Fecha: 16 de jul. 2006
Sección: Calzadas, Caminos y Puentes
Información publicada por: crougintoudadigo
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AGNUS DEI -AGNI DAVAI

"1. 6. FLORENTIA EL PRIMER PASO Se suele hablar de Belenos recordando su “Claro”, “Bello”, “Brillante” y “Resplandeciente” nombre, el luminoso aspecto que habitualmente con cierta comodidad se asocia a la “tercera función” dumeziliana, una función relativa para nuestra percepción o concepción polifuncional de la monoteísta-trinitaria religión celta, correspondiéndose, ora con un díos de la medicina, ora, por sus connotaciones solares, con un muy interesante díos germinativo del “ primer paso del sol”, al que nos referiremos en su momento con más detalle, transfigurado luego por la interpretatio cristiana en multitud de santos, convertido en Francia posiblemente en San Bonet, tal vez en Galicia en San Sebastián y aún en San Lorenzo, pero sobre todo, conservándose indemne la concepción trinitaria celta en la iglesia Católica por la fácil asimilación de aquella de los misterios de la concepción, del nacimiento, de la pasión y de la resurrección de Jesús. Según lo estudiamos, en base a una evidencia que no viene ahora al caso, todo indica que los Celtas creían también que fuera del tiempo y aún probablemente sine complexu carnali una humilde virgen campesina habría concebido milagrosamente, del Buen Dios, del “Dagda” un benefactor hijo, llamado entre otros numerosos epítetos Mabón ap Modron “Hijo de Madre”, posiblemente Essus y posiblemente en la interpretatio celto-romana Apollo Grannos “reluciente como la grana”, etc., o simplemente Belenos, “el brillante”, nombres todos de un mismo solar y luminoso deus objeto en su infancia de las atenciones y cuidados infantiles de las Matres. Las monedas andaluzas posiblemente granadinas, tal vez inspiradas en modelos griegos, con la inscripción ibérica o celtibérica ILDuRIR o con la inscripción latina FLORENTIA contienen unas representaciones del “sol de los tres pasos”, con imágenes que nos evocan al actual escudo de la Isla de Man. Los Tres Pasos del Sol son a un tiempo el significado y origen que el triscel, claramente explicitado por los textos védicos, de los tres pasos del Sol que imaginado en su trayectoria matinal sube, declina en el crepúsculo, y por la noche retorna por el Otro Lado. El sol, Agni “Fuego” en los textos védicos , nace y muere, en el transcurso de un día pero también, nace y muere, en el transcurso de un año. Es el brillante héroe solar, el joven Sol: F 141, f 142 “A Él, al buen Agni, se le adora y se le purifica todos los días como un caballo vigoroso. Como Arushá (el Sol brillante), e hijo de Dyaus (el Cielo) Rig-Veda IV, XV, 6-, El bendito “Fuego”, Agni, lat. Ignus, i, por corrupción del lenguaje cedió su lugar a un Agnus, un cordero. Pero no es un añal cualquiera: el “Agnus Dei qui tollis pecata mundi” heredero de lo que pudo ser su patrimonio originario: “Adoremos a Agni (el fuego) el hijo de Dios, de Dyaus (Diváh sisus), el hijo de la fuerza, Arushá, la brillante luz del sacrificio” Rig- Veda V, XLIX, 2; cambiando todo para seguir igual, en cualquier caso, la confusión Agni/Ignus/Agnus es, como se dice en el argot futbolístico de nuestra tierra, ‘pataca miuda’ (sic). Así el joven brillante héroe solar, el Agni , el fuego , hijo de Deva, de Dios, el naciente sol que elevándose como poderosa llama en el verso védico quitaba el mal del mundo, se convierte por deturpación del lenguaje con el tiempo, en un corderillo destinado al sacrificio cuando el viejo mito en el largo viaje de las fábulas, ¿en su paso de la India a Europa? perdió su prístino frescor y sentido. Y por este Camino de Damasco, – o como diría nuestro amigo del H2O, por el Valle de los Lamates, “Ancom Lamaticom” - de conversión del Agni,“fuego”, en Agnus, “cordero”, recibieron nuestro San Juan y el propio Jesucristo sus atributos solsticiales compartiendo ambos la simbología solar y el común destino del sacrificial añal, siendo, en cualquier caso víctimas inocentes. Agni, el fuego bendito y lleno de virtudes, persiste todavía en Galicia en nuestro Leño de Navidad o “Leño de Nadal”. El fuego se exhibe en las grandes luminarias de San Juan. “Conviene que descienda yo para que ascienda Él” son palabras atribuidas al Bautista por el clero medieval. San Juan, como Jano, representa el primer paso del sol naciente (Caen-dia), el del salutífero Apolo Apollinem morbos deppellere,” del esplendente, reluciente como la grana, sol germinativo, Apolo Grannus, al que en las Ardenas, como lo recogió FRAZER, padres e hijos, alumbrando los árboles frutales y las sementeras con “fachos” o haces de paja encendidos , oficiaban las “Grannas Mias” y los “Grannos Mios”, ceremonias equivalentes a los ritos gallegos de “Alumear o Pan”." ANDRÉS PENA GRAÑA "TREBA Y TERRITORIUM..." USC, 2004 SANTIAGO DE COMPOSTELA

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