Fecha: 11 de ene. 2006
Sección: Otras imágenes
Información publicada por: crougintoudadigo
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Epona Gala Psychopompa

Hemos examinado el significado y la dimensión indoeuropea de un rito de penetración, o açvamedha, que se extendería por la fachada Atlántica Europea (Gales, Galicia, Irlanda e Portugal), por Europa continental y por la Antigua India Aria, revelándosenos ello a través de nuestra exploración de las connotaciones marcadamente equinas de Rhiannon: obligada –tras ser falsamente acusada de despedazar a su hijo- a sentarse con las bestias en el establo y a comportarse como una verdadera mula, cargando y llevando “a caballito” sobre su espalda, a los que acudían invitados por su esposo a su palacio . Rhiannon salió de una mámoa, “túmulo”, para casarse. La Soberanía, la Mater seleccionando al rey se casa con él y no lo abandona nunca. Creemos haber visto también en la Epona descubierta en L’Allier y adquirida por el Musèe de Sant Germain, a esta Rhiannon, a la Gran Reina, á caballo, portando las llaves, no del establo más del cielo, similares a las que porta San Pedro o San Roque, esplendoroso, regio y majestuoso prototipo psychopompos de la Soberana Celta de las leyendas y de la literatura que en nuestros comunes pueblos atlánticos asocian a las reinas y a los caballos con el mundo funerario de los reyes y de los guerreros donde encajarían, de ser ciertos nuestro asertos los espejos y los peines, y significativamente el áureo peine votivo de Caldas. No nos habría sido posible comprender todo esto, si DUMÉZIL no nos hubiera iluminado antes el camino, mostrándonos como en Roma la Regia Domo no era ya el Palacio Real sino el aula del Pontifex Maximus, como el recuerdo de los reyes pervivía en ese edificio asociado al ritual del October Equus , y, desde luego, si DUMÉZIL no hubiera relacionado aquel ritual con el sacrificio védico açvameda celebrado en el transcurso de un ritual de entronización. Por otra parte, nosotros también reivindicamos nuestro granito de arena, hemos sentado o sugerido la relación de los bronces votivos sacrificiales del Noroeste y de las inscripciones de Lamas y de Cabeço con rituales entronizatorios celtas comparables. En Cabeço das Fraguas nuestra presunta yegua, ICCONA, presenta un epíteto Loiminna, que la asimila también a la arcaica divinidad del Lacio o a la vieja deidad indoeuropea de la llamada función soberana Iuno Lucina, que en su aspecto radiante se asocia a la soberanía y a los meteoros. En el posible sacrificio de una yegua a la Luminosa Iccona (loiminna / loemina < *lômena < *louksmena [cf. latín lûmen < *leuk-s-men < *leuk-s-men -â = “brillante” ), la Treba realizaría una ritual hierogamia, expresada a través de un sacrificio pacífico simbolizando el matrimonio del reino en paz y de su príncipe o soberano con la arcaica divinidad soberana Iccona Loiminna similar (y opuesta en su juventud) a la Vella, “Vieja”, o Cailleach . La Soberanía se ha representado siempre en el mundo indoeuropeo y particularmente de una manera particularmente intensa en la Europa Celta por el gran matrimonio de la diosa con el País, la Terra o la Treba representada por el rey y sus subordinados. Gerardo de Gales describió pero sin penetrarlo él, con exceso de detalle el enlace, la responsabilidad y el místico vínculo establecido entre la función sagrada de la Realeza y el Estado, entre el Rey y la Treba “la Casa real”, “el país”, representado o tutelado por la Diosa Madre, se encarnaba o se significaba en la extraordinaria íntima unión de una yegua blanca, pura, limpia, sagrada, fiel imagen de la pureza y de la perfección de la naturaleza y del país, con el rey previamente escogido y uncido, que se bañaba luego en el caldo del sacrificio de la yegua encarnación de la divinidad y comía grandes bocados de su carne, del cuerpo de la Tierra echo carne (Topographia Hibernica, 3, 25) y bebía su sangre, la savia de la tierra que vivifica la naturaleza y fomenta la leche de los animales. Paradójicamente se sospecha que fue la abuela del propio Gerardo de Gales la autora de los Mabinogui, quien nos ha legado la historia de Math, y nos ha hecho tirar del oso en el bronce del Instituto de Valencia de Don Juan. Porque la religión Celta de refinado modo, nos permite comprender estas cosas, y porque, decet esse deos, comprendemos también cómo en el sacramento por Él instituido en la “Última Cena”, en el pan y en el vino, en los alimentos que consumimos en la comunión, está substancialmente la carne y la sangre de la Divinidad entregada a un sacrificio voluntariamente aceptado para la redención de los hombres, siendo el pan el Corpus Christi y el vino su preciosa Sangre. Y gracias a esta extraordinaria conjunción de cosas, anualmente, con la entrada de la luna llena, media humanidad no llora en vano la muerte de un solo hombre.

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