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Al Druida: romanap
Formulada el miércoles, 01 de noviembre de 2006
Número de respuestas: 1
Categoría: Temas Humanos

Ha muerto un cuentacuentos


Y me enteré por Internet, un mes después de que soltara su violín. Porque no esta bien, porque no es legal, sacar en la televisión a alguien que no ha vendido, al menos, un millón. ¿A quién recurro?, ¿a quién cuento mi pena? Si ha muerto la banda sonora de mi edad primera. Ya no siento el rocío de la hierba del valle en mi cara, ya no tengo ganas de salir silbando a la calle. Abridme Galanica y a una montaña subiré, whisky en mi mochila y en la mente tu canción. Has muerto en silencio, como siempre te quedabas después de un concierto. Las tablas parecían tu vida y cuando tocabas el violín, todo ardía. Hacías callar a los paletos, a los borrachos y a los ignorantes porque el sonar de esa madera, que acariciabas, que querías y cuidabas, que mirabas. Esa madera, digo, era la máquina del tiempo, era una flor gigantesca, era un río que bajaba desde el monte hasta la aldea. Era. Porque ya volver jamás pueda, aunque te tengo guardado en discos ciclópeos y negros, redondos y afilados donde sigues tocando sin tregua, donde cosquilleas mis oídos como el primer día en que te vi contar un cuento. Cuentos que dejaban callado al personal, cuentos que nos hacían creer que había ratitas salvadoras de princesas por los suelos del local, que había brujos muy malos que eran castigados a bailar por todo la eternidad como castigo a su malvada maldad. Y castillos, y demonios, y viejos águilas, y grajos del carajo. ¡Prúñeta!, ¡recontracojostio!, ¡córcholis moliboríticos! Eran tus palabros preferidos y con ellos hacías reír a las chicas que te observaban divertidas y cuando mejor tocabas era cuando una de ellas sonreía. ¿Pero sabes que es lo que más recuerdo? Recuerdo, cuando alguien decía (yo mismo alguna vez): "¡Françoise, cuéntanos un cuento!" Y tú respondías (siempre, siempre. Menos el último día que te vi. Quizás no estuvieras ya para cuentos): "¿Queréis que os cuente un cuento?" "¡Siiiiiiii!" Chillaba todo el mundo. "¿Si?" Decías tú. "Erase que se era una vez, una linda princesita y era, así de bonita." Y tocabas las cuerdas de tu violín con los dedos, seguro que no se puede querer más a un violín, y nos catapultabas a la tierra de los sueños fuéramos 37 o 1000. Cerrábamos los ojos y todos los pasajeros comprendíamos que , efectivamente, la princesita era bella, muy bella. Porque lo que estábamos oyendo no podía ser de este mundo feo, tan feo. ¿Sabes? Jean Françoise André murió. Hola Romanap, este poema (o lo que sea) lo escribí el día que me enteré de la muerte de tu primo Jean Françoise. Como ves, no hace falta vender un millón para dejar un imborrable recuerdo. Yo y muchos amigos míos fuimos felices con la música de tu primo en infinidad de conciertos. Reímos, bailamos y soñamos con su música. Es irrepetible. Nada más, recibe un afectuoso saludo. Me alegro sinceramente de haber contactado con una persona que conoció al gran Jean Françoise de una manera tan cercana.

Respuestas

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  1. #1 romanap sábado, 04 de noviembre de 2006 a las 09:31

    Gracias, sinceramente, gracias. Me alegra conocer que mi primo Fransu no es olvidado. Si quieres saber algo referente a su vida y obra, no tienes mas que preguntar. Contestare lógicamente aquello que conozca referido a su obra, nada personal. Un saludo y gracias por mantener viva su memoria


  2. Hay 1 comentarios.
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