Autor: Anfus Adair.
martes, 16 de mayo de 2006
Sección: Leyendas
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CRÓNICA HISTÓRICA DE GALICIA (716-914).

LA RECONQUISTA. GALICIA Y LA MONARQUÍA ASTURIANA. PELAYO-BERMUDO I (718-793).
A Galicia llegan por último los árabes (716), cuya dominación no se extiende a todo el territorio y se limita a algunas ciudades, desconociendo las montañas del centro y el norte la huella invasora.
En el Este de la antigua Gallaecia, Asturias, se organiza entonces una tenaz resistencia al mando de Pelayo.

EL SANTO SEPULCRO. INVASIONES NORMANDAS. ALFONSO II, EL CASTO-ALFONSO III, EL MAGNO.
En el año 791 sube al trono de Oviedo Alfonso II el Casto, hijo de Fruela, apoyado frente a sus cuatro débiles antecesores por el partido gallego, aspirante (al contrario que los monarcas asturianos mestizos que se entendían con el árabe) a renovar la lucha contra el infiel.






De Pelayo a Alfonso III, el Magno.

LA RECONQUISTA. GALICIA Y LA MONARQUÍA ASTURIANA. PELAYO-BERMUDO I (718-793).

A Galicia llegan por último los árabes (716), cuya dominación no se extiende a todo el territorio y se limita a algunas ciudades, desconociendo las montañas del centro y el norte la huella invasora.

En el Este de la antigua Gallaecia, Asturias, se organiza entonces una tenaz resistencia al mando del toledano para algunos, tudense para otros, etc. para demás, Pelayo. La Victoria de Covadonga (718) señala el comienzo de la Reconquista.

Siglo y pico duraría la monarquía asturiana (718-914), primera de las organizadas por la resistencia cristiana peninsular, donde cabe distinguir dos periodos de casi un siglo cada cual, y en el que el primero (Batalla de Covadonga- muerte del rey Bermudo I el Diácono (793) es irregular, sin capital fija, constituyendo un territorio dominado por guerrilleros, incomunicados del resto de la península y los mozárabes (cristianos que viven en territorio conquistado por árabes).

En el segundo periodo (Alfonso II el Casto, 791-841), la monarquía asturiana asienta capital en Oviedo y, con el descubrimiento del sepulcro del Apóstol en Compostela (813), inicia una intensa comunicación, por los caminos de la peregrinación jacobea, con Francia y los mozárabes.

En ambos periodos se suceden distintos tipos de relaciones entre la más reducida Asturias y la extensa Galicia, que ya con Alfonso I el Católico (739-757) posiciona su frontera en el Miño, titulando los historiadores musulmanes al reino cristiano como Galicia, pues Asturias, tanto en épocas romana como visigoda, forma parte de la antigua Galicia, Gallaecia. En la primera etapa la monarquía asturiana no ejerce en verdad poder real sobre el territorio gallego, constituyendo las continuas rebeldías de los condes gallegos la expresión del carácter liberal de las relaciones entre ambos territorios.

En la segunda etapa la política gallega acepta como caudillo del noroeste cristiano al rey de Asturias, apoyando a monarcas favorables a la causa gallega como Alfonso II el Casto o su hijo Ramiro I, sentados en el trono de Oviedo gracias a la ayuda de los condes gallegos. No gozó de este favor ya Sancho I el Craso, cuyos principales adversarios, la misma nobleza gallega, al no poder vencerlo, aceleraron su muerte.

Reinando Alfonso I el Católico, yerno y segundo sucesor de Pelayo, toda Galicia se ve libre de infieles con la retirada bereber de las montañas y la fuerza de las armas galaicas. Alfonso I reconquista Lugo y Tuy (Galicia), Chaves, Braga, Oporto y Viseo (n. de Portugal), y Astorga y León (León), y encarga a su hermano Fruela gobernar el extenso territorio gallego.

La hostilidad gallega al gobierno de los monarcas asturianos fuerza al hermano y sucesor de Alfonso I, Fruela (757-68), a penetrar en Galicia para devastar lo que pudo, viéndose obligado a fundar Oviedo entonces como fortaleza que guardase la frontera entre Galicia y Asturias. Esta rebeldía gallega, al contrario que aislar Galicia del resto de pueblos cristianos del norte, aspiraba a una participación más activa en su gobierno.

Fruela, además de por el poder del emir de Córdoba, se vio continuamente amenazado y hostilizado por la nobleza gallega. Esta hostilidad se acrecentó contra los reyes asturianos sucesores de Fruela que mantuvieron una política de entendimiento con los árabes. La nobleza gallega pugna por situar a Alfonso, hijo de Fruela, en el trono como Alfonso II el Casto, ayudándolo contra el rey Aurelio (768-74), primo de Fruela, y contra Silo (774-783), yerno de Alfonso I, y primero de los reyes asturianos llamados mestizos (por ser hijos de rey cristiano y esclava árabe), o contra su sucesor Mauregato (783-9), hijo de Alfonso I y la esclava Creusa.

Fue el mestizo rey asturiano Mauregato quien convierte la tregua con los árabes en humillación al comprometerse a pagar al emir de Córdoba el tributo de las Cien Doncellas. Con el reinado de Bermudo I el Diácono (789-91), hermano de Aurelio, se acaba el gobierno de los reyes mestizos asturianos, creándose entonces el clima favorable para poner fin a tan oneroso tributo. En Figueroa (Abegondo), hacia Betanzos, los de las Mariñas acaudillados por los hermanos Pérez de Armuño, de Bergondo, rescatan a las doncellas de la comarca asaltando la fortaleza donde estaban recluidas, poniendo así fin al peito burdelo (tributo de las cien doncellas). Ante la nueva actitud cristiana el emir Hisham (788-95) enfurecido lanza contra Galicia una aceifa (791) que derrota a las tropas de Bermudo I en el Bierzo. Renunciando compungido el monarca al trono, regresa al convento.

EL SEPULCRO DEL APÓSTOL. ALFONSO II, EL CASTO-ALFONSO III, EL MAGNO.

En el año 791 sube al trono de Oviedo Alfonso II el Casto, hijo de Fruela, apoyado frente a sus cuatro débiles antecesores por el partido gallego, aspirante (al contrario que los monarcas asturianos mestizos que se entendían con el árabe) a renovar la lucha contra el infiel. En contraste al corto reinado de aquellos cuatro, el de Alfonso II duró medio siglo. Luchó contra los sucesores del emir Abderramán I, Hisham I (788-95), Alhaquen (795-822) y Abderramán II (822-55).

Al atravesar los francos los Pirineos y establecer en el Ebro la Marca Hispana, como límite de frontera para los árabes, favorecen los planes de beligerancia del nuevo rey de Asturias. Hisham, que mandara una aceifa (792) contra la expansión de los francos, renovó sus ataques contra aquella. Otra aceifa árabe, liderada por Abdelmelik, saqueó e incendió Oviedo (794) antes de ser sorprendida y derrotada por las tropas cristianas mandadas por el rey Alfonso II, en Lutos. Deseando vengar tal derrota envían los árabes, al año siguiente, una nueva aceifa, liderada por Abdelkarin, que saquea nuevamente la capital del reino asturiano para, cautelosamente ahora, retirarse a tierras leonesas. Tales aceifas estimularon a los cristianos a reedificar una ciudad más suntuosa y mejor defendida, además de animarlos a establecer alianza con los francos. Tras enviar una embajada cuyos comisionados recibe Carlomagno en Aquisgrán, francos y asturianos pudieron combinar sus fuerzas militares contra los árabes.

El más importante acontecimiento tenido lugar durante el reinado de Alfonso II, el Casto, se sucede con el descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago (813) en Compostela, en territorio dependiente de Iria Flavia del que era obispo Teodomiro, siendo entonces Carlomagno emperador de los francos y estando ocupada la silla apostólica de Roma por León III. La nueva del hallazgo de A Mahía se extiende rápidamente por toda Europa. En un bosque próximo a un castro y a la iglesia de San Fiz de Solobio, dio cuenta el ermitaño Payo de que se escuchaban cánticos y veían resplandores. Teodomiro ayunó tres días antes de visitar el lugar, acompañado de numeroso séquito, para encontrar las arcas de mármol que guardaban los restos del apóstol y dos de sus discípulos. Informado por el obispo, Alfonso XII acude con su corte dando, a su vez, cuenta del hallazgo al emperador Carlomagno y el papa León III que, por una bula, dio a conocer al mundo católico el descubrimiento.

Para honrar el lugar manda Alfonso II edificar, sobre el sepulcro, una pequeña iglesia de piedra, cubierta de madera, dándole rango de basílica episcopal. Posteriormente se levanta en el lado norte el Baptisterio y, en el este, la iglesia y el monasterio de San Payo de Antealtares. Para el servicio canónico se establecieron en el lugar un abad y once monjes benedictinos que cantaban en la iglesia de Santiago. En torno a la iglesia y el monasterio se levantaron nuevas iglesias como la de Santa María de la Corticela, que más tarde se convierte en el monasterio de San Martín Pinario, y otros edificios y tiendas para atender al peregrino, al tiempo que se forma una ciudad, con sus calles. El lugar del descubrimiento se convierte rápidamente en el centro de las peregrinaciones de toda la Europa occidental, estrechando los lazos, ahora más por tierra que mar, con los antiguos países que conforman la comunidad céltica atlántica. Haciéndose apremiante el deseo de la cristiandad peninsular por comunicarse más directamente con las Galias de los francos, se reconquistan las tierras vasco-navarras por donde debían pasar los caminos que posibilitaran tal comunicación. Si en la primera fase de la monarquía asturiana (s. VIII) ésta se inclinara más hacia Oriente, proclamándose así Alfonso I, Duque de Cantabria, en la segunda etapa sus dos primeros reyes, Alfonso II el Casto (791-842) y su primo Ramiro I (842-850), estaban muy unidos a Galicia, especialmente al sepulcro del Apóstol.

La nobleza gallega ayudó, en contra del conde Nepociano, a Ramiro I, hijo de Bermudo I el Diácono, a subir al trono. Durante su reinado ocurren el mismo año (844) dos transcendentales acontecimientos históricos: las invasiones vikingas y la institución del Voto de Santiago por el propio monarca.

La primera invasión normanda, siendo rechazada cerca de Gijón, se apodera en A Coruña de la Isla de Faro, para extenderse por las Mariñas coruñesas, hasta Curtis, donde incendiaron el viejo monasterio de Santa Eulalia. Tras una corta estancia en A Coruña prosiguen sus correrías por el sur de Galicia incendiando, en la ría de Arousa, el viejo monasterio de Calogo, para marchar hacia Portugal y Andalucía.

El mismo año se libra la mítica batalla de Clavijo, en la que la presencia del Apóstol Saniago, montado en un caballo blanco, decide la victoria cristiana. Como acción de gracias realiza el rey Ramiro el Voto de Santiago, por el que pagaban cierto tributo los dueños de las tierras que se iban reconquistando.

Hasta el descubrimiento de los restos del Apóstol fuera Lugo, antigua cabeza de convento jurídico romano en el norte de la Gallaecia, principal centro eclesiástico y civil gallego durante el reinado asturiano pero, con la ascendencia de Compostela, Lugo se ve desplazada en este sentido. A su vez la rivalidad entre Oviedo y Lugo fue perdiendo gravedad con el mismo ascenso político-religioso compostelano.

A partir de Ordoño I, que extiende el reinado asturiano por extensos territorios de Castilla, Portugal y León, la monarquía asturiana busca descentralizar su gobierno, quizá apremiada por preparar una leva (862) para la reconquista nacional. El mismo Ordoño nombró rey, o virrey de Galicia a su hijo Alfonso, más tarde III, el Magno. Instalado en Compostela, en los cuatro años de su residencia, la ciudad tuvo un gran florecimiento y vio edificarse una suntuosa catedral de arquitectura prerrománica española, de influencia mozárabe.

Durante el reinado de Alfonso III, el Magno, en Oviedo, se resaltó el contraste entre Lugo y Compostela ante el monarca asturiano: Lugo, hostil a este monarca, enviara contra Oviedo dos expediciones militares, una apoyando al conde Froyla Fernández, brevemente sentado en el trono asturiano, y otra, del conde Hermenegildo, vencida y ejecutada por el propio rey que, agradeciendo la lealtad de Compostela en ambas expediciones, la recompensó entregando a su mitra los bienes del rebelde Hermenegildo.

Alfonso III el Magno fue el primer rey asturiano que concede a los mozárabes un papel que desempeñar, con su cultura, en la vida de los reinos peninsulares cristianos, ayudándolos a asentarse en territorios cristianos, sobre todo de León y Galicia. La catedral que levantó en Compostela, de inspiración mozárabe, es expresión de una conciencia que retoma la tradición cristiana peninsular.

A la muerte de Alfonso III se dividió el gobierno de la monarquía asturiana: el primogénito García se encargaría de León (910-14); Ordoño, el segundo, de Galicia, y el menor, Ramiro, de Asturias. Muerto García, ocupó el trono de León el rey de Galicia, Ordoño, primer rey de la monarquía leonesa.


Bibliografía: Historia de Galicia- Emilio González López. Biblioteca gallega, serie nova.






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Comentarios

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  1. #1 Anfus 17 de mayo de 2006

    Gianini: las memorias de Dn Emilio se publican en la Voz, algún colegio lleva su nombre, además de calle, centro comercial, etc., desempeñó un papel relevante en la política española, una gran lAbor docente, etc. Se consideraría por tanto una figura relevante cuya lAbor en la investigación histórica se debe tener en cuenta. ¿Has consultado su "Historia de Galicia" en XII tomos para la rigurosidad que reclamas? Yo no he tenido oportunidad así que, en este sentido, no puedo concretar si aquella, frente al volumen sencillo que manejo, adjunta citas. Sigo coinciendo contigo en lo de las citas: que si se incluyen mejor. Aunque obras con citas también contienen errores, son precisamente aquellas un buen referente que clarifique dudas. "Errarum humanum est", como al sabio le corresponde, diríamos cuando el que se equivoca es un autor reconocido; "¡Qué tío más burro! proclamaríamos si éste se equivoca sin tener escuelas, centros comerciales, etc. a su nombre, etc.

    Diviaco: sería de agradecer entonces referencias más concretas (algúna obra, mejor una web o alguna otra) que ofrezcan una visión de los acontecimientos históricos en el artículo tratados, si bien desde otra perspectiva, para poder comparar. Poder incluir aquí partes que traten aspectos destacables del artículo, también sería de interés. Yo no tengo autoridad ninguna en la materia, si la tiene y mucha, a pesar de las críticas detractoras, Dn Emilio G. López, como vimos. En cuanto a lo que dices de consultar las cronicas de reino como dices, pues no me extraña que no mencione por ejemplo a algún rey asturiano como "mestizo" por razones obvias, así como opino que estudiar, analizar, comprender... la Historia supondría consultar no sólo determinadas crónicas sin complementar su información en otras fuentes, de la forma más completa posible.

    Per: Consultada la obra de Dn Emilio, no puedo aportar gran cosa más sobre lo que tu interés suscita: La primera incursión normanda en Galicia de 844, después de haberlo hecho en Gijón, desembarca en la Ría de Ribadeo. Expulsados de la costa cantábrica se corrieron hacia A Coruña, acudiendo Ramiro I (842-50) a expulsarlos de Galicia.
    Estas primeras incursiones normandas buscaban raziar la costa gallega obteniendo el mayor botín. Las del s. X tienen otro propósito: establecer un dominio normando semejante al establecido en Francia, Inglaterra e Irlanda.

    Ainé: ten en cuenta que mientras la isla de Faro es una isla que se convierte en tierra firme, la de Toralla es, al contrario, un istmo, una pequeña península en tierra firme, que se acaba convirtiendo en isla, aunque sea comunicada con el puente levantado por la explotación hotelera destructora de patrimonios pre- e históricos.
    Toralla "castrexo-romana" de Uxio Noceda.
    Salutaciones.

  2. #2 elpater 17 de mayo de 2006

    Dudo que al bueno de D. Emilio, persona entrañable y meritoria donde las haya, se le pueda llamar historiador con propiedad. De lo que casi estoy seguro es de que es incorrecto aplicarle lo de "investigador". Por más apreciable que haya sido su esfuerzo por conocer y divulgar la historia de Galicia, hoy no podemos obviar el hecho de que fue escrita desde fuera, sin mayor contacto con los historiadores en activo de por aquí. En lo que he leído de don Emilio, los errores abundan. Es un buen reflejo de una época, tanto de las dificultades que tenían las personas dignas, como del atraso y el aislamiento que aquejaba a éstas.

    Tomar la obra de Don Emilio como un referente es, en la actualidad, un sinsentido.

    Y sea dicho esto sin el menor atisbo de falta de respeto al hombre y al mérito de su empeño, llevado a cAbo con la mejor voluntad. Si de algo debe ser ejemplo Don Emilio es del valor del intento por sí mismo, independientemente de sus resultados.

    Tuve el honor de estar unos cuantos ratos con él poco antes de su marcha, precisamente durante la exposición Ciudad y Torre, cuyo catálogo ha sido juzgado de forma positiva por el Sr. Giannini, lo cual no voy a ocultar que me enorgullece profundamente. Gracias, Sr. Giannini. Don Emilio vino a visitar la exposición acompañado por un ayudante. Éste pidió una silla de ruedas, porque Don Emilio, ya de avanzada edad, tenía serias dificultades para caminar, y la exposición era grande y larga. Como no la había, bajé de mi despacho (que a la sazón estaba en la torre de la Estación Marítima, hoy desaparecida, donde tenía lugar la exposición) mi propia silla de trabajo, de ésas que tienen cuatro ruedines, y en ella transporté exposición adelante a Don Emilio, el cual decía repetidamente "¡Qué bonita, qué bonita! ¡Es como La Coruña, aire y luz! ¡Aire y luz!". Reconozco que no puedo recordar esas escenas sin que me vuelva un punto de emoción, como emocionante fueron aquellos momentos.

    Don Emilio gozó con la visita, tanto que volvió al menos dos veces más que yo recuerde, y en las dos volvimos a repetir la jugada de la visita detallada sobre mi silla de trabajo, parándonos más aquí, viendo con detenimiento tal vitrina, comentando allá... Un grato y hermoso recuerdo, francamente.

    Pero eso no tiene que ver con su obra, que no responde a las exigencias actuales de rigurosidad. Es más un ensayo histórico desde una visión personal, que parte sin disimulos de la ideología del autor, que una obra que se pretenda rigurosa. Forma parte del pasado, de otra forma de entender las cosas. Tuvo mérito en su momento, entre otras cosas por hablar de lo que nadie o casi nadie hablaba, de poner sobre la mesa asuntos que se mantenían ocultos, por reivindicar de hecho la libertad de pensamiento en unos tiempos oscuros. Pero no es una obra de investigación (en todo caso de recopilación y divulgación) sino una obra de ensayo. Con todo lo que vale, pero también con todo lo que no vale. Y don Emilio era perfectamente consciente de ello.

    Todo dicho desde el mayor respeto y desde el mayor cariño.

  3. #3 Anfus 17 de mayo de 2006

    Gianini: http://www.nodo50.org/foroporlamemoria/noticias/2005/egonzalez_20012005.htm "...Su lAbor en la docencia correrá paralela a la publicación de obras de temas históricos. Destaca una monumental Historia de Galicia, de la que se publicarían doce tomos, así como Historia de la civilización española, ...."

    Elpater: Sabe mucho sin duda, por eso me permitirá le haga una pregunta. ¿Le merece alguna opinión el comentario que leo por la red de que Anselmo López Carreira recoge ideas de Dn. Emilio ?. Tantas ideas de Dn. Emilio, siendo susceptibles de revisar para darles vigencia personalidades como Dn. Anselmo Carreiras, con una impecable puesta al día, ¿no son entonces al fin mejor demostradas con el rigor y los medios actuales reclamables?. Supongo que todo sigue rigiéndolo la teoría de la Relatividad, que para eso Einstein demostró tener un coeficiente intelectual bastante elevado. Desde cierta perspectiva y determinado color de prisma, sin duda.

    Creo yo que Dn. Emilio es un gran historiador de ya todos los tiempos, y, desde luego como, siendo tal le correspondió, un avezado investigador que, sin duda, pasa con gloria a formar parte, en las más doradas páginas que mencionan con orgullo a los nobles hijos de la patria gallega, de sus anuarios, dando fe así, ya para siempre, de la memoria de su gran, y muy humana, lAbor y persona. (D.E.P.)
    Salute.

  4. #4 Ego 17 de mayo de 2006

    "Y sea dicho esto sin el menor atisbo de falta de respeto al hombre y al mérito de su empeño, llevado a cAbo con la mejor voluntad. Si de algo debe ser ejemplo Don Emilio es del valor del intento por sí mismo, independientemente de sus resultados."

    ¿Puede haber mayor elogio que este?.

    "Haiga" paz, "haiga" paz.

    Salud.

  5. #5 Anfus 18 de mayo de 2006

    Bien. Gracias a ambos por sus opiniones y pertinentes aclaraciones, a todos en general por su participación. Ya conozco algo más sobre este insigne autor. Lo de los XII tomos venía por lo que leo en este

    donde al final consta el párrafo que dice:
    "El 18 de julio se encuentra (Dn. Emilio) en Madrid, quedando durante toda la guerra en zona republicana. Finalizada ésta, sale para Nueva York, comenzando un largo exilio, no volviendo a España, aunque nunca definitivamente hasta después de la muerte de Franco. Su lAbor en la docencia correrá paralela a la publicación de obras de temas históricos. Destaca una monumental Historia de Galicia, de la que se publicarían doce tomos, así como Historia de la civilización española, Falleció en Nueva York en 1991."
    ¿Habré interpretado mal yo el significado de estas palabras, serán erróneas?. Por eso aquello de la teoría de la relatividad... ahora podría ser que los XII tomos serían "independientes", además de que, en fin, no hay que creerse al pie de la letra todo lo que se lee, dependiendo incluso de como se interpreta lo leído cuando no queda claro el mensaje, y menos en la red, tantas veces.
    No vi, acerca estos XII tomos, nada más por la red, tampoco he buscado mucho (4 pags. del Google), no hay tiempo ahora. Aparte de esto, el volumen citado, y lo que ustedes refieren tampoco sabía mucho más sobre este autor, si bien lo que vengo averiguando le confiere a su persona un elevado carisma digno de toda mi admiración, siendo que este artículo queda dedicado, en mi humilde reconocimiento, a su memoria en el Día das Letras Galegas del corriente, aquí en la Celtiberia.


    Saude.

  6. #6 lusitanoMelgacense 24 de mayo de 2006

    Hola amigos yo no se mucho de historia, así que si que si digo algo erróneo me perdonen.
    Are una breve presentación, soy portugués nací en Melgaço que es la Villa (aquí se dice concello porque tiene ayuntamiento y carta de foral desde 1183) que queda en frente á Arbo del otro lado de la orilla del Miño, pero trabajo en el ayuntamiento de Gaia, por eso lo de la leyenda, perdonad no poner-la en Castellano pero ice un copiar colar de la pagina web de donde la saque.
    Bueno, aquí en Gaia (que es la ciudad que queda en frente á Oporto en la otra orilla del Río Douro) se cuenta la leyenda del Rey Ramiro, y creí por bien hablar-vos de ella, espero que vos interese. Pues, así reza la leyenda (la leyenda la saque de esta pagina web http://www.martin.romano.org/ps05/ps05_329.htm):

    A Lenda do Rei Ramiro

    A lenda do rei Ramiro, ou lenda da Miragaia, ou lenda da família da Maia, conta a história das origens de uma família de infanções (nobres de baixa hierarquia) cujas terras situavam-se nos entornos do Porto. Foram os padroeiros do mosteiro de Santo Tirso de Ribadave, fundado em 978 pelo primeiro ancestral certo dessa família, um moçárabe (isto é, árabe cristianizado), Abunazar (Abu-nazir) Lovesendes.
    Na lenda o infanção Abunazar torna-se no infante Dom Alboazar Ramires, filho, que não o foi, de Ramiro II, rei de Leão.

    O do. D. Ramiro roubou D. Ortiga, irmãa de Alboazar Abuzadão Sr. de Gaya the Santarem, e bisneta de [rei] Aboali a qual pela sua rara formozura obrigou ao do. Rey D. Ramiro a pedilla pa. cazar com ella, q lhe foi negada, dizendo-lhe Alboazar q a ley dos Christaons não premetia ter mais q hua mulher de q resultou o do. roubo, e sentido Alboazar do dito roubo sabendo onde D. Ramiro tinha deixado sua molher em q.to se devertia com D. Ortiga a foi tãobem Roubar, e levou para Gaya, e o q sabendo o Rey D. Ramiro, cobrio as suas fragatas de pano verde, e se veyo meter sem ser percebido em S. João da Foz q entam tinha muytos arvoredos, e pella sua industria se meteo no Palacio [de Alboazar] e fallou com sua mulher pa. ver como a havia de tirar do poder de Alboazar deixanbo ordem aa sua escolta pa. q ouvindo tocar uma corneta q levou lhe acudissem, e como sua m.er allem de queixosa estava namorada de Alboazar o fichou em Caza pa. o entregar a a morte, de q escapou dizendo [Rei Ramiro] a!
    Alboazar q hia ali pagar seu pecado, e roubo de sua irmãa, mas q o seu comfessor lhe dissera q pa. ser perdoado o do. seu crime havia de morrer afrontozam.te diante do povo a tocar em aquella corneta the arrebentar, no q conveyo Alboazar, para o q lhe mandou fazer hum poste no meyo da Praça alto, e delle se poz a tocar a cujo toque acodindo a sua gente matarão todos os Mouros e trocerão a Raynha, q mandou D. Ramiro atar a hua moo, e lançar no Rio, e dipois recebeu D. Ortuga, de q teve o infante D. Alboazar Ramires.

    Outras variantes dizem que D. Ortiga, ou Ortega (isto é, urtiga), chamava-se Zara antes do batismo. A lenda é fascinante, porque Ramiro II (c. 900-951) foi rei de Portugal, entre 920 e 930, e depois de Leão, e é personagem atestadíssimo. E rei Aboali é, com certeza, Abdallah, emir de Córdova (844-912; ascendeu ao emirado em 888). Isso tudo, no prólogo à genealogia dos Coelhos, em nosso autor setecentista, Gayo. Que mais nos diz no começo da história dos da Maia:

    O Livro das Linhagens do Conde D. Po. [Pedro] principia esta familia em D. Ramiro 2o. de Leãm q roubando hua Moura q poz o nome no batismo Ortiga irmãa de Albuaçar Albocadão Sr. da terra de Gaya a the Santarem, e filha de D. Çadãoçada, e bisneta de El Rey Aboali, com a qual D. Ortiga cazou dipois da morte de sua m.er...

    Mais detalhes. Em resumo, a lenda nos conta que Ramiro II trai a mulher, Aldara, com uma moura, Zara ou Ortega, de família nobre<é descendente dos Omíadas de Córdova, parentes do próprio Profeta do Islã. Aldara vinga-se traindo Ramiro com o mouro, e é morta por isso. Ramiro II sai sem punições ou penas, e se casa com a moura Ortega, de quem deixa um filho, Dom Alboazar Ramires.
    Notes for Zaira (Spouse 2)
    Quizas Zara, Ortega de nombre cristiano... ver notas de Ramiro II, de su otra esposa Ausenda Guterrez y de su hijo Abu-nazir Lovesendes, al parecer en realidad hijo adulterino de Ausenda.
    Notes for Ausenda (Spouse 3)
    O Adosina

    Mais detalhes. Em resumo, a lenda nos conta que Ramiro II trai a mulher, Aldara, com uma moura, Zara ou Ortega, de família nobre<é descendente dos Omíadas de Córdova, parentes do próprio Profeta do Islã. Aldara vinga-se traindo Ramiro com o mouro, e é morta por isso. Ramiro II sai sem punições ou penas, e se casa com a moura Ortega, de quem deixa um filho, Dom Alboazar Ramires.
    http://newsarch.rootsweb.com/th/read/BRAZIL/1999-10/0941265613

    Ausenda Guterres, a princesa que Ramiro II repudiou.

    Ramiro II teve por primeira mulher a Ausenda Guterres, filha do conde Guterre Osores, e neta materna de Hermenegildo Guterres, o presor de Coimbra que nos guiou à história da princesa da Armênia. Tiveram quatro filhos: Bermudo, que morre adolescente; Ordonho, depois rei Ordonho III de Leão, e mais dois que desaparecem da história. O casamento dura uns dez anos; pois Ausenda Guterres é repudiada por volta de 930, e some. Ramiro volta a se casar ainda duas vezes, com uma infanta de Navarra e com uma certa Urraca, ou Teresa.
    Por que foi repudiada Ausenda Guterres? Não por infertilidade. A lenda do Rei Ramiro nos sugere Se narrativas lendárias são como sonhos, nelas então ocorrem inversões e mecanismos compensatórios. Ramiro II trai Aldara, sua mulher na lenda. Ela dá o troco, e é punida. E se esta sentença refletir, com sinal contrário, o que de fato aconteceu? Ramiro II traído pela mulher, Ausenda?
    ----------
    O que aconteceu, na história, no concreto, nunca vamos saber certo. Mas o seguinte cenário
    Razão da lenda.

    Para que a lenda? Para mascarar as origens adulterinas e heréticas de uma família tque será ão poderosa. Cujos descendentes, muitissimamente numerosos hoje em dia, todos compartilham, inda que muito, muito longe, do sangue dos Omíadas e de seu parentesco ao Profeta do Islã.


  7. #7 diviciaco 30 de ago. 2007

    Exacto, pero no acabó ahí la cosa. Después, ya en el siglo VII durante el reinado de Ervigio (680 - 687), los visigodos crean las provincias de Asturias y Cantabria, cada una al frente de un Dux, desapareciendo la vieja división de Diocleciano, aún mentada por San Isidoro: Sicut in Gallecia Cantabria, Asturiae.

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