Autor: Brigantinus
lunes, 24 de marzo de 2008
Sección: Leyendas
Información publicada por: Brigantinus
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Breogán, Hércules, la Torre y los Milesios.

Suprimido.

 

 


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  1. #1 elpater 28 de abr. 2006

    TRASLADO DE DOMICILIO

    Antes de leerme todo lo anterior, respondo a lo planteado por Dª A.M. Canto en el ¿foro? (todavía no manejo bien la jerga celtibérica) de Orosio como fuente histórica.

    Decía A.M.Canto:

    " 1) ¿No hay una foto actual de la piedra en cuestión?
    2) Esta imagen me tiene desconcertada: http://www.uwm.edu/Dept/celtic/ekeltoi/volumes/vol6/6_13/images/fig01_560.jpg "

    (1) Sí que las hay; cuando pueda (me temo que no hasta dentro de unos días) intentaré subir las que publican Sánchez y Yáñez, citadas por Giannini, que por algún lado debo tener el libro. Como es grande y gordo no ha de ser excesivamente difícil encontrarlo.

    (2) La imagen (después miro la página a ver qué pinta ahí) es obra de los hermanos Cabarcos, de Factoría Gráfica (creo que ése es el nombre), y forma parte de una serie de infografías que intentaron plasmar la historia de la Torre de Hércules.

    Ésta en concreto recrea la Torre en plena Edad Media, en los siglos XII-XIII. El muro exterior (hoy desaparecido) estaba ya medio derruido, y a la pared principal se había adosado, con funciones de cocina, una pequeña construcción en cuyos muros se reutilizaron grandes sillares romanos, entre los cuales una cornisa plenamente canónica, que hay que suponer procedentes de ese desmorone del muro exterior.

  2. #2 El Brujo Redivivo 23 de dic. 2006

    Pues si en vez de escribir a la hora que lo hizo se hubiese dado a su obsesión, habría participado en el casual y feliz encuentro del Sr. Brigantinus y éste que suscribe en las entrañas de la Torre. La única pena fue que un servidor iba en plan guía de visita familiar ampliada y no pude dedicar más que un poco de tiempo a gozar de la sabiduría y la agradable compañía de Brigantinus.

    Oiga, Giannini, y digo yo... ¿no podíamos hacer por poner un día y hora y estudiar el circulito, el piedrolo y lo que se tercie, colectivamente e in situ, junto con Brigantinus y quien se anime? Lo estudiamos y después redactan un artículo (ustedes, que yo soy ágrafo); todo eso con carácter previo a esos pulpos y/o esas garimbas con las que tanta envidia nos da :-)

    Sobre el artículo de Reiriz... pues me temo que la pregunta que usted hace es la primera que debería haber respondido el artículo, ¿no? Si la propuesta es que un monumento romano tenía un espejo con fines mágicos, creo que habría sido oportuno ver cómo funciona eso en el mundo romano; al menos me parece más pertinente que hacerlo con sumerios, acadios, fenicios (que eran comerciantes y avaros) y griegos, romanos y cartagineses y demás invasores de la península y no sé por qué me da que me estoy yendo por una lección que no es.

    Y aunque no venga a cuento, aprovecho por si alguien lo lee y lo sabe. Cuando era más viejo que ahora (me pasa como a Dylan), estudié en la primaria por unos libros que tenían el título "Mis primeros pasos", "Mis segundos pasos" y, como era de esperar, "Mis terceros pasos". Eran, como los de la época, de carácter enciclopédico: un día estudiabas el metro patrón y el siguiente las odiseas de Amudsen, todo ello en el mismo libro. En la sección de Historia de España había una que se me atravesó, básicamente porque no entendía nada. Era la de Los Visigodos. No me quedó más remedio que chapármela de memoria. Decía así (puede recitarse rítmicamente y canturreando): "Su jefe Ataulfo venía / mandado por el emperador romano / y se apoderó de Barcelona./ Más tarde, en tiempos de Eurico..." ¡Y ahí se me corta la memoria! Por favor, si alguien sabe qué diablos pasó en tiempos de Eurico (y, todavía mejor, si alguien sabe qué decía "Mis terceros pasos" qué pasó en tiempos de Eurico), me sacará de un estado de ansiedad crónica.

    Volviendo a la Torre y al espejo, y dejando aparte magias, debo decirle que ni idea. Ni siquiera sé si puede ser, ni si era habitual en la antigüedad que sea. Hace mucho tiempo intenté seguir la pista, pero no encontré bibliografía adecuada para seguir. Los paralelos con Alejandría cantan, pero si las leyendas de la Torre llegaron vía árabes, como parecen indicar las citas que pusieron en su día A.M.Canto y Corgo, puede venir todo en el mismo paquete. Desde esa óptica suena raro lo de los almujuces, que recuerdan inevitablemente el bosque de Macbeth.

    Para todo eso creo imprescindible el libro (en dos volúmenes, pero pequeños, de los que no dan miedo) de Javier González García ("Hércules contra Gerión", Vía Láctea, 1997), el cual no sólo es un gran investigador sino un buen amigo y, sobre todo, una excelente persona. Rastrea todo lo rastreable (e incluso, en mi opinión, a veces algo más de lo rastreable, pero esa es otra historia) y lo cuenta muy bien y de forma entretenida y fácil de leer, lo cual los de neurona débil agradecemos siempre mucho. Muy recomendable en todos los sentidos. Y que conste que lo digo desde la discrepancia en ciertos supuestos, pero puede estar seguro de que la forma de ser del autor convierte la discrepancia en una placentera conversación si tiene la ocasión de confrontar ideas en directo.

    Con lo del piedrolito debo presentarle disculpas. Con la movida familiar al final me olvidé de mirar de cerca el circulito del suelo, para ver si tenía señales de abrasión por movimiento circular.

    En cuanto a si el espejo tenía poderes mágicos, la respuesta sí puede ser más clara ;-)

  3. #3 El Brujo Redivivo 26 de dic. 2006

    A.M.Canto, supongo que las diferentes versiones de los manuscritos de Al-Rasi vienen también en el Catalán. ¿Es así, o hay que buscar por otros lados?

    Además del topónimo hay otra diferencia que me parece importante, y me explico: aunque en mensajes anteriores hice mención, como Giannini, de lo extraño que resulta que aparezca el topónimo "la Curuña" (y similares) en el X, en realidad lo más perturbador es que se la califique como "cibdat". El topónimo podría existir; de hecho, cuando en el XIII figura el "in loco qui dicitur Crunia", quiere decir que había un lugar que recibía ese nombre, sin que nada indique desde cuándo lo recibía, de modo que podría venir llamándose así desde hacía trescientos años. Pero lo de decir que es ciudad choca por todos los lados, con el resto de las fuentes y con la arqueología. Sin embargo, veo que el manuscrito que ahora nos transcribe dice "villa", no "cibdat". No conozco con precisión el significado que "villa" podría tener en el siglo X. Si fuese (y creo que lo es, pero sin seguridad mientras no consulte algún libraco) equivalente a "locus", ya no habría esa contradicción. Una ciudad de nombre Coruña es difícil de asimilar; una aldea de nombre Coruña lo es mucho menos o no lo es en absoluto.

    Porque, en ese caso, el único problema sería la duplicidad de topónimos, Faro Precancio y Curuña. Si de aldeas hablamos, bien podría haber dos, cada una con su nombre, pues el faro y la Ciudad Vieja (o las Atochas, si es correcto lo que le transmitió Ismael Velo a Giannini) están lo suficientemente alejadas como para que cupiesen dos núcleos de población hoy englobados en la trama urbana.

    Pero también pienso en una costumbre existente hoy (mejor dicho, a punto de perderse hoy). Hace unos años se montó uno de los tiburcios habituales con la coña idiomática con el topónimo que se debería usar obligatoriamente con la que en castellano era "La Puebla del Caramiñal". Unos que "A Puebla", otros que "A Poboa", aquéllos que "A Pobra" y seguro que hay más variantes de las que me olvido. En plena polémica le pregunté a una amiga, nacida y criada en su infancia en una aldea próxima, cuál era el nombre que usaban cuando ella era pequeña. "Nós chamábamoslle A Vila", me respondió. Y lo mismo me dijo otro amigo, esto hace unos días, hablando de Ortigueira: "O Concello é Ortigueira, a parroquia, Santa Marta, e o pueblo, A Vila".

    Si "Coruña" viniese de "Colonia", y aunque sea retorcido, ¿cabe pensar en la posibilidad de un doble nombre, uno oficial (Brigantium, Pharum Brigantium o el que fuese) y otro popular, el genérico "la Colonia", tal vez para referirse a la zona en la que se concentraba la población de nombres, idioma y costumbres romanas?

    De todas formas, aunque eso pudiera ser, juegan en su contra dos elementos más de la Crónica: (1) el que diga "que agora llaman la Curuna", lo que sugiere que el nombre es reciente y antes había otro, y (2) el propio nombre Curuna/Curuena/Curuña, más alejado de "colonia" que el actual "Coruña".

    No me resulta fácil dar con una solución satisfactoria. Lo más sencillo sigue siendo pensar que esa frase (¡y sólo ésa!), "que agora llaman la Curuña", está metida en el momento de la traducción de la obra en la corte de Don Dinís de Portugal, no como falseamiento alguno, que no lo hay, sino como apostilla didáctica: el traductor no mentiría en absoluto, sino que haría la obra más comprensible para la población de su tiempo, al decirle el nombre actual del lugar que de otra forma le resultaría desconocido. De ser así, el "que agora" no sería del siglo X, sino del XIII-XIV; el propio giro puede estar indicándonos eso, si lo interpretamos como "que agora, cuando traduzco, llaman la Curuña".

    En cuanto pueda me meto con el Catalá, que el asunto se las trae :-)



  4. #4 El Brujo Redivivo 28 de dic. 2006

    Giannini, no se olvide de que Trezenzonio dice que eso ocurrio trescientos años antes, pues tres siglos enteros y verdaderos se pasó en la Isla de Solistición, encandilado por el canto de aves y esas cosas. Fíjese más bien en lo que cuenta del estado de la Torre cuando vuelve, que es donde el lector podría pillarlo en un renuncio. Dice que la Torre está parcialmente derruída. En el pasado puede mentir, en el presente no. Añada eso al "pinnam", próximo en el tiempo, y ahí tiene la torre a medio destruir.

    Trecenzonio está contando una fábula, parábola o como se quiera llamar (y como se deba, que yo de eso no sé y de lo otro tampoco). A.M.Canto, el bueno de Trecenzonio no vio el espejo, de haberlo habido. No es testigo de primera mano. En Trecenzonio el espejo, lo haya habido o no, es fábula, como fábula es la contemplación de la isla desde la Torre. Si la segunda es fábula procedente de Irlanda (islas del paraíso, como titula el gran Díaz su libro), el primero puede ser fábula procedente de Alejandría, todo ello componiendo un estupendo potaje en la caldera de la Torre.

    En cuanto a la arqueología, sigue valiendo lo que usted transcribe. Tal vez la novedad sean las dataciones de C14; no recuerdo si habían llegado ya cuando escribí el texto, pero creo que no. Lo cierto es que los resultados confirmaron punto por punto (si acaso precisan más el límite superior de la horquilla, poniéndolo en el IX mejor que en el X, aunque hablo de memoria) lo que decíamos basándonos en los textos, la estratigrafía y los materiales. No vea usted el alivio y la tranquilidad profesional que producen esas coincidencias.

    La verdadera lástima con el C14 es que un error del laboratorio impide conocer casi con totales garantías el momento de la construcción de la Torre. Me explico. En la acumulación de materiales romanos del momento de la construcción hay dos niveles superpuestos, ambos más o menos horizontales. El de más abajo es una acumulación de tierra, de superficie horizontal, sobre la que aparecieron bolsadas de arena granítica, gruesecilla como la que había antes en la playa de Riazor. Sobre esa superficie con los montones de arena se acumuló otra capa de tierra, así de memoria de unos 30 cm de espesor. Sobre la superficie de ésta, bien pisada, aparecían ya los restos de época romana (algunas cerámicas, algunas monedas, un acus crinalis, etc.). La interpretación que hacemos es que la primera acumulación de tierra es la de preparación del suelo de obra del momento de construcción de la Torre; las bolsadas de arena serían para preparar el mortero mezclándola con la cal. Una vez construído el edificio se habrían echado nuevas capas de tierra para preparar el piso del suelo exterior. Pues bien, entre ambas capas (es decir, sobre la superficie de la capa inferior, la que interpretamos como suelo de obra), encontramos una laminilla finísima de carbón, apenas unos miligramos. Si hubiésemos podido datarla, y si nuestra interpretación fuese correcta, habríamos tenido la fecha de la construcción del edificio. La laminilla de carbón, con su número, la enviamos al laboratorio, que nos contestó, como esperábamos, que la cantidad era insuficiente para tratarla por el método convencional, por lo que había que recurrir al AMS, quedando el propio laboratorio en encargarse de la gestión (creo recordar que la iban a enviar a Upsala en lugar de a Utrecht como habían hecho previamente con una muestra similar procedente de Dombate). Dijimos que adelante, y nos dispusimos a esperar resultados. Al cabo de un tiempo nos volvió a escribir el laboratorio, diciéndonos que la muestra nº XXX (el de la laminilla) había rendido una buena cantidad de carbón (no recuerdo ahora, pero como unos 15 gramos) y había proporcionado una fecha del siglo IV dC. Les respondimos que imposible, que esa muestra no podía tener esa cantidad, más bien más de mil veces menos, y que ellos mismos nos lo habían escrito antes diciendo que la iban a enviar a Upsala. En el laboratorio dijeron que efectivamente era como decíamos, pero no encontraron explicación para lo ocurrido más que un error de manipulación. Ahí terminó la fiesta. Una muestra perdida que, como suele ocurrir (Murphy rules), era la más importante. Cosas que pasan. Ya aparecerá otra, que Dios aprieta pero no ahoga.

    Pero nada de esto afecta a lo que pregunta. Sigue siendo válido lo dicho en su momento.

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