Autor: lapurdi
sábado, 02 de diciembre de 2006
Sección: Toponimia
Información publicada por: lapurdi
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El topónimo y gentilicio de base "etano"

Uno de los gentilicios más utilizados, especialmente cuando se trata de dar nombre a las tribus ibéricas, era, y aún es, la terminación "-etano", que da nombre no tan solo a gentilicios, sino también a macro topónimos del nivel de Bretaña, Lusitania, Padania, Cerdaña, y otros con una ligera variante como Letonia, Estonia, Caledonia,etc. Aunque pocas veces se han estudiado a fondo estos morfemas típicos de gentilicios y macrotoponimos, podemos ver en ellos un significado concreto si analizamos sus partes constituyentes: es decir, "-et" y "-an".

Unos morfemas característicos del lugar y de sus habitantes.

Carp-etanos, or-etanos, jac-etanos, gad-itanos, g-itanos, etc. tienen en común la terminación típica de lo que en lingüística se ha dado por llamar "morfema", es decir, parte donde es la forma lo importante, la forma fonética. Suelen ser terminaciones genéricas que se aplican a las raices para dar diferentes tipos de derivados. Hay morfemas para el número (singular o plural), género (masculino o femenino), para el caso (cuando la lengua lo tiene), y muchos otros morfemas para nombrar diferentes tipos de palabras (oficio, afición, pertenencia, cualidad, etc.). Quizás por no llegar a ser palabras enteras, o al menos raices, con un significado concreto y individual, ciertos morfemas, como son los que se utilizan para forma gentilicios o los grandes topònimos, no son tan estudiados dentro de las lenguas, pero tampoco por la lingüística general. La terminación de los topónimos, acabados en -etano, es uno de los más importantes dentro del amplio grupo de terminaciones utilizadas para formar los gentilicios, así como los grandes topónimos. Nombres como Francia, España, Alemania, Findlandia, Gascuña, Napolitania, etc., presentan diferentes terminaciones, y uno de los primeros problemas que debemos resolver es la asociación que normalmente tienen con los gentilicios. Con ellos debemos separar la terminación típica de los macrotopónimos de la terminación de los gentilicios. En el caso que nos ocupa, nombres como Bretaña, y los britanos, britanicos o bretones, arrancan de una sola raiz, que en un principi podriamos determinar como "Britan", más los morfemas típicos de región o pais: "-ia", y el típico de sus habitantes: "-os", "-es" o "-icos", todos ellos fáciles de entender al resumirse a los morfemas de género (o,a) y número (s). Si nos damos cuenta que también la partícula "-an-" esta presente en muchos nombres de paises y regiones (Alem-an-ia, Hisp-an-ia, Rum-an-ia, etc.) podemos incluir dentro del morfema a este infijo "-an", y que, como luego veremos, tiene un significado concreto asociado al lugar. Pero para los casos donde los nombres presentan esta terminación "-etan-ia", como Br-etañ-a, Lus-itan-ia, Pa-dan-ia, etc., vemos que esta partícula también va asociada al morfema y no a su raiz. Igualmente podemos incluir dentro de este grupo de nombres, paises como Es-ton-ia, o L-eton-ia, a pesar que las raices resultantes sean tan corta como una simple sílaba, "es", o un simple fonema, "l". Pero son los casos donde conocemos el origen de la raiz, por ser, por ejemplo, el nombre de una ciudad, como Nápoles, que podemos encontrar sentido al nombre, tanto de la región, la Napol-itan-ia, como de su genitilicio, el napol-itan-o. Hya casos donde la "-e-" con que suele iniciarse este morfema, puede canviar a "-i-" o, simplemente, desaparecer, por efecto de la contracción. Así de Ceret, pueblo de la Cerdañá, obtenemos dos macrotopònimos, Cer-etan-ia, y Cer-dañ-a, donde el primer nombre conserva la pureza de la formación del compuesto y en el segundo se ha contraido, perdiendo la "-e-" y absorviendose la "-i-" de "-ia", en la "ñ", que sustituye a la "n". Como ya he citado anteriormente, no es una terminación que encierre un solo morfema, sino que, únicamente en "-etan-" se encierran dos morfemas: "-et-", que es un infijo que se asocia directamente a la raiz, y "-an-", en segundo lugar, que casi siempre suele asociarse al anterior para formar muchos gentilicios, pero también los grandes topònimos. Para acabar, a "-etan", se le suele añadir la terminación mucho más general de país o región, "-ia", morfema al cual no entraré ya que no es relevante, como tampoco a los morfemas típicos de genero y número: "-o, -a, -s,...".

Valores semànticos para "-et-" y para "-an-"

En esta segunda parte presento la explicación del valor etimológico y semàntico de los dos componentes. Para ello me basaré, como casi siempre hago, de la ayuda de otras lenguas diferentes al castellno, pero también, dentro del castellano, a la ayuda que puedan dar palabras que presentan estos o parecidos morfemas, que también las hay. Para analizar "-an-" veremos que no solo esta presente en los topónimos de base "-etan-", sino en muchos otros, que como ya he citado un poco más arriba, únicamente llevan este morfema, como, además de los citados, nombres tan lejanos como: Ir-an, Indost-an, con la típica terminación "-istan", Jord-an-ia, Sud-an, etc. En la explicación que suelen dar los lingüistas sobre la terminación "-anus", que encontramos tan a menudo en nuestro léxico (sol-ano, cerc-ano, valenci-ano, murci-ano, etc.) es la de ser un morfema que se aplica a los habitantes o las personas, animales o cosas que proceden de un lugar. Quizás por estensión abarque a todas las cosas asentadas sobre un lugar. Si nos remitimos al léxico latino encontramos la conjunción interrogativa "an" con un sentido de contrariedad, de señalar el contrario de lo que se afirma o pregunta. Así la palabra latina "an-ceps", significa "dos cabezas", no porque "an" quiera decir "dos, sino porque representa la cabeza antagonista, la cabeza que esta delante de la otra. De aquí que palabras como "ante" signifiquen delante y antes, y en un sentido más general, aquello que se desarrolla contra la otra parte. Pero también podemos buscar en otras lenguas, como la vasca, y en su caso inesivo encontramos la terminación "-an", que traducido al castellano deberiamos poner la preposición "en", con un significado y una fonética casi identicos. Ambas palabras, -an y en, nos dan el significado de lugar, de espacio, de momento, de lapso de tiempo. Es pues una particula que complementa la frase marcando su ubicación espacio-temporal. En el inglés también encontramos las preposiciones "in", paralelo a nuestro "en", y "on", que podemos traducir como "sobre, encima", o quizás mejor, "en el lugar". En ambos casos el concepto lugar esta especialmente presente y claro, cosa que hemos de atribuir al fonema "n", siendo la "a-" que le acompaña una explicación del lugar, al referirse la "a" al exterior. Lo mismo podemos decir de "in", con la "i" referida al interior, y "on", con un concepto más del lugar en si, entero, como diferenciación de los otros dos referidos al interior o al exterior del lugar. No obstante ser "-an" la terminación más escogida para formar los topónimos, si que también contramos algunos otros donde la vocal formante es "o-", como en Gasc-u-n-ia, o Pol-o-n-ia, o Catal-o-n-ia. Marchando un poco de este contexto indoeuropeo, también podria señalar como relacionado con este morfema, el morfema de caso húmgaro referido al lugar, que es "-ban", traducible por nuestro "en". Paso al segundo morfema de "-etan", y analizo cual puede ser su origen y significado. "Et" es un morfema que se puede encontrar tanto en las lenguas célticas, como en la vasca. En las primeras, concretamente en el bretón, hablado en la Bretaña francesa, el morfema "-ed" es utilizado para formar los plurales, pero no es el único morfema, ya que también usan frecuentemente "-ou". Hemos de tener en cuenta que la fonética celta es bastante canviante y presenta distintas variantes de un fonema. Así la "d" en función de su contacto con otros fonemas puede variar hacia la "t" o hacia la "z". En este segundo caso podemos ver como se tiene un puente entre el plural céltico (-ed) y los plurales indoeuropeos, formados basicamente con la "-s", ya que el sonido entre "z" y "s" es casi idéntido. Un caso claro para analizar este morfema lo tenemos en el mismo nombre con que los bretones se dan a si mismos: "breizh", y en donde la raiz primaria esta en "Bro", pátria, país de origen, más el típico sufijo del plural en "-eizh", que no es más que una variante de "-ed". Actualmente los bretones, británicos o britanos, ya que de las tres formas los podemos nombrar, se llaman así mismos "breton-ed", habiendo tomado como raiz el mismo morfema más el morfema "-on-". Este ha sido una reduplicación que luego encontramos en todos los otros nombres que contienen esta base "-etan-", ya que al no ser conscientes del significado de la misma, vuelven a utilizar otro plural, ya en muchos casos latino (-os). Otra presencia de este plural lo tenemos, y muy claramente, en el vasco. Esta lengua forma habitualmente el plural sufijando el morfema "-k", con sus vocales "a", "e" o "o" segun en que posiciones y significados dentro de la frase. El vasco es un idioma que a poco que se le compara con los lenguas celtas uno se da cuenta de que debieron tener múltiples contactos y transferencias entre ellos de diferentes vocablos y construcciones lingüísticas. Simplemente citaré para no despistarnos del tema, los pronombres personales plurales en "-u" (g-u, z-u, z-ue,...) así como el sistema de numeración en base 20. Es precisamente en los casos de lugar del vasco, concretamente en el inesivo (-an), locativo (-ko), adlativo (-ra), de dirección (-ra), o de punto de inicio (-tik), donde encontramos en sus plurales, la particula "-et"- infija entre la raiz i la terminación del caso. Curiosamente este morfema de plural solo es valido para los objetos inanimados, no así para las personas o animales, tal y como corresponde a los lugares, que no estan dentro de los seres animados. Es una particularidad que encontramos únicamente en el vasco. También podemos percibir este plural en el verbo vasco, concretamente en el morfema aplicado para la tercera persona del plural de objeto directo. La tercera persona, dentro del verbo vasco, viene asociada al morfema "d", como en los casos de "d-a", el es, o "d-u", el tiene. Pero su forma plural, ellos, viene introducida por "-it-", así ellos son, "d-i-ra" (aquí no se conserva la "t"), y "d-it-u", ellos tienen, en donde si se ve, en toda su presencia, el morfema pluralizador "-it-". Por lo tanto, tanto en los casos nominales de tiempo y lugar, como en ciertas formas y tiempos verbales, el plural de las terceras personas tiene ese morfema "et". Ya para finalizar, podriamos ver en otras palabras la presencia de este morfema, pero con una utilización para formar la conjunción copulativa, en concreto la latina "eta". En nuestros idiomas latinos también ha perdurado este fornema en la formación de ciertos colectivos, acabados en "-et", "-edo" o "-eda", como pin-eda, robl-edo, o arbol-eda. Resumiendo, la terminación "-etan-", presente en topónimos y gentilicios, podria tener una lectura paredia a: el lugar o en el lugar de los..." y en donde la característica de las personas que habitan aquel lugar lo daria su raiz. En el caso de Br-etan-ia, podriamos explicitarlo como: el pais (ia) del lugar (-an-) de los (-et-) de la patria (br), y en donde Bro significa en bretón: patria, lugar de origen, o lugar donde se vive.


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Comentarios

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  1. #1 bocanegra 04 de dic. 2006

    En galicia, por lo menos, hay una gran cantidad de topónimos que terminan en -eda: Cerceda, Seceda, Dorneda... ¿Podrían tener relación con el morfema céltico -ed que se indica aquí?

  2. Hay 1 comentarios.
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