Autor: Hannon
miércoles, 04 de octubre de 2006
Sección: Artículos generales
Información publicada por: Hannon


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  1. #1 Asterio 13 de jul. 2005

    Hannon, me parece que has hecho una selección de anécdotas de forma que, descontextualizadas, puedan reflejar la idea que deseabas transmitir, pero sin hacer un serio análisis del marco coyuntural de las mismas, de manera que finalmente inducen a una creencia desacertada. Y creo además que eres perfectamente consciente de ello.

    De entrada, partimos de un status quo inicial en el que seguramente existían toda clase de rivalidades y conflictos entre las distintas étnicas prerromanas, algo que, sin duda, tanto púnicos como cartagineses supieron explotar, al igual que hizo Julio César con los eduos, los españoles con los txalcaltecas, etc. Si analizamos las fuentes, nos encontramos con una serie de pueblos tradicionalmente aliados entre sí (celtíberos, carpetanos, vetones, lusitanos, vacceos, cántabros o astures) que son los que más fieramente se enfrentan al poder romano, junto con otros tradicionales aliados de estos (vascones, autrigones, turmogos, berones...) que ocasionalmente nos son citados como víctimas de los ataques de los primeros. La existencia de estos dos “bandos” queda en evidencia además en el trascurso las guerras sertorianas e incluso en las guerras civiles, donde cada uno de estos dos “ejes” toma parte en un bando distinto.

    Más tarde, tenemos un conflicto entre dos potencias coloniales, Roma y Cartago, en las que los pueblos indígenas generalmente se ven obligados a tomar parte, en base a levas forzosas tras una derrota militar y/o la consiguiente toma de rehenes. Y no se puede exigir lealtad a aquellos a los que se les obliga a luchar a punta de pistola. Otros se pasan al bando romano para librarse del dominio púnico y, más tarde, con la derrota del bando cartaginés, descubren que han salido del fuego para caer en las brasas, etc.

    Además existen otros muchos factores, como has apuntado, por ejemplo que la devotio hispana, o las clientelas de turno, eran instituciones de carácter individual. Indíbil y Mandonio consideraron que su juramento les ataba a Escipión a título personal y cuando le dieron por muerto, o éste abandona Hispania, no se sintieron comprometidos a seguir luchando por él, pues su vínculo de lealtad no era con el pueblo romano. En todo caso, fíjate que tú mismo te contradices en tu argumentación: si los ilergetes hubieran sido unos cobardes, jamásse hubieran revelado contra el poder romano.

    Por último, personalmente me parece que hablar de “los hispanos” es un enorme acto de generalización. En mi opinión, para el tema que nos ocupa, no considero, por ejemplo, que tengan mucho que ver el “carácter belicoso” demostrado por los pueblos ibéricos que el de los del ámbito indoeuropeo.

  2. Hay 1 comentarios.
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