Autor: Alevín
jueves, 08 de mayo de 2008
Sección: Artículos generales
Información publicada por: alevin


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Las Víctimas del Dos de Mayo y un Libro Curioso

Disertación íntimo - histórica

Cierto día, a finales de los años ’80, estaba de visita en una central telefónica y, algo cansado del  lenguaje técnico, deje que mi mirada vagase errática a través de la inmensa sala donde me encontraba y, ¡que casualidad!, fue a posarse en una caja de cartón que, sin tapa, se encontraba en un rincón y en cuyo interior me pareció percibir una amalgama de hojas impresas. Cuando terminó la visita del edificio, aún a costa de parecer descortés,  me fui directo a corroborar el contenido de la caja acompañado por el encargado de la central que, me figuro, se sentiría asombrado e incluso algo avergonzado, por mi interés en una caja que Dios sabe, como después me explicaron, el tiempo que llevaba allí. Confirmé, al asomarme a su interior, que mi primera impresión había sido correcta pues estaba llena de libros desencuadernados, de los que ninguno tenía ya cubierta, que flotaban en un mar de hojas sueltas. Inmediatamente me percaté de que los caracteres de imprenta y los dibujos a plumilla que salpicaban el hallazgo me hablaban de ediciones del s.XIX. Ante mi indisimulado entusiasmo el encargado me explicó una peregrina historia sobre la ruina económica de cierto marqués y que, por avatares del destino, los restos de su biblioteca habían ido a parar a una caja en un rincón de una central telefónica madrileña.

Naturalmente que se me ofreció el que me llevara la caja entera si quería y yo, que tengo muy débil la resistencia ante los libros abandonados, acepte el ofrecimiento aunque con el trauma correspondiente que conlleva tener cierta educación. Por ello reprimí las ganas de meter la caja entera en el maletero del coche y me limité a introducir mis manos muy finamente entre las hojas sueltas buscando, al tacto, algún tomo que pareciera estar completo. Así saqué un par de libros que me llevé contentísimo, pero que, durante mucho tiempo, me hicieron preguntarme en lo que habría sido del resto que allí dejé.

Una vez en mi domicilio comprobé que uno de ellos era el típico novelón decimonónico, una clásica tragedia romántica,  El Siglo de las Tinieblas”, editado en 1876, pero fue en el otro  donde me encontré la sorpresa. Su título “Páginas de Sangre”  (autor F.M.Morales Sánchez - editado en 1871) me llevó a pensar que se trataba de  otro dramón hasta que, bajo el título, leí: “.....y de un estado alfabético de los 649 desgraciados que han subido al patíbulo en Madrid desde el año 1801 hasta la fecha, con cuantos datos estadísticos e históricos puedan ilustrar la obra y cuantos puedan desear los criminalistas más exigentes y los moralistas más concienzudos” . Este “aperitivo” me reconcilió con la diosa fortuna y, cuando comencé a hojear el libro, me apercibí que no era más que el prólogo de muchos datos históricos, curiosos e interesantes contenidos en el libro y que pueden dar lugar a abrir otros foros.

Por desgracia este volumen era un “Tomo Segundo”, que empezaba justo en el año de 1808 con el comentario: “No hubo ajusticiados – Las Víctimas del Dos de Mayo” para a continuacióndesarrollar un discurso patriótico - liberal sobre el acontecimiento e incluyendo las relaciones de las víctimas del Dos de Mayo que cada alcalde de barrio envío al Consejo de Castilla, con indicaciones personales correspondientes de cada una de las personas mencionadas (Madrid en aquellas fechas estaba dividido en 10 distritos o cuarteles, cada uno de los cuales se componía de un numero definido de barrios).

Ni que decir tiene que me sumergí en las circunstancias y peripecias de cada uno de los personajes que en dicha relación venían mencionados. Miraba yo a los personajes del cuadro de Goya “Los Fusilamientos del Tres de Mayo”  y hasta me atrevía a ponerles nombre.

Así este personaje con cara de desesperado pudo ser perfectamente:

“José Lone, natural de Madrid, casado con Francisca de San Pedro, de la que tenía un niño de 7 meses, de oficio tendero en la plazuela de Santo Domingo, núm.6, faltó de su casa desde el dia  2 de Mayo á las cinco de la tarde: su madre María Riscos dijo que tenía la triste noticia de que su hijo fue uno de los que arcabucearon los franceses en la montaña del Príncipe Pio” .

O esos otros dos que  parecen animarse el uno al otro bien podrían tratarse de:

“D. José Peligro, mayordomo de la señora marquesa de Vellisca, viudo, habitante de la calle de Alcalá, núm.7, el cual tenía un hijo de 18 años y una hija de 12 á 13, fue arcabuceado en unión de su citado hijo el día 2 de mayo, quedando la niña sumida en la mas terrible orfandad”.

 O ese clérigo que aparece con ese estado de ánimo tan poco resignado  seguro que es:

”D. Francisco Gallegos Dávila, presbítero y sacristán segundo del real convento de la Encarnacion de esta corte, faltó de casa de su padre, calle Eguiluz, núm. 4 cuarto 2º el dia 2 de este mes,  ignorándose su paradero, y habiéndose sabido únicamente que las tropas francesas le detuvieron”.

Y así, uno tras otro, los personajes del cuadro al darles un nombre tomaban , como por arte de magia,  una vida que transcendía de la propia pintura y me era muy fácil, conociendo esos pocos pero suficientes datos, imaginarme lo que había sido su existencia, como si de personajes de una novela real se tratara.

Es previsible imaginar los buenos ratos que pasé leyendo y releyendo las peripecias de estos buenos “madrileños”, que por cierto, y de ahí las comillas, no todos lo eran de nacimiento pues, entre aquellos en los que se especifica el lugar de procedencia,  he creado la siguiente estadística:

Asturias  : 16 personajes

galicia : 8         

C. Real : 3           

León : 2                              

Guadalajara : 2 personajes

Italia : 2               

Toledo : 2           

 Burgos, Córdoba, Segovia, Málaga, Salamanca,  Castilla la Vieja (sic),Cantabria,  Francia y las Indias, cada una, con un personaje.

Por supuesto que este cuadro (de un total de 196 individuos de los que no en todos se especifica este dato) , como  el que posteriormente indicaré,  no son muestra estadística fiable sino un simple matiz de una realidad, que al estar basados en datos muy relativos, como por ejemplo el basarse solo en las victimas y no en todos los participantes en la “asonada”, pero sí sirven para hacerse una idea de la mezcolanza que ya existía en el Madrid en aquella época y de quienes protagonizaron los hechos.

El siguiente cuadro informa de las profesiones u oficios que ejercían los participantes en el levantamiento, cuando estos vienen especificados:

Artesanos : 40

Criados : 33

Funcionarios : 21

Mercaderes : 13

Albañiles : 12

Aguadores : 5

Dependientes : 4

Mozos Cuerda : 3

Mendigos : 2

Esquiladores : 3

Jornaleros : 2

Cabestrero : 1

Yesero  : 1

Jardinero : 1

Cabreros : 1

Matarifes : 1

Agente Negocios . 1

Eclesiásticos : 1

Dentro de los Funcionarios hay que destacar que 5 de los indicados se podrían considerar como “Altos Funcionarios”.

Es llamativo el que muchas de las víctimas formasen parte de pequeños grupos de compañeros de trabajo,  o de vecinos de una misma casa o servidores de un mismo noble, que se reúnen voluntariamente para participar en los acontecimientos,  con dispar suerte.  

En cuanto a los militares, aunque tenían ordenes superiores de mantenerse al margen (incluso se les privó de la munición reglamentaria para el servicio),se sabe de cerca de un centenar que participaron en los sucesos. Me llamó mucho la atención  que el libro solo mencionase a 6 víctimas militares y, del cuartel de Monteleón, solo a Daoíz y a Velarde (nada  sobre las bajas entre los artilleros o los Voluntarios del Estado, y ni se menciona siquiera al teniente Ruiz ), incluso no se hace mención de civiles caídos allí, dándose el caso curioso de que una de las víctimas más conocidas viene indicada así :

“Clara del Rey, casada con Manuel González Blanco, de quien tenía tres hijos, habitante en la calle S. José, núm. 11, cuarto en el patio, fue muerta de un balazo, estando a la puerta de su casa”.

 Es sabido que la calle S. José en la que vivía la fallecida estaba al lado de donde se hallaba el cuartel, pero ya es historia que Clara del Rey falleció ayudando a su esposo, y a sus dos hijos, a cargar las armas (incluso hay quien la pone cargando un cañón) en la defensa del Parque.

Este hecho y el de que las víctimas parezcan que han caído como por casualidad ( solo se especifica un caso en el que hay un enfrentamiento directo entre un español y un francés), da que pensar en que los alcaldes de corte hicieron la relación llevados por un enojoso deber de informar sobre las víctimas que habían caído de cada uno de sus barrios, pero sin intención de ofender a los “nuevos amos” y procurando suavizar, cuando no soslayar, los acontecimientos . Incluso el alcalde del barrio de S. Isidro hacía notar que “en todo el barrio no se había hecho daño alguno por los vecinos á la tropa francesa, y que por el contrario se la había protegido”, hecho este absolutamente histórico  el  de que muchos franceses fueron protegidos por los dueños de las casas en donde se alojaban.

 Así nos encontramos, según los informes,  con  una decena de casos de muertes o heridas casuales dentro del propio domicilio, como este primer caso que expongo que  da que pensar en la fatalidad :

“Catalina Pajares y Dionisia Arroyo, naturales la primera de Segovia, de 22 años de edad, soltera, y la segunda de Quijorna, provincia de Madrid, de 36 años, viuda, ambas sirvientes en casa de D. Antonio Carnicero, calle de Luzón, núm. 2, cuarto 3º, acababan de comer el dia 3 a las dos y media de la tarde, y habiéndose asomado al balcon  la Catalina para ver la tropa que pasaba, observó que era una patrulla de infantería extranjera. Entonces llamó a la Dionisia y a D. Fernando Carnicero, hijo de D. Antonio, para que la viesen también, y colocados los tres en dicho balcón, uno de los soldados disparó sobre ellos, atravesando la bala, primero la mano derecha de la Dionisia y después el pecho izquierdo de la Catalina, dejándola muerta en el acto, cuyo inesperado acontecimiento produjo la indignación consiguiente en la vecindad”.

O : “José Suarez, soltero, mozo de compra de D. Dámaso Hermoso, que vivía en la tienda primera esquina los portales de Sedas, fue herido de un balazo al asomarse a una ventana”.

Aquí nos podríamos preguntar si “simplemente” se asomaba o sostenía alguna maceta u otro objeto arrojadizo (no olvidemos que los objetos arrojados desde ventanas y balcones dejaron lastimados a bastantes miembros de las tropas ocupantes, cuando no muertos, como le ocurrió a un hijo del general Legrand, que lo fue por un “tiestazo”).

Otro posible caso de mala suerte....:

“Felipa Vicálvaro, soltera, sirviente en clase de niñera, casa de D. Raimundo Oliver, calle Mayor, manzana 389, cuarto bajo, núm. 6, fue herida, hallándose asomada al balcón”.

La anotación de a continuación parece de “justicia poética”:

”D. Juan Mosier, natural de Francia, secretario del estado Mayor, y guarda-almacén de víveres, fue herido de un tiro que dispararon desde la calle a la casa de D. Juan Antonio Quintana, calle Mayor, núm. 6, cuarto 2º, donde aquél se hallaba alojado. Nótese que era la misma casa de la víctima anterior.

Siendo , no obstante,  el  tipo de informe más abundante como los que siguen:

”Facundo Rodríguez, viudo, maestro de guarnicionero, que vivía en la casa núm. 13, frente de la Buena Dicha, fue muerto por las tropas del gran duque de Berg”.  

O :“Pedro Linares, conductor de la valija de Zaragoza, casado, sin hijos, y que habitaba calle de Cofreros, á la Puerta del Sol (callejón del Cofre), núm. 8, cuarto tercero, fue muerto por los franceses”.

 En estos casos se da como implícito  que fueron muertes provocadas durante los enfrentamientos, aunque no se mencione directamente, como en el siguiente informe cuyo caso ya expliqué que es único :

 “Nicolás Rey, mozo de caballos de la compañía de Reales Guardias de Corps, de estado soltero, como de 32 años, ignorándose el pueblo de su naturaleza, fue muerto el dia 2 de Mayo de un balazo que le tiró el centinela del cuartel de soldados franceses de la calle de San Bernardino, habiendo antes disparado una pistola de dos que llevaba, la cual, desgraciadamente, no le dió fuego, y no quiso volver atrás”.

También hay lugar para algunos informes donde se denuncian abusos de la tropa, como por ejemplo :

”D. Mariano March, dueño de una fábrica en la calle de Mira el Rio, fue obligado por una partida de tropa francesa á que abriese la puerta falsa de su casa, y habiendo salido éste en compañía de su suegro por la principal á decirles no querían abrirla, intentaron algunos soldados echarles mano, y al tiempo de huir ellos, disparó un dragon, atravesando el proyectil la manga del capote al D. Mariano, y matando á su suegro, D. Manuel de la Fuente, natural de Palencia, anciano de 78 años, viudo y con una hija, esposa de dicho fabricante, al que se dio sepultura en la parroquia de San Martin”.

Volviendo al caso de los militares, de los cuatro que quedan, descontando a Daoíz  y Velarde, dos son arrestados en sus domicilios:

“Manuel García, soldado del regimiento de voluntarios, casado, con dos hijos menores, y que vivía en la calle de Eguiluz, núm. 8, fué llevado preso desde su casa por la tropa francesa, ignorándose despues su paradero. Tambien fue llevado con el anterior otro soldado del mismo regimiento de voluntarios, cuyo nombre y apellidos se ignoran, y no se volvió á saber de él”.

En el siguiente caso podemos suponer un intento de  reverdecer pasados laureles,  con un final trágico:

“José Espejo, de 50 años de edad, soldado inválido, que estaba de portero en casa de la señora marquesa de Vellisca, fué  arcabuceado el 2 de Mayo”.

A continuación nos imaginamos, sino un enfrentamiento, si la existencia de grupos preparados para emboscar al ejercito ocupante y en donde su reconoce que hay participantes de la milicia española:

“En la calle de Toledo fué muerto un muchacho de diez á doce años, por efecto de un tiro que se escapó a un paisano, cuyo proyectil hirió también en un muslo a un sargento de Voluntarios de Estado, á quien se dieron los socorros consiguientes, conduciéndole después al hospital, donde, según los informes que dio el alcalde de barrio, murió al poco tiempo”.

Y esto es todo cuanto se especifica  con respecto a la tropa española  en los informes de los alcaldes de barrio. Posiblemente el motivo esté en que los soldados habitarían en su inmensa mayoría en los propios cuarteles, pues serian de otras provincias  y no tendrían por ello domicilio fijo en la ciudad, por lo que estarían fuera del control estadístico de los alcaldes. No obstante, estudios posteriores, dan un numero de 39 muertos y 28 heridos entre la tropa española

Sobre el  número real de víctimas el asunto esta poco claro, pues el juego político de inflar o reducir las cifras, que no es invención de nuestros días, oscurece la cuestión. Además hay que tener en cuenta que la gran totalidad de los muertos o heridos lo fueron dentro de la clase popular, por lo que unos fueron llevados a hospitales y otros, la mayoría,  curados en su propia casa para evitar represalias. Unos fueron enterrados en los diferentes cementerios parroquiales mientras que otros yacen en fosas comunes. Claro ejemplo  es la lápida conmemorativa que, aún hoy,  se puede leer en el Cementerio de S. Antonio de la Florida en donde se incluyen los nombres de 21 ejecutados en Príncipe Pio  y se hace mención de 24 más, también enterrados allí, pero como “desconocidos”.

Se considera  como el mejor recuento el hecho por D. Juan Pérez de  Guzmán en su trabajo sobre el Dos de Mayo, editado para la celebración del Primer Centenario en 1908. En este trabajo se consigna la cifra total de 414 muertos, de los que 159 serían de fuera de Madrid o poblaciones cercanas, y 160 heridos españoles ( de estos totales 39 muertos y 28 heridos pertenecerían al ejercito). En cambio si nos fijamos en las cifras desde el punto de vista francés pasamos a hablar de millares . Por parte francesa Murat solo reconoce 31 muertos y 114 heridos aunque parece que se debe de aceptar realmente  un mínimo de una centena de muertos y al menos tres centenares de heridos, no obstante hay que pensar que a los franceses les interesaba minimizar lo más posible el daño que sufrieron para mantener su prestigio.

Como comparación a estas cifras anteriores expongo mi propia estadística sacada de los datos del  libro:

Muertos: 119 Hombres y 8 Mujeres =127       

Heridos: 41 Hombres y 11 Mujeres  = 52 

Extraviados: 16 Hombres y 1 Mujer = 17

Si  al número de muertos le sumamos el concepto eufemístico de “Extraviados” (hay que tener en cuenta que estas cifras se recopilaron a finales de mayo, con lo que los “extraviados” que no aparecieran en el ínterin, mala señal) el total de muertos se eleva a 144 sin incluir, como más arriba indicamos, las víctimas militares ni civiles caídas en la defensa del Parque de Monteleón. No obstante están lejos estas cifras de las de Pérez de Guzmán, lo que podría llevarnos a sacar en conclusión que no fue hasta pasado mucho tiempo después del acontecimiento que se pudieron cruzar los datos entre los informes de los alcaldes de barrio, los de entrada y salida de hospitales y los de enterramiento de las parroquias. Algo que ahora haríamos en breves momentos con un ordenador antes me temo que necesitaba  múltiples reuniones entre los estamentos implicados.

En cuanto al tema de la posible intervención física de Goya en los hechos soy de la opinión de que bastante tenía  ya Goya con su sordera y con padecer la lucha interna entre sus ideas progresistas y su patriotismo. Pero sí pudo recibir información directa de los hechos de la Puerta del Sol pues se sabe que un discípulo suyo, León Ortega Villa, de 18 años, tomó parte en la asonada e incluso fue herido. Por otro lado bien pudo pasarse por la montaña de Príncipe Pio donde, por orden de Murat, permanecieron los cuerpos de los fusilados al menos durante cinco días sin recibir sepultura, y tomar allí apuntes “del natural”. Lo que es históricamente indudable es que Goya se puso al servicio del rey José, al que retrato así como a personalidades de su Corte, tanto francesas como españolas, e incluso recibió de él la máxima condecoración josefina, la Real Orden de España,” la berenjena”, como era conocida por mal nombre. Pero en cuanto  el rey José I evacuó Madrid, en 1814, Goya no espero ni a que llegase Fernando VII para ponerse en contacto con el Regente provisional, el cardenal Luis de Borbón, y manifestarle “sus ardientes deseos” de plasmar los momentos más heroicos de la lucha contra el invasor francés. Aunque tiempo antes ya  había dado inicio a su serie “Los desastres de la Guerra” en donde describe los horrores que, por una y otra parte, se cometieron sin tomar partido por ninguno y limitándose a ejercer de testigo. Fruto de su colaboración con el nuevo soberano  es el proyecto de cuatro cuadros monumentales sobre los  sucesos de Madrid ( la asonada del Palacio Real, la refriega en la Puerta del Sol, los fusilamientos de Príncipe Pio  y la defensa del parque de Monteleón), de los cuales solo se llevaran a cabo dos de ellos.

Y hasta aquí las conjeturas a las que me ha llevado esta digresión originada tras mi encuentro casual con un libro curioso y  que termina como sentido homenaje a unos héroes que, aunque inconscientes de las consecuencias que su acción tendría para la posteridad y la nación, no por eso dejaron de serlo....o a lo mejor lo fueron por eso precisamente, porque lo hicieron sin pensar.

Para terminar una mención a un comentario que un líder sindical, no recuerdo si de U.G.T. o de Comisiones ,hizo el  2 de Mayo y en la Puerta del Sol, ante un periodista mientras esperaba en la cola para saludar a  Dña. Esperanza Aguirre. Vino a decir más o menos :” Todos estos militares y políticos que han desfilado y pasado hoy por aquí, tendrían que haber sido ellos los que estuvieran  en las gradas aplaudiendo al pueblo y no al revés”.....hacía tiempo que no estaba tan de acuerdo con un sindicalista, todo un resumen de cómo fue la historia.

Nota aclaratoria.- En los textos en cursiva he procurado mantener  la ortografía original que llama la atención sobre todo por el uso, diferente del actual, de las tildes. Bastantes faltas cometo yo de por sí para que deba de cargar con las ajenas. Amén.

Paz y bien

 

 

 

 

 

 

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Comentarios

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  1. #1 ainé 11 de mayo de 2008

    Alevín... intento tomarme el tema con humor..  :DD

    La Historia de España que nos cuentan desde "el centro", nunca coincide con la Historia de España que nos cuentan desde "la periferia". Siempre hay matices distintos.

    Una curiosidad sobre las JUNTAS SUPREMAS, ¿tiene alguien datos cronológicos sobre su creación?:

    Un pequeño apunte (son los datos que tengo) "A finales de mayo de 1808 comenzaron a crearse las Juntas Supremas para mantener el orden público y organizar la lucha contra los franceses (con funciones militares, legislativas, política internacional,…).

    • Las tres primeras (dentro del mes de mayo de 1808): Asturias, León y galicia.

    • Cuándo y cuáles fueron las siguientes?

    • La Junta Suprema Central, se constituyó el  25 de septiembre de 1808.

    Saludos.

  2. #2 ainé 19 de mayo de 2008

    Alevin....siempre optimista, nunca pesimista ..  ;-))

    Datos fiables siempre son difíciles de encontrar, cuanto más atrás en el tiempo, peor (menos cronistas y mayor parcialidad de los relatos).

    En general, me interesa más la historia del "pueblo llano" que la de los "importantes" (más que nada porque pueblo llano, somos la mayoría). Uno de esos ejemplos de gente sencilla que vivió el 2 de mayo:

     

    Un historiador estudia a los gallegos que lucharon el 2 de mayo de 1808

    El más famoso fue Juan Suárez, único superviviente de los fusilamientos de la montaña Príncipe Pío de Madrid

    http://www.lavozdegalicia.es/cultura/2008/04/27/0003_6769838.htm

     El historiador: Arsenio García Fuentes (Astorga, 1968)

    Aquella noche, sobre las cuatro de la madrugada, los franceses fusilaron en tres tandas a 44 españoles que habían participado en la revuelta. Suárez, un artesano que vivía en Madrid con su esposa, sus dos hijos y su anciana madre, tuvo la habilidad de librarse de las cuerdas que ataban sus manos y de tirarse al suelo cuando los soldados descargaron sus fusiles sobre el grupo. Rodó por una colina y corrió en la oscuridad perseguido por los franceses, que no fueron capaces de capturarle. Esa noche, Suárez llegó a su casa para la cena y años después sería uno de los que narrarían de primera mano los sucesos de mayo.

    ----------------------------------------

     

    (estos pequeños episodios también forman parte de nuestra gran historia)

    Saludos.

  3. #3 alevin 28 de mayo de 2008

    Curioso el documento aunque a mí ahora se me plantea la duda de si el paisanín dará más importancia a los 12.000 € o a que se quede en galicia. De cualquier forma no es un caso único pues existen escritos , en memorias o cartas, de generales como marbot, Rossetti, Gouchy, Foy,  Hugo.... o capitanes como Grivel y Marbot que también dan un pinto de vista directo sobre los sucesos de esta nuestra guerra. Un escrito curioso sino recien publicado si al menos para mí recien conocido es una carta , publicada por el catedrático D.Angel Bahamonde, de un oficial de Estado mayor de Murat, apellidado Du Bouroy, en la que da noticias directas sobre el 2 de Mayo.

    Paz ybien

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