Fecha: 11 de ene. 2006
Sección: Castros
Información publicada por: crougintoudadigo
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Aras de Donón, exposición en Cangas de Suárez Otero

Es curioso que las aras de Donón, esforzándose en imitar la forma de estelas funerarias, como buscando una sugestión, en cierto modo equivalente a la inspirada por nuestros actuales ataudes, son integramente ofrecidas al dios Lar Bero Breo, de la Alta Ciudadela de los Muertos, pro salute, es decir en pago, seguramente, de una inesperada y milagrosa salvación. Quizás erigidas por algunos marineros preservados de una enfermedad o de algún percance ¿mientras faenaban entre las islas? Verbum salus est aequivocum. Corresondiendo las aras/estelas de Donón a personas vivas, exentas de entrar en la Casa de Don, puede que habíéndolos redimido el morador de la Alta Casa de una muerte segura nada tendría de particular la significativa forma de estelas –constituyendo una asombrosa e intencional excepción y un claro precedente del actual ambiente etnográfico gallego de las procesiones votivas de las mortajas, en Santa Marta de Ribarteme (As Neves, Pontevedra) : “Virxe de Santa Marta / Estrela do Norte / que lle deu a vida / ao que estivo en morte”. Este mimetismo, de enorme originalidad para la época bajoimperial, nos inclina a pensar que dándole al ara para-funeraria la función de una estela, los galaico-romanos, intencionadamente, pretendían significar este preciso carácter funerario, mantenido en el lugar, San Andrés de Hio, hasta mediados del siglo pasado con su procesión de enfermos en ataudes hasta que el párroco don Antonio Graña la prohibió, en análogo papel al desempeñado hoy por los votivos ataúdes ofrecidos por los vivos a San Andrés de Teixido, y en multitud de santuarios gallegos, no pocas veces por los marineros afortunadamente salvados tras el naufragio de sus barcas por la divina intercesión de la Virgen del Carmen de perecer ahogados en la Costa da Morte. Estas costumbres de Galicia Celta de hoy ilustra, comparativamente esta común forma de pensar con la Galicia Celta de ayer. “Virxen Santa Marta / vamos a chegar / ábrano-la porta / queremos entrar. / Virgen Santa Marta, / Sol de Mediodía /o resucitado, ven na compañía” Alzadas en la parte más alta de la costa de las Rías Bajas de Galicia, en el Monte de O Facho de Donón, en la parroquia de San Andrés de Hío, nuestro más de un centenar larguísimo de esbeltas aras- estelas, parece conformar un pétreo bosque tal vez animado, cada día 30 del bendito mes que empieza por Tódolos Santos y termina por San Andrés, con la luz de centenares de velas. Un bosque fantástico, fuera del alcance del Dios de los Muertos, el Obscuro Don, y su particular Domo llamada Tech nDuínn, de aras aras extrajurisdiccionales, como emigrantes y desterradas del paraiso, expulsadas del dominium y del alcance de las Insulae Deorum [y Caeciliorum], que escondidas tras un abrigo rocoso al otro lado del Otro Lado se disponen de espaldas al mar. El topónimo del lugar Donón, y el santo patrono de la parroquia, San Andrés, con su impresionante cruceiro de Hio y su tradición etnográfica contextualizando el conjunto, refuerzan la idea de que pudieran haber sido, pars pro toto, dedicadas frente a las Islas de los Dioses, al Dios Lar, conductor de muertos, al Don, el cual es señor no hay mas que recordar de la Celta *Ubera, “Elevada”, Briga “Casa” y “Fortaleza”.

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