Autor: Enrique G. Souto - La Voz de Galicia
viernes, 18 de agosto de 2006
Sección: Roma y Grecia en Celtiberia
Información publicada por: lucusaugusti
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Excavación muestra la planta de Lucus Augusti altoimperial

Las recientes excavaciones en Lugo permiten apreciar con claridad la trama de la ciudad romana. Con las indicaciones adecuadas, es posible, en un breve paseo, situarse en la ciudad romana, tanto en sus calles como en sus edificios.

A la vista la estructura de una ínsula urbana

Los restos romanos que aparecen en los primeros momentos de la excavación del solar números 1-3 de la calle Ribadeo permiten recomponer con considerable fiabilidad la estructura de la ínsula urbana que se extendía entre Rodríguez Mourelo y el Carril dos Loureiros. La información sobre calles y edificios que aporta esta zona es ya notable y parece ofrecer estupendas condiciones para un parque arqueológico. La excavación la lleva a cabo la empresa Arqueoconsulting, bajo la dirección de Beatriz Pereiras. Los trabajos realizados han permitido constatar de nuevo que la ciudad romana altoimperial se extendía desde lo que hoy es el parque Rosalía de Castro hacia la plaza de Santo Domingo, en la época previa a la construcción de la Muralla, entre los siglos I y III. Hasta ahora sólo ha sido retirada la capa de tierra vegetal y parte de los escombros, tanto de época romana como posteriores. La excavación propiamente dicha se llevará a cabo en el mes en curso. Los arqueólogos califican de sorprendentes los resultados logrados hasta ahora. Localizaron vestigios de tres edificios, entorno a dos calles perpendiculares. Los restos de las edificaciones están muy deteriorados; probablemente fueron expoliados para la construcción de la Muralla. En esta excavación se aprecia perfectamente cómo era la planta de la ciudad romana en esta zona. Uno de los edificios, el más próximo al parque, debió de ser un inmueble de características muy notables, que fue modificado a finales del siglo II de modo que se invadió parte del espacio porticado. Aparecieron restos de tres grandes pilastras y vestigios de una cuarta, que indican la existencia de un espacio, pegado a la calzada, para acera, y una banda porticada, de cinco metros. En lo que queda del edificio se aprecia claramente un pozo, con su brocal, con las marcas de la erosión provocada por las cuerdas utilizadas para subir y bajar los cubos; también son visibles las marcas de los dos o tres primeros peldaños de acceso a las plantas altas.

Los especialistas destacan la factura de los restos

Al otro de la calle romana, los restos de otros inmueble permiten diferenciar varias salas alineadas respecto al otro eje viario. Los arqueólogos creen que fueron espacios dedicados a la venta de productos y actividades artesanales. En esta parte aparecen muestras del siglo XVIII, como pozos de agua. Aún se aprecian restos de un tercer edificio, que parece ser del siglo III. Los ejes viarios indicados, muy alterados en sus niveles superiores, están perfectamente definidos por los muros que los delimitan, así como por la existencia de contrafuertes y pilastras. Los arqueólogos localizaron abundantes piezas de cerámica galaico romana del primer cuarto del siglo I. Los especialistas destacan que estos restos, por su factura y belleza, constituyen un aporte de notable importancia al ya rico patrimonio arqueológico de la ciudad. Entre los hallazgos figuran dos aras, una de ellas con una inscripción que todavía no ha sido definitivamente intepretada. Con todo, y aún en los primeros momentos de la excavación, uno de los aspectos más interesantes de la investigación en el solar 1-3 de la calle Ribadeo es la claridad con la que se aprecia la trama de la ciudad romana. Con las indicaciones adecuadas, es posible, en un breve paseo, sin necesidad de un gran esfuerzo imaginativo, situarse en la ciudad romana, tanto en sus calles como en sus edificios. La directora de la excavación, Beatriz Pereiras, de Arqueoconsulting, destaca la gran cantidad de lareiras de las que se encuentran vestigios en esta excavación y los numerosos molinos manuales de grano; hasta tres superpuestos han llegado a localizar los arqueólogos. En estos primeros momentos de la excavación aparecen gran cantidad de piezas de bronce (agujas y elementos de ajuar doméstico). Entre los fragmentos de cerámica, destaca uno que los expertos consideran excepcional en galicia: un asa decorada de una lucerna, que representa una matrona romana. También se encontró un molde de lucerna, el primero hallado en galicia, que Francisco Hervés relaciona con las tumbas de incineración de la plaza de Ferrol.

Más informacióen en: http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/noticia.jsp?CAT=1


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