológico: ya hemos visto que el hombre lleva haciendo agujeros en diversos materiales -incluida la piedra- desde muy antiguo. Sirva como ejemplo el siguiente enlace:
Excavaciones arqueológicas en el Cabezo Redondo (Villena, Alicante)
José María Soler García
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/05812848699126795410046/p0000026.htm
Y, como veíamos, es una manía que ya no se nos ha quitado nunca. Tenemos las cuentas de collar, los silbatos, las anclas, las pesas de telar, las pesas de artes de pesca (menos contaminantes que el plomo, por cierto), y algunas otras que -con la amable ayuda de ustedes- me propongo ir descubriendo.
En lo que se refiere a los casos que yo expongo, ya decía que en principio me interesa recopilar casos que puedan darse en otros berrocales (no creo que esta zona sea excepcional) y plantear alguna hipótesis de uso razonable, si es el caso.
Y puede que lo sea -al menos en alguno de ellos- porque puede observar que varios están en lugares de población constatados.
En lo que se refiere a la pileta de El Mirón, puedo estar perfectamente de acuerdo con usted. Sin embargo, se la tiene -tras varias prospecciones- por pila bautismal mozárabe integrada en el recinto de lo que fue un antigua iglesia de ese rito, y los vecinos de El Mirón suben todos los años en romería; no seré yo quien les saque del error, si es que lo están.
Por otra parte, no conozco ningún estudio sobre tipos y usos de estos de elementos. Quiero decir que igual pueden tener 5.000 años que 200, o menos, y no sirve el patrón del desgaste, puesto que algunos han estado a la intemperie y otros no.
Hace tiempo encontré con un curioso caso en una tinada en la que había siete piletas o pilas que desde luego se estaban utilizando para abrevadero. Es un despliegue poco habitual -al menos en esta zona- de piletas de piedra para este uso.
Y, como puede verse, no tienen agujero:
En mi opinión hay muchas pilas bautismales en iglesias que no difieren sustancialmente de este tipo de piletas de abrevadero; no podemos pues fiarnos en este caso del patrón agujero, por lo que expongo (sería descabellado hablar de siete pilas bautismales). Además el agujero de la pileta de El Mirón ha podido ser realizado en época posterior a la talla de la pila o pileta. Difícil cuestión.
P.D.2 (como te estoy tuteando y veo que me escribes de usted puedo cambiar mi tratamiento para los comentarios sucesivos si lo crees conveniente)
Saludos.
Vaya, resultó ser todavía era más interesante de lo que parecía en principio, porque parece que sí está asociada con una oquedad que se comunica con el exterior a través del orificio, como en casi todas las otras. Me ha encantado. La corona de oquedades en el puente se aprecia mejor, desde luego.
No, la discusión sobre la pila y las piletas no es baladí. Confieso -y así lo comentaba- que es muy extraño que se vean siete piletas de ese calibre en una tinada. Y es muy cierto lo que dices (ningún problema con el tratamiento) sobre la profundidad habitual y los agujeros de desagüe de las piletas para ganado. Convendremos en que son muy altas para gorrinos o gallinas. Muy bien visto.
Lo cierto es que además están en un paraje en el que hemos encontrado indicios claros de una posible ermita y un par de sepulcros antropomorfos, además de algunas piletas comunicadas bastante interesantes. Aún así, se me hace difícil aceptar la idea de siete pilas bautismales o pilas de sacrificio.
(En la tinada del fondo están las piletas)
No Frank, no me molesta que mezclemos pilas, al contrario, es un tema que me resulta muy interesante y al que vengo prestando atención desde hace algún tiempo. La idea que apunta de amarrar los animales a la propia piedra no la conocía y me ha resultado muy sugerente.
Tiene razón en cierto modo, Giannini, cuando menciona mi fijación con las piedras perforadas. Y digo "en cierto modo" porque mi fijación es en realidad con las piedras, en general.
Pero no es una fijación mía -ni siquiera de unos pocos, como se podría suponer- sino que ha sido base y sustento de culturas y civlizaciones desde el principio de los tiempos. Podría decirse incluso que, las piedras, ofreciendo su propia sustancia, fueron creando -eones antes de nuestro advenimiento- las circunstancias adecuadas.
La mitología griega recoge muy temprano la idea de piedra como elemento creador del mundo. Rea ofrece a Cronos una piedra -ónphalos- a Cronos en lugar de Zeus, y Cronos se queda tan satisfecho. Es el ónfalos, como ombligo del mundo, sacralizado en Delfos, bajo la custodia de un ser ya más luminoso, Apolo. Y no vamos a negar que fue un ombligo influyente.
Algo parecido a un ónfalos délfico tenemos aquí:
http://www.nocedadelbierzo.com/historia.htm
Con su correspondiente poema:
http://www.nocedadelbierzo.com/archivos/idonoce.pdf
Otros idolillos de piedra perforados muy interesantes pueden verse en el excelente poblamiento de Onnega: "Anta pintada de Antelas".
Es un enfoque, Frank, lo tuve en cuenta, pero por diferentes motivos no me animo a relacionarlo.
Pongo una con mayor perspectiva:
como se ve, en la de San Bartolo no se aprecian señales de otros elementos que pudieran hacernos pensar en una puerta: está introducida en el callejón, no excatamente a la entrada, y el orificio es pequeño -en mi opinión- para sujetar una puerta; que, por otra parte, debería ser enorme dada la altura.
En cuanto a la de Candelario, le pongo una de quicialera al uso, par que comprenda por qué tampoco me encaja la idea.
El hecho de que nuestra piedra no se necuentre alineada con puerta o ventana alguna, como sí ocurre con la que pongo ahora, me desanima considerablemente.
En Aragón se dice Callizo y también Gallizo. Son incluso apellidos.
Aquí os dejo unos bonitos callizos de Uncastillo (Cinco Villas, Zaragoza)
http://pobladores.lycos.es/channels/magazine/Uncastillo/area/41
"Es llamativo, por otro lado, que un elemento asociado a la vivienda judía, como es la oquedad o hendidura tallada en la parte superior de la jamba derecha de la puerta de entrada, donde se colocaba la mezuzah -pequeño estuche que contiene el texto versificado de la Semah, o profesión de fe del judaísmo-, haya sido sustituida por una cruz en muchos edificios."
Supongo que se refiere a esto:
No se han conservado muchos, efectivamente. He visto una cruz de calvario -cristianizando, como dice- en la Poasada de la Sinagoga, en Ávila. Lamento no tener imágenes.
Me tomo la libertad de traer el enlace de la foto del dolmenAnta da Candieira- Aldea da Serra- Redondo -Portugal , del poblamiento de mi amigo Reuve: Megalitos Alentejanos.
Ignoro como lo deduce, Meduliogaliza, pero no tengo elementos de juicio para discutírselo. Estoy más en el uso que en la cronología.
Pongo un detalle. La cuerda con la piedra sujeta un vasito.
Poco puedo decirle de la piedra, Elel.lina, desde luego debió ser un hito importante. Lo de los rituales... supongo que tendrían que ver más con otros factores que con la propia piedra.
No hay problema en tratar cualquier asunto relacionado con piedras taladradas, aunque no estén completamente perforadas. No obstante, me gustaría que si encuentran más ejemplos de éstas últimas los incluyan en el poblamiento. Agradecido.
He encontrado otro uso de agujero en piedra muy interesante. Al parecer se emplea el monolito, al que se le ha practicado un pequeño orificio, para extraer agua; aunque no sé si podrán apreciarlo. Ignoro el funcionamiento concreto del artilugio.
"Mira qué rápido atrás dejamos
un árbol tras otro en nuestro paseo
y cómo las rocas nos reverencian
y las largas narices de las peñas
hacen sonar con fuerza sus ronquidos."
Mefistófeles - Noche de Walpurgis - en Fausto de Goethe
Se refiere al parecer a las schnarchenklippen o rocas roncadoras. Una formación geológica entre Schierke y Elend, llamada así por el particular ruido que hace el viento de Poniente al filtrarse por algunos orificios.
He subido cuatro imágenes que ilustran otro caso de perforación; éste muy peculiar.
Se trata de una roca, en llano, en la zona de El Barquillo (Ávila). En el entorno también hay otras formaciones también muy curiosas.
El desgaste es bastante original, pero su inclusión en este poblamiento obedece a que presenta en su base un orificio que traspasa la roca hasta el extremo contrario. Más de un metro, como se puede comprobar.
En atención a la dedicatoria de Giannini, traigo esta de La Nava del Barco, que no está lejos del paraje de la piedra "cristianizada".
He subido tres imágenes como La Nava - Caso 11, que dan una idea del lugar en que se encuentran.
Dígamelo a mí, que fue profe mío, y además de aquellos de los que se tiene buen recuerdo, tanto por su didactismo, como por lo bien amueblado que tenía el remate, como porque se sabía que investigaba y publicaba. Si encuentro algo, ya nos pondremos de acuerdo para hacérselo llegar.
La verdad es que debe ser interesante el efecto del bufido en la subida de la marea y sobre todo -como dicen- en los días de temporal. Supongo que los de las ventanas contiguas estarán acostumbrados.
Veo que se le ha encontrado al agujero una utilidad práctica, el vertido, desde otro agujero en la pared, de residuos líquidos; puede que formando parte de alguna red.
Es posible también que tenga como función señalar los cambios de marea, y no faltaremos los que piensen que pudo tener un cierto sentido mágico en poblaciones pretéritas.
arenas, #54, creo que vimos otros ejemplos, y parece un vertedero para hacer que las aguas que saldrían desde un orificio practicado en la parte superior, en el propio muro, bajasen a chorro. En el interior de la casa habría una pileta en la que fregar los cacharros, con su desagüe que se comunicaría con el orificio al que aludo. Fíjate además que si fuese gozne, la puerta no giraría.
Brandan, otro día le traigo alguna foto de los llamados "ollos do ventos" en el Seixo Blanco, un lugar de especial belleza en el concello de Oleiros, muy cerca de La Coruña. Allí, en tierra, a quince o veinte metros de los acantilados, se encuentran dos o tres de estos ojos, de unos diez metros de diámetro. El mar debió horadar el subsuelo hasta llegar al punto en que se encuentran, dejando tan sólo la capa de tierra vegetal, que se desmoronó y fue arrastrada por las corrientes. Nunca vi que saliese agua a su través debido a la profundidad que tienen, aunque me contaron que en días de temporal es posible contemplar este espectáculo. Sí recuerdo el rumor del oleaje, el entrar y salir del mar, pero esto sí que no puedo trasladarlo a la página.
Durante años fui los fines de semana a un pub que está bajo el nivel del mar. Recuerdo lo llamativo que resultaba el hecho de que en días en los que había mareas vivas, de repente el suelo se humedecía, y esa humedad se iba convirtiendo en agua que mojaba ligeramente nuestros pies. Cuando el nivel del mar era el más alto, por la puerta del local llegaba a salir algo de agua y sobre el pavimento se podía acumular una capa como de un cm.
Bienvenido Arenas. Y agradecido por las aportaciones: la de Algodres especialmente. No tienen profundidad para ser basas de crucero ¿verdad? ¿Y dice que hay otras parecidas en el castro de Coaña? Sería estupendo ver alguna imagen.
Lo del quicio para el tipo de piedra que nos ocupa lo tengo por descartado, los casos que conozco y los que aquí se hn traído nos apartan cada vez más de esa hipótesis. El tipo de cierre que se observa a menudo en la zona, en la entrada de las fincas ganaderas y en las del patio de acceso a las viviendas más antiguas, son dos piedras, formado umbral, adosadas a una valla o a una edificación con rebajes y acanaladuras para insertar un tope de madera. Una solución sencilla y eficaz que no exige una talla tan elaborada.
Esta, de Cepeda de la Mora, es normalita, pero las hay espectaculares.
Lo de las aguas fecales es más probable, aunque no lo daría por definitivo. Lo cierto es que dos de los casos que presento vierten directamente sobre una regadera o un arroyo, y el trecero probablemente lo haría en el pasado: hoy la canalización discurre enterrada.
El agujero en la piedra que sí cumplía directamente esa función es fácil verlo aún en algunos lugares. Pongo este ejemplo del "aseo" del castillo de Manqueospese, recordando también otro -aquel doble, si no recuerdo mal- que pusimos en el poblamiento de Granadilla.
Minimalista, pero decorado, como puede comprobarse.
Sería un molino de mano muy sofisticado.
Mire lo que dicen aquí sobr el particular:
http://www.siemprenorte.com/Castros/histdes.htm
"...que incluso llegaron a perforar la piedra en un ejemplar."
como muy bien me ha hecho notar A.M.Canto, algunos de los casos aquí expuestos son piedras cuya perforación viene determinada por el concurso de factores naturales sobre una superficie que, por alguna razón y no necesariamente la misma, se hallaban configuradas de esa forma.
En el caso concreto de las piezas que nos ocupan, mi opinión es que podríamos estar ante un elemento de tradición antigua, evolucionado hasta la complejidad de la pieza de Coaña; que me inclino a suponer ya de época romana.
Estimado Brandan, felicidades a ti por estos entretenidos temas que nos traes. Yo sólo quise aportar una hipótesis que me parecía encajar.
Efectivamente, todavía pueden encontrarse en funcionamiento en algunos lugares aunque en la mayoría de las veces los ejes y puertas de madera han sido sustituidos por soluciones metálicas que reutilizan las quicialeras y tejuelos originales.
Hablando de reutilizaciones y de piedras perforadas, aquí te subo un caso de la reutilización de una tumba visigoda o tardorromana como pilón para abrevar a la cual se le han practicado dos orificios de desagüe (uno en un lateral y otro en la base). JA Ramos Rubio la considera fechada entre lo siglos VI y VII.
Se encuentra delante de las escaleras por las que se accede al agua de la alberca de Trujillo (estanque que fue baño de origen romano y usado después por los musulmanes).
Este es el agujero hecho en la base. Desagua al exterior por la zona en la que en la foto de la vista lateral se ve que hay una caja (el hueco sin rellenar).
A veces he visto tapado los desagües con un tapón de corcho y un trapo liado o sólo con un trapo.
PD: Disculpa mi tardanza en la contestación. Lo cierto es que últimamente no entro mucho en la Celti y no había visto tu intervención.
Saludos.
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