Realizada por: Cierzo
Al Druida: A todos los Druidas
Formulada el sábado, 08 de julio de 2006
Número de respuestas: 13
Categoría: Otros Temas

¿Existió la papisa Juana?


La verdad es que históricamente para mi no me parece importante, pero existe en torno a esta figura una lucha de intereses muy interesante. ¿existió o no existió? ¿qué pruebas tenemos de su existencia? Si es una leyenda ¿cuando surge? ¿por qué? A mi personalmente me parece dificil demostrar su existencia ya que los documentos estarán en el archivo vaticano que con tanto celo guardan. Pero quizá me equivoque, por eso pregunto. Su existencia la han defendido protestantes, laicos, creo que ortodoxos; su inexistencia la propia Iglesia católica como no podría ser de otro modo.

Respuestas

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  1. #1 pedro sábado, 08 de julio de 2006 a las 15:49

    Un saludo. Mientras me preparaban el ordenador en la Biblioteca General de Navarra solía echar un vistazo a los diccionarios que había por ahí. La bibliotecaria es una monada y muy amable pero un poquito lenta, así que en varios días casi acabé el Diccionario de Papas. El libro parecía hecho con rigor y recogía las historias sobre la Papisa Juana pero aclara que no hay ningçun fundamento histórico que las avalara. Ya lo siento no darte la referencia exacta del libro pero de lo que sí me acuerdo bien es que no daba crédito a su existencia. Llamaba la atención la cantidad de papas casados que hubo y también varios casos en que un hijo sucede a su padre en el Papado. Creo que no pasa nada por eso y tampoco pasaría si fuera verdad lo de la Papisa. Ha habido épocas con varios papas simultáneos, al Obispo de Pamplona le intentó matar un pontífice y de esas hay mil historias. Yo me considero católico pero a estas alturas de la vida ya he aprendido que los hombres podemos hacer todo tipo de barbaridades. Si la religión dependiera de la conducta de los hombres, lo teníamos crudo. Bueno, perdona el rollo. Un saludo, medio paisano


  2. #2 excalibur_ sábado, 08 de julio de 2006 a las 18:52

    La papisa Juana es un mito. De realidad no tiene nada. En cuanto a papas casados, eso tiene que ver con que en la antiguedad, mucha gente se hacia sacerdote a edad madura, despues de haber realizado vida 'civil' normal y tener espsa e hijos. Si ademas tenemos en cuenta que la elite religiosa (obispos, abades, cardenales, etc, etc,) era un coto cerrado de la Nobleza, teniamos que en numerosos casos a D. Fulano de Tal que estaba casado con x hijos, se le nombraba como Obispo de tal diocesis, con lo cual debia dejar a su esposa (en teoria). Además, durante siglos los sacerdotes pudieron casarse. La prohibicion de casarse se hizo por las continuas disputas sobre los bienes, en teoria eclesiasticos, que legaban los cargos de la Iglesia. Pero que los curas y demas cargos tuviesen querida, era lo mas normal del mundo. Y aun sigue siendolo.


  3. #3 Servan sábado, 08 de julio de 2006 a las 18:59

    En relacion a esta pregunta, existe la silla perforada?


  4. #4 Sdan sábado, 08 de julio de 2006 a las 20:27

    Lo más curioso es el supuesto ritual que se hacía para ver si era de verdad un hombre...


  5. #5 pedro sábado, 08 de julio de 2006 a las 22:02

    Bueno, no se puede ser aldeano. Creía que estaba contestando personalmente a Cierzo y resulta que sale aquí a la vista de todos mis comentarios tontos sobre tal o cual persona. Ya lo siento. Espero aprender.


  6. #6 Cierzo lunes, 10 de julio de 2006 a las 09:53

    Muchas gracias a todos por vuestras contestaciones. ¿sabemos cuando se hace por primera vez referencia a esta supuesta papisa? es decir, el origen de la leyenda... Saludos Pd. Pedro, medio paisano, no te preocupes, es mucho mejor que salgan tus contestaciones salgan a la portada, como ya te han dicho en otras ocasiones, y con las que coincido... tus aportaciones siempren suelen ser afortunadas (aunque seguramente no siempre estaremos de acuerdo) pero siempre suelen ser muy educadas y eso es de agradecer.


  7. #7 elel.lina lunes, 10 de julio de 2006 a las 11:36

    La leyenda sobre un papa mujer, quien más tarde llevó el nombre de Johanna (Juana), apareció por primera vez a mediados del siglo XIII. VARIACIONES DE LA LEYENDA Primera versión: Jean de Mailly. El primero que parece haber tenido conocimiento de la leyenda fue el cronista dominico Jean de Mailly (Archiv der Gesellschaft fur altere deutsche Geschichte, xii, 17 sq., 469 sq.) de quien otro dominico, Etienne de Bourbon (1261), adoptó la historia y la incluyó en su trabajo sobre los "Siete dones del Espíritu Santo". En dicho relato, la supuesta papisa se ubica alrededor del año 1100 y aun no se le pone nombre. La narración dice que una mujer muy talentosa, vestida como un hombre llegó a ser notario de la Curia, después cardenal y finalmente Papa; que un día esta persona salió a montar y en esta ocasión dio a luz un hijo; que entonces fue atada a la parte posterior de un caballo, arrastrada alrededor de la ciudad, apedreada por la gente hasta morir y enterrada en el sitio mismo donde falleció; y que ahí fue puesta una inscripción que decía lo siguiente: "Petre pater patrum papissae prodito partum". Durante su mandato, añade la historia, fueron introducidas las témporas, que por eso eran llamadas los "ayunos de la papisa".


  8. #8 elel.lina lunes, 10 de julio de 2006 a las 11:37

    Segunda versión: Martín de Troppau. Una versión diferente aparece en la tercera reseña de la crónica de Martin de Troppau (Martinus Polonus), insertada posiblemente por el autor y no por un transcriptor posterior. A través de este muy popular trabajo, la historia llegó a ser mejor conocida en la siguiente forma: Después de León IV (847-855) el inglés John de Mainz (Johannes Anglicus, natione Moguntinus) ocupó la silla papal dos años, siete meses y cuatro días. Él era, supuestamente, una mujer. En su juventud fue llevada a Atenas con ropas de hombre por su amante y allí fue tal su avance en el aprendizaje que nadie la igualaba. Llegó a Roma, donde enseñó ciencias y atrajo así la atención de intelectuales. Gozó del mayor respeto por su conducta y erudición y finalmente fue seleccionada como Papa, pero, quedando embarazada de uno de sus asistentes de confianza, dio a luz un niño durante una procesión desde San Pedro a Letrán, en algún lugar entre el Coliseo y San Clemente. Ahí murió casi de inmediato y se dice que fue enterrada en el mismo sitio. En sus procesiones, los papas siempre evitaban este camino; muchas personas creían que los papas hacían esto por su animadversión a esa desgracia. Aquí aparece por primera vez el nombre de Johanna (Juana) como el de la supuesta papisa. Martín de Troppau había vivido en la Curia como capellán y penitenciario del Papa (murió en 1278), razón por la cual su historia papal fue ampliamente leída y a través de él la leyenda obtuvo aceptación general. Un manuscrito de su crónica relata de una manera diferente el destino de la supuesta papisa: tras de su alumbramiento Juana fue inmediatamente destituida e hizo penitencia por muchos años. Su hijo, se añade, llegó a ser Obispo de Ostia y la tuvo enterrada ahí después de su muerte. Versiones posteriores. Crónicas posteriores hasta daban el nombre que llevaba de niña; algunas le llaman Agnes, otras Gilberta. Se encuentran más variaciones en los trabajos de diferentes cronistas, por ejemplo en la "Crónica Universal de Metz", escrita alrededor de 1250 y en ediciones subsecuentes de la "Mirabilia Urbis Romae" del siglo XII (?). Conforme a ésta última, en una visión le fue dado a escoger a la papisa entre la desgracia temporal y el castigo eterno; ella eligió lo primero y murió durante el parto en la calle.


  9. #9 elel.lina lunes, 10 de julio de 2006 a las 11:37

    VALORACIONES TEMPRANAS DE LA LEYENDA Aceptación crédula. En los siglos XIV y XV esta papisa era ya considerada como un personaje histórico, de cuya existencia nadie dudaba. Tenía su lugar entre los bustos de la Catedral de Siena. Bajo Clemente VIII, y a petición suya, fue transformada en el Papa Zacarías. El hereje Jan Hus, en la defensa de su falsa doctrina antes del Concilio de Constanza, hizo referencia a la papisa y nadie cuestionó el hecho de su existencia. Sin embargo la papisa no se encuentra en el "Liber Pontificalis" ni entre los retratos de los papas de San Pablo extramuros en Roma. Valoración crítica. Esta supuesta papisa es por completo un invento de la imaginación. En el siglo XV, tras el despertar del criticismo histórico, algunos estudiosos como Aeneas Silvius (Espist., I, 30) y Platina (Vitae Pontificum, No. 106) encontraron que la historia no tenía sustento. Desde el siglo XVI historiadores católicos empezaron a negar la existencia de la papisa, ejemplos de ello fueron Onofrio Panvinio (Vitae Pontificum, Venecia, 1557), (Vitae Pontificum, Venice, 1557), Aventinus (Annales Boiorum, lib. IV), Baronius (Annales ad a. 879, n. 5) y otros. Valoración protestante. También algunos protestantes, como Blondel ("Joanna Papissa", 1657) y Leibniz ("Flores sparsae in tumulum papissae" in "Bibliotheca Historica", Göttingen, 1758, 267 sq.) admitieron que la papisa jamás existió. Sin embargo, numerosos protestantes hicieron uso del mito en sus ataques al papado. Todavía en el siglo XIX, cuando lo insostenible de la leyenda fue reconocido por historiadores serios, algunos protestantes (e.g. Kist, 1843; Suden, 1831; y Andrea, 1886) intentaron, con un espíritu anti-romano, probar la existencia de la papisa. Incluso Hase ("Kirchengesch.", II, 2nd ed., Leipzig, 1895, 81) no pudo reprimir escribir una nota llena de rencor y carente en absoluto de valor histórico sobre este tema.


  10. #10 elel.lina lunes, 10 de julio de 2006 a las 11:38

    PRUEBAS DE SU CARÁCTER MÍTICO. Las pruebas principales del carácter enteramente mítico de la papisa son: Ninguna fuente histórica contemporánea entre las historias de los papas tiene conocimiento de ella; tampoco se hace mención de ella hasta la mitad del siglo XIII. Resulta increíble que la aparición de una "papisa", si hubiera sido un hecho histórico, no hubiera sido notada por ninguno de los numerosos historiadores de entre los siglos X y XIII. En la historia de los papas no hay lugar en donde encaje esta figura legendaria. Entre León IV y Benedicto III, donde Martinus Polonus la coloca, no es posible insertarla porque León IV falleció el 17 de julio del año 855 e inmediatamente después de su muerte Benedicto III fue elegido por el clero y por el pueblo de Roma; solo que a causa del advenimiento de un antipapa en la persona del cardenal depuesto Anastasius, Benedicto III fue consagrado hasta el 29 de septiembre. Existen monedas con las imágenes de Benedicto III y del emperador Lotario I, quien murió el 28 de septiembre del año 855; por lo tanto, Benedicto III debió haber sido reconocido como Papa antes de esta fecha; el 7 de octubre del año 855, Benedicto III emitió una carta para el monasterio de Corbie. Hinemar, arzobispo de Reims, informó a Nicolás I de que un mensajero que había enviado a León IV se enteró de la muerte de este Papa y por lo tanto dirigió su petición a Benedicto III, quien la resolvió (Hinemar, ep. xl in P.L., CXXXVI, 85). Todas esos testigos prueban que las fechas dadas en las vidas de León IV y Benedicto III eran correctas y que no hubo interrupción de la línea de sucesión entre estos dos papas, de modo que en este lugar no hay espacio para la supuesta papisa. Más adelante es aún menos probable que una papisa pudiera insertarse en la lista de papas cercanos al año 1100, entre Víctor III (1087) y Urbano II (1088-1099) o Pascual II (1099-1110) como se sugiere en la crónica de Jean de Mailly.


  11. #11 elel.lina lunes, 10 de julio de 2006 a las 11:39

    ORIGEN DE LA LEYENDA Esta leyenda de una papisa romana parece haber tenido una contraparte previa en Constantinopla. En efecto, en su carta a Miguel Caerularius (1053), León IX dice que él no creería lo que había oído, refiriéndose a que la Iglesia de Constantinopla ya había visto eunucos, de hecho una mujer, en su silla episcopal (Mansi "Concil.", XIX, 635 sq.). Respecto al origen en sí de la leyenda de la Papisa Juana, se han establecido diferentes hipótesis. Bellarmine (De Romano Pontifice, III, 24) cree que la historia fue llevada desde Constantinopla a Roma. Baronius (Annales ad a., 879, n. 5) conjetura que la muy criticada debilidad afeminada del Papa Juan VIII (872-882) en su trato con los griegos pudo dar lugar a la historia. Mai ha mostrado (Nova Collectio Patr., I, Proleg., xlvii) que Proteo de Constantinopla (De Spir. Sanct. Myst., lxxxix) en tres ocasiones se refiere enfáticamente a este Papa como "el viril", como quitándole el estigma de afeminado. Otros historiadores apuntan a la degradación del papado en el siglo X, cuando además tantos papas llevaron el nombre de Juan; parecía por lo tanto un nombre ideal para la legendaria papisa.. De este modo Aventinus ve en la historia una sátira a Juan IX; Blondel, una sátira a Juan XI; Panvinio (notae ad Platinam, De vitis Rom. Pont.) la aplica a Juan XII, mientras que Leander (Kirkengesch., II, 200) la entiende como aplicable en general a la venenosa influencia femenina que durante el siglo X hubo sobre el papado. Otros investigadores se esforzaron por encontrar en varios acontecimientos y reportes una base definitiva para el origen de la leyenda. Leo Allantius (Diss. Fab. de Joanna Papissa) la relacionó con la falsa profetisa Theota, condenada en el Sínodo de Mainz (847); Leibniz revivió la historia de un supuesto obispo Johannes Anglicus que llegó a Roma y ahí fue reconocido como mujer. La leyenda también fue relacionada con los Pseudodecretos Isidorianos, por estudiosos como Karl Blascus ("Diatribe de Joanna Papissa", Naples, 1779) y Gfrörer (Kirchengesch., iii, 978). La explicación de Döllinger ha encontrado en general mayor aprobación ("Papstfabeln", Munich, 1863, 7-45). Él reconoce que la leyenda de la Papisa Juana es un vestigio de alguna tradición del folklore romano ligada originalmente con ciertos monumentos antiguos y costumbres peculiares. Una antigua estatua descubierta en tiempos de Sixto V en una calle cercana al Coliseo, la cuál muestra una figura con un niño, fue considerada por el pueblo como la representación de la papisa. En la misma calle fue descubierto un monumento con una inscripción, al final de la cuál aparece la bien conocida fórmula P.P.P. (proprie pecuniâ posuit) junto con un nombre con prefijo que dice: Pap. (?Papirius) pater patrum. Esto pudo fácilmente haber dado origen a la inscripción mencionada por Jean de Mailly (ver arriba). También se observaba que el papa en procesión solemne no transitaba por esta calle (quizás porque era muy angosta). Más adelante se destacó con ocasión de la inauguración formal de la Basílica de Letrán que el recién electo Papa siempre estuvo sentado en una silla de mármol. Esta silla era un antiguo mueble de baño de los que había tantos en Roma.; el Papa la usó realmente para descansar. Pero la imaginación popular llevó a pensar que así se probaba el sexo del Papa, con el fin de evitar que, de ahí en adelante, una mujer alcanzara el Trono de San Pedro. Explicaciones equivocadas – como las que con frecuencia fueron inventadas en la Edad Media ligadas con monumentos antiguos – y la imaginación popular fueron las originalmente responsables del mito de "La Papisa Juana" que cronistas acríticos, desde mediados del siglo XIII, dignificaron al consignarlo en sus páginas. J.P. KIRSCH Transcrito por Marie Jutras. Traducido por Eladio Megchún. http://www.enciclopediacatolica.com


  12. #12 elel.lina lunes, 10 de julio de 2006 a las 11:42

    Igual tenía que haber resumido un poco el artículo, pero me parecía bastante completo.


  13. #13 Cierzo lunes, 10 de julio de 2006 a las 12:33

    La verdad es que me has dejado escasas dudas elel.lina y creo que la explicación que más me convence es la de Döllinger Salud


  14. Hay 13 comentarios.
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