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Al Druida: A todos los Druidas
Formulada el jueves, 04 de mayo de 2006
Número de respuestas: 6
Categoría: Temas Humanos

Otra mitad


Quisiera que me ayudaran con esto...hace un tiempo estoy saliendo con una pareja la cual sentimos que nos conocemos de años pero en realidad no es asi, tenemos casi los mismos pensamientos, la duda es si es esta mi otra mitad de la que tanto me hablan?, como poder reconocerlo entonces?, existe algun ritual para poder saberlo?

Respuestas

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  1. #1 Cierzo jueves, 04 de mayo de 2006 a las 17:12

    El único ritual es el tiempo. Supongo que Ego o Kaerkes ahora pondrán una advertencia. Yo sólo he contestado para sacarla del baul.


  2. #2 alevin jueves, 04 de mayo de 2006 a las 17:36

    Estoy con Cierzo de que la única forma de saberlo es dejando pasar el tiempo, de cualquier modo no te extrañes si al cabo de unos años resulta que esos pensamientos comunes cada vez se hacen menos frecuentes, sobre todo si ha habido por medio "ritos sociales"compartidos. Al principio, cuando encontramos a la persona que nos parece nuestra "otra mitad" nos solemos dejar llevar por sentimientos que no tienen mucho de "lógicos" y tendemos a "idealizar" nuestra situación, aunque despues el tiempo y la convivencia son quienes ponen las cosas en su sitio. Ahora dejo que otros sábios apelen a autores y textos, pero la realidad creo que es como te la digo. Animo y aprovechalo mientras dure, por si acaso....de verdad ,que no quiero ser aguafiestas. Paz y bien


  3. #3 Medraina jueves, 04 de mayo de 2006 a las 17:43

    Pues antes de que llegen los de las tijeras aprobecho para presentaros el dialogo que Platón escribió sobre el amor, en el dialogo El simposio (banquete) o del amor trata el tema. En el diálogo se narra lo ocurrido en un banquete ofrecido a Sócrates, Aristófanes y otros invitados, por Agatón cuando fue premiada su primera tragedia. En cierto momento inicia una conversación y cada uno de los concurrentes expone su opinión sobre lo que es el amor. Aristófanes para dar pruebas de que el amor es universal relata una mitología extraña, y que me parece de gran belleza, donde trata de explicar el motivo del amor humano y de calificar todas las especies del mismo. Las conclusiones que se deducen de este mito están marcadas por el carácter de las costumbres griegas de la época de Platón, que contradicen a los sentimientos que han hecho prevalecer el cristianismo y las convenciones modernas. “La naturaleza humana era antes muy diferente de como es hoy día. Al principio hubo tres clases de hombres: los dos sexos que subsisten hoy día y un tercero compuesto de estos dos y que ha sido destruido y del cual sólo queda el nombre. Este animal formaba una especie particular que se llamaba andrógina porque reunía el sexo masculino y el femenino, pero que ya no existe y su nombre es un oprobio. En segundo lugar, tenían todos los hombres la forma redonda, de manera que el pecho y la espalda eran como una esfera y las costillas circulares, cuatro brazos, cuatro piernas, dos caras fijas a un cuello orbicular y perfectamente parecidas; una sola cabeza reunía estas dos caras opuestas la una a la otra; cuatro orejas, dos órganos genitales y el resto de la misma proporción. Marchaban erguidos como nosotros y si tener necesidad de volverse para tomar todos los caminos que querían. Cuando querían ir más de prisa se apoyaban sucesivamente sobre sus ocho miembros y avanzaban rápidamente por un movimiento circular, como los que con los pies en el aire hacen la rueda. La diferencia que se encuentra entre estas tres especies de hombres procede de la diferencia de sus principios: el sexo masculino está producido por el Sol, el femenino por la Tierra y el compuesto de los otros dos por la Luna, que participa de la Tierra y del Sol. Tenían de estos principios su forma, que es esférica, y su manera de moverse. Sus cuerpos eran robustos y vigorosos y sus ánimos esforzados, lo que les inspiró la osadía de subir hasta el cielo y combatir contra los dioses, como Homero la ha escrito de Efialtes y de Otus (Odisea, lib. XI. v. 807). Júpiter examinó con los dioses el partido que se debería adoptar. La cuestión presentaba dificultades porque los dioses no querían aniquilarlos como con los gigantes fulminando rayos contra ellos, pero por otra parte, no podían dejar sin castigo su atrevida insolencia. Por fin, después de largas reflexiones, y de tener en cuenta que si los hombres desaparecieran desaparecerían también el culto y los sacrificios que aquéllos les tributaban, se expresó Júpiter en estos términos: Creo haber encontrado un medio de conservar a los hombres y de tenerlos más reprimidos, y es disminuir sus fuerzas. Los separaré en dos y así los debilitaré y al mismo tiempo tendremos la ventaja de aumentar el número de los que nos sirvan: andarán derechos sostenidos por dos piernas, y si después de este castigo conservan su impía audacia y no quieren estar tranquilos los separaré de nuevo y se verán obligados andar sobre un pie solo, como los que en las fiestas en honor de Baco bailan sobre un pellejo de vino. Después de esta declaración hizo el dios la separación que acababa de resolver, cortó a los hombres en dos mitades, lo mismo que hacen los hombre con la fruta cuando la quiere conservar en almíbar o cuando quieren salar los huevos cortándolos con una crin, partiéndolos en dos partes iguales. A continuación ordenó a Apolo que curara las heridas y que colocara la cara y la mitad del cuello en el lado por donde se había hecho la separación, a fin de que la vista del castigo los volviera más modestos. Apolo les puso la cara del modo indicado y recogiendo la piel cortada sobre lo que hoy se llama el vientre, la reunió a la manera de una bolsa que se cierra dejando una abertura en medio, que es lo que llamamos ombligo. Pulió los demás pliegues, que eran numerosos, y arregló el pecho dándole forma con un instrumento parecido al que emplean los zapateros para pulir el cuero sobre la horma y dejó solamente algunos pliegues sobre el vientre y el ombligo, como recuerdo del castigo anterior. Una vez hecha esta división, cada mitad trató de encontrar aquella de la que había sido separada y cuando se encontraban se abrazaban y se unían con tal ardor en su deseo de volver a la primitiva unidad, que perecían de hambre y de inanición en aquel abrazo, no queriendo hacer nada la una sin la otra. Cuando una de estas mitades perecía, la que la sobrevivía buscaba otra a la que de nuevo se unía, fuera ésta la mitad de una mujer entera, lo que hoy llamamos una mujer, o un hombre, y así iba extinguiédose la raza. Movido Júpiter a compasión, imagina un nuevo expediente: pone delante los órganos de la generación, que antes estaban detrás; se concebía y vertía la semilla, no el uno en el otro, sino sobre la tierra como las cigarras. Júpiter puso delante aquellos órganos y de esta manera se verificó la concepción por la conjunción del varón con la hembra. Entonces si la unión se verificaba entre el hombre y la mujer, eran los hijos el fruto de ella, pero si el varón se unía al varón, la saciedad los separaba muy pronto y volvían a sus trabajos y otros cuidados de la vida. De ahí procede el amor que naturalmente sentimos los unos por los otros, que nos vuelve a nuestra primitiva naturaleza y hace todo para reunir a las dos mitades y restablecernos en nuestra antigua perfección. Cada uno de nosotros no es por tanto más que una mitad de hombre que ha sido separado de un todo de la misma manera que se parte en dos a un lenguado. Estas dos mitades se buscan siempre”. Salud y hala a disfrutar mientras dure


  4. #4 kaerkes jueves, 04 de mayo de 2006 a las 17:52

    Oh! el mito de la "media naranja". Pues yo no creo en él. Ese sentimiento se da en las personas cuando se perciben las cosas a través del filtro del enamoramiento pasional. Es bonito y vibrante cuando se siente y más si uno es correspondido. Disfrútalo mientras dure. Y si dura poco, no te preocupes, aparecerán otras personas que también te parecerán tu "media naranja". Por mi parte le paso la naranja a Ego, que considere lo que crea oportuno. Soy un romántico y no seré yo el que ande con "tijeras anticupidos".


  5. #5 Ego jueves, 04 de mayo de 2006 a las 18:08

    Aquí llega Cupido, pero en vez de un arco de mierda... Ya sabéis... no intervengáis más en este foro, Salud.


  6. #6 kaerkes jueves, 04 de mayo de 2006 a las 18:16

    joder! no sabía yo que mi colega de "censuras", "asesorías" y "tijeras" tenía esa pinta. ´Había oido hablar de "brazacos", pero de ligueros nadie me habia dicho "res de res". Creo que tenemos que quedar en persona a discutir algunas "cosas" sobre el funcionamiento de la celti. Pero por favor, deja "tus tijeras" en el almacen..(las alitas no me molestan). Y ya me callo...pa siempre jamás en este foro.


  7. Hay 6 comentarios.
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