Autor: Carlos Sánchez-Montaña
domingo, 25 de febrero de 2007
Sección: Roma y Grecia en Celtiberia
Información publicada por: lucusaugusti
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La Torre de Hércules. El emperador, su legado y el arquitecto que la construyeron

Algunas fechas dan por iniciados los trabajos en el momento en que Octavio Augusto gobernaba sobre las tierras de la Callaecia y cuando era el único promotor de los fantásticos trabajos de ingeniería y arquitectura llevados a cabo en Hispania.

Fechando la Torres de Hércules

..."Estrabon, que habló con tanto conocimiento de los Gallegos, y Mela y Plinio que describieron esta costa con tanta exâctitud, y que no se olvidáron de las Aras de Sestio y de las Torres de Augusto, no pasasen por alto la de Hércules, que por su magnitud les hacia muchas ventajas, y por su situación no podía ocultárseles"... Joseph Cornide, Madrid - 1792. Investigaciones sobre la fundación y fábrica de la torre llamada de Hércules, Situada a la entrada del puerto de la Coruña http://www.estudioshistoricos.com/articulo/jlv/jlv_08.doc por: Fco-Javier López Vallo Es común encontrar hoy en día en ensayos, guías y folletos turísticos que el origen de la Torre de Hércules se remonta al gobierno del emperador Trajano en el siglo II d.C. Parece que la certeza alcanzada en estos tiempos de avanzada técnica no ofrece dudas a los estudiosos y que no existe fisura en la fecha de los comienzos de los trabajos que después de siglos, y tras múltiples vicisitudes, dan como resultado el monumento representativo de la ciudad de A Coruña. Sin embargo este monolitismo sobre la fecha es solo aparente. No siempre fue esta la consideración, otros estudiosos argumentaron en otro sentido, no sin buenos cimientos, para exponer sus razones. Estas contrapuestas fechas dan por iniciados los trabajos algunos cuantos años antes, en el momento en que Octavio Augusto gobernaba sobre las tierras de la Callaecia y cuando era el único promotor de los fantásticos trabajos de ingeniería y arquitectura llevados a cabo en Hispania.
Reproduzco extracto del trabajo de López Vallo sobre el texto Florian de Ocampo escrito en 1553: "Este Príncipe dicen todos los Cronistas Españoles haber sido muy noble, muy justo, muy franco y muy humano, por donde fue siempre muy amado de todas sus gentes. Dicen mas, que pobló diversos Puertos de mar, y que Calix fué su principal asiento, donde todas estas Crónicas tienen creido que fuéron vencidos los Geriones; atribuyendo tambien la población de Sevilla, y afirman que por su causa fue llamada Hispalis, sin hacer memoria del Rey Hispalo, de quien primero hablamos: lo cual nunca me desagradó. Hácenle mas, fundador de Segovia, donde certifican asimismo que labró la puente maravillosa que permanece hasta nuestros días firme y entera, de labor en gran manera suntuosa, por donde traen el agua para la Ciudad. Escriben también haber edificado cierta Torre crecida y altísima, cuya mayor parte dura también ahora sobre las entradas del puerto de la Coruña de galicia, con un espejo grandísimo; y aun suelen decir que le puso grandes encantamientos para ver los navíos que por la mar anduviesen, antes que llegasen á la Ciudad: lo qual ciertamente fué todo considerado, y no se puediera hablar cosa mas atrevida; porque mucho tiempo después de este siglo que tratamos aquí, se hico la puente de Segovia, que más propiamente se debe llamar caño para le traer el agua; la cual, y ya que sepamos muy averiguado ser edificio labrado cuando los Romanos residían en las Españas, y los Españoles usaban sus labores, y sus trajes, y toda su manera de vivir al modo Romano: hay personas que les parecen hallar indicios bastantes para conjeturar haberse hecho por mandado del Emperador Trajano, Señor de Roma, nuestro natural Español y nuestro Príncipe: pero desde [por "desto"] muy largo trataremos adelante mostrando la verdad, y todo lo que de tal edificio se deba saber. Y pues en la fábrica y en el tiempo de la puente no concertaron; de sospechar es, que tampoco va firme la población de Segovia, como después en el décimo capítulo del segundo libro manifestaremos mayormente que cuanto se pude conjeturar de las buenas Historias, no se hallaban estos días en España poblaciones tan metidas dentro de la tierra como hoy tenemos á Segovia, sino por lo cercano de la mar, ó muy poco más adelante alejadas de ella contra la vuelta del Andalucía y Cataluña, con otras en la costa del mar Océano de Poniente: dado que sea verdad lo que primero diximos en el séptimo capítulo del Rey Brigo y de sus fundaciones, las cuales todas hay sospecha no mala, que debieron ser por aquellas marinas y partes arriba declaradas, y las otras que también allí quedaron apuntadas, fue cierto que se poblaron mucho tiempo después dentro de la tierra con el sobrenombre de Briga, que significa Ciudad en la habla muy antigua de los Españoles. La Torre que llaman ahora del Faro, sobre la Coruña de galicia, fue también obra romana, porque hallamos aquel pueblo ser primeramente llamado gran Puerto Brigantino, reputado por uno de los más principales en toda su Provincia: dentro del qual por veneracion y honra de Ocataviano César Augusto, Emperador de Roma y Señor de España, los vecinos y moradores en él mandáron hacer aquella Torre famosa. Y el Maestro que tuvo cargo de su labor fué también Español nombrado Cayo Sevio Lupo, según parece por unas letras que dexó cavadas en unos peñascos cerca de la misma Torre, que dicen de esta manera, tornadas del latín á nuestro romance vulgar. Cayo Sevio Lope, hijo de Aulo Daniense Lusitano Arquitecto : que significa tanto como Maestro de obras á las victorias de Augusto César la consagró por promesa que de ello hizo: esta memoria pusiéron en las pizarras por haber un estatuto de ley antigua, que ningun Maestro ni persona que tuviese cargo de semejantes obras, podia jamas escribir su nombre dentro del cuerpo de los edificios que se hiciesen á costa de qualquiera República, dado que bien lo podian hacer en las obras que fuesen labradas á sus espensas; la qual instrucción y mandado hallamos hoy dia conservada y escrita dentro en el cuerpo de las leyes Romanas, en el libro de las Pandetas que mandó recolegir el Emperador Justiniano. Y lo que dice del espejo encantado, que Hércules allí puso, fué tan mala ceguera, que no puede ser mayor: porque dexado muy aparte la burla de los encantamientos, queda muy averiguado que la Torre sobredicha no se hizo con otro fin, sino para que de noche pusiesen allí fuegos y lumbreras á los mareantes en que reconociesen tener Puerto seguro, quando tormentas les recreciesen: tambien para los viages y derrotas que traian, si les fuese menester. Esta costumbre de labrar Torres, y hacer en ellas fuego de noche sobre los Puertos y sitios principales, fué siempre muy provechosa y muy usada, y de mucha solemnidad entre los antiguos; llamábanlas en latin Speculas, que significa descubrideros y lugar alto, donde se divisan grandes anchuras de mar, ó de tierra. Los Moros les dicen Atalayas en su lenguage vulgar; y por otro nombre tambien los antiguos les decian Faros, por haber seido la primera parte donde se hicieron una Isla que solia ser cerca de la tierra de Egipto, frontera de la Ciudad de Damiata: la qual Isla se decia Faro, donde tienen algunos creido que fué natural y procediente la casta de los Príncipes Egipcianos, á quien la Sagrada Escritura llama Faraones; y quedándoles costumbre por su respecto de nombrar Farones ó Faraones en la lengua de los Egipcianos, á los mismos que las otras gentes decian Reyes. Allí por mandado de Ptolomeo Filadelfo, Rey en aquellas tierras, un Maestro llamado Sostrato Gnido, labró cierta Torre para los fuegos ya dichos de tan extraña hechura, que quanto duró fué reputada por una de las maravillas del mundo: y aun hoy dia se guarda la costumbre de los tales fuegos en algunos Puertos y Ciudades conocidas, como son Génova de Italia, donde tienen una Torre que llaman agora la Lenterna, para cada noche poner allí fuegos que los navegantes divisan. En Alexandria hacen otro tal, y lo mismo tambien en Caliz sobre la Torre Sant Sebastian, que por otro nombre llaman el farol; y aun muchas veces he visto yo por otros Puertos, que si faltan aquellas Torres, algunas personas tienen costumbre de poner lenternas con lumbre de noche sobre las Iglesias, ó sobre lugares altos donde se descubra la mar, para que reconozcan ser alli parte segura donde pueda guarecer. Creo yo que la falta de sospechar que la torre de la Coruña tuviese tal espejo, nacio de que (como tenemos dicho) las tales Atalayas en latin se llaman Speculas; y Paulo Orosio, Historiador Español, hablando de ella la nombra Specula; y como en el tiempo de estos Cronistas Castellanos fuese menester mas las armas contra los Moros, que las letras para los echar de la tierra que nos tenian ocupada, habia acá tan poco latin, que sospecháron el nombre de Specula que Paulo Orosio le daba ser algo de espejo; y así fingiéron esta hablilla fuera de propósito. He querido poner esto tan detenido, porque nuestra gente vulgar salga del engaño que los Cronistas pasados imagináron sobre la Torre de la Coruña, pues no va bien mirado quanto fuera de esto se platica.

La Torre de Augusto en A Coruña

La retórica que utiliza en el texto de encabezamiento Cornide sobre la ausencia de mención en las fuentes antiguas de la Torre de A Coruña y sin embargo la detallada presencia de las tres Aras Sestianas y las Torres de Augusto se contrapone con la seguridad con que Florian de Ocampo establece que fue Octavio Augusto el promotor de la Torre de Hércules. En otro artículo he presentado una hipótesis general sobre el emplazamiento de las tres Aras Sestianas, expongo en él de manera breve argumentos sobre la posibilidad que tanto Cornide y de Ocampo tuvieran coincidencia en el sentido de sus textos, y que la Torre de Augusto en A Coruña no fuera otra que la conocida como Torre de Hércules. Que evidencias puedo aportar a la afirmación ya realizada por Florián de Ocampo sobre que Augusto fue el promotor de la torre de A Coruña. I) Moneda de Augusto al pie de la torre. Durante el transcurso de la excavación realizada en el siglo XX se encontró una moneda que debe ayudar a fechar el edificio. Una moneda romana con el rostro del emperador Augusto, que gobernó hasta el 14 dC. "En el Museo Arqueológico del Castillo de San Antón se conservaban algunos fragmentos de cerámica romana que habían sido localizados en 1947 por Luis Monteagudo, en los cortes realizados con motivo de unas obras en la llanada inmediata a la Torre de Hércules por su lado sur...." ..."Así pudimos contemplar los fragmentos de terra sigillata, entre los cuales figuraban modelos nada frecuentes en galicia, como el plato nº 18 de la clasificación de Dragendorff, o un asa del tipo 39 de la misma tabla, ambos datables a comienzos del siglo II de nuestra era. No estaban, por el contrario, los más antiguos fragmentos de cerámica campaniense; pero a cambio de esta ausencia, otros materiales, como una moneda de plata (un quinario) de Carisio, o incluso un fragmento de borde cerámico que a decir de Schubart sería de procedencia iberopúnica, nos remitirían a momentos anteriores, el siglo I aC el primer caso y hasta el III aC el segundo." Excavación arqueológica al pie de la Torre de Hércules http://www.elpater.com/webtorre/Textomanito.PDF

Moneda aparecida en la Torre de Hercules Quinario (1,9 g) - Augusto Moneda de plata acuñada en Emerita (Hispania) entre el 25 y el 23 a.C., bajo el legado augústeo y propraetor de Lusitania, Publius Carisius, aludiendo a las victorias del emperador en la guerra contra los cántabros y astures. Anverso: AVGVSTus Cabeza descubierta del emperador, mirando hacia la derecha. Reverso: (P. CARISI) LEGatus Victoria estante, mirando hacia la derecha, coronando un trofeo militar, sobre una pila de armas, entre las que se aprecian la falcata y el puñal celtibérico. Moneda similar a la aparecida en la Torre de Hercules http://www.tesorillo.com/republica/carisia/carisia.htm
En torno al año 25 a. de C., Publio Carisio, legado augustal, empieza a acuñar monedas, principalmente de plata, para pagar a los veteranos que habían luchado contra cántabros y astures y que se asentaron en los nuevos territorios del N.O. y en la colonia de Emerita. P. Carisio tras terminar su campaña en el N.O. se estableció en Mérida, capital de la Lusitania, y desde allí dirigió los trabajos que Augusto estableció debían ser desarrollados en la ciudad, no se ha llegado a un completo acuerdo sobre la fundación ex-novo de Emerita por Carisio pero nadie pone en duda la gran variedad de trabajos de construcción que el legado lleva a cabo en Mérida. Carisio como legado augustal "constructor" tuvo una gran actividad en esa época. Construyó puentes, acueductos, torres ...., y luego pagaba estos trabajos en monedas de plata. Como la que apareció en la Torre de Hércules. La característica de los reversos de sus denarios es la aparición de tipos militares, con motivos que celebrasen sus triunfos sobre los bárbaros sometidos. Las siguientes monedas de Publio Carisio ya en bronce se emiten hacia el año 23 a.C, sustituyen el LEG PROP por el de LEG AVGVSTI. Las emisiones a nombre de Augusto, ya plenamente coloniales, que contienen las siglas del permiso imperial presentan una cronología del 2 a.C. hasta el 14 d.C. año de la muerte del emperador. Los tipos monetales presentan una amplia gama de motivos tremendamente representativos de la colonia y de la vida municipal, como son el templo tetrástilo, el altar, la puerta de la ciudad, o el sacerdote delimitando el territorio de la ciudad. La aparición de monedas en los yacimientos arqueológicos es una de las evidencias que se utiliza para su datación, la aparición de esta moneda de plata de Augusto en la zona sur de la Torre y cercana al ara dedicada por el arquitecto lusitano director de los trabajos permite dar crédito a la tesis defendida por Florián de Ocampo. No se puede imaginar mejor firma para un promotor, ni mejor promotor para la Torre de Hércules. El mismo Augusto emperador. II) La firma del arquitecto al pie de la torre. Pocas construcciones antiguas presentan una firma tan rotunda del arquitecto director de las obras, Gaio Sevio Lupo dejó grabado en roca viva y a escasos metros del pie de la torre su perenne ara orientada al sur.
MARTI AVG SACR C SEVIVS LVPVS ARCHITECTVS AEMINIENSIS LVSITANVS EX V°" "Consagrado a Marte Augusto. Gaio Sevio Lupo, arquitecto de Aeminium (junto a la actual Coimbra), Lusitano, en cumplimiento de una promesa". Imagen en b/n publicada por Abo y (c) (varios autores) en http://www.celtiberia.net/verimg.asp?id=4775
Este arquitecto lusitano no fecha su trabajo, sin embargo la aparición en la zona próxima de la moneda de Augusto ya reseñada, permite imaginar que el ara y la moneda forman conjunto de una común "cápsula del tiempo" que depositada en la cimentación del edificio permitiría recordar a quienes participaron en su construcción. No deja de ser significativo la procedencia del arquitecto, la Lusitania, territorio que dependía del legado Publio Carisio y que en ese momento empleaba a varios arquitectos para la construcción de innumerables trabajos en honor del emperador. La hipótesis de que el arquitecto Sevio Lupo, de origen lusitano, fue contratado por Carisio en Mérida para que se encargase de la ejecución de la Torre de Hércules es verosímil. La Lusitana ya había sido romanizada con anterioridad a la Callaecia y sin duda en los trabajos de construcción acometidos por Carisio como legado de Augusto intervinieron algunos arquitectos nativos.(*) Por otra parte, es muy interesante la dedicatoria del arquitecto a Marte Augusto, dios de la guerra, en total consonancia con el reverso de la moneda encontrada en el lugar, con una victoria estante coronando un trofeo militar, sobre una pila de armas, entre las que se aprecian la falcata y el puñal celtibérico. ¿Sería la moneda parte de la ofrenda del arquitecto al dios de la guerra? III) Las Torres de Augusto La Torre de Hércules pudo ser en su origen similar a la Torre de Augusto en Campa Torres mencionada por P. Mela en el siglo I dC. La doctora Fernández Ochoa ha realizado excavaciones arqueológicas para establecer el emplazamiento y la forma de la Torre de Augusto en la Campa Torres mencionada en las fuentes antiguas. Los hallazgos permiten construir la hipótesis de cómo era este edificio y la función para la cual fue construido.
TORRE DE AUGUSTO EN CAMPA TORRES Y TORRE DE HERCULES ANTIGUA
Fernández Ochoa cree que la torre tuvo carácter simbólico, pero también pudo cumplir otra función además de mero hito conmemorativo. Llega a la conclusión de que un faro situado en la península de Torres prestaría indudable servicio a la navegación. Después de examinar la documentación historiográfica, los expertos han establecido la relación con la lápida de Calpurnio Pisón y apuestan por la existencia de una torre consagrada a Augusto en el extremo del Cabo Torres, que haría las veces de faro. Dice la inscripción: "Al emperador Cesar Augusto, hijo del Divino (César) trece veces cónsul, emperador con veinte salutaciones imperiales, pontífice máximo, padre de la patria, treinta y tres veces investido con la potestad tribunicia (Cneo Calpurnio Pisón, hijo de Cneo, legado propretor) consagró este monumento". Según la inscripción es Augusto él que en este momento, siglo I aC., es promotor de la construcción de torres-faro en la costa noroeste de Hispania. Monumentos muy similares al de A Coruña. La Torre de Hércules conjuntamente con la Torre de Augusto aparecida en Campa Torres y su compañera cercana a Finisterre y descrita por Mela, podían ser las tres Aras Sestianas Augustas que en la antigüedad alcanzaron gran renombre. Ver: La Torre de Augusto en Cabo Touriñán y las Aras Sestianas © Carlos Sánchez-Montaña- 2007 IV) Hércules Egipcio, señor de la Torre. Alfonso X en su "Crónica General", afirma que la torre fue construida por Hércules Egipcio después de enterrar la cabeza del gigante Gerión entre sus cimientos. Hércules es el nombre romano del héroe griego Heracles. Era hijo del dios Zeus y de Alcmena, mujer del general tebano Anfitrión. Heracles aceptó la imposición de una docena de casi imposibles trabajos que tendría que realizar para llegar a ser dios. Podemos seguir la mitología de Hércules para describir la biografía oficial del emperador Augusto. En el siglo I aC. Augusto y Hércules eran representados de forma similar. (canon doriforo).
En el momento en que se propone la construcción de la Torre de Hércules el emperador es el héroe de Egipto, el nuevo faraón que realiza trabajos imposibles para los demás hombres, y que se encamina a ser un nuevo dios en el panteón romano. Según la leyenda del siglo I aC. Augusto, como un nuevo Hércules, vence a todos los pueblos de Hispania, al igual que Hércules venció al gigante Gerión que habitaba en estas tierras, y cuyo cuerpo se componía de partes distintas. La Torre en el extremo occidente simboliza la conquista de toda Hispania por el emperador. Nombrar una "hipotética" Torre de Hércules Egipcio era equivalente a nombrar a la Torre de Augusto: Herculi Augusto. En honor de Hércules Augusto. En honor del Augusto Hércules, es decir del emperador que es descendiente del propio Hércules y que conquistó Egipto e Hispania convirtiéndose en faraón y dios.
Imagen de Augusto como faraón egipcio http://recursos.cnice.mec.es/
EPILOGO "El segundo ángulo de Hispania está orientado al Norte, donde la ciudad galaica de Brigantia eleva para observación de Britania su faro altísimo y digno de mención entre muy pocas cosas". Historiarum adversus paganum libri septem . Pablo Osorio. Siglo V Actualmente la Torre de Hércules sigue en funcionamiento, es el único faro en todo el mundo, de origen y base romana, que lo hace y sin duda el promotor de la obra, Octavio Augusto, su legado Publio Carisio y el arquitecto contratado para su ejecución Gaio Sevio Lupo se sentirían hoy orgullosos de su emblemática obra. © Carlos Sánchez-Montaña- 2007 (*)Para saber algo más de Sevio Lupo tenemos su lugar de procedencia: el oppidum Aeminium, de fundación prerromana y anterior a la fundación en el siglo I del oppida Conimbriga, a 15 Km. al sur. (Aeminium es la actual Coimbra). Aeminium dependía de Emerita Augusta cuando Carisio contrataba arquitectos para las obras patrocinadas por Augusto. Y era el principal asentamiento romano al norte de Emerita. (Ni Conimbriga, ni Bracara, ni Lucus, ni Astúrica se habían fundado en tiempos de Carisio. Posiblemente Carisio contrata a un arquitecto de las “afueras” de Mérida para el proyecto de la torre-faro de A Coruña. De los de su confianza es el arquitecto que tiene su “estudio” más al norte. Lupus, loco por el encargo, el proyecto y su ejecución, al terminar el trabajo y contraviniendo otras estipulaciones, inmortaliza su nombre a escasos metros del edificio, por el sur, dedicando a Marte sus votos. Marte y la moneda están muy relacionados en ese momento cronológico. Marte fecunda la victoria de Augusto.

Más informacióen en: http://eltablerodepiedra.blogspot.com


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Comentarios

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  1. #1 giannini 09 de feb. 2007

    "Reproduzco extracto del trabajo López Vallo sobre el texto Florian de Campo escrito en 1553". Uy, uy lucus, López Vallo te agradece mucho que lo cites, pero el trabajo al que aludes no es de Javier -déjalo así- sino de Joseph Cornide. Javier sólo se limitó a picarlo y colgarlo en esa web, y además es a veces un poco pesado citando para que no se confunda lo que es suyo con lo que es de otros. Más adelante enmiendas -y respiro: "La retórica que utiliza en el texto de encabezamiento Cornide sobre la ausencia de mención en las fuentes antiguas de la Torre de A Coruña y sin embargo la detallada presencia de las Tres Aras Sestianas y las Torres de Augusto se contrapone con la seguridad con que Florian de Campo establece que fue Octavio Augusto el promotor de la Torre de Hércules". Pues a mí me parece que esa seguridad no tiene mayor valor que el de la mera opinión porque el bueno de Ocampo no demuestra nada. Se limita a realizar una afirmación gratuita, con seguridad, pero vamos, que no la demuestra. Fíjate: "La Torre que llaman ahora del Faro, sobre la Coruña de galicia, fue también obra romana, porque hallamos aquel pueblo ser primeramente llamado gran Puerto Brigantino, reputado por uno de los más principales en toda su Provincia: dentro del qual por veneracion y honra de Ocataviano César Augusto, Emperador de Roma y Señor de España, los vecinos y moradores en él mandáron hacer aquella Torre famosa". ¿Y de dónde saca que "por veneración y honra de Octaviano César Augusto (...) los vecinos y moradores en él mandaron hacer aquella Torre famosa? Si tuvo acceso a alguna fuente ¿cómo no la cita cuando más adelante lo hace con la Crónica General de España? Raro-raro. Parece claro que ni lo demuestra y que la supuesta seguridad es una mera opinión o si se quiere una conjetura, pero que no se demuestra por parte alguna. Dejo lo que comentas por medio para otros, pero no deja de llamarme la atención esa seguridad con la que concluyes el trabajo: "Actualmente la Torre de Hércules sigue en funcionamiento, es el único faro en todo el mundo, de origen y base romana, que lo hace y sin duda el promotor de la obra, Octavio Augusto".

  2. #2 El Brujo Redivivo 10 de feb. 2007

    Cualquiera que estudie con un poco de rigor la Torre de Hércules sabe sobradamente que no está establecida con firmeza la cronología inicial del monumento. Si bien es cierto que en guías y demás publicaciones acostumbradas a beber en fuentes inciertas, y siempre sin citar, suele aparecer la mención a Trajano, la investigación dista mucho de aceptarlo como hecho establecido.. Más bien al contrario. Sin ir más lejos, en este mismo portal se pueden encontrar comentarios al respecto, firmados, entre otros, por mí. La atribución a Augusto, que el autor pretende originalidad suya, tampoco es nueva. Salvo error de mi memoria, Rodríguez Colmenero o Fernández Nieto ya han escrito sobre esa idea. Yo mismo también. Para variar, tampoco es nueva la idea de que la Torre puede ser una de las aras de Augusto. Hay más autores, pero el que ahora recuerdo con más nitidez es Fernández Nieto. El autor llega tarde. Llega tarde y, para colmo, llega mal: no sólo su proceso de construcción del conocimiento es inválido, sino que, por variar, se basa en datos dudosos cuando no en puras y simples mentiras. Por ejemplo, lo que se refiere al quinario de Publio Carisio. Bajo las fotografías pone el autor que es una "moneda aparecida en la Torre de Hércules" y más arriba dice que fue encontrada "durante el transcurso de la excavación realizada en el siglo XX". Ambas cosas son falsas, y lo grave es que no sólo lo sabe el autor, sino que la falsedad resulta patente al leer el texto que incluye: "... habían sido localizados en 1947 por Luis Monteagudo, en los cortes realizados con motivo de unas obras en la llanada inmediata a la Torre de Hércules por su lado sur". Nada de excavación, nada de "en la Torre". Unas obras en las proximidades. Aunque no sea grave para el fondo de la cuestión, no deja de ser sintomático de su forma de hacer que señale, en la cita, que los restos a los que se refiere estaban en el Castillo de San Antón, cuando el texto deja perfectamente claro que no estaban allí, sino en el Archivo del Reino de galicia. Una muestra más de la incapacidad del autor de tocar un tema sin tergiversarlo. Fíjese, Sr. autor, en lo que dice el texto, y lea ahora con más atención: "Con todo, las cerámicas del Museo no completaban la panoplia de lo encontrado por Monteagudo, de hacer caso a las informaciones publicadas en su momento por la prensa. Faltaban fragmentos de tégulas e ímbrices (lombrices decía el diario local) y, sobre todo, fragmentos de sigillata y campaniense. Dimos con las piezas que faltaban de forma casual, gracias al director de entonces del Archivo del Reino de galicia, Pedro López. En unas cajas con objetos que Monteagudo había entregado al Archivo junto con su fondo documental familiar, se enconraron las piezas buscadas, así como otras de diversa procedencia. Así pudimos contemplar los fragmentos de terra sigillata, entre los cuales figuraban modelos nada frecuentes en galicia,..." [etc] Es decir, el quinario de Carisio no apareció en la Torre de Hércules, no apareció en el transcurso de una excavación, y no fue encontrado entre los materiales del Museo Arqueológico. Hay que reconocer al autor el mérito de no haber dado ni una cuando en el texto que manejó todo está perfectamente claro. Salvo, claro está, que a pesar de haber entendido el texto haya decidido manipularlo para que se ajustase mejor a sus pretensiones. "No dejes que la realidad te estropee una teoría" es una máxima bien conocida que inspira el actuar de todo buen deturpador. Dice el autor que "La aparición de monedas en los yacimientos arqueológicos es una de las evidencias que se utiliza para su datación". Dejando a un lado la mala utilización del término "evidencia", por desgracia cada vez más frecuente en la mala literatura arqueológica, es cierto lo que dice. Las monedas, como cualquier otro resto material, pueden ser elementos que ayuden a establecer la cronología de algún acontecimiento. Pero para que puedan serlo se requieren muchas condiciones, entre las cuales tal vez sea la fundamental la existencia de un contexto claro. Ese contexto, en el caso que se comenta, no existe, por lo que su valor como prueba cronológica queda reducido a cero, a la nada. De modo que la frase "... la aparición de esta moneda de plata de Augusto en la zona sur de la Torre y cercana al ara dedicada por el arquitecto lusitano director de los trabajos permite dar crédito a la tesis defendida por Florián de Campo" se desvanece. Claro que, además, tampoco es cierto que la moneda se hubiese encontraro "en la zona sur de la Torre", sino fuera de la Torre hacia el sur; ni que estuviese "cercana al ara dedicada por el arquitecto", salvo contemplando la escena desde una perspectiva lejana. Pero es que, para colmo, la moneda aparece en los materiales de Monteagudo con un fragmento de cerámica iberopúnica que, a decir de Shubart (quien de esas cosas sabe un rato), debe ser fechada en el siglo III aC. Si la moneda es prueba de la construcción de la Torre en el I aC, como afirma el autor, la cerámica debe tomarse a su vez prueba de que fue construída en el III aC; y como ambas están igualmente "cercanas" a la inscripción del arquitecto, hemos de deducir, siguiendo su peculiar hermenéutica, que el arquitecto era un púnico de la comarca gaditana. Y todo ello sin considerar que las monedas perviven, tanto en su uso como en su tesaurización en el caso de ser de metales nobles. El quinario de Carisio está rodado, muy rodado, tanto que su lectura es difícil y sólo se consigue con una iluminación muy rasante y matizada. Lo sé muy bien porque no fue nada inmediato hacer las fotos con las que se ilustra el "artículo". Pero hay más, aunque parezca imposible. Fiel a la vocación de tergiversador, el autor nos dice más adelante que "... Este arquitecto lusitano no fecha su trabajo, sin embargo la aparición en la zona próxima de la moneda de Augusto ya reseñada, permite imaginar que el ara y la moneda forman conjunto de una común "cápsula del tiempo" que depositada en la cimentación del edificio permitiría recordar a quienes participaron en su construcción." La moneda aparecida casualmente, fuera y bien fuera del edificio de la Torre y bien alejada de la inscripción de Sevio Lupo, aparece por arte de birlibirloque "en la cimentación del edificio". Pues no. Ni cimentación, ni edificio, ni cápsula del tiempo, ni nada de nada. Tan sólo invento y tergiversación, como siempre. Podría seguir, pero es aburrido andar corrigiendo errores de quien no quiere aprender. Aunque sea un deber social enfrentarse a los desmanes de los pseudocientíficos, siempre dispuestos a retorcer la verdad para acomodarla a sus intereses. Espurios, por más señas. Antes de cerrar de puro aburrimiento, sólo un comentario más a lo que parece indicar el próximo advenimiento de nuevas barbaridades: 1) La intensa labor constructora de Publio Carisio, quien por lo visto contrató una legión de arquitectos para llenar el mundo con acueductos y no sé cuántas zarandajas más. Todo inventado. 2) El cambio de nombre de Carisio por Carisino. A saber qué horrores nos está anunciando esta nueva e inusitada acrobacia. Y ya está. Qué aburrido, joder. Qué aburrido. Todo lo cual, aclaro, nada tiene que ver con que la Torre sea de Trajano, de Augusto o incluso de Julio César. Está claro que la falsa ciencia, cuando no la pura pseudociencia, dan para mucho.

  3. #3 El Brujo Redivivo 11 de feb. 2007

    No tenga problema, que quien localizó -no sin trabajo- la moneda en cuestión en lugar tan exótico como el Archivo del Reino de galicia, que es el mismo que dio los pasos pertinentes para identificarla de forma segura (unos cuantos años antes que usted, por cierto, y sin la ayuda de Google), que la fotografió, que la dio a conocer en conferencias y publicaciones (en papel y en la red) y que la expuso en la vitrina del Museo en la que se encuentra a vista de todos, no tiene la menor intención de proceder a ningún tipo de caprichoso "expurgo" que más bien suena a censura. La moneda, a pesar de su falta de contexto preciso, aunque no es prueba como usted pretende, sí es indicio. Y aunque no lo fuera, existe y debe ser mostrada para que todo interesado la conozca y la emplee como guste. Incluso aunque, como en su caso, la emplee mal: para esos casos está la libertad de crítica y de debate, correlato intrínseco de la libertad de expresión. Cuando uno se enfrenta a un libro o un artículo, suele ser buena cosa leer con atención el texto en vez de quedarse sólo en contemplar los "santos". Si usted, después de darle al Google para informarse de quién era el hijo de Tito, hubiese vuelto al texto y lo hubiera leído, tal vez se hubiese enterado de las circunstancias deposicionales de la moneda en la que cree haber encontrado la piedra filosofal. Lea ahora con más atención, a ver si pilla: "Si bien la media se sitúa en torno a los 50 cm de potencia [en los sondeos practicados en la llanada que se extiende al S de la Torre], como se aventuraba en el proyecto de intervención sometido en su día a aprobación, las dos potencias mayores, en torno al metro, las presentan las catas B y F, en las que se presumía una mayor sedimentación a la luz de la topografía disponible, al situarse en una zona deprimida que recorre el centro de la llanada en dirección Sur. Esta depresión cruza también la construcción militar en cuyos cimientos Monteagudo había encontrado materiales romanos, interpretados por dicho autor como venidos por arrastre de una zona más alta; el hecho de que el único resto romano aparecido en la actual intervención proceda de la cata B refuerza los argumentos de dicho autor, haciendo suponer que los restos romanos hayan estado en su origen en los alrededores inmediatamente próximos a la Torre, quizá en su zona Este." Es decir, ya Monteagudo había interpretado que los restos encontrados por él no estaban en posición primaria, sino que venían del arrastre, y su interpretación se ve reforzada por los resultados de los sondeos. Pero es que, además, "La mayor parte de las catas puso de manifiesto la utilización de la roca madre como cantera. Este hecho resulta coherente con los datos obtenidos de la investigación documental llevada a cabo al compás de la preparación de la exposición "Ciudad y Torre. Roma y la Ilustración en La Coruña", con posterioridad por lo tanto a la intervención arqueológica. Nos referimos al aprovechamiento de los alrededores de la Torre como cantera por parte de particulares, documentada cuando menos desde 1729 (Copia de la carta que la ciudad de La Coruña remitió al Conde de Ytre en la que se le pide conceda libertad de arrancar piedra sin que esto vaya a perjudicar la construcción de fortificaciones, en Libro de Actas de Acuerdos Municipales, Acta del 2 de Agosto de 1729. Archivo Municipal de La Coruña, 1.2. Pleno. C-38.), y la misma utilización como cantera durante las obras de reedificación llevadas a cabo entre 1788 y 1791. Las rocas de las inmediaciones de la Torre sirvieron para la extracción de mampostería con destino a dichas obras, en cantidad que supera los 1.500 carros, "arrancada en el monte por los operarios de la obra", "de la falda del monte de la Torre", o "de las inmediaciones", según consta en el Cuaderno copiador de las relaciones mensuales de la obra ejecutada en la de reparación de la Torre de Hércules desde su principio hasta su conclusión (ms., Biblioteca del Real Consulado de La Coruña)." Es decir, esos estratos de aluvión depositados en la llanada a lo largo de los siglos, fueron removidos y modificados por intensas labores de cantería; lo que ya estaba fuera de su lugar original vuelve a ser cambiado de lugar, tanto en superficie como en altura. Pero es que, además, "Todo el material, con excepción del fragmento de tégula, aparece revuelto entre distintas capas de echadizo, lo que parece evidenciar un relleno del terreno, posterior a la reedificación de la Torre, quizá como preparación para su utilización agropecuaria." Es decir, después de toda la llegada de materiales de aluvión, después de que éstos fueron revueltos por la cantera, se rellena ésta con tierra traída de vaya usted a saber dónde; y esa tierra contiene materiales de épocas muy distintas que aparecen, desordenados y mezclados, en las catas practicadas. Volviendo a la moneda (y a los restantes materiales encontrados por Monteagudo, que son tanto o más interesantes que ella), desconocemos las circunstancias de su posición estratigráfica antes de ser removida por las obras. Si hubiese estado, por ejemplo, en una tierra compacta rellenando una irregularidad del terreno, podríamos aventurar que permanecía en el mismo lugar en que fue depositada por el arrastre de aguas (un arrastre que situaría hipotéticamente su origen en la zona E de la Torre, es decir, en la contraria a la inscripción con la que está usted empeñado en vincularla); pero no lo sabemos. Así, no podemos afirmar que no haya venido con las tierras, originalmente en otro lugar, vertidas durante la actividad de extracción de piedras, o con las tierras de relleno posteriores. Por eso de la moneda no podemos deducir todo eso que a usted le gustaría, aunque la tentación sea fuerte. ¿De verdad piensa que es usted el primero en saber que Carisio era el legado de Augusto, y que la presencia de la moneda apunta a la posibilidad de que la Torre hubiera sido edificada, o cuando menos iniciada, durante su imperio? En fin, allá usted con sus megalomanías. Por seguir la costumbre, se equivoca, y ya le he dicho antes que otros más sabios y con más conocimiento de causa, más sensatez y más mollera, han hablado y hablan de un origen augústeo de la Torre y de su posible interpretación como una de las Aras Sestianas. ¡Qué hermoso hubiera sido encontrar en los sondeos algo, un resto constructivo, un suelo original, unas ruinas de edículo, algo que documentase una presencia augústea (nunca supe bien si es "augústea" o "augustea", de ambas formas lo he visto escrito) estable en la llanada de la Torre, que contextualizase la moneda y la campaniense! Pero no, nada de nada. Tan sólo un subsuelo granítico objeto de mil puñeterías a lo largo de los siglos. Pues tampoco pasa nada: el gozo al pozo, y a seguir trabajando. A seguir trabajando. No me refiero al trabajo de excavación, que es complicado de hacer por su necesidad de financiación, concurrencia de especialistas, obligatoriedad de permisos, etcétera. Hay muchas cosas que se pueden hacer sin necesidad de permiso alguno. Por ejemplo, un estudio arquitectónico de detalle de los aparejos, los módulos de los perpiaños de los cimientos y de los vanos del edificio, de los grandes sillares moldurados que conservan los negativos de grapas, de la cornisa que se exhibe en la cripta en el mismo lugar en que fue encontrada sin modificación alguna, del mortero empleado en los cimientos y en el edificio, etcétera. Un estudio arquitectónico de verdad, no esotérico. Para estimular los jugos gástricos puedo apuntar que otros sabios (en este caso una sabia, catedrática en Cataluña por más señas) ya apuntó hace años, empleando su ojo de buena cubera, la opinión de que algunos de esos rasgos estaban hablando de Augusto. Pero no llega con eso. Lo siguiente es trabajar, trabajar, trabajar y, si hay suerte, demostrar. ¡Pues hágalo usted!, me dirán algunos, no sin razón. El problema es que para hacerlo hay que tener tiempo y ánimo; desde hace unos años me falta sistemáticamente lo primero, y lo segundo se va y se viene alternativamente, como con la luna. Pero ahí está para quien disponga de tiempo y se anime a hacerlo, y no se requieren especiales permisos, ni costosos análisis, ni kafkianas deambulaciones eternas por pasillos y despachos para obtener una bendición burocrática. Pero mire, ya puestos, lanzo el reto a don Giannini, a don Brigantinus y a quien se apunte, por si pican. Si se animan, damos un vistazo al asunto un fin de semana o así y después lo contamos por aquí para colectiva discusión. Todo es válido en el objetivo de zamparse un buen pulpo en O Fiuza, también próximo a la Torre hacia el sur y asimismo sin relación alguna con la inscripción de Sevio Lupo, o para tomarse unas garimbas en la Cervecería por antonomasia, más alejada de la Torre pero emplazada en el camino hacia O Corgo del río de Monelos, donde los habitantes de la Torre romana ponían el lino a secar, de modo que también vale. Volvamos a los materiales de Monteagudo. En el momento en que los recogió nada seguro había sobre la Torre más que la Torre misma, el dato epigráfico de la inscripción de Sevio Lupo, la referencia de Orosio al altissimam pharum y los documentos medievales que hablaban de la pinnam ab antiquis hominibus fabricatam (cito de memoria, no lo tomen como textual). Los restantes documentos eran ya interpretaciones, que dicen más de las manías de cada época que de la Torre misma; así, y también de memoria y con riesgo de error, en el siglo XII se suponía que el autor era Julio César, en la Edad Moderna se le calzaba a Augusto, y en el XVIII a Trajano (por no meter en danza a Hércules, Breoganes y demás); parece un asunto de modas intelectuales más que otra cosa, aunque esas modas se razonasen como hizo Cornide. Los materiales de Monteagudo, de antigüedad nada supuesta, son los primeros documentos de índole arqueológica mueble asociados, si no a la Torre misma, sí al cabo o península en la que la Torre se asienta. Son indicios de que una intervención arqueológica podría resultar científicamente rentable, y sugieren presencia humana en dicha península desde momentos muy tempranos, tan tempranos como el III aC (siempre que la identificación de Schubart sea correcta), continuados en el I aC (moneda y campaniense) y en el I-II dC (sigillatas hispánicas). Todo ello resultaba coherente con lo que se iba sabiendo, poco a poco, del solar de la ciudad y de las aguas de la bahía. En estas últimas habían sido dragados materiales de las mismas épocas, como una boca de ánfora púnica Mañá A, de en torno al III a.C., y restos del II-I aC como son un plato campaniense y buenos fragmentos de ánforas Dressel 1 (todo ello identificado en su momento por Naveiro, cuyo buen hacer me parece más que fiable). Campanienses y Dressel 1 aparecían también en diferentes puntos de la ciudad. Nada de ello prueba, pero todo ello indica y sugiere. Son, por lo tanto, restos importantes, básicos a la hora de proponer hipótesis de trabajo. De trabajo, es decir, hipótesis que ayuden a diseñar el trabajo posterior que permitirá, con suerte, rebatirlas o hacerlas más fuertes si salen airosas. Los restos de Monteagudo no prueban, como usted pretende, que la Torre haya sido edificada por Publio Carisio. Pero sí que pueden señalar que desde momentos muy tempranos hubo presencia humana (y de materiales mediterráneos) en la península de la Torre. En nuestro caso, sabemos además que alguien perdió una moneda y rompió un plato o una taza a finales del I aC. Ciertamente es posible y coherente, dado que no se conoce asentamiento alguno en las inmediaciones, que esa presencia tuviera que ver con la valoración y el uso de la citada península en el marco de la navegación marítima. Una valoración y un uso que llevaron, en algún momento, a la construcción de un faro: ahí está. Pero aun dando por bueno que la península se usase a tales efectos desde cuando menos Augusto si no César o antes, no sabemos cuándo se construyó el faro. Ni siquiera sabemos si se construyó de una vez o por etapas, o si primero fue pequeño y más tarde se hizo más grande. Contra lo que usted piensa, a mí me gustaría que se probase que el faro es de Augusto, o al menos que su construcción comienza con Augusto. Pero entiendo que hasta ahora no se ha probado (aunque, como le he ido diciendo, la idea no es original ni nueva y puede que cada vez más indicios apunten hacia ahí). Queda todavía mucho por hacer hasta llegar a una conclusión que pueda darse como cierta. En otro lugar de alguno de estos foros comenté lo incierto de la atribución de la Torre a Trajano (y de hecho los estudiosos del emperador no ponen la Torre en la lista de sus obras, o eso creo; corríjaseme si estoy errado). En otro, creo que respondiendo a Giannini, conté la mala suerte que cayó sobre una muestra enviada a los laboratorios de C14 y que, a mi entender, podía ser preciosa para establecer con cierta precisión (con las limitaciones propias de la técnica empleada, por supuesto) el momento de inicio de las construcciones en la Torre. Pues bien, debo agradecerle haberme hecho volver de nuevo a la Torre. Ayer por la noche, al volver de una cena tardía y copiosa con unos amigos, me puse a escribir una larga respuesta de la que ésta no es más que una especie de duplicado. Al llegar a estos comentarios sobre datación, cedí a la tentación de volver a abrir, una vez más, mis viejos archivos con los resultados de las fechas de C14, la relación de unidades estratigráficas, los listados de materiales asociados a cada una de ellas, la enorme matriz Harris, etc. Eran, más o menos, las tres de la madrugada. Ahí me puse de nuevo a torturar el coco a ver si sonaba la imposible flauta. Y tal vez sonó, no lo sé. Lo cierto es que me di cuenta de algo evidente pero que hasta ahora se me había escapado. Hasta ayer me había obsesionado la fecha, incongruente, resultado de esa pequeña lámina de carbón que podría fechar el inicio de la construcción de la Torre. Y no le había prestado mayor atención a otra fecha, asimismo incongruente, de un estrato bien datado por sus materiales. Ayer se me iluminó la bombilla y me di cuenta de que sólo había dos fechas incongruentes en la larga relación de muestras analizadas; tan sólo dos de un total de 32. Además, esas dos muestras formaban parte de un paquete de tres (el resultado de la tercera es coherente con su contexto) que se analizaron en un momento distinto a las restantes. El asunto es que si se invierten los resultados, es decir, si aplicamos cada resultado a la otra muestra, todo encaja. Error en esas muestras lo hay seguro. ¿Es posible que el error venga de algo tan tonto como una equivocación al pasar a limpio un listado, cruzando dos líneas? Desde luego, puede ser, y no sería nada infrecuente. Ayer mismo me encontré con un error similar en un listado que me pasó el comisario de una exposición: un cruce de números en los de inventario de las piezas. Pero hay un abismo enorme entre que algo pueda ser y que algo sea. Mañana me pondré en contacto con el laboratorio para que revisen los listados originales suyos, para que revisen incluso las muestras originales, para ver si se dio este error. Si es así, el bingo es de categoría. Si no, pues tampoco pasa nada: el gozo al pozo, y a seguir trabajando. Ya les contaré. Cuando terminé de mirar todo eso y de escribírselo a ustedes, eran las siete de la mañana. Le di al botón para que entrase, con el resultado que ya otros padecieron antes: la conexión estaba cerrada y se perdió todo lo escrito. Para acabar con el tema de la moneda, resumo lo que ya le dije en anterior mensaje: ni apareció en la Torre, ni mucho menos en sus cimientos, ni nada indica que esté relacionada con la inscripción de Sevio Lupo, ni existe ninguna “cápsula del tiempo” que encierre ambos elementos. Entiendo que sí podemos afirmar que esa moneda fue perdida en algún momento de finales del I aC en una amplia zona que abarca la llanada que se extiende al sur de la Torre, incluyendo al monumento mismo; pero no hay nada que nos permita ir más allá. Ni que nos diga si en el momento de perderla la Torre ya estaba construída, estaba en construcción, o todavía tenía que esperar un tiempo antes de que fuese comenzada. No lo sabemos. Así es, y así lo cuento. Y como es, la moneda y los restantes objetos se exponen y seguirán expuestos en la vitrina del museo, en la medida en que puedo afirmarlo, que es menos de lo que muchos pueden creer pero más que lo que a algunos les gustaría que fuese. Porque tanta manipulación y tergiversación hay en inventar datos, como en retorcerlos de forma ilícita para hacerlos decir lo que no dicen, o como en ocultar los que, por una u otra razón, nos resultan molestos o inconvenientes. Y porque todos los ciudadanos tienen derecho a saber la verdad, incluso la verdad de que el pasado no es fácil de aprehender, de que hay objetos que, por mejor identificados y por más que sea conocida su antigüedad (y éstos lo están y su antigüedad no tiene nada de supuesta, siempre, por supuesto, mientras no se demuestre lo contrario, que seguridades absolutas sólo las hay en las matemáticas y en la religión, y esto no va ni de unas ni de otra) no nos hablan con la claridad que desearíamos sino que su resupesta es ambigua cual de oráculo, y de que lo que importa es el desarrollo honesto de un proceso que intenta, con rigurosidad y sin concesiones, llegar hasta donde se pueda. Aunque el resultado final sea haber aumentado las dudas y las frustraciones de no poder llegar a donde se quería. Que, a fin de cuentas, o importante é ter saúde e os pés quentes. Y además no sé por qué les largo todo este rollo, cuando todos sabemos que el faro romano estaba en Curtis del Obispo. Y Dios en la de todos. PS: Aunque le cueste entenderlo, aunque poquito, algo conocemos. Por ejemplo, conocíamos lo de Mérida y lo de la Carisa (un campamento de fortuna, no estable, por cierto). Pero no me refería a eso, sino a esa imparable actividad febrilmente constructora de Carisio, la que le llevó a enviar una legión de arquitectos para que, cual misioneros, llenasen el mundo de “torres, puentes y acueductos” además de erigir “infinidad de monumentos conmemorativos” o algo parecido (las comillas no significan aquí cita textual). Y todo ello en el poco tiempo que el buen (es un decir) hombre actuó como legado. ¿Ha sacado todo eso de algún lugar diferente a su imaginación? PS(2): Pues claro que los objetos bien contextualizados pueden datar muchas cosas. Doy por supuesto el buen hacer de Jorge Camino, por lo que si él dice que la moneda de Carisio de la Carisa data el yacimiento, así debe ser salvo prueba en contrario. Pero no es el caso, como ya hemos visto, de la moneda de la Torre. Otras hay, bien contextualizadas, que sí datan acontecimientos concretos de la vida de la Torre. Pero ésa, no. Y que sea con salud. Mejorando lo presente y salva sea la parte, por supuesto.

  4. #4 lucusaugusti 13 de feb. 2007

    Por su interés copio esta reseña que creo muy interesante: Tesis Doctoral: Sistemas de Señalización Marina en la Antigüedad Clásica Autor: José Manuel de la Peña Olivas Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Jefe de la División de Estudios Litorales del Centro de Estudios de Puertos y Costas. CEDEX-MOPTMA. http://www.mcu.es/cgi-brs/BasesHTML/TESEO/BRSCGI?CMD=VERDOC&BASE=TSEO&DOCN=000112507 Resumen: INTRODUCCIÓN: El campo de la ingeniería portuaria histórica, es uno de los aspectos menos cuidados del conocimiento de la antigüedad. A este campo del conocimiento he dedicado gran parte de los últimos años, junto a estrechos colaboradores y colegas, para intentar llenar ese vacío que la ingeniería y la historia tiene. Bien es cierto que son muchos, especialmente allende nuestras fronteras, que se dedican a ese mundo fantástico de escudriñar y conocer el saber de mujeres y hombres que nos precedieron en el tiempo y pusieron la semilla de la sabiduría, y hoy olvidados en el tiempo. Pero la vía por la cual este trabajo se mueve; el conocimiento de las técnicas y métodos constructivos desde el punto de vista del ingeniero, no son muy frecuentes. Escudriñar en la técnica constructiva antigua de los puertos y señales marítimas es muy compleja y difícil, especialmente por la falta de datos, y en particular cuanto más se adentra en la lejanía de la historia. Pero todas estas dificultades se ven aumentadas cuando se trata de conocer los sistemas de señalización en la antigüedad, ya que no existen estudios completos, sistemáticos, y monográficos sobre este tema, llegando algunos autores a negar su existencia. Esta dificultad de estudio se debe, aparte de la incredulidad de aquellos que debieran buscar sus restos, en que esos sistemas de navegación se basaban, por lo general e estructuras que podría calificárselas de frágiles y dispersas, que bien han sido removidas, bien han sido reutilizadas o el tiempo se ha encargado de hacerlas desaparecer. Este es un reto que debe afrontarse, no dejando el recuerdo del pasado técnico reconstrucciones poco afortunadas de faros como las hechas de la Torre de Hércules. OBJETIVOS PREVISTOS La ingeniería marítima que fue desarrollándose en la antigüedad se ciñe a dos aspectos diferentes y conjugados: los puertos como estructura marítima y a los faros o señales marítimas como sistemas de ayuda a la navegación. Y que en ocasiones han desaparecido sus huellas bajo las infraestructuras que han ido desarrollándose a lo largo de la historia, y el poco valor que se las dio por falta de conocimiento. El objetivo, pues, de este trabajo es acercar al conocimiento del ingeniero actual el conocimiento que tuvo el ingeniero en la antigüedad, cómo resolvió los problemas y qué grado de conocimiento técnico alcanzó en el campo de los sistemas de señalización marítima y las estructuras que lo soportaban, y con ello valorar mejor nuestro patrimonio técnico, portuario y de señalización marítima Para ello hay que conocer, lo más a fondo posible cual era la técnica que se usó en aquella época, cual fue el grado de desarrollo que se alcanzó en este campo portuario. Y unido íntimamente a ello se encuentra la arqueología en la gestión medioambiental como se puso de manifiesto en las prospecciones arqueológicas y restauración del faro de La Coruña, o Torre de Hércules, llevadas a cabo por la Dirección General de Costas en 1992. Por tanto, el fin a alcanzar con este estudio es tener un conocimiento de cómo fueron los sistemas de señalización en la antigüedad clásica occidental, cual fue su desarrollo, evolución y funcionamiento. Para ello se ha aplicado las fuentes del conocimiento de las que se ha dispuesto y concatenarlas con las componentes para saber el fin perseguido Suposición Þ Hipótesis Þ Tesis RESUMEN DE LA TESIS: El desarrollo formal de la tesis se ha estructurado entres grandes bloques: El primero de ellos está dedicado a mostrar las herramientas de las que se ha dispuesto para poder abordar el trabajo, estudio e investigación dela parte esencial de la tesis que se contiene en el segundo de los bloques, así primeramente se expone la metodología, o método científico seguido, seguidamente se muestra el ámbito geográfico e histórico en el que se ha abordado la investigación, el tercer capítulo se dedica a las diferentes fuentes de información que se han usado en el transcurso del trabajo, analizando la veracidad y profundidad de cada una de ellas, tras ello, en el capítulo 4 se analiza el estado del conocimiento y su evolución hasta nuestros días. El segundo bloque se conforma en cuatro capítulos y es el cuerpo de la tesis. El último de los bloques resume las conclusiones a las que se ha llegado en la tesis y propone a la vista de la investigación realizadas la nuevas vías de investigación que ayuden a profundizar en las diferentes brechas que la tesis ha abierto para ampliar el conocimiento que sobre los sistemas de señalización marítima en la antigüedad muestra el trabajo. El bloque segundo, cuerpo principal de la tesis, se estructura desde en capítulo 5 hasta el capítulo 8. El primero de ellos, capitulo 5, estudia los diferentes tipos de señales marítimas existentes en la antigüedad, su uso y tipología, cuando comenzaron cada uno de ellos y sus características fundamentales. El capítulo 6 se dedica a la descripción de los faros, tanto portuarios como costeros, en las diferentes culturas que fueron desarrollándose a lo largo de la historia de la cuenca mediterránea en la antigüedad, especial importancia merece la clasificación tipológica de los faros romanos, proponiendo diferentes reconstrucciones como la del faro de Dover o de las proporciones del faro de Alejandría, tratado en el capítulo8. El capítulo 7 trata exclusivamente de los faros en todo el frente costero de la península Ibérica; los frentes considerados son las costas cantábricas, galicia, Portugal, suroeste, y costa mediterránea. Se plantean reconstrucciones de faros como el de La Coruña, El Morrazo, y Gádir , y se analizan sistemas de faros existentes en la antigüedad a lo largo de las costas españolas. El capítulo 8 se dedica a analizar y estudiar la evolución que se produjo en el pasado de los faros; tanto en su estructura como el la luminaria que poseía el faro, y en las redes de faros que existieron. Los dos últimos apartados de este capitulo se dedican a indagar sobre los sistemas de contratación de las obras públicas en la antigüedad, especialmente en Roma, y a estudiar los sistemas de posicionamiento que poseyeron los barcos para conocer su situación y el rumbo que llevaban. Archivo: Biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid

  5. #5 giannini 13 de feb. 2007

    Gracias por la referencia. Juraría que leí un artículo sobre señalización marina en la Antigüedad, y no acabó de convencerme debido al cúmulo de suposiciones que hacía. Espero que no se trate del mismo autor. Me llama la atención que el autor se refiera a "reconstrucciones poco afortunadas de faros como las hechas de la Torre de Hércules". No queda muy claro a qué "reconstrucción" se refiere, si es que puede hablarse de reconstruir para lo que se debía denominar "rehabilitar". A ver si tenemos las cosas claras. La Torre de Hércules es un faro romano, pero en mi opinión, no está demostrado que en su cúspide hubiese una luz. Tal y como señaló la Dra. Canto en otro debate, realizando un paralelismo con el de Alejandría, parece más o menos razonable que pudiera haberla. Por otra parte, nos recordaba la misma autora que hay varios relieves y monedas en las que aparecen faros antiguos con una llama en su cúspide. Habría que determinar el grado de fiabilidad que tienen esas representaciones. En la Torre de Hércules, que se sepa, no se encontró ningún vertedero de cenizas de combustión, ni el suelo del último piso del edificio -original- que carece de manchas que se puedan relacionar con fuego, como no sea en una zona en la que hubo un torreoncillo que cayó abatido por un rayo en torno a 1769 -no tengo el dato a mano. Quiero decir en definitiva, que eso de pensar que un faro antiguo funcionaba como un faro actual... esta por ver. Entre los siglos IV y X, nos dicen los arqueólogos que comienza a desmoronarse el muro exterior. A la imagen que pones más arriba que como dije, refleja el estado de la Torre en 1788, hay que añadirle las losas que se encastraban en la roza que recorría el edificio formando una hélice. Si las losas se apoyaban por un lado en la roza, es de suponer que por el otro lado no iban a estar colgadas, y efectivamente, los arqueólogos han demostrado que hubo un "muro exterior" en el que se encastraban las losas "por el otro lado". No sé si me explico o me enrollo demasiado. El caso es que, como digo, el muro exterior junto con las losas de la rampa desaparecen entre el siglo IV y X. Como esta rampa era la única para ascender a la cúspide del edificio, éste se queda sin uso, o al menos quedan sin uso todas aquellas piezas que están más arriba de la planta baja. Y así hasta el año 1682 en que se nombra gobernador y capitán general de galicia al duque de Uceda. Instigado al parecer por el que se dice su confesor, el P. Fr. Francisco de Negreiros, el duque taladra las bóvedas de las tres plantas en altura, construye un balcón en la parte alta e introduce a través de lo horadado, una escalera de mano, penosa y de muy mala factura al parecer. También añade dos torreoncillos en la cúspide, no sólo para dar luz, que debía ser más bien escasa porque la proporcionaban dos linternas, algo más grandes que una de mano, sino para hacer señales en sus astas mediante banderas. El caso es que la escalera se arruina, uno de los torreoncillos cae tras una tormenta, las paredes exteriores -que en la obra romana eran interiores- sufren diversos desprendiemientos, etc. Un desastre. En esta coyuntura, el capitán general de galicia en 1787, Pedro Martín Zermeño, ocurre a la Secretaría de Gerra y pone en evidencia que la Torre es un cuerpo de guardia interesante para el Ejército, y una luz que ayuda a la navegación, interesante para la Armada. Por fortuna, se aprobó la obra y así no nos vimos privados de este monumento de la Antigüedad, así que decir que la "reconstrucción" -entiéndase "rehabilitación"- es desafortunada, sin más, no dice mucho del autor, o dice otras cosas.

  6. #6 giannini 13 de feb. 2007

    Nos cruzamos, y yo también creo que el prof. Vigo, que del tema sabe evidentenmente un rato largo, tampoco va muy desencaminado, pero además de Cornide, yo añadiría a Pedro Martín Zermeño, que acudió (eso de "ocurrió" que puse arriba es un anacronismo) a la Secretaría de Guerra varias veces y al final consiguió que se reparase el monumento. El mismo había iniciado un camino hacia la Torre antes de que comenzase la rehabilitación. La correspondencia de Cornide se encuentra en dos lugares que yo conozca: Archivo del Reino de galicia y Real Academia de la Historia. No sé si alguien consultó esa correspondencia en la R.A.H., pero supongo que ahí se podría confirmar la colaboración de Cornide en la restauración, tal y como señala el prof. Vigo Trasancos. Lo que sí se puede documentar es que al comenzar la obra, se iba a sustituir la escalera interior de madera por otra del mismo material, y sospecho, que se iba a seguir el plano de Carlos Boysin. Durante el desarrollo de las obras, se decide modificar el proyecto inicial "de la cornisa arriba"; se usa cantería de clase para ventanas, se hace una escalera interior de piedra y se dota al edificio de un último cuerpo de nueva factura. Todo se comprueba en el pleito que sostiene Joseph Elexalde, asentista de la cantería, que reclama los perjuicios sufridos al haberse rematado en él una obra cuyo proyecto varía durante su ejecución, haciéndole gastar más cantería de clase que la prevista en el proyecto, y sufriendo con ello unas pérdidas de consideración.

  7. #7 Abo 15 de feb. 2007

    Podéis ver la inscripción: http://www.celtiberia.net/verimg.asp?id=4775 De "La Romanización de galicia" 1976. Acuña, Arias Vilas, Balil, Freixeiro, Díaz, Mañanes, C. Torres y V. Varela. La foto posiblemente de Fernando Acuña Castroviejo, autor del capítulo: "La cultura en la galicia Romana" Hasta la noche. Saludos. ps. quizá se "lea" mejor que la imagen que nos coloca Lucus. aunque se encuentre remarcada con tiza y no sea lo correcto.

  8. #8 lucusaugusti 15 de feb. 2007

    Denuncias como la que hace la Voz de galicia en Dombate quizás?

  9. #9 El Brujo Redivivo 16 de feb. 2007

    Abo, pero podía poner un "fecit" o similar, y no nos quedábamos con la duda, ¿no cree? Para mí que no le dio tiempo a ponerlo. Tenía muchas cosas todavía por construir, como el Trega, el Castro de Vigo y la Catedral de Lugo con el Sacramentum Tantum Ergo incluído, todo ello por mandato de Publio Carisio. Y prisa había, porque además tenía que construir puentes, acueductos, torres e innumerables monumentos conmemorativos, y todo ello en los tres o cuatro años que Carisio anduvo por Mérida... ¿No me cree? Hombre, si la aparición de una moneda de Carisio cerca de la Torre es prueba de que la Torre se construyó por orden de dicho legado, lo mismo habrá que aplicar a los demás lugares, digo yo. Pues bien: "...en galicia yo se de tres hallazgos de quinarios de P.carisius.. un ejemplar en lugo..exactamente en el solar de anxel fole otro ejemplar en vigo..en el castro de vigo y dos ejemplares en el castro de santa tegra en A guarda " (http://www.forum-numismatica.com/viewtopic.php?t=8270&view=previous&sid=a42f9988a5f658575aecf835e92437c4) Y como sabemos que las monedas de Carisio que aparecen es porque Caio Sevio Lupo tiraba un quinario, preso de la emoción, cada vez que concluía una de las obras que Carisio le encargaba por orden de Augusto, no podemos por menos que concluir que - la Torre de Hércules - la Catedral de Lugo - el Castro de Vigo y - el Castro de Santa Tegra son fundaciones augústeas, edificadas por Caio Sevio Lupo por encargo de Publio Carisio por orden de Augusto. Además, hemos demostrado que - la Catedral de Lugo es una Ara Sestiana - Caio Sevio Lupo, en gallego, se dice Anxel Fole. Era mucho, el Sevio Lupo. Tenía mucha cabeza. En realidad tenía dos, porque era bifronte, como Jano. Al final podemos concluir que, si no puso el "fecit", fue porque no le dio la gana, que bueno era él. Y Dios en la de todos.

  10. #10 Brigantinus 16 de feb. 2007

    Bueno, sobre el tema de la inscripción, hay que partir del detalle de que la foto que ha colgado Ainé, está -en efecto- repasada con tiza. Lo interesante es leer la inscripción original sin "repasos". ¿Y que se lee? Pues ahí os dejo un listado con distintas interpretaciones sobre el texto de la penúltima línea: 1) Florián de Ocampo (primera mitad del siglo XVI): AT DANIENSIS 2) Baltasar Porreño (1572): AF LVNIENSIS 3) Cardenal del Hoyo (1608): AF //// NIENSIS 4) Francisco de la Huerta (1739): A FINIB (por cierto, en la fila superior, donde todos leen ARCHITECTVS, él lee ARCEM CIV) 5) Luis Moreri (1753): A. F DANIENSIS 6) Padre Sarmiento (1754): AF... LVNIENSIS 7) P. Flórez (transcribe la copia facilitada por Cornide, 1764): AFLAVIENSIS 8) Cornide (1790): AT :::::: SIS 9) Memoria guardada en el siglo XIX en el Real Consulado Marítimo de galicia: AT...... SIS 10) De la Roda y Delgado (1858): AFLVNIENSIS 11) Hübner (1861): AEMINIENSIS 12) Cortés y López (1866): AF... LVIENSIS 13) Murguía (1906): Inicialmente AFLVNIENSIS. Posteriormente acepta AEMINIENSIS. 14) Barros Silvelo (1875): AFLVNIENSIS 15) Monografía Geográfica Histórica de galicia (Anónimo, 1905): AT::::::::SIS 16) Fidel Fita (1911): AEMINIENSIS 17) Francisco Tettamancy: Cree leer AFLVNIENSIS o AELVNIENSIS. Pero deja abierta la posibilidad de que algunas letras estuvieran enlazadas, de modo que serían factibles las lecturas AEMINIENSIS, AFLVVIENSIS, AFLAVIENSIS o AELANIENSIS. Un detalle que llama la atención; en la transcripción que Cornide le envía al p. Flórez, se lee AFLAVIENSIS. Sin embargo, el propio Cornide, muchos años después, solo lee AT ::::::SIS. Tettamancy intenta superar la contradicción suponiendo que entre la fecha de la primera transcripción y la segunda, debió producirse algún deterioro en la piedra que dificultó considerablemente su lectura. Sin embargo -opinión personal- si vemos las transcripciones de los dos siglos anteriores, vemos que son los suficientemente diferentes entre sí como para suponer que ya debía ser de difícil lectura con anterioridad.

  11. #11 Brigantinus 16 de feb. 2007

    Ah, una cosa más; sobre el apellido SEBIO que mencionaba Ainé, tan extendido por La Coruña, es ni más ni menos que un topónimo. En concreto, el nombre de una parroquia de Arzúa. Sobre su origen etimológico, ni idea. Aunque en galicia hay toponima (Sebe, Sebeiro...) que deriva de sebe (=seto). Quizás vayan por ahí los tiros...

  12. #12 giannini 16 de feb. 2007

    El nombre erróneo de la torre de Hércules El reverendo Edward Clarke pasó por galicia como capellán del conde de Bristol, el nuevo embajador británico en Madrid en 1760, de camino a la capital. Menos duro que alguno de sus compatriotas, define A Coruña como «bien edificada y populosa», aunque «al igual que la mayoría de ciudades españolas, tiene un olor ofensivo». El reverendo tampoco retiene su verbo ante lo que considera una falta de información de los habitantes del país. «Los españoles llaman con un nombre erróneo a la Torre de Hércules». Según el párroco, existe una inscripción en el monumento que prueba que es la «Torre de Marte». «Es asombroso que sean tan perversos como para atribuirla a Hércules», añade sin rubor. Clarke también pasa por Lugo, «una ciudad antigua y notable», en donde «los nabos tienen fama de alcanzar un peso de cincuenta libras». Fuente: La Voz de galicia, 16-II-2007. En: http://www.lavozdegalicia.es/se_cultura/noticia.jsp?CAT=106&TEXTO=5551111 «Es asombroso que sean tan perversos como para atribuirla a Hércules» ¿Perversos? xDDD Así que de acuerdo con el curilla, se colige que la Torre de Hércules está dedicada a Marte si se atiende a lo que aparece en la inscripción. Pues creo no, que no se colige :-)))

  13. #13 jfca 17 de feb. 2007

    Dejen de pelearse por un par de metros y leanse esto: La Voz de galicia de Ayer: El reverendo Edward Clarke pasó por galicia como capellán del conde de Bristol, el nuevo embajador británico en Madrid en 1760, de camino a la capital. Menos duro que alguno de sus compatriotas, define A Coruña como «bien edificada y populosa», aunque «al igual que la mayoría de ciudades españolas, tiene un olor ofensivo». El reverendo tampoco retiene su verbo ante lo que considera una falta de información de los habitantes del país. «Los españoles llaman con un nombre erróneo a la Torre de Hércules». Según el párroco, existe una inscripción en el monumento que prueba que es la «Torre de Marte». «Es asombroso que sean tan perversos como para atribuirla a Hércules», añade sin rubor. Clarke también pasa por Lugo, «una ciudad antigua y notable», en donde «los nabos tienen fama de alcanzar un peso de cincuenta libras».

  14. #14 El Brujo Redivivo 17 de feb. 2007

    Lo menos que puede hacer alguien que pretende pontificar sobre la Torre de Hércules es conocer la bibliografía sobre el asunto. Por ejemplo: "También del siglo I antes de Cisto procede la moneda que se hallaba entre los materiales de la Torre depositados por Monteagudo en el Archivo del Reino de galicia. Se trata de un quinario (medio denario) de plata, con cabeza de Augusto y leyenda AVGVS en el anverso y la representación de una Victoria coronando un trofeo con leyenda ilegible en el reverso, datable hacia el 27 antes de Cristo. A pesar de que las monedas pueden perdurar durante largo tiempo, la asociación de ésta con las campanienses hace verosímil que proceda del momento de su acuñación o de los años inmediatamente posteriores. Todo ello [la moneda y los materiales de los que se habló antes] documenta la existencia de contactos comerciales y, probablemente, la presencia física romana asentada en La Coruña, al menos en la segunda mitad del siglo I antes de Cristo. La presencia de estos materiales al pie de la Torre sugiere que en esos momentos el lugar era ya utilizado como punto de señalización o, cuando jmenos, de vigilancia de la costa:" Bello Diéguez, J.M., La investigación sobre la Torre de Hércules, Ciudad y Torre: Roma y la Ilustración en La Coruña, Ayuntamiento de La Coruña, La Coruña, 1981, pag. 169-70. O también: "En este marco, cabe la posibilidad de que el puerto coruñés haya jugado un papel como fondeadero de la flota romana que hostigó a cántabros y astures desde el mar mientras el ejército avanzaba por el interior. La moneda de Publio Carisio, legado de Augusto en la Lusitania y comandante del ejército occidental, que parece haber sido encontrada al pie de la Torre de Hércules en 1945, podría corresponder a ese hecho, al tiempo que refuerza la posibilidad, ya comentada, de que la península de la Torre hubiese servido de lugar de señalización naval desde épocas anteriores a la construcción del faro que hoy se conserva." Bello Diéguez, J.M., A Coruña romana y altomedieval: siglos I-XII, Historia de A Coruña, Vía Láctea Editorial, Edición especial para la Editorial La Capital, S.L. - El Ideal Gallego, 1998, pp. 49. Lo de la proximidad a la inscripción a Marte es tan relevante como su proximidad al radiofaro de la Torre de Hércules, sobre teniendo en cuenta que ambos accidentes están en la misma relación estratigráfica con la moneda: si sirve para datar una, también ha de servir para datar el otro. Ni caso. Lo de la Carisa que tanto le fascina tampoco viene a cuento: no está probado que la vía de la Carisa lleve a la Torre de Hércules, ni que Caio Sevio Lupo tuviese plaza en el campamento. Y, sobre todo, es de suponer que la moneda haya aparecido en un nivel arqueológico bien documentado en la excavación, y no proceda de las obras de la gasolinera más próxima. Todo ello dando por bueno que el periodista se enteró de algo, que ya es suponer. Hay también error al decir que, en una publicación en la red, la referencia “como una moneda de plata (un quinario) de Carisio”, acompañada de su imagen fotográfica, es "a todas luces insuficiente". Tal vez sea insuficiente a sus luces de usted, pero no a las luces de otros. E incluso a sus pocas luces es más que suficiente, como prueba el hecho de que, partiendo de ahí, haya encontrado usted el enlace de tesorillo.com que no hace más que insertar una y otra vez. Es que resulta que basta poner en Google "quinario Carisio plata" para ser inmediatamente dirigido a enlaces sobre la moneda en cuestión. Como siempre, Google hay que tomarlo con prudencia y siendo conscientes de que, con gran frecuencia, los primeros enlaces que aparecen apuntan a lugares propios del inframundo urbano: páginas pornográficas, esotéricas y demás. En este caso, por ejemplo, los primeros enlaces apuntan a un blog de nombre "El tablero de piedra" y a un artículo en Celtiberia.net titulado "La Torre de Hércules. El emperador, su legado y ...". Pero después vienen ya enlaces más fiables como numisjoya, tesorillo, spqr-moneta o elpater. Es decir, se dan las claves suficientes para que el lector que así lo desee pueda adquirir mayor conocimiento, librando al tiempo a los demás de ejercicios de falsa erudición que introducen ruido en el discurso. Usted mismo es un ejemplo de que así es, aunque no haya sabido aprovechar esa ampliación de conocimiento.

  15. #15 lucusaugusti 19 de feb. 2007

    La necesidad continuada de comportarse como el niño en el bautizo, el novio en la boda, y el muerto en el entierro en la provincia de A Coruña le obliga a decir una cosa y su contraria. “existencia de contactos comerciales y, probablemente, la presencia física romana asentada en La Coruña, al menos en la segunda mitad del siglo I antes de Cristo. La presencia de estos materiales al pie de la Torre sugiere que en esos momentos el lugar era ya utilizado como punto de señalización o, cuando al menos, de vigilancia de la costa” “de que la península de la Torre hubiese servido de lugar de señalización naval desde épocas anteriores a la construcción del faro que hoy se conserva." “La atribución a Augusto, que el autor pretende originalidad suya, tampoco es nueva. Salvo error de mi memoria, Rodríguez Colmenero o Fernández Nieto ya han escrito sobre esa idea. Yo mismo también.” Para usted señor Bello-Pater-Brujo la Torre fue mandada construir por Augusto y también después, todo a la vez y revuelto. Lo más doloroso no son sus opiniones “científicas”, que me parecen respetables aunque contradictorias. Lo que clama al cielo es este afán continuado de ser el “padrino” arqueológico de la provincia de A Coruña, que de manera tan clarita ha denunciado la Voz de galicia hace unos días con lo de Dombate, y que en Celtiberia.net sufrimos desde hace un tiempo. La verdad es que debe sentir que sus mañas de capo ya no provocan los antiguos efectos y que quizás alguien en la administración se esté cansando de sus salidas de pata de banco. Un funcionario que amenaza e insulta no es un buen trago para nadie. La careta no da inmunidad. Y no cuente que en el futuro le sigan besando el anillo. La provincia de A Coruña debe progresar libre de su capilla de “pater redivivo.”

  16. #16 El Brujo Redivivo 19 de feb. 2007

    Como buen pseudocientífico profesional que es usted, ya se lanza por la pendiente (terrible pendiente) de la mezcla de lo científico, lo personal, lo profesional e incluso de lo administrativo. Para que no diga que soy traidor, le aviso: cualquier mensaje suyo que haga mención a la Administración y a mi presunta vinculación con ella en calidad de funcionario será puesto en conocimiento de los servicios jurídicos correspondientes para que lo estudien y actúen si lo estiman procedente. Porque, aunque usted no lo entienda, este Estado no es totalitario. Quiere decir esto que hay una serie de derechos individuales que se ejercen a título individual, sin que puedan ser menoscabados por la situación profesional de cada persona,. Es decir, que si yo digo que usted es un perfecto imbécil, como lo digo sin afán de insulto sino meramente como ejercicio descriptivo, que diría Valle Inclán, lo está diciendo un ciudadano, no un funcionario, ni un socio del Dépor, de Amnesty International o de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, por ponerle algunos ejemplos. En su caso, por ejemplo, las tremendas barbaridades que expresa en sus escritos deben entenderse como perpetradas por usted en cuanto ciudadano libre, en el ejercicio de su derecho constitucional a decir majaderías, sin que ello afecte a ningún Colegio Oficial de Arquitectos, ni a la Universidad de Barcelona en la que usted ha realizado sus estudios de arquitectura, ni tan siquiera al Departamento en el que con tan poco aprovechamiento ha estudiado los cursos de doctorado. Con una diferencia: usted hace referencia pública a esas circunstancias, por lo que de alguna forma está amparándose en el prestigio de esas instituciones para soltar sus burradas, lo que de alguna forma, siquiera moralmente, hacen que queden contaminadas con sus estupideces. No sé si me explico. Mejor dicho: sí sé que me explico, lo que no sé es si usted será capaz de entenderlo. Sea como sea, tenga claro que las marrullerías de su juego sucio caen en terreno nada fértil para esas componendas. Siga usted por su pendiente, pero procure poner cojines para la salida del tobogán. Nunca se sabe dónde puede caer uno. Dejando a un lado, siquiera de momento, estos aspectos desagradables que parecen intrínsecos a usted y a su forma de estar en el mundo, debo lamentar de nuevo que el abogado argentino no me haya devuelto el Manual de Lectura Comprensiva. No puedo, en consecuencia, prestárselo. Tal vez con su ayuda pudiera enfrentarse de nuevo a mis pequeños textos sobre la Torre de Hércules o a los reportajes de mi buena amiga Cristina Viu (que no La Voz de galicia aunque ahí se hayan publicado; nuevamente confunde usted en su totalitarismo la persona con la institución) sobre Dombate. Con la capacidad de comprensión que demuestra actualmente, dudo que una relectura le sirviese para entender algo. Siempre puede probar a adquirir el manual en una subasta de eBay, o tomar unas clases particulares de algún profesor de EGB. Pero volvamos al tema que aquí nos ha citado, es decir, la Torre de Hércules y la sarta de sinsentidos que usted ha vomitado sobre ella. Ya han quedado desveladas sus mentiras acerca de la moneda de Carisio, la inscripción de Sevio Lupo y la falsa ara sestiana del Cabo Torres. Nos queda todavía un campo del que no hemos hablado, y mire que materia para ello sí que proporciona usted: la monserga de Hércules Egipcio y Augusto. Como es asunto menor, y las barbaridades que dice son más fácilmente perceptibles, iba a dejar el asunto así, entendiendo que las bofetadas que ha recibido usted eran más que suficientes, y que seguir dándole caña entraba ya en el sadismo. Pero dado que viene usted pidiendo guerra, y además con tácticas de macarra ante la imposibilidad de hacerlo con argumentos, habrá que seguir. Dice usted con la osadía y la ignorancia habituales: " Alfonso X en su "Crónica General", afirma que la torre fue construida por Hércules Egipcio después de enterrar la cabeza del gigante Gerión entre sus cimientos." Dice usted eso, y la máquina afirma que... miente. De momento queda aquí. Con una rotunda negativa de la mayor. Alfonso X no dice que la Torre sea obra de Hércules Egipcio. Eso es un invento suyo, salido de cualquiera de sus circunvoluciones enfermizamente disociadas.

  17. #17 giannini 19 de feb. 2007

    Por cierto lucusaugusti, porque el tema también me afecta, me gustaría comentar que la ley no prohibe a un funcionario público conceder entrevistas o participar en coloquios de forma ocasional, incluso firmando sus escritos o identificándose en los coloquios con su nombre y apellidos junto con el cargo que ocupa en el organismo que sea. Mucho menos prohibe hacerlo a nivel particular, con un pseudónimo, porque en este caso, a nivel particular se aplica lo que dice la Constitución en lo que a libertad de expresión se refiere, que es, nada más y nada menos que un "derecho fundamental". No me parece un buen camino el de los ataques personales. galicia es muy pequeña y si uno tiene curiosidad indaga, y a veces sin indagar, a cualquiera le pueden llegar comentarios desagradables. Repito, creo que lo mejor es que volvamos a la Torre.

  18. #18 giannini 21 de feb. 2007

    Me llaman la atención dos cosas, primero que el autor no alude a la moneda, tan polémica en este foro, y otra ¿se sabe a día de hoy que son esas piedras con cazoleta llenas de cuarzo triturado? Un dato. El fondo de la familia Monteagudo ingresó en el Archivo del Reino de galicia entre 1986 y 1989 [Cf. P. LÓPEZ GÓMEZ. La Real Audiencia de galicia y el Archivo del Reino. Xunta de galicia, 1996, p. 909]. Es de suponer que a la vez que ingresó el fondo familiar, lo hicieron también las piezas arqueológicas, más propias de un museo que de un archivo.

  19. #19 giannini 22 de feb. 2007

    Gracias pater. Sigo intrigado con esa piedra con cazoletas. A ver si alguien se anima y la identifica. Sobre los terrenos inmediatos a la Torre de Hércules... Estuve revisando notas que tomé, y tengo varias relacionadas con el cultivo de "panes", léase cereales, en el entorno, lo mismo que sobre la presencia de heredades "calvas" también en torno al edificio, es decir, yermas por lo peñascoso del terreno. Para contextualizar un poco estas afirmaciones, copio más abajo algunas notas que tomé de un ruidoso pleito que se litigó desde 1698 en la Real Audiencia de galicia, y que se prolonga, cuando menos hasta 1604. Lleva la siguiente intitulata: Francisco de Leyes, portero de esta Real Audiencia, a que salió Baltasar Domínguez, escudero de ella, con Francisco Cacho, escudero, como marido de su mujer, y consortes. Enormísima en venta de terreno del agro del Castelo de la Torre de Hércules. Archivo del Reino de galicia, Real Audiencia de galicia, legajo 15.423, nº 21. Como se puede deducir del título, un escudero vende un terreno inmediato a la Torre de Hércules, pero el comprador, defraudado en sus expectativas, toda vez que el labradío no parece tan bueno como aparentaba, se querella contra él por haberle ocasionado "lesión enormísima". Como curiosidad, las probanzas de este pleito se reciben en "mi casa de morada que tengo en la calle de San Andrés, junto al mesón del Africano, donde al presente vivo" (fol. 12 v), dice el escribano que actúa, cuya casa estaría en lo que hoy conocemos como callejón del Africano. -Una de las preguntas de la probanza dice: "Se sauen que el tarreo que se dice de junto a la Torre de Ércoles, cerrado y circundado de sobre sí, llevará de sembradura treinta y quatro ferrados de pan [=cereales], poco más o menos ha sido propio de Francisco de Leis y como tal siempre lo poseyó y lleuó por suio". Luego, en el entorno del edificio se debían cultivar cereales. -A la segunda pregunta de la probanza realizada el año 1698 responde un testigo: "que saue y conoçe al tarreo que se dice de junto al Castelo, que está sito a la Torre de Ércoles, al lado del nordés de ella, cerrado y circundado de sobre sí, con su muro de piedra que llevará de sembradura treinta y quatro ferrados de pan, poco más o menos, el cual saue ha sido propio de dicho Francisco de Leis, y como tal, antes de aora, siempre lo llebó y poseyó por suio asta que lo vendió y dispuso del, y [por] tanto responde a dicha pregunta y boluió a decir que en el tiempo que lo lleuaba y poseyía, llebaba y perciuía los frutos que en él se cogían, ansí de mijo grueso [=maíz], trigo y sebada, y más semillas que en él se sembraban". -Otro testigo declara "que saue y conoce el tarreo que se dice de Junto al Castelo, que está al lado del Norte de la Torre de Hércoles, y junto a ella, cerrado y circundado de sobre sí con su muro de piedra, que lleuará de senbradura treinta y dos ferrados". -Todos los testigos del vendedor coinciden en que el terreno "sienpre ha sido y es muy fértil de todo género de granos y más legumbres, ser de buena tierra y estar en buen sitio". -No obstante, el abogado de la contraria niega lo anterior y afirma que "el territorio que se demanda es un arenal común junto a la Torre de Hércules, hestéril y de poca sustancia de que yço foro a la contraria la Justicia y Regimiento de esta ciudad". -El pleito en cuestión incluye la escritura de compra venta del terreno otorgada ante Alberto Martínez de la Gándara el 8 de enero de 1689. Consta en ella que dicho terreno se aforó por el Ayuntamiento en 24 de enero de 1667 -ante Pedro Rodríguez de Leyes- describiéndose la heredad como un "sitio y territorio que hestá y se alla auajo de la Torre de Hércoles, acia la parte del nordés, frente de los dos portales de dicha Torre que miran aquella parte, de senbradura de veinte y seis ferrados de pan, poco más o menos, ansí dicho sitio y territorio como peñasco que es conocido, circundado alrededor, según le ha murado y circundado el otorgante por estar a yermo en aquel tiempo, y se demarcó por sus límites y demarcaciones expresadas en dicho foro, propio -diezmo a Dios- de dicha Ciudad, perteneciente a sus Propios y rentas, el qual, con sus entradas y salidas se lo aforaron por tiempo y hespacio de las uidas y uoces de tres señores reyes de coronados de Hespaña començando en la del Sr. D. Carlos Segundo, nuestro rey y señor natural que Dios mantenga muchos años, y corriendo por los que le subcediesen en su corona y además y aliende por ueinte y nueue años a lo adelante fenecidas dichas vidas y uoces referidas por renta y pensión en cada uno de quince reales de vellón corriente al tiempo de su paga, de a treinta y quatro maravedís cada uno dellos, que dicho otorgante fue pagado hasta que sin hestar debiendo cosa alguna atrasada, según público y notorio, reconociendo como reconoce que dicho sitio y territorio se alla labradío, donde se sienbra y coxe pan, trigo, mijo, ceuada y otras semillas si se las quiere sembrar, de que necesita cultiuasión, reparos y mexoramientos por se allar en el tiempo que se le aforó hiermo, de mala saçón y calidad, auierto, pasto común, donde entrauan y salían todo xénero de ganados mayores y menores según se ha dexado reconocer y por su persona por el puesto y ocupasión que tiene de tal portero en dicha Real Audiencia, no puede asistir a su granxeo y dejando de hacerlo causara lástima y pagara de güeco la pensión de dichos quince reales". -En otra probanza incluida en este interminable pleito, realizada el año 1704, se lee "los quales dichos Cascas, Sebastián Pérez y herederos dellos, no sólo an çerrado con muro de piedra y torrón al dicho tarreo, sino que tanbién le han quitado cantidad de piedra de diferentes peñascos que tenía y lo allanaron conforme se alla". Se añade, entre las mejoras realizadas, "aber allanado una cueba que se auía echo para sacar barro, que llebaría como medio ferrado". Todo lo cual no descubre nada nuevo bajo el sol, y confirma el aprovechamiento agropecuario que se hacía en el entorno de la Torre de Hércules, añadiendo tierras de labor que dejasen las fincas en sazón, sacando piedra que dificultase las labores agrícolas, cercando las fincas con muros, e incluso como acabamos de ver, rellenando hoyos practicados para extraer barro.

  20. #20 lucusaugusti 22 de feb. 2007

    Giannini. muy interesante toda tu aportación. sin embargo en honor de Monteagudo y Bello estas leiras al norte de la Torre sabes bien que es un terreno muy diferente al de la zona sur donde se supone apareció la moneda y los otros restos: "que saue y conoçe al tarreo que se dice de junto al Castelo, que está sito a la Torre de Ércoles, al lado del nordés de ella." "Otro testigo declara "que saue y conoce el tarreo que se dice de Junto al Castelo, que está al lado del Norte de la Torre de Hércoles, y junto a ella." La excavación de Monteagudo fue en este lugar aproximadamente: Donde el aprovechamiento agropecuario es mucho más dificil, donde las rocas están a la vista y la pendiente es mayor. El punto contrario al del pleito. En cualquier excavación en las proximidades de la Torre en que aparecieran hoy los elementos encontrados por Monteagudo tendrían primera página en todos los diarios de galicia. Como casi siempre en estos casos estamos a expensas del factor humano.

  21. #21 giannini 22 de feb. 2007

    Gracias a todos. Por lo que respecta a la piedra con cazoletas que recogió Monteagudo y hoy está en el Museo Arqueolóxico e Histórico de A Coruña, copio de nuevo lo que dice Monteagudo: "También fueron exhumadas dos curiosas piedras con varias cazoletas de distinto tamaño, siendo de notar que una de éstas estaba llena de cuarzo puro triturado, taponado con una capa de barro cocido de la misma masa que las tégulas". Es decir, entiendo que el cuarzo aparece triturado en el interior de las cazoletas, y éstas, se taparon con barro cocido, pero no parece que el barro se hubiese mezclado con cuarzo ¿Para qué llenaron con cuarzo esas cazoletas y luego las taparon con barro? Por pensar en voz alta y tirarme a la piscina ¿podrían ser mojones? En galicia los mojones tradicionales, usados para demarcar fincas son unas piedras "especiales". En general, suele ser una piedra alargada que sobresale de la superficie. Si el mojón es auténtico, al excavar a su alrededor deben aparecer dos "testigos", es decir, dos piedras que se solían tallar en forma de bola. En cuanto a la fiabilidad del terreno a la hora de excavar, sólo quería contextualizar un poco los datos. En realidad, no hay nada nuevo bajo el sol. Mi aportación no descubre nada. Ya se sabía que el entorno de la Torre de Hércules fue cultivado desde "tiempo inmemorial". De todos modos, ni en la zona alta del monte en cuya cima se eleva la Torre de Hércules, ni en la baja -a la que creo aluden los documentos que copié- se hicieron excavaciones. En la llanada Sur -zona alta-, en donde Monteagudo "recolectó" -no "excavó"- los materiales en 1945, se hicieron "sondeos" arqueológicos en 1990, y ya dice el arqueólogo que las dirigió que no recomienda hacer excavaciones en esa zona, toda vez que el terreno fue aprovechado como cantera y la capa de tierra vegetal está revuelta, seguramente como consecuencia de su aprovechamiento agrícola: http://www.ctv.es/USERS/sananton/memextor.pdf No me cabe la menor duda de que en la llanada Sur -la que suministró materiales a Monteagudo y en la que se hicieron los sondeos de 1990"-, mucho más cercana a la Torre que el terreno al que aluden los documentos que copié, se empleó para labores agrícolas. Si no recuerdo mal, esa llanada debe conservar restos de muros iguales a los que cierran cualquier finca en galicia. Incluso, si no recuerdo mal, en los sondeos cuyo enlace acabo de copiar, se mencionan esos muretes o "valados". La excavación que se hizo en la Torre de Hércules, afectó únicamente al espacio comprendido por la plataforma que se encuentra en su base, y no afectó a toda la plataforma, porque de acuerdo con lo que me decía quien sabe del tema, se dejó un espacio sin excavar por si aparecen técnicas más resolutivas en el futuro, y no sólo eso, sino que la excavación tuvo un final "traumático", ya que de un día para otro les dijeron que se había acabado el dinero para la excavación y se abandonó sin llegar prácticamente al nivel romano. Aquí se puede ver el área excavada y demás que afectó a esa intervención: www.elpater.com/webtorre/Textomanito.PDF

  22. #22 lucusaugusti 22 de feb. 2007

    Giannini escribió: "en donde Monteagudo "recolectó" -no "excavó"- Bueno, seguro que pronto se dirá que la moneda se encontraba depositada sobre una roca a la vista de las gaviotas. Las informaciones sobre este asunto más fiables dicen: "habían sido localizados en 1947 por Luis Monteagudo, en los cortes realizados con motivo de unas obras en la llanada inmediata a la Torre de Hércules por su lado sur". Que si bien no es una excavación arqueológica al uso del año 2007, si que fue realizada con los usos de la galicia de 1947. Cortes en obras con la presencia de Monteagudo . Pronto la moneda será intelectualmente expurgada según propuesta anotada más arriba.

  23. #23 El Brujo Redivivo 22 de feb. 2007

    "Que si bien no es una excavación arqueológica al uso del año 2007, si que fue realizada con los usos de la galicia de 1947. Cortes en obras con la presencia de Monteagudo" De eso nada. Salvo un nuevo invento de Lucusaugusti, fiel a la consigna de retorcer la realidad para adaptarla a sus intereses.

  24. #24 giannini 24 de feb. 2007

    Por seguir anotando curiosidades, ahí va otra. En carta dirigida a Joseph Cornide, desde Villa Osende, el 24 de noviembre de 1785, por Manuel Antonio Miramonte Sanjurjo, se lee en relación cona la Descripción del Reyno de galicia, del lic. Molina: "El ejemplar que tengo de la citada impresión de Madrid, no añade cosa substancial y tiene infinitos yerros de imprenta, sólo pone el letrero de la piedra que está junto a esa famosa Torre, que puntualmente dice así: Marti Aug. Sacr. G. Sevivs Lupus Architectus A. F. Daniensis Lusitanus Oxul. Y el que traje de Vigo tiene de letra de mano Caius Sebis Lupus Lusitanus. Por lo que toca a lo del espejo que allí apunta Molina y lo tiene por cuento viejo, se halla una noticia muy curiosa y circunstanciada en Moya, Philosofia secreta de Gentilidad, Lib. 4, Cap. 11, tratando de Gerión en que persuade la verdad de dicho espejo y cuando quiera ilustrarse con alguna nota o escolio podrá dar materiales el Sr. Carlos Rollín en su Historia de la Artes y Ciencias, Tomo 1, el arquitecto fol. 140 y siguientes, cuya obra no dejará de tener vuesa merced". Nos dice Cornide en sus Investigaciones sobre la fundación y fábrica de la Torre llamada de Hércules (...) recoge un párrafo de la obra de Molina: "Esta Torre es junto á la Ciudad á la orilla de la mar, de tan grande altura y antigüedad, que es cosa maravillosa; y lo que mas hay que admirar es, que del principio de ella hasta lo alto iba rodeándola una ancha escalera de piedra, que nacia de la misma Torre; por la qual subia llanamente un carro de bueyes, hasta dar en lo alto del capitel; que fuera cosa tan maravillosa de ver, quanto fué grande el error de quien la consintió desfacer. Sobre el edificador de esta Torre hay opiniones; pero al pie de ella está una peña con un letrero de la misma antigüedad, que dice así:[14]” Y en nota 14 añade Cornide: "No obstante la oferta, no se halla impresa esta inscripcion en la obra de Molina". O Cornide olvidó la carta de Miramonte Sanjurjo o no se fió de la reimpresión realizada en Madrid de la obra de Bartolomé Sagrario de Molina, realizada en 1675, cuando se sabe que el original se publicó "En Mondoñedo : en casa de Augustin de Paz, 1551".

  25. #25 giannini 24 de feb. 2007

    La fuente otra vez... Para la carta: Archivo del Reino de galicia, Cornide, leg. 189, nº 281B.

  26. #26 giannini 01 de mar. 2007

    Ahí va un texto un poco largo. En Word me ocupa seis páginas pero pueder resultar curioso. Espero que no se me desmadren cursivas y negritas. Voy con lo prometido, unos documentos que aparecen en este interesante artículo: Gutiérrez Pastor, Ismael. “El manuscrito M / 563 de la Biblioteca del Instituto de Estudios Riojanos sobre la Torre de Hércules y su relación con la obra de José Cornide”. En: VI Jornadas de arte. La visión del mundo clásico en el arte español. Madrid : Departamento de Historia del Arte ‘Diego Velázquez’. Centro de Estudios Históricos, C.S.I.C., 1993, pp. 283-292. Antes de nada, los responsables de esa biblioteca me parecen unos siniestros, porque hará cosa de tres años les pedí copia del documento, que se extiende tan sólo a lo largo de 34 páginas y en primer lugar me mandaron copia del artículo que ya tenía y les citaba en la petición; y en el segundo intento, obtuve la callada por respuesta. Dicho lo anterior, en el artículo se da a conocer este interesante manuscrito que contiene, además de los textos, una estampa inédita y dos dibujos, de desigual valor. El documento llegó a la Biblioteca del Instituto de Estudios Riojanos cuando ingresó en ella la librería particular del erudito riojano Pedro González, que le añadió diversas portadillas de clasificación. El prof. Gutiérrez Pastor acepta la atribución que hace Pedro González considerando que Joseph Cornide fue el poseedor de estos documentos. Discrepo, en mi opinión, Cornide fue consultado desde Madrid y a él puede atribuirse, tal vez, uno de los documentos en los que responde al cuestionario que se le plantea. Si se tiene en cuenta que el manuscrito se data entre 1781 y 1784, a mi juicio, entra dentro de lo posible que el poseedor de estos documentos fuese alguien relacionado con las excavaciones en Campa Torres que se realizan precisamente en 1784. El manuscrito consta de: 1.- La portada y páginas 1, 3, 5, 11, 15, 25 y 29, de clasificación, interpuestas por Pedro González, páginas cuyos reversos están en blanco (2, 4, 6, 12 , 16, 26 y 30). 2.- La página 7 recoge una estampa de la Torre de Hércules, inédita, en la que se lee “Moreno F(e)c(it)”. La imagen es la de un torreón cilíndrico, con su roza en espiral y dos torreones en su cúspide, todo idealizado y apartándose bastante de la realidad. La misma estampa recoge una nueva lectura de la inscripción que se encuentra a los pies del faro: MARTI AVG. SACR. C. SEVIVS LVPVS ARCHITECTVS AFAVNILEVSIS LVSITANVS EXVT. La vista está tomada desde Monte Alto y recoge una perspectiva que abarca desde la ermita de San Amaro hasta las Lagoas. El autor data la estampa y documentos que le siguen en el año 1781 por el documento que se aparece fechado al final de este grupo. Le sigue un plano de la Torre de Hércules, que el prof. Gutiérrez Pastor considera realizada “in situ”. La imagen parece responder a un tanteo de reconstrucción de la rampa exterior, sobre arcos rebajados, que no cuajó. También aparece la inscripción: MARTI AVG. SACR. G. SEVIVS LVPVS ARCHITECTVS AFLVVIENSIS LVSITANVS EX. Estampa y dibujo, con su número y escala en varas, tienen su contexto en el apéndice I del artículo, que con negritas y notas mías entre corchetes, dice: “La Torre es blasón que pone la ciudad de la Coruña por armas, con quatro conchas, dos a cada lado, y al pie de su cimiento una calabera coronada. Su altitud 77 varas castellanas. Cada frente tiene 11 varas castellanas de ancho, y otras 6 de ancho que tenía la escalera al derredor (sic) [¿Cómo lo sabrían?], hacen 23 varas de ancho a cada frente. Esta torre tiene ocho altos y en cada uno cuatro estancias, porque debajo (sic) arriba tiene una pared en cruz. Este famoso edificio está sobre un monte alto, orillas del mar. La escalera es nº 1ª, 2º sobre los arcos. Nº 3 y 3 son los faroles que se le hicieron modernamente. Nº 6 es un bóveda o cimborrio que cubre todo el ancho de la Torre, donde hai una grande pieza redonda con asientos de cantería al derredor y en medio una mesa redonda de piedra [el piedrolito]. Caben sentados en esta pieza duzientas personas [¿Cómo? Me parece excesivo]. El letrero que se halla en una peña, nº 5, junto a la Torre, tiene en la parte superior el asiento de una estatua de Ércules, donde demuestra con el aujero (sic) donde se afianza de un espigón de yerro. Y este habe [sic] creer que, el letrero dize que Sebio Lupo, arquitecto del lugar de Flaines o Flarines, en la Lucitania [¿autor andaluz o extremeño?] por su deboción hizo la estatua de Ércules el Augusto Marte que sacrificó los Geriones y que en aquel sitio, junto a la Torre, la dejó para memoria de aquel famoso hijo de la Patria, su defensor, pues si todos quantos quisieron copear (sic) este letrero se detubiesen en copearle tan puntual como está en la peña, que es a la letra como se be aquí, y reflexionasen que el letrero abla de la estatua de Ércules, y no de la Torre, que esta sin duda es obra del quinto nieto de Noé, Ércules Macedón o Macedonio”. Adición de dibersas noticias que se encontraron ad-mas de las contenidas en los interiores capítulos “La Torre llamada de Ércules consta de 77 varas de altitud, y cada uno de sus cuadros, 11 castellanas, sin lo que ocupa la famosa escalera exterior, por la qual dize el licenciado Molina subían carros conducidos de bueyes hasta el chapitel. Tiene ocho altos y en cada uno quatro estancias, porque se fixa interiormente en dos paredes cruzadas que la sostienen contra la fuerza de los vientos. Sobre la Torre hai un cimborrio o bóbeda que cubre su ancho, cuio interior hace una capaz pieza con asientos de cantería al derredor, en que caben 180 personas, y en medio una mesa de piedra. Dizen algunos autores que la fábrica de esta Torre es parecida a la del Alcázar de Segobia, hecho en tiempo de Trajano. Si hubiesen visto la Torre de Babel, quizá le hubieran inventado hermandad. Lo que bemos es que dista mucho el método de la construcción de un edificio al otro y que este es más sólido. El licenciado Molina, secretario que fue de la Capitanía General de galicia, en su Ystoria, impresa la primera vez en el año 1550, la nombra Torre del Faro; en su tiempo no hauía en ella faroles, y dize que años antes se le ponía una luz o lumbre y no tenía el grande espejo en que se contaba se veían las nabes de alta mar, que decían hurtaron o destruyeron los extranjeros engañosamente. En Mecina de Sicilia y en Alexandría hay dos torres con el mismo nombre de faro. Florián de Ocampo y otros tienen por fábula quanto se dize del espejo de esta Torre; y Fr. Gerónimo Román en su República Gentilicia, apoyado en autores acreditados, defiende que la hizo fabricar Ércules y en ella colocó el espejo que sirvió alos próximos avitantes de aviso muchas vezes para prebenirse y rechazar a sus enemigos. El Padre Mariana cuenta que provino la fábula de este espejo de ignorar la inteligencia de la lengua latina, diciendo speculum, que significa Torre o atalaya. El P. Fr. Gerónimo Román expresa la posibilidad de que hubiese el espejo, y yo la defendería si fuese preciso, porque llemos [sic] que Esculapio fue imbentor de los espejos; que Sócrtates [sic], mirando a un espejo, vio que un dragón a distancia considerable acosaba a los hombres. Cómodo tenía en su aposento un espejo por el qual se hazía centinela de sí propio. Moluses (sic) adornó el templo con los espejos que quitó a las mujeres. Y los usaban los yndios. El emperador Anastasio tubo un espejo hecho por el famoso astrólogo y naturalista Procelo, que servía para encender las nabes vecinas a fuerza del sol. Y los mercaderes suelen tener un espejo en pieza interior para saber quienes se acercan a sus tiendas. Del mismo modo un espejo en lo alto de la Torre, azia el Norte, opuesto a las luzes del sol, proporcionará el discubrimiento de las nabes con más facilidad que mirando azia las aguas o parte del Norte principalmente, oponiéndose los vientos a la extensión de la vista. Algunos curiosos quisieron contemporizar la fábrica de la Torre y la inscripción que ya con dificultad se lee en una peña inmediata a la parte de Lebante, copeada por Molina mejor que por otros y (sic) Marti Aug. Sacr. G. Sevius Lupus Architectus A Daniensis Lusitanus oxul, sobre cuia intelijencia discordan discordan los eruditos, conviniendo en que son letras romanas y es constante esclusiba a una estatua que se puso a la parte superior de la peña, pero distante de la inscripción en que se conserva el aujero y con calidad en que se fijava. Para tratar a cerca de la inscripción es necesario otro discurso y no se acomoda al compendio y laconismo de este pliego. La Torre no tiene a los lados en el día fortificación alguna y está descubierta como antiguamente. Fáltale la escalera exterior y por partes está faltosa de algunas piedras, y en el fondo hai una gruta o mina que sigue subterráneamente sin saberse su extremidad. También a la inmediación de dicha Torre hai una mina de mármol expecial. Coruña, treze de agosto de mil setecientos ochenta y uno”. 3.- El segundo bloque de documentos es una cuartilla fechada en Madrid que dice: “Se solicitará de La Coruña, un dibujito de la Torre que llaman de Ércules, donde se exprese su verdadera figura, que alto tiene y ancho; si hay uno o dos faroles, y si es redonda, cuadrada u ochavada. Y la ynscripción que dice Marti Aug. Sacr. G. Sevius Lupus Architectus Afluviensis Lusitanus ex., donde se halla. En qué año se le quitó la escalera que tenía exterior y si se hizo alguna interior. Y cualquier otra noticias de su antigüedad digna de consideración. Madrid, 7 de septiembre de 1784”. La respuesta a este cuestionario ocupa las páginas 17, 18, 19, 20, 21 y 22. Como señala el prof. Gutiérrez Pastor se parece y mucho a la denominada “Memoria” del Consulado de la que J.M. Bello Diéguez localizó dos copias entre los papeles de Cornide. Pero aquí estamos en 1784, así que en mi opinión es probable que el autor de la respuesta al interrogatorio no sea otro que Joseph Cornide. Acompaña a la respuesta un dibujo de la Torre “a ojo, en demostración de las dos adjuntas, por estar tan mal figuradas” y efectivamente, tanto la estampa como el plano están “muy mal figuradas”. Dice así la respuesta: “Quanto se pregunta se halla en el tomo 19 de la España Sagrada del Padre Flórez, desde el folio 13 hasta el 20, pero a maior abundamiento va la noticia siguiente: La Torre llamada de Hércules se halla situada a una extremidad de la península en que está la ciudad de La Coruña, sobre la cumbre de un pequeño cerro al N. de la población. Su altura no excede de 82 pies de rey hasta el arranque de la bóbeda en que terminaba antiguamente y que, si hoy subsistiese, levantaría como otros 11 pies. Pero estando descubierto el edificio desde dicho arranque se suplió la falta con un tejado que apenas levantará 6 pies; de modo que toda la obra tendrá hoy en día como unas 36 varas castellanas de elevación con poca diferencia. Su planta es un quadro de 31 pies de rey por cada frente. Sus paredes tienen 4 ½ pies de grueso, y lo mismo dos que forman en su hueco una cruz para mayor firmeza de la obra. Su material interior y exterior son unos pequeños cubos de sillería de un pie de diámetro (sic) que por ambas partes revisten un derretido de cal y menudos guijarros, en todo conforme al mortero o argamasa que usaban los romanos; de la misma fábrica son las tres bóvedas interiores que hoy día se comunican por medio de una penosa escalera de madera que pasa por unos ahujeros (sic) que se abrieron en dichas bóbedas havrá como un siglo, siendo Capitán General de este Reyno el Duque de Uceda (1) **** (1) De esta obra se halla memoria en una piedra hallada en la calle de San Andrés de esta ciudad y recogida por D. Miguel de Bárcena, regidor de La Coruña y sugeto curioso. Hoy día existe aquella piedra en el zaguan de la casa de D. Josef Cornide, vecino de la misma ciudad y es como aquí se figura: LVPVS CONSTRVXIT EMV LANS MIRACVLA MEMPHIS GRADIBVS STRAVIT YLAM LVSTRANS CACVME NAVES …X D DVX D V… Aunque falta parte de la piedra y en ella verosímilmente hai quatro últimas letras del títuolo [sic] de VCEDA, que se sabe por documentos de la maior autorización que un señor de aquella gran casa era Capitán General de galicia en fin del siglo anterior y hai tradición de que el arquitecto empleado en aquella reparación era un religioso agustino llamado Negreiros. **** con el objeto sin duda de suplir la falta de la famosa y cómoda escalera o rampa volada sobre cepas o pies derechos correspondientes a sus ángulos que circundaba espiralmente toda la Torre hasta su plataforma, sin embarazar la luz de las piezas contenidas con su centro y con tan descansado declive que podía subir un carro hasta el remate. Consérvanse las puertas o ventanas por donde se entraba desde la escalera a las piezas y son hechas con piedra de grano mui tosco. De las [sic] misma materia hai una mesa en el plano superior que, naturalmente, serviría para colocar el fogón o la fogata con que de noche se alumbraba a los navegantes, con cuio objeto se fabricaron dos torrecillas o garitas al tiempo que se abrieron las bóvedas y se hizo la mala escalera interior que ya se ha dicho a efecto de sostener dos faroles, uno de los quales se halla roto y en el otro se enciende una pequeña lámpara. Ignórase el fundamento de varias hablillas que corren sobre el tiempo en que se deshizo aquella escalera (2) ***** (2) Hablando de esta Torre Molina de Málaga, en su Descripción de galicia, impresa el año de 1549, dice así: Pues La Coruña tampoco la dexó Gran puerto, do nunca fortuna le corre, Y ablo de aquestte por sola una torre, Antiguo castillo que llaman el viejo. Aquesta es do dicen que estaba el espejo; Mas es fabuloso sabido lo que era, Estaba cercada de gran escalera, Que quien la deshizo no tubo consejo. Y luego en la prosa añade lo siguiente: “De esta ciudad puerto de La Coruña diremos adelante, quando tratemos de los puertos y agora, por casa notable pongo aquella Torre del Faro, tan afamada, de la qual son pocos los autores que de España hablan, que luego no toquen en ella; y lo que algunos quieren decir que había aquí un gran espejo do se parecían las naos que en alta mar y más lejos navegaban, y que por engaño los ingleses lo hurtaron pretendiendo tomar esta ciudad es cosa de cuentos viejos, porque lo que en esta torre havía era una luz o lumbre que se hacía y aún era justo que se hiciese agora para guiarlas al puerto las naos que de noche venían. Llamábase la Torre del Faro, por aquel faro o señal que tenía; que ansí llamamos el que agora cualquiera nao o galera capitana lleva, a quien siguen las otras. Y la misma Torre o nombre del Faro tenemos en otras partes, como es el faro de Mecina de Cecilia (sic) y otra en Alexandría que llaman el castillo del Faro… Esta Torre es junto a la ciudad a la orilla de la mar, de tan gran altura y antigüedad que es cosa maravillosa; y lo que más hai que admirar es que del principio de ella hasta lo alto iba rodeándola una ancha escalera de piedra que nacía de la misma torre, por la qual subía llanamente un carro de bueies hasta dar en lo alto del chapitel; que fuere cosa tan maravillosa de ver, quanto fue grande el error de quien la consintió deshacer. Sobre el edificador de esta Torre hay opiniones; pero al pie de ella está una peña con un letrero de la misma antigüedad”. Este letrero es el que queda copiado en esta noticia. Tiene en esa Corte una exacta perspectiva de esta Torre el señor D. Gaspar de Jovellano, Consejero de las Órdenes, y D. Mauricio Echandi, Protomédico de Navarra”. Martí Avg. Sacr. C. Sevivs Lupus Architectus Afavnilevsis Lusitanvs exvl. **** aunque parece lo más verosímil que se empezase aquella sensible ruina con motivo de algún sitio en las guerras de la Media Edad, quando esta Torre era fortaleza, cuia thenencia proveían los arzobispos de Santiago, acabando después el tiempo lo que huviesen empezado los enemigos. Sus materiales se emplearían en las primeras fortificaciones de la ciudad inmediata, pues junto a la Torre no queda vestigio de ellos. La Torre parece construida en tiempo del emperador Trajano y a lo menos no hay noticia de que existiese antes, pues no la mencionan los geógrafos anteriores, ni aún el diligentísimo Mela en medio de tocar otras menudencias mucho menos importantes de la misma costa. Que es obra de romanos lo manifiesta la misma fábrica, como queda dicho, y lo confirma la inscripción que se conserva (aunque maltratada) a tres o quatro varas de su cimiento, en esta forma: MARTI AUG. SACR. G. SEVIVS LVPVS ARCHITECTVS AF……….SIS LVSITANVS EX V

  27. #27 jfca 01 de mar. 2007

    Siempre montando una marea de autores de aqui al otro/a.. y, si pongo algo de "no nativos" (que ni les va, ni les viene, digo yo) pues..... ni puto caso..... que aqui lo importante es destrozarse mutuamente.....y.............tonto el último. ¿no? repito: ...El reverendo Edward Clarke pasó por galicia como capellán del conde de Bristol, el nuevo embajador británico en Madrid en 1760, de camino a la capital. Menos duro que alguno de sus compatriotas, define A Coruña como «bien edificada y populosa», aunque «al igual que la mayoría de ciudades españolas, tiene un olor ofensivo». El reverendo tampoco retiene su verbo ante lo que considera una falta de información de los habitantes del país. «Los españoles llaman con un nombre erróneo a la Torre de Hércules». Según el párroco, existe una inscripción en el monumento que prueba que es la «Torre de Marte». «Es asombroso que sean tan perversos como para atribuirla a Hércules», añade sin rubor. Clarke también pasa por Lugo, «una ciudad antigua y notable», en donde «los nabos tienen fama de alcanzar un peso de cincuenta libras». ..........y recalco: (por si no perciben algun@s: ...Los españoles llaman con un nombre erróneo a la Torre de Hércules». Según el párroco, existe una inscripción en el monumento que prueba que es la «Torre de Marte». OTRA VEZ: " EN EL MONUMENTO"

  28. #28 kallaikoi 03 de mar. 2007

    Lo que no se puede negar es que Alfonso X establece claramente que la Torre es una construcción prerromana; y que lo plantea de un modo inequívoco. No es científico enrocarse y tratar de ocultar este dato, a base de intentar desacreditar el trabajo de Alfonso X, porque detrás de sus textos está el conocimiento que se tenía sobre este asunto en el mundo de la cultura del siglo XIII. Alfonso X fue un hombre muy culto, supo rodearse de las personas más cultas de su tiempo, y creó una gran biblioteca. Sus obras son numerosas, y no en vano le valieron el sobrenombre de "el Sabio". Tampoco se puede sostener que trabajó sin método, ni se puede poner en duda que se documentó en fuentes antiguas para escribir sobre la Torre, muchas de las cuales tal vez hayan desaparecido. Teniendo bien presente el dato que nos proporciona Alfonso X, afirmar que la Torre es una construcción romana porque el sistema de construcción se parece al empleado en edificios construidos por los romanos, en un principio viene a ser como decir que todos los edificios que hay en España fabricados en hormigón armado han sido construidos por los ingleses, porque los ingleses tienen edificios que han sido construidos con ese método. Para poder precisar mejor la antigüedad del edificio hay que prestar atención a la argamasa con que fue construido, porque una argamasa de más de 3.000 años de antigüedad debería tener algunas características que permitan diferenciarla de las argamasas de 2.000 años de antigüedad. Tal vez analizando su composición y estado de petrificación, por medio de ensayos de dureza comparados con otras obras bien fechadas de 2.000 años de antigüedad. En el noroeste de la península ibérica se hacían argamasas de extraordinaria calidad hace unos 5.000 años, según pudo comprobar el arqueólogo D. Federico Maciñeira y Pardo de Lama en sus excavaciones en la zona norte de galicia. Lucus augusti podría dar su opinión forense en este tema :-)) Así que, aunque no le guste a giannini: FARO PRERROMANO. Y ya colgaremos en la Celti documentación para que se pueda pensar sobre el tema.

  29. #29 giannini 03 de mar. 2007

    Pues a mí me parece que la cosa no está tan clara. En 1822 la ve José María Segovia, un ingeniero militar que llegó a ser, nada más y nada menos que intendente de galicia con el ministerio Ballesteros, y además uno de los que más tiempo permaneció en el cargo. José María Segovia permaneción confinado en La Coruña durante el Trienio Liberal, y en lugar de pasear, redacta un "diario histórico", consulta bibliografía, visita diversos lugares de la ciudad y así su diario es una de las mejores descripciones de La Coruña para el siglo XIX. Repito lo que anoté arriba con respecto a lo que dice J.M. Segovia: "Yo la he visto en este año de 1822 y cotejándola con la de Cornide, me he encontrado que no falta ninguna letra, que están nuevamente grabadas sobre las viejas y dadas de almagre sin los puntos de las dicciones y abreviaturas: MARTI AVG SACR G. SEVIVS LVPVS ARCHHECVS AFIAINHNSIS IVSIANVS EXVL El que haya dirigido llenar estos huecos, la ha copiado sin duda de otra parte poco exacta, y no de las memorias de Cornide, como se nota en el contexto y letras. Además se ha procedido con poca discreción, pues quien no tenga noticia de dicha descripción, al ver las letras tan nuevas y tan dadas de color, juzgará apócrifa la inscripción, haciéndose poco favor los coruñeses cuando el Consulado en la reparación de la Torre mandó construir una casita en figura de neto, dado o cubo geométrico de piedra berroqueña, en donde se conserva la lápida libre de la intemperie para que no faltasen más letras". Fuente: Real Academia de la Historia, Colección Pérez de Guzmán, Diario nº 2 de José María Segovia, 11/8335.

  30. #30 giannini 03 de mar. 2007

    Espíritu crítico con todo, incluso conmigo, que me equivoco más de lo que quisiera. Para que se pueda valorar la calidad intelectual de José María Segovia y contar con mayores elementos de juicio acerca de su opinión, copio el artículo completo que le dedica a la Torre de Hércules. En su diario hay alusiones en otros lugares, por ejemplo cuando toma notas de los libros de actas del Real Consulado de La Coruña y otros papeles: 6.3.2. TORRE DE HÉRCULES . La Torre de Hércules se halla situada, según Tofiño, al NO. 1/4 N. de la Ciudad, en un terromontero escueto y avanzado al mar, que en mi concepto tendrá como unas treinta varas de altura sobre su nivel. Le baña al pie la ensenada que he dicho, llamada el Orzán. No se sabe porque se le dio el nombre de Hércules que conserva en nuestros días, aunque es de presumir que lo tomase porque estos antiguos monumentos se han atribuido al fabuloso Hércules Fenicio. Llamo fabuloso porque aunque los mejores escritores concuerdan en que vino uno hasta el estrecho, fundando a Cádiz, éste no llegó a estas costas, y que dando los griegos y fenicios el sobrenombre de Hércules a todos sus héroes y guerreros de mar y tierra, no se sabe que ninguno de ellos hiciese tal cosa, siendo su primera construcción en tiempos más modernos. Muchos han escrito acerca de este faro, pero los más con fábulas y cuentos hasta que el Padre Martín Sarmiento habló con más exactitud en su viaje a galicia que se conserva manuscrito en la biblioteca de Alba, y posteriormente don José Cornide , vecino de la Coruña y socio supernumerario de la Real Academia de la Historia en un tomo intitulado Investigaciones sobre la torre de Hércules, que existe en la Biblioteca del Consulado y he leído. Se sabe que esta torre se fabricó en tiempo de los romanos, mas no en qué época, aunque con sobrado fundamento opina Cornide que fue en tiempo de nuestro español Trajano. Marco Ulpio Trajano, hijo adoptivo de Nerva, dice Mariana, empezó a imperar en febrero del año 99 de nuestra salvación y falleció en Cilicia a los 19 de su reinado. Siendo cierta la opinión de Cornide, esta Torre se construyó entre los años 99 y 118 de nuestra era. El objeto fue tener un punto de mira [hacia] las continuas expediciones que iban y venían de Inglaterra a este puerto cuando ambos puntos los dominaban los romanos, como también para la comodidad de los navegantes de los ríos Duero, Limia y Miño, según dice Saban en su nueva edición de la Historia de España de Mariana. Entre las ruinas de la torre antigua se encontró una lápida que aún existe que manifiesta la hizo Gayo Sevio Lupo, lusitano o portugués, arquitecto de Chaves, que es el antiguo Aquas-Flavias. Se hallaba la piedra entallada oblicuamente en un peñasco contiguo a una excavación rectangular en que se conoce se iba a poner un pedestal con una estatua. Ésta sería de Marte, según la inscripción y dedicación, y si éste tenía bastón o clava, dice Cornide, como muchas veces se usaba, de aquí podrían llamarla de Hércules, equivocando una divinidad con otra. En tiempo del Padre Martín Sarmiento, que es el que corrigió los errores de Ocampo, decía la inscripción: MARTI AVG. SAC G. SEVIVS LVPVS ARCHITECTVS AT===LVIENSIS LVSITANVS EXV. Cuando Cornide la vio, la atmósfera nitrosa había corroído algunas letras y estaba en este estado: MARTI AVG. SAC G. SEVIVS LVPVS AR===TECTVS AT====SIS LVSITANVS EXVO. Yo la he visto en este año de 1822 y cotejándola con la de Cornide, me he encontrado que no falta ninguna letra, que están nuevamente grabadas sobre las viejas y dadas de almagre sin los puntos de las dicciones y abreviaturas: MARTI AVG SACR G. SEVIVS LVPVS ARCHHECIVS AFIAINHNSIS IVSIANVS EXVL El que haya dirigido llenar estos huecos, la ha copiado sin duda de otra parte poco exacta, y no de las memorias de Cornide, como se nota en el contexto y letras. Además se ha procedido con poca discreción, pues quien no tenga noticia de dicha descripción, al ver las letras tan nuevas y tan dadas de color, juzgará apócrifa la inscripción, haciéndose poco favor los coruñeses cuando el Consulado en la reparación de la Torre mandó construir una casita en figura de neto, dado, o cubo geométrico de piedra berroqueña, en donde se conserva la lápida libre de la intemperie para que no faltasen más letras. Si el arquitecto Lupo nos hubiese dicho en la lápida de la dedicación el año, nos ahorraría el trabajo de investigar. Pero no se sabe si efectivamente fue Lupo quien la hizo. Ni Cornide asegura fuese este el arquitecto. Véanse sus palabras: “Si como suponen los más (autores) la que se halla (inscripción) cerca de sus cimientos se puso con motivo de su erección, de ella misma se saca un argumento de que no pudo ser edificada (la Torre) antes del tiempo de Vespasiano, pues siendo el arquitecto Gayo Sevio Lupo, aquiflaviense, esto es, natural de Chaves, no habiendo añadido a su nombre esta ciudad el dictado de Flavia hasta el tiempo de aquel emperador, en cuyo obsequio lo tomó como otras muchas, ¿cómo pudo haberse llamado Flaviense el dependiente de un pueblo que no se intitulaba así?”. Página 9. (La inscripción manifiesta que es una dedicación al dios Marte en cumplimiento de un voto, hecha por Lupo, pero que fuese la Torre, ni ella lo dice, ni se puede asegurar). En la página 41 dice Cornide: “Si esta dedicación fue sólo de la estatua, o se extendió a la Torre, ni se colige de la inscripción ni me atreveré a asegurarlo”. Aquí tenemos torre, estatua y dedicación, o como llamaban, árula. Las conjeturas son de que aquélla no se hizo antes de Trajano; que la inscripción también es posterior a este emperador, por ser su autor oriundo de un pueblo a quien él dio sobrenombre. Mas estas no son pruebas de que torre e inscripción se hiciesen al mismo tiempo; ni de que la una fuese objeto de la otra. ¿Es posible que siendo la Torre un monumento público tan hermoso, admirado de la posteridad, no lo conociese el mismo Lupo? ¿Y si lo conoció, que no hiciese mención de él y aún del día en que lo empezó o acabó? ¡A tan grandiosa fábrica, inscripción tan pobre! La inscripción pone que es una dedicación a Marte, mas no expresa lo que dedica: no sería cosa de tanto aprecio. El hallarse a la inmediación no es prueba, pues ha habido un hueco para estatua u otro triunfo sin que tenga que ver nada con la Torre. Ni sé que se hallan hecho excavaciones en averiguación de si al pie del montecillo se encuentran otras pruebas y datos. La Historia no cuenta más que tres arquitectos, dice Masdeu, en tiempo de los romanos, uno de ellos es Lupo, pero no se sabe fuese tan hábil, pues ninguna obra consta por suya más que esta, en sólo conjetura de autores posteriores. Además de esto, Lupo no pudo hacer una obra destinada a la utilidad pública y de objeto determinado cual es un faro sin contar con las autoridades. Muchos por vanidad hacían sepulcros y árulas, pero siempre pidiendo permiso, y algunas veces solicitaban que el pueblo lo hiciese a expensas del erario, y si la autoridad del pueblo se negaba, lo hacían a sus expensas, por bajo de cuerda, y suponiendo que era el común quien lo hacía en obsequio de los parientes. Pero en todos casos siempre se inscribía el nombre de dichas autoridades y aún el del emperador reinante ¿Cómo pues Lupo no inscribió nada de esto en torre tan magnífica y sólo hizo una árula sencilla, esto es, basa con estatua según el voto? Un estatuto de leyes antiguas romanas prohibía, dice Ocampo, inscribir los nombres de los arquitectos o constructores o de persona encargada de las obras que se hiciesen a costa de cualquiera república, pero sí, las labradas a sus expensas, dando a entender que lo hacía a su costa, lo que no es prueba, pues él podía hacer un voto y la república en el mismo sitio el faro. Así, no puede asegurarse, como dice Cornide, que Lupo fuese el constructor de este edificio. Yo le creo posterior, si bien en tiempo de Trajano. Veamos ahora qué forma tenía. Se componía de tres cámaras o plazas de armas, una sobre otra, y encima un fogal donde se encendía lumbre. Se subía por una escalera exterior que rodeaba en figura de hélice los cuatro frentes de la Torre. No se sabe si la escalera estaba sostenida por escocia boleada [=volada] y en forma de balcón, o con sustentantes. Cornide juzga que tenía ocho pilares, dos en cada ángulo, por haberse hallado dovelas unidas a los salmeres en las esquinas, pero esto no prueba nada y yo extraño que si tenía estos hipomoclios en cada arista, no se hayan encontrado trozos con molduras en su basamento que lo indicasen, como se han hallado pedazos de arcos. Sea como fuese, la escalera o subida era rampa, que se cree de cuatro pies de latitud, en cuyo caso no es difícil estuviese sostenida por escocia. Para entrar en estas cámaras o salas había dos o tres peldaños. No llegaba al suelo el arranque, sino que se subía a él por escalera de mano, que se retiraría para evitar las sorpresas de moros, en cuyo tiempo sirvió de fanal, de vigía y de castillo o fuerte, como consta por documentos. Por consiguiente, es falso que hubiese en dicha torre-vigía un espejo en que el vulgo cree se veían las costas argelinas (sic), las naves a cien leguas y que los almunices o naciones extrañas la derribaron. Esto mismo se ha contado del Faro de Alejandría, del Faro de Mesina y otros, dando pábulo a este error el que los latinos llamaban specula a lo que los moros atalaya y nosotros vigía. Así continuó este faro hasta que abandonado, sin saberse en qué época, las guerras y el tiempo fueron desmoronando la escalera o rampa y quedó hecho un torreón inútil, dando siempre nombre a la Ciudad, que se llamó como he dicho Briga, Brigantium o Ciudad de Briga, Torre del Faro, Castillo Viejo, Cruna o Cruña y Coruña. En 1684 el duque de Uceda, Capitán General de galicia, movido de un deseo filantrópico, viendo que las embarcaciones por entrar en el puerto iban a dar en el peligroso seno del Orzán, dispuso se taladrasen los techos de los tres aposentos y se hiciese una escalera interior de madera, valiéndose del arquitecto Amaro Antúnez, vecino de la Coruña. Los cónsules de Inglaterra, Holanda y Flandes, residentes en esta ciudad, le propusieron lo conveniente que sería encender de noche un farol que sirviese de antorcha a los navegantes, ofreciendo un derecho de tonelada por cada buque de su nación, a fin de construir en la parte superior dos torreoncillos o pedestalillos cuadrados donde se colocasen. Se formaron o construyeron, y para la empresa del alumbrado se ofrecieron de nuevo por espacio de diez años a mantenerlo y conservarlo con un derecho que se les concediese. Difirió el Duque a su solicitud, entendiéndose en dicha comisión a petición de los demás cónsules, con el de la nación flamenca Adrián de Roo y éste encargó la materialidad de dicho alumbrado por medio de poder a Antonio Gómez Catoira, procurador de la Ciudad, quien no habiendo cumplido con encenderlo, fue preso en el Castillo de San Antón, separándosele del encargo, dando poder al mismo arquitecto Antúnez en 5 de mayo de 1687. Esta noticia se conserva en documentos de la Capitanía General y en una lápida que habiendo rodado por varias casas, se halla en el zaguán de la del expresado Cornide, cuya inscripción es como sigue: LVPVS CONSTRVXIT EMV LANS MIRACVLA MENPHIS GRADIBVS STRAVIT YLAM LVSTRANS CACVMINE NAVES =======XDDVV======= Los vientos y las tempestades rompían o apagaban los faroles colocados en los pilarillos, y así se abandonó y quedó otra vez sin uso hasta que Carlos III, erigiendo el Consulado (por su Real Cédula de 29 de noviembre de 1785) y este cuerpo se encargó de la reparación supliendo los caudales necesarios. Se reconoció este viejo torreón y se halló que tenía 36 pies de lado de cuadrado, 124 de altura hasta el arranque de la bóveda en donde los antiguos encendieron llama en vez de farol, cuya cúpula tenía 16 pies y habiéndose caído suplieron después con un tejado, siendo el total de 140 pies de elevación distribuidos en tres suelos de bóveda de desigual altura. El material era hormigón o derretido de menudos chinarros y mortero revestido exteriormente de piedras de un pie cuadrado. Vitruvio llama esta construcción de tres costras, y aunque no la tiene por buena, esta Torre, dice Cornide, manifiesta lo contrario. Las esquinas, puertas, ventanas y la rotunda o cuerpo superior, tenían sillares de piedra berroqueña de grano grueso de una cantera, una legua de la Coruña. Para la última reparación se empleó el mejor material posible. Se descarnó y derribó lo que amenazaba ruina y se hizo un revestimiento de dos pies y medio de grueso que se ha unido a la obra anterior por medio de tizones, asegurado el todo con mortero de dos de arena y uno de cal hasta la rotunda que se hizo enteramente para colocar la farola, resultando en el todo doce varas más alta que el antiguo faro. Por Real Orden de 4 de enero de 1788 aprobó el Rey la recomposición y se nombró para efectuarla al teniente de navío e ingeniero ordinario don Eustaquio Giannini. Se principió en tres de junio de dicho año de 1788 y se concluyó en fin de marzo de 1791 habiendo costado 762.058 reales y 11 maravedís, inclusos 105.553 y 21 maravedís que en 17 de enero de 94 se pagaron en virtud de Real Orden al asentista de la cantería por vía de indemnización de los perjuicios que justificó haber sufrido y 6.457 reales y 28 maravedís que valían las existencias al concluirse la obra. Parte de ellas estaban en una casita al pie del montecillo en la parte del sur y aún se ven las paredes maestras. La Torre en el estado actual, según he visto yo mismo y he medido con cuerdas y plomada, es una columna cuadrangular de 14 varas de lado en figura de un paralelepípedo. Sobre él hay un torreón octogonal y encima de esto otro torreoncillo de la misma figura en donde está la linterna o farola rodeada de balaustrada de hierro. Por el centro del chapitel (no debe confundirse capitel con chapitel, capitel es la parte superior de las columnas en la Arquitectura, chapitel es en términos de hojalatería la cubierta de las linternas de torres. Cuando son pequeñas como las de linterna de mano se llama concha o desahogadero) de hierro del faro sale un tubo recurvo para la surtida del humo al que atraviesa un espigón y en su extremo hay una ancla de hierro colocada horizontalmente que sirve de veleta y hace girar también el tubo. A pesar del uso a que se ha destinado, es un remate pobre, sin gusto, sin buen efecto, ni vista desde abajo, y sería mejor poner una esfera dorada o cobre, limpiándola anualmente, u otro cualquier adorno. En el segundo cuerpo o primer torreoncillo hay un andito o galería con su antepecho. Los cuatro frentes son de sillares de piedra berroqueña perfectamente trabajados y unidos, y por todos ellos corre diagonalmente una faja, plinto o resalto que se ha dejado para conservar la memoria de la antigua rampa. Entre plinto y plinto hay dos ventanas, unas para dar luz al interior y otras figuradas para la euritmia, cegado el vano con la misma piedra. En el frente del norte hay dos puertas, una corresponde a un cuartito que puede servir para cuerpo de guardia o habitación de guarda, ocupada actualmente con varios efectos, y la otra que es el ingreso a la Torre. Encima de cada una hay una inscripción que por Real Orden se mandó inventar a la Academia de la Historia, quien comisionó al efecto a sus individuos don José Guevara, don Francisco Cerda, don Casimiro Ortega, don José de Vargas y agregándose a ella el ya mencionado don José Cornide. Las inscripciones ponen: CAROLVS III. P. AUG. P.P. PROVIDENTIA COLLEGIVM MERCATORVM CALLAECIAE NAVIGANTIVM INCOLUMITATI REPARATIONEM VETVSTISIMAE AD BRIGANTIVM PHARI D.S. INCHOAVIT CAROLI IIII. OPT. MAX. ANNO II ABSOLVIT En la que está sobre la puerta del ingreso se lee: REINANDO CARLOS IV EL CONSULADO MARITIMO DE galicia PARA SEGVRIDAD DE LOS NAVEGANTES CONCLVIO A SVS ESPENSAS EN EL AÑO DE 1790 LA REPARACION DEL MVY ANTIGVO FARO DE LA CORVÑA COMENZADA EN EL REYNADO Y DE ORDEN DE CARLOS III. Es de advertir que en las inscripciones impresas por Cornide pone 1791 y que según he dicho se principió en 1788 y concluyó en marzo de 1791, según consta en la colección de órdenes del Consulado que ha tenido la bondad de franquearme por su tesorero, el señor don José Canellas, y en la Descripción Económica de galicia por Labrada. Y en la grabada se lee bien claro 1790, sin duda porque ya estaba esculpida antes de concluir la obra. Debía corregirse esta falta borrando el cero y sustituyendo un uno porque la posteridad no se engañe, creyendo haberse acabado en dos años, empleándose tres. Se entra en la Torre por tres escalones en un portalito donde hay otros dos, y se sube por una escalera de piedra berroqueña y balaustrada o pasamanos de madera pintada de verde. Es lástima que siendo todo este célebre monumento público de piedra, no se haya hecho la balaustrada de lo mismo. Esta escalera sigue en caracol por los cuatro frentes de la Torre y en una mesilla hay un cuarto para guardas o efectos, y continuando se encuentra otra gran meseta o cámara hasta donde hay ciento cinco peldaños y en ella otro cuarto con dos piezas donde habita con máquinas y fragua un maestro armero que cuida del fanal. Desde aquí estrecha la escalera y subiendo otros ochenta escalones, hay una rotunda muy espaciosa que es el torreoncillo octogonal primero, cuya bóveda apean cuatro machones, los tres (sic) rectangulares y en uno una inscripción que dice: Dirigió esta obra el teniente de navío, e Ingeniero ordinario Dn. Eustaquio Giannini. En uno de los pilares que es de más espesor que los otros hay una escalera muy estrecha en figura de caracol o hélice, y subiendo otros 35 escalones se llega a una puerta que comunica al andito del torreón expresado, con su antepecho macizo de la misma piedra. Se suben todavía 18 escalones y se entra en la farola. Ésta consta de un mirador o cierro de cristales de figura polígona de 16 lados que presentan otras tantas facetas o frentes, duplo número de lados que el del torreoncillo y balaustrada, cubierto con su sombrero de hierro. El fondo de la farola tiene tal diámetro, que hemos estado ocho dentro sin opresión, además de un tambor de reloj que ocupa su centro y cajones de cerca de dos pies de latitud que hay alrededor. En los ocho frentes que miran al mar están las luces. En la espalda que corresponde a tierra no hay nada más que las vidrieras. Las luces son quinqués como los que se usan en las salas, sin diferencia ninguna más que ser más grandes. Están colocados en una mesilla o chapa de hierro delgado de 7 a 8 pulgadas de latitud, sostenida por barrotes de latón. Detrás del tubo de cristal hay reverberos de más de veinte pulgadas de diámetro, barnizados de un estaño claro que usan los ingleses. Mucho mejor serían de plaqué o de platina. Delante de las luces y embebidos en las vidrieras, entre bastidores, hay unos cristales macizos representando un exacto hiperboloide de más de un pie de diámetro y siete pulgadas de altura, con lo que se aumenta la luz terriblemente. Para la ocultación no se ha hecho el fanal giratorio como el de Cádiz. Aquél es una pirámide triangular giratoria, en cada frente hay guardando la misma figura seis reverberos. En cada minuto da una vuelta. Cuando presenta las caras es el claro máximo y cuando presenta las aristas es el obscuro. Así el vulgo dice que se enciende y se apaga en cada minuto. La de la Coruña tiene un volante de hierro que gira alrededor del espigón que desde el piso sobresale por encima, según he dicho. Al extremo del volante están dos pantallas diametralmente opuestas, las que girando van ocultando sucesivamente las ocho luces. El volante anda por medio de una máquina de reloj y contrapeso que está dentro del tambor de hierro. En primero de octubre de [17]91, se mandó que el alumbrado de la Torre fuese un fogarón de carbón de piedra, empleándose el de la provincia, pero esto no se efectuó nunca y se dispuso un fanal de piedra sillería, dentro del cual se ponían las luces hasta que en 1800 se construyó el actual en Inglaterra ,y por cuenta de la Tesorería General se trasladó desde el Ferrol desbaratando aquel fanal. Es de notar el descuido de la Marina en no haber comisionado sujetos que con repetidos experimentos determinasen el máximo alcance de la luz en alta mar, ignorándose hasta ahora una cosa tan esencial. Así, unos dicen la han visto a doce leguas, otros a seis. Yo he medido como he dicho la Torre y he hallado 50 varas desde el pie al borde del antepecho del andito. Siete desde el piso de éste al extremo del pasamanos de hierro. Tres, altura de la linterna y tal vez 10 pies a la veleta. En todo 60 varas y diez pies o 190 pies. El Consulado pensó hacer una explanada o plataforma alrededor de la Torre, con su antepecho para seguridad y hermosura, y un camino desde la ermita de San Amaro de 350 varas, calculado el costo en 40.000 reales. Se aprobó el proyecto en Real Orden de 7 de enero de 92, pero visto que subía a 70.000 reales, se suspendió. No obstante, se principió la explanada y hay un pedazo construido por la parte del sur, con su antepecho y asiento que la hermosea mucho. También existen cuatro paredes maestras de piedra sillería que parece ser de algún cuerpo de guardia, cosa inútil cuando aquel punto no está fortificado. Más valiera que con aquel material se acabase la plataforma y antepecho y se emprendiese el camino proyectado desde San Amaro o desde el Parque de Artillería que tanto adornaría la Coruña, formándose con dos barandas, y asientos, y plantando árboles a la espalda. Sería un paseo hermoso en hibierno (sic) y verano. Se subiría con comodidad y se tendría este desahogo más que el corto recinto de la Alameda. El ayuntamiento debía emprender esta obra, pues los 70.000 reales del costo siempre se quedaban dentro de la Coruña, manteniendo artesanos pobres que les falte trabajo, con otras ventajas y utilidades. Desde el andito de la Torre se sube a la balaustrada de hierro por un tambor de piedra encima del que han formado un cono truncado del mismo material. Por dentro de este se sube un caracolillo de 18 peldaños hasta dicha balaustrada, y la parte superior está maciza. En el extremo hay una aguja de conductor eléctrico y la cadena va a parar por el frente del sur a una cisterna hecha dentro de una casilla de piedra, al pie del terromontero. Sobre la casilla y encima del antepecho han colocado un gran cono truncado oblicuo horadado por donde atraviesa la cadena. Mas tanto este como el de arriba desfiguran, quitan la simetría y la gracia de esta hermosa Torre. Para cuidar del fanal hay un maestro armero que goza 11 reales de sueldo; y siendo de su cuenta la recomposición de las piezas, disfruta al mismo tiempo veinte de gratificación. En el día está a cargo de la Marina. La farola gasta diariamente de aceite desde junio a diciembre siete libras; desde diciembre a junio 15. Además de este maestro hay otro atalayero, que sin incumbencia en la Torre, sirve de observar las embarcaciones que llegan a la Coruña y dar parte cada noche al Capitán del Puerto, pues no tiene asta de señales.

  31. #31 giannini 27 de mayo de 2007

    Vaya, creí que había un dibujo del edificio, pero por lo que dices, no. De todos modos, el de la inscripción puede ser francamente interesante, tal vez el primero que se conozca. anterior al del Cardenal Gerónimo del Hoyo (1608). No creo que sea una obra fácil de conseguir en bibliotecas gallegas. Le estuve echando un vistazo a los catálogos en red de la Bibliotecas Municipales de La Coruña, al de la Diputación, Bibliotecas Universitarias de galicia, Real Academia Galega, Centro Superior Bibliográfico de galicia y Fundación Pedro Barrié de la Maza, pero no aparece esta obra. Me temo que será una rareza en galicia. Te agradecería que me dijeses en qué paginas aparecen referencias a la Torre, aunque por la imagen que incluyes, no parece haber paginación ¿Recuerdas qué comentarios hace del edificio?

  32. #32 lucusaugusti 29 de nov. 2007

    Aplaudo que se propongan nuevas excavaciones, claro que si.

    Pero que se tenga a Cornide como la clave para interpretar el origen de la Torre, y que su opinión esté por encima de las evidencias que desde Mela, Estrabon, Ocampo y hasta hoy situan la construcción en época de Augusto es una desgracia.

    Un error que se plasma no solo en la web de Instituto, sino que luego sale publicado en todo lugar y tiempo. Ejemplo: el cuadernillo de la Voz de galicia de esta semana que dejó pasar una buena oportunidad para dar a conocer otras interpretaciones más fundamentadas que las de Cornide. (Que solo se basa en el miedo a no meter la pata, Trajano y todos contentos).

    Además, al hablar de Trajano, de descontextualiza la Torre y su sígnificado "global" en el mundo romano augusteo, asunto grave y que creo es la madre del cordero.

    La Torre es "Patrimonio de la Humanidad" desde el primer momento de su existencia, ya que su génesis es global y fijada en el "Orbis Terrarum".

     

  33. #33 lucusaugusti 30 de nov. 2007

    Si reparamos en las descripciones de Mela y Plinio vemos como ambos las sitúan en un emplazamiento de forma peninsular.
    Mela: "tres arae quas Sestianas vocant in paene insula sedent et sunt Augusti nomine sacrae" - tres aras que llaman Sestianas se encuentran en una península y están consagradas al nombre de Augusto"

    Plinio: "quorum in paeninsula tres area Sestianae Augusto dicatae" - en cuya península hay tres aras Sestianas dedicadas a Augusto"

    El N.O. de Hispania, el antiguo convento Lucense, el Antiguo Reino de galicia, ha sido representado en la cartografía antigua con forma de península. Una forma que se extiende desde el norte, en la Noega del Convento Astur y alcanza por el Oeste, el Cabo Touriñan en el Finisterre del Convento Lucense.

    http://www.arqweb.com/images/ptolo14.jpg

    La existencia de unas aras o altares dedicados a Augusto por L. Sestius Quirinales, gobernador de la Citerior entre el 22 y el 19 a.C. ubicadas en una península del litoral N.O. Hispano, está atestiguada en las descripciones geográficas de Mela, Plinio, y Ptolomeo, además del Ravenate." Dra. Fernández Ochoa

    El N.O. de Hispania, fue representado por Ptolomeo en la cartografía antigua con forma de península. Una forma que se extiende desde el norte, en la Noega del Convento Astur y alcanza por el Oeste, el Cabo Finisterre del Convento Lucense.

    ARA: refugio, lugar protegido o de asilo.
    En latín recibe el nombre de "ara" un altar o ara dedicada a un dios, pero también posee un significado menos conocido y utilizado pero que en este caso concreto puede iluminar el sentido antiguo de las "Aras Sestiana". Un ara es también un refugio, un lugar protegido o de asilo. (Diccionario Vox).

    Pensemos que un faro romano, una torre alta realizada en piedra, y que emplazada en la costa, posee fuego (luz) en su parte superior y así servir de señal a los navegantes a la vez de refugio en las ensenadas donde se encontraban. No podemos imaginar un ara más monumental en honor de un dios.
    Las Aras Sestianas, en forma de faro-torre, pudieron ser las mayores aras del imperio. Tres estructuras turriformes ubicadas en los límites de la península de la provincia Transduriana que proporcionaban una inscripción monumental en el territorio en honor del emperador Augusto. Las Aras Sestianas en forma de faro-torre sin duda ofrecían un lugar protegido y de asilo, un seguro refugio a los navegantes del océano.
    De acuerdo con el significado del término un faro-torre puede ser asimilado como un ara.

    La Torre de Hércules tiene todos los atributos para ser una "Ara Augusti", si a estos sumamos la aparición de la moneda de Carisio a sus pies, creo humildemente que tenemos información suficiente para olvidar a Trajano.

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