Autor: Hannon
miércoles, 04 de octubre de 2006
Sección: Artículos generales
Información publicada por: Hannon
Mostrado 82.462 veces.
...
-
No hay imágenes relacionadas.
Comentarios
Pulsa este icono si opinas que la información está fuera de lugar, no tiene rigor o es de nulo interés.
Tu único clic no la borarrá, pero contribuirá a que la sabiduría del grupo pueda funcionar correctamente.
Si te registras como usuario, podrás añadir comentarios a este artículo.

Señores:
PUESTOS A ESPECULAR, y al hilo del último comentario de Kapo –con el que, por cierto, estoy bastante de acuerdo-, creo que estáis cometiendo un error. No se trata de que las 8 legiones que estaban luchando en tal o cual sitio se guiaran por un silbato. No, se trata de que el centurión, que tenía a su cargo unos 80 hombres (160 si hablamos del manípulo), al menos pudiera tener la capacidad de dejar clara su posición. Algo importantísimo.
Todos sabemos que los centuriones llevaban la cimera cruzada de derecha a izquierda como referencia a sus subalternos. También sabemos que ésa era precisamente la función del “paludamentum” de los comandantes. Os pongo en situación, y dejo claro que SEGUIMOS ESPECULANDO; cuando voy con mi novia a la Calle Preciados de Madrid en plenas navidades, jamás se me ocurriría soltar su mano, porque eso significaría su pérdida irreparable...
En serio, cuando te estás dando leches contra el de enfrente, más preocupado por salvar tu culo que por matar al otro, tiene mucha importancia, muchísima, que sepas dónde está tu inmediato superior. Si pierdes esa referencia lo tienes chungo. Yo, refugiado detrás de mi escudo y asomando la manita a ver si, por casualidad, le doy al menda de enfrente, prefiero oir la voz de mi centurión o algo que le identifique, a buscar su cimera.
Sí, cualquiera puede utilizar un silbato. También cualquiera puede pegar berridos, y las fuentes nos cuentan cómo los enemigos hablaban latín para confundir a los romanos. Pero se supone que los centuriones tenían un sitio predeterminado en el manípulo; no creo que la referencia fuera tan fácil de perder.
Vamos, que es más fácil tocar el silbato, que ponerse a gritar ¡AD SIGNUM!, ¡AD SIGNUM!
Y no os engañéis, yo pensaba en el posible uso del silbato, más como herramienta de cercanía, es decir, para entrenamientos, y, tal vez, como referencia durante el combate, pero sólo de los hombres cercanos. Vamos, que un sargento no se suele poner a dar órdenes a una División.
Pero esto, por enésima vez....SON ESPECULACIONES, y la imaginación es libre.
Hay 1 comentarios.
1