Autor: Vitalic
martes, 26 de febrero de 2008
Sección: Escritos antiguos
Información publicada por: Vitalic
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Cuando empieza la Edad Media?

Analisis de varios de los indicadores que señalan la ruptura entre la Antiguedad y la Edad Media.

¿CUANDO EMPIEZA LA EDAD MEDIA?

 

Para el estudio de esta etapa en concreto, y después de esperar a que las musas entraran en mi habitación, he decidido realizar un análisis de los dos momentos claves que suponen , al menos a simple vista, una etapa de ruptura, como he dicho aparente, con la civilización anterior. Estos dos momentos de suma importancia, no serian otros que la decadencia final del Imperio Romano y el final del reino visigodo. A través de estos dos hechos, quiero intentar sacar algunas conclusiones que me aporten criterio para acercarme a la problemática actual.

 

La elección de estos dos momentos históricos, no esta hecha a la ligera, viene de una reflexión, con un planteamiento claro y definido: ¿Cuando acaba la antigüedad tardía y cuando empieza la edad media?. ¿En qué puedo apoyarme en el  estudio de estas dos fechas?

 

En primer lugar, aunque más adelante lo expondré con mas detalle, quiero empezar con el final del reino visigodo, aunque debería decir mejor, con el final de la civilización hispano-visigoda. Para esto he tenido la suerte de asistir a un coloquio sobre este tema, en el que la profesora Sonia Gutiérrez exponía los diferentes aspectos en los que era posible ver el autentico cambio entre el mundo hispano-visigodo y el mundo andalusí. He elegido empezar por el final, por que a simple vista parece más evidente la ruptura cultural.

 

Por otro lado, para aportar una visión de que la Alta Edad media empieza ya en los últimos momentos del Bajo Imperio Romano me remitiré a los últimos trabajos del Profesor Carlos Laliena, que actualmente esta investigando, en un contexto arqueológico, los cambios que se pudieron producir entre los siglos III y VI, para poder hablar de una temprana Alta Edad Media.

 

Además , para esta etapa cronológica, es decir los siglos del Bajo Imperio, Tengo en mi poder un libro de Javier Arce, llamado : España, entre el mundo antiguo y el Medieval, Y que expone una serie de ideas tanto históricas como arqueológicas, cuyo eje es observar el final de la antigüedad, aunque siendo un poco críticos, me he leído gran parte del libro, y la palabra medieval parece que solo sale en el título.Aunque entraremos más adelante a analizarlo, este libro esta compuesto de una selección de 7 artículos ya publicados y uno inédito en su momento. En mi opinión cada articulo esta cuidadosamente seleccionado para ver aspectos diferentes de esta transición. En base, habla de las nuevas ideas que fraguaron a fines del Imperio y que son la clave para que a partir del S. V estemos ya en el inicio del medievo. Los temas tratados son por ejemplo la crisis del Siglo III, los conflictos entre paganismo y cristianismo o la evolución política del bajo imperio.

 

La arqueología nos da la mayoría de las veces datos seguros y empíricos, luego son las interpretaciones personales las que hacen uso de esos datos para expresar unas opiniones. El caso es que la arqueología nos aporta una información que las fuentes no nos dan: datos reales sobre la vida cotidiana del momento.

 

LA TRANSICIÓN ENTRE EL MUNDO HISPANO-GODO Y EL ANDALUSÍ

 

Quiero dejar claro que esta primera parte del trabajo esta enfocada desde una visión concordante con una Long Late Antiquiy. Y se trataría simplemente de analizar los cambios reales que se produjeron desde el 711, para que desde entonces hablemos sin lugar a dudas del Medievo.

 

¿Es posible reconocer la transición a través del registro arqueológico?, la respuesta es que podemos conocer algunos de los procesos más importantes, pero el conocimiento total es imposible.

 

Sonia Gutiérrez en una conferencia que tenia por nombre: La islamización de Tudmir. Balance y perspectivas, dividía su estudio en varios epígrafes que en conjunto daban unas conclusiones muy interesantes.

 

Empezando por los indicadores sociales, ella se centraba en aquello que arqueológicamente era demostrable: El urbanismo y la vivienda. En relación a la islamización urbana, dos procesos destacan sobre el resto; el primero es el de la continuidad topográfica de la mayoría de ciudades en los inicios de la dominación árabe. Pero en contraposición a este factor de continuidad , pone de relieve la profunda trasformación urbanística que sufren las ciudades desde el S VIII. Con una trama urbana que poco o nada tiene que ver con la antigua, nuevas calles, nuevos espacios (Barrios mozárabes y judíos.) aunque en general la mezquita ocupará el espacio privilegiado donde antiguamente estaría el foro (¿y posteriormente el conjunto episcopal?).

 

En cuanto a la vivienda, arqueológicamente se observa una  transición entre una primera forma de construcción de las viviendas, como unidades unicelulares, para albergar a una única familia, ¿modelo visigodo?, de forma rectangular y normalmente dividida en dos o mas espacios interiores. Es muy curioso observar como a lo largo de unas pocas décadas el modelo de vivienda cambia, y lo que antes seria una vivienda unifamiliar, ahora tiene adosadas otras viviendas similares formando en el centro una especie de corral comunitario. Este es el modelo bereber de vivienda del Siglo X en la península ibérica, en el que cabe suponer que a raíz de un núcleo familiar, las siguientes generaciones han decidido vivir en comunidad con sus familiares, y crear una especie de unidad espacial con zonas privadas pero con otras zonas en común. Esto nos aporta información sobre los proceso sociales que experimenta la población de la época. Este modelo bereber, como hemos dicho, esta plenamente instaurado ya en el Siglo X.

 

Los indicadores religiosos fueron los siguientes en ser analizados por Sonia Gutiérrez en Zaragoza. Es evidente que la islamización de la sociedad no solo pasa por un cambio de las formas de vida y relaciones interpersonales, la meta de la islamización es la conversión de la población a la religión del profeta Mahoma, y este era el objetivo primero de la conquista de Hispania. El cambio de mentalidad, con todo lo que ello conlleva, no fue algo rápido y sencillo, en realidad fue un proceso bastante dilatado en el tiempo y nunca del todo terminado, ya que se permitió a la población mozárabe la libre practica del cristianismo, solo quebrada en momento puntuales.

 

Como forma de averiguar arqueológicamente este tránsito religioso, hay dos alternativas que se complementan y dan de nuevo unos datos indiscutibles. En primer lugar nos encontramos con que entre los siglos VIII y X se produce la casi completa desacralización de los lugares de culto visigodos. Esto lo vemos en la construcción de mezquitas encima de antiguas iglesias godas, en la desaparición de los conjuntos episcopales, etc. Aunque la población mozárabe siempre guardó recuerdo de su origen y de sus lugares y leyendas de culto, el hecho de que la mayoría de la población se reconvirtiera con el paso del tiempo al Islam, hace que el cristianismo en el mundo Andalusí, tenga un valor un tanto secundario dentro de sus fronteras, sin ningún poder de influir en las decisiones de las elites musulmanas.

 

La segunda alternativa es la constatación arqueológica de un cambio en los ritos de enterramiento. La conversión de los muertos fue un proceso también dilatado en el tiempo, que se extendió de nuevo hasta al menos el Siglo X. Es básicamente el cambio entre el modo de enterramiento hispano-godo mayoritario, y el enterramiento en decúbito lateral derecho y sin ajuar , típico del mundo musulmán. Para recalcar que fue un proceso extenso en el tiempo, el dato de que haya necrópolis en las que convivan largo tiempo ambos ritos, nos da una idea de que el ritual no cambió inmediatamente, y como suele pasar en estos casos, las costumbres tradicionales no desaparecen de la noche a la mañana.

 

No menos importantes son los indicadores culturales, o lo que es lo mismo, aquellos hechos arqueológicos que nos permiten afirmar que se ha producido una transición cultural en una sociedad determinada. En el caso de la transición del mundo Hispano-godo al Andalusí, varios son los procesos que nos permiten afirmar que hubo un cambio relativamente brusco. El ejemplo perfecto sería la arabización lingüística, perfectamente implantada en todos los niveles sociales ya en el Siglo X. Personalmente opino que este proceso fue a la par de la islamización religiosa. Podríamos vincular ambos hechos con la necesidad de tener que estudiar un Corán en lengua árabe, aunque también hay otras explicaciones como la necesidad de saber árabe por que era la lengua de la administración y el derecho o también por que sería un síntoma de prestigio para quien supiera hablarlo, acercándole hipotéticamente a las clases dirigentes del momento.

 

En el campo estrictamente arqueológico, la prueba de esta aculturación la encontramos en los graffiti en escritura cúfica hallados sobre cerámicas. Esto, además de tener un valor lingüístico importante, nos da determinadas pistas acerca de los circuitos comerciales, plenamente islamizados desde épocas muy tempranas. Es por tanto factible pensar que el mercado se regía por criterios islámicos en cuento a valores e intercambios, e incluso más allá, muchas de las mercancías que llegaron a Al-andalus ya desde el siglo VIII , provinieran directamente del mundo musulmán.

 

Dentro de los Indicadores materiales, la cerámica es de los más importantes. El hecho es que gran parte del material de Siglo VIII no esta estratificado, pero si que en cambio se conoce. En general para el Siglo VIII domina el material visigodo pero a lo largo del siglo se observa una progresiva introducción de material islámico. La pregunta es la misma que nos venimos haciendo hasta ahora: se puede conocer el cambio cultural a través de la cerámica? Pues la respuesta es que no del todo, por que aunque si que es verdad que hay nuevas introducciones estilísticas como son el vidriado, muchos procesos continúan. La cerámica en este caso nos aporta datos sobre las redes comerciales, pero no de a que nivel la población en general cambió sus costumbres. Por lo tanto urge en este sentido más investigación acerca de las cerámicas de esta época temprana de dominio andalusí.

 

A modo de primera conclusión, Sonia Gutiérrez nos aporta una fecha clave para considerar a la sociedad en su conjunto prácticamente islamizada. Esto sería en el Siglo X. Esta afirmación creo que refleja bastante bien la realidad, pero con ciertos matices importantes, ya que seguramente siguieron existiendo núcleos en los que la islamización no seria del todo completa, donde podemos incluir todo un abanico de posibilidades, desde aldeas que siguieron siendo cristianas, barrios mozárabes en las ciudades, y lugares en general donde la cultura islámica llegó tardíamente o no tubo nunca un calado real.

 

En definitiva, queda claro que históricamente el periodo de dominio visigodo acaba en el 714, fecha útil a la hora de marcar un antes y un después, pero la islamización fue un proceso lento que nos lleva hasta el siglo X por lo menos. Por tanto, estamos en posición de afirmar que entre el año 711 y el 900 empieza una etapa, plenamente medieval, que poco o nada tiene que ver con lo anterior, con repercusión a todos los niveles sociales. Es importante remarcar que el limite superior del debate historiográfico en torno al final de la antigüedad e inicio de la Edad Media, queda perfectamente definido. Es seguro que entre las dos fechas antes citadas se dan unas circunstancias históricas que en mi opinión son ya plenamente medievales.

 

¿Y si situáramos el inicio de la edad media en los siglos V y VI?

 

 

 

EDAD MEDIA VS LONG LATE ANTIQUITY

 

Después de darle muchas vueltas, he decidido que la mejor manera de comparar los dos momentos de transición es mediante un mismo esquema, unos mismos criterios. Así que la solución que he encontrado es trasladar las bases del esquema que hizo Sonia Gutiérrez al final del Imperio Romano y el inicio de Reino Visigodo, intentando de nuevo aportar una visión arqueológica.

 

Empezando por lo indicadores sociales, me centrare primero en el urbanismo y en el papel que la ciudad tenía. Así pues la frágil pervivencia de las ciudades, expresada en la duda de cómo calificar a muchas de ellas (¿villa urbana o civitas ruralis?), como Casiodoro se planteaba ya en el Siglo VI, fue sin duda uno de los rasgos de los reinos que sucedieron al Imperio Romano de Occidente. Desde el S.III las ciudades habían ido perdiendo población en beneficio del campo. Y, con la población, perdieron sus funciones. Los magistrados dejaron de construir e incluso a veces, de mantener los edificios públicos de etapas anteriores. La única novedad, signo de los tiempos inseguros de los siglos IV y V, fue la muralla urbana, elemento fundamental, hasta el punto de quedar incorporada a la propia definición de la ciudad. El viejo sistema que combinaba urbs ordenada y territorium  ordenado desde ella, y había constituido uno de los pilares en la organización del espacio en época Imperial, estaba decididamente en crisis.

 

En su lugar apenas se mantenían unas cuantas ciudades, invadidas por campos cultivados y pequeños rebaños de ovejas y cabras, que servían de asiento a algunas sedes episcopales. Con sus muros y sus parcelas agrícolas, y ya sin pavimento de piedra, anunciaban el modelo de ciudad altomedieval. Por una aparente paradoja, los siglos IV a VI fueron, a la vez, testigos de un cierto cambio en el propio concepto de ciudad. Del concepto clásico, según el cual la ciudad es el lugar “civil”, esto es, civilizado por excelencia, en contraposición al campo en que viven las fieras, se fue pasando al concepto del viejo testamento, que dice que la ciudad es el espacio de la corrupción mientras que el campo es el espacio de la pureza y la redención.

 

Y hablando de eso, en este periodo se produce una revalorización del campo como escenario de vida y de la tierra como forma de riqueza. La tendencia había sido clara desde la crisis del siglo III y la mejor prueba de ello la constituyen las magnificas villae de los siglos IV y V cuyos restos podemos admirar en gran parte de la Península ibérica. Sin duda, la llegada de los germanos estimuló algunos repartos de tierra en las zonas en que se establecieron. Pero en las demás y , poco después, en aquellas mismas, las aristocracias (romana, germánica, eclesiástica) siguieron concentrando la propiedad fundiaria. Unas veces lo hicieron en forma de grandes latifundios, atendidos por esclavos, otras, la concentración en pocas manos no impedía a algunos ricos propietarios poseer una infinidad de explotaciones desperdigadas en una amplia extensión.

 

 

 La generalidad aparente de este modelo ha fortalecido la hipótesis, defendida sobre todo por Pierre Bonassie, de una supervivencia de la esclavitud como elemento significativo del modelo social vigente hasta el siglo X. Sin embargo, es evidente, que aparte de las villae  y de la probable existencia , en áreas de dedicación ganadera y escasa romanización, de comunidades de valle, los textos hablan de la existencia de conventus publicus vicinorum, esto es, de lo que debió ser el organismo de gestión de pequeñas comunidades locales aldeanas. Ello viene a complicar el panorama de los modelos sociales existentes en esta época.

 

Para finalizar este apartado, citare una frase de Carlos Laliena que refleja la opinión de muchos en este debate y que se refiere al poblamiento rural de esta época: “La trascendencia de la aparición sucesiva de nuevos modelos de relación entre áreas de residencia, zonas de producción agraria y espacios de enterramiento no puede ser en absoluto menospreciada, sobre todo si tenemos en cuenta que coincide en el tiempo y en el aspecto general de los procesos de cambio con los que tienen lugar en otras regiones del Mediterráneo occidental. En ellas, además, arqueólogos e historiadores han interpretado estos movimientos como un síntoma fundamental de una cesura que permite separar la Antigüedad Tardía (siglos IV-V) de la fase inicial de la Edad Media (siglos VI-VIII)”.

 

Cambiando un poco el esquema de Sonia Gutiérrez, personalmente incluyo otro tipo de indicadores: indicadores económicos. Una de las claves para entender los importantes cambios que ocurrieron en el bajo Imperio es la economía, ya que es el reflejo y a la vez causa y consecuencia de los cambios en la sociedad. Empezando por el comercio, la disminución de la actividad mercantil fue consecuencia de la desaparición de las antiguas concentraciones urbanas de gentes especializadas en tareas no agrícolas. Además son muchos menos los comerciantes sirios, griegos y judíos, que se encargan de abastecer a los nuevos y viejos ricos de Occidente: Las aristocracias laicas y eclesiásticas, básicamente de productos de lujo.

 

El comercio local apenas utilizaba la moneda. Es posible que la formula del trueque sirviera para las pequeñas transacciones. En este circuito, más antropológico que económico, se desarrollaron muchos de los intercambios mercantiles de época bárbara.

 

En cuanto a la producción de recursos, la arqueología muchas veces nos habla de la tendencia a la autosuficiencia de las explotaciones agrícolas, tanto latifundiarias como de carácter familiar desde el S. III de la era. Esta idea se apoya en las cerámicas encontradas, siendo las del medio rural, la mayoría de confección tosca y local (cerámicas de las llamadas grises) , y las del medio urbano, de cierta calidad , pero aun con todo lejos de las cerámicas del mundo romano clásico.  Así pues, era común, que campesinos y amos produjeran lo que necesitaban, muchas veces sin intención aparente de beneficio.

 

Al igual que en el caso musulmán, una de las bases más importantes (o puede que la que más) de este desarrollo es la religión. Los indicadores religiosos. En este sentido, Javier Arce dedica un articulo muy bueno a la confrontación entre paganismo y cristianismo. Habla exclusivamente del Siglo IV, pero es suficiente para ver que es en este siglo cuando ocurren los hechos más importantes de la incipiente iglesia católica. Una opinión establecida historiográficamente es que la Edad Media empieza desde el punto de vista religioso en el 380, año de la proclamación del edicto de Tesalónica, en el que Teodosio declara el cristianismo religión oficial del Imperio Romano. Solo es una fecha, pero es cierto que el paleo-cristianismo tendrá una influencia decisiva en la iglesia medieval, en lo bueno y en lo malo.

 

Desde finales del siglo IV habían ido apareciendo las primeras parroquias rurales, con un sacerdote permanente que se encargaba de la iglesia. Los mismos obispos habían implantado alguna en los vici ; muchos propietarios de villae habían decidido tomar la iniciativa también, y crear para uso propio y de sus sirvientes y aparceros capillas privadas. Y tendían a considerar estas fundaciones como un bien propio, como parte de su patrimonio. Hasta el siglo VI siguió siendo obligatorio acudir a la catedral para celebrar fiestas importantes como el bautizo y fiestas litúrgicas importantes. Estas restricciones desaparecieron en el transcurso del siglo VII, al multiplicarse esas parroquias rurales. Esto era consecuencia de la profunda ruralización que experimento la sociedad en esta época, como hemos analizado.

 

Por otro lado, podemos hablar, con respecto a cada uno de los grandes reinos bárbaros, de autenticas iglesias nacionales. Estas iglesias nacionales solían tener sus propias costumbres litúrgicas y manifestaban su existencia con la celebración periódica de concilios. Las decisiones de esos concilios, generalmente confirmadas por el soberano, se esforzaban por establecer de forma muy empírica cierta disciplina eclesiástica y cierta regularidad en el comportamiento de clérigos y laicos.

 

La más vigorosa era la iglesia visigótica, muy autónoma bajo la dirección del arzobispo de Toledo, y cuyos concilios, reunidos regularmente hasta el derrumbe del reino, normalizaban los diferentes aspectos de la vida del reino.

 

Paralelamente al esquema de Sonia Gutiérrez, es importante admitir que se produce una desacralización  de los lugares de culto Romanos. Muchos de ellos literalmente abandonados o convertidos a la nueva religión al igual que numerosos edificios públicos como las Basílicas.

 

Y otra cosa que me parece de suma importancia, es el cambio de ritos funerarios. Así, la incineración clásica romana fue poco a poco dejando paso a la inhumación cristiana de forma paralela al proceso de cristianización entre los siglos IV- VI. Este dato arqueológico nos permite ver los cambios a nivel de mentalidades.

 

Al igual que el proceso de islamización , el de cristianización fue lento y nunca del todo completado. Quizá sea la evolución de este proceso en sus primeras etapas, la clave para que podamos hablar ya de Alta Edad Media, ya que destruye o transforma completamente los conceptos romanos clásicos. Desde la filosofía, el arte, el poder, las elites, la tierra, los ritos funerarios, las ciudades, hasta la sexualidad.

 

A modo de conclusión sobre esta parte del trabajo, diré que la historiografía tradicional sitúa el inicio de la Edad Media en el año 476 con la caída del Imperio Romano de occidente. Y a juzgar por los indicadores que hemos analizado, puede que no sea descabellado pensar lo mismo. Pero para ser exactos, al final de la antigüedad no se le puede poner una fecha. La idea con la que me he quedado es que a los largo de los siglos IV-VI se producen una serie de cambios a todos los niveles que me hacen pensar que se sientan las bases de la época medieval. Desde el punto de vista religioso, cultural, económico y social, veo comparativamente más similitudes entre el medievo y el siglo VI que entre este mismo siglo y la antigüedad clásica romana. Pero no descarto seguir investigando y profundizar en estas reflexiones, ya que como toda opinión, puede estar equivocada.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

-         Jacques Verger: “Nacimiento y primera expansión del occidente cristiano                   (siglos V-XIII)”.

-         Miquel Barceló: “Arqueología medieval en las afueras del « medievalismo»”.

-         C. Laliena y J. Ortega: “Arqueología y poblamiento. La cuenca del río Martín en los siglos V-VIII”. Grupo C.E.M.A., Universidad de Zaragoza.

-         Javier Arce: “España entre el mundo antiguo y el medieval”.

-         J. Ángel García de Cortazar y José Ángel Sesma Muñoz: “Historia de la Edad Media, una síntesis interpretativa”. Alianza Editorial.

-         Sonia Gutiérrez: “La Islamización de Tudmir. Balance y perspectivas”. Ponencia dentro del congreso “Villa 2. Ciudades y campo en la Tarraconense y en al-Andalus (ss. VI-XI): la transición”. Zaragoza 2006.

-         Caesaraugusta Nº 72: “Crónica del Aragón antiguo. De la prehistoria a la Alta Edad Media”. Vol II. Institución Fernando el Católico.

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Comentarios

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  1. #1 Vitalic 27 de feb. 2008

    Perdón F., quería decir trasformación, no transición. Mea Culpa.

    En cuanto a Jfca, La consolidación de la iglesia católica en estos reinos de Hispania no se produce hasta el siglo XI, muy a finales, cuando por ejemplo Sancho Ramirez, rey de Aragón, decide hacerse vasallo del Papa romano, prueba de ello es que nombra a su primogénito como Pedro. En Castilla es incluso más tardía, y el rito mozárabe perdura largo tiempo. Por otro lado, la influencia de imperio Carolingio en Hispania es ciertamente un mito para los reinos occidentales. Si bien es cierto que los condados pirenaicos (Aragón, Sobrarbe, Ribagorza, Pallars, Barcelona, etc.) se convirtieron en la Marca hispánica, recordemos que en la parte occidental del Pirineo tuvo problemas como muestra La Chanson du Roland. Y en la parte de Castilla, Asturias, galicia tuvo una influencia nominal, no real, como Emperador de la cristiandad.

  2. #2 jfca 28 de feb. 2008

    En cuanto a Jfca, La consolidación de la iglesia católica en estos reinos de Hispania no se produce hasta el siglo XI, muy a finales, cuando por ejemplo Sancho Ramirez, rey de Aragón, decide hacerse vasallo del Papa romano, prueba de ello es que nombra a su primogénito como Pedro. En Castilla es incluso más tardía, y el rito mozárabe perdura largo tiempo. Por otro lado, la influencia de imperio Carolingio en Hispania es ciertamente un mito para los reinos occidentales. Si bien es cierto que los condados pirenaicos (Aragón, Sobrarbe, Ribagorza, Pallars, Barcelona, etc.) se convirtieron en la Marca hispánica, recordemos que en la parte occidental del Pirineo tuvo problemas como muestra La Chanson du Roland. Y en la parte de Castilla, Asturias, galicia tuvo una influencia nominal, no real, como Emperador de la cristiandad

    Te equivocas Vitalic, La Iglesia Católica, Apostólica y Romana, si que se impone y consolida entonces y con apoyo Carolingio (como que le da legalidad a los Estados Papales). La Marca Hispánica es solo un efecto directo y directamente dependiente del Sacro Imperio, pero si que  llega al Occidente, al reino Astur.Galaico. Leonés ja influencia del Nuevo Imperio. Es tanta que pòco mas tarde se erije una catedral en Compostela tras el "descubrimiento del cuerpo de Santiago el Mayor" (El Hijo del Trueno)(sic) y se crea o reanuda un camino de tránsito europeo "cristianisimo" que aun revive hoy en dia y que acerca a todo el norte y noroeste peninsular todas las novedades culturales, civiles y militares de Europa ademas de multitudes de "francos" (tantos como pueblos llevan ese nombre, que no todos regresaron). Tambien es cierto que al mismo tiempo ese mismo camino crea mas intereses, sobre todo económicos, que la Marca Hispánica. Y no hace falta que los cites porque por entonces ni existian Aragón ni mucho menos Castilla. Por darte parte de razón es muy posible que la Iglesia en la Hispania Cristiana de entonces fuese mucho mas "Compostelana" y permisiva en cuanto a ritos, que "Romana".

    Tómenselo como quieran, pero ya al principio del comentario dije que queria buscar un comienzo europeo para la Edad Media (y las demás). Lo que tube que aprender en el "COLE", como muchos mas, que comenzaba con la caida del Imperio Romano, pues se cae por peso propio, en cuanto que el Imperio sigue en Oriente y trata de reconquistar Occidente. Y coincide tambien en la misma fecha, pues, el Imperio de Oriente reconoce formalmente a Carlomagno como Emperador de Occidente.

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