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Castillo de Malqueospese o Aunqueospese

ÁVILA Mironcillo
Clasificaci �n: Castillos
Información mantenida por: Ricardo
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Levantada sobre los peñascales de las primeras estribaciones de la Sierra de la Paramera, la fortaleza de Malqueospese se alza a 1362 metros de altitud y se asoma al Valle de Amblés con la chulería sabia de su planta irregular, mimetizada con las rocas donde se asienta.
En este castillo se combina el sillar, el sillarejo y la mampostería, distribuidos alternativamente en los dos recintos que lo conforman. El primer recinto defensivo es una barbacana que se traspasa por una puerta conopial coronada por el escudo de la familia Dávila bajo alfiz, abrazado por dos potentes cubos, por donde accedemos al recinto interior, de mayor altura –la fortaleza en sí-, en el que se distinguen patio de armas, caballerizas, torre del homenaje, un ala que contenía salones y cocinas, ... Si bien aparece atestiguada la presencia de un castillo anterior allá por los siglos XI y XII, ocupado por caballeros de Ávila, expulsados de la ciudad, debió reformarse hasta tomar el aspecto actual del XV, que delatan sus troneras de ojo de cerradura invertida, las troneras-buzón y las airosas escaragüaitas o torrecillas colgadas del lienzo sobre ménsulas escalonadas. Según la Crónica de la Población de Ávila, estos caballeros tuvieron en esta fortaleza, conocida entonces como castillo de Sotalvo, su centro de operaciones, desde donde dirigían violentas razzias contra Al Ándalus. Hubo de ser importante, pues se sabe que los musulmanes lo atacaron como réplica a las expediciones de castigo y saqueo que se mandaban desde esta fortaleza.
Una nota jocosa, como curiosidad para el visitante, no podemos olvidar la letrina de la cara oeste, un agujero redondo en el suelo de un torreoncillo saliente por donde los antiguos y no tan antiguos soltaban al vacío lo que otros no podían hacer por ellos. Malqueospese, también conocido como Aunqueospese, pasó en 1740 a la Casa de Medinaceli y en el siglo XX al común del pueblo de Sotalvo, municipio que se domina desde la fortaleza y que lo cedió a Mironcillo a cambio de unos prados y pastizales en el Valle. Un par de décadas atrás un particular lo compró y comenzó a restaurarlo, afirmó pisos de madera (y no fue mala idea) pero levantó algunos tabiques con bovedillas de cemento y cerró algunos techos con uralita, chapuzas y desmanes que detuvieron la ruina pero que le valieron por parte de Patrimonio la prohibición de seguir adelante. Sin ningún tipo de ayudas el hombre se cansó y actualmente Malqueospese, la atalaya del Valle de Amblés, se encuentra abandonado a una suerte que no quisiera llegar a ver, al tiempo que algún gracioso le dedica una mediocre pintada en sus ancianas piedras. Aunque todo esto cabree al amante de estos monumentos, y de éste, declarado Monumento Histórico-Artístico el 3-VI-1931, aún podemos subir a sus torres por escaleras de caracol y acceder a tramos del adarve, aunque puede resultar peligroso y haya que extremar las precauciones. Todavía sus muros hacen cara a los elementos y nos traen el eco de las glorias y las miserias que dentro de él se labraron, las leyendas que saben las abuelas, el amor imposible de Álvar Dávila y Guiomar de Zúñiga, amores de un tiempo tal vez real, tal vez soñado.

La leyenda de Malqueospese

Cuentan las viejas consejas que allá por 1212 volvían las huestes de Ávila ebrias de gloria y sangre de la batalla de las Navas de Tolosa de combatir “como buenos” y que entraban en la ciudad tras los pendones de su capitán, Don Álvar Dávila, señor de Sotalvo, jinete sobre un negro corcel, crecidos y vitoreados por el populacho. Y cuentan que de una ventana lo miraron unos ojos negros de mujer morena con una sonrisa en los labios. Y que Don Álvar concluyó sin corazón su marcha triunfal, ¡lo había perdido en una sonrisa!
Nada menos que la hija del Corregidor, D. Diego de Zúñiga. Álvar, en un alarde, pediría su mano tras cometer todo tipo de desaguisados y atropellos por la ciudad y su tierra. Ella, como en todas estas historias, lo amaba como una posesa y no podía aceptar que su padre no sólo le negase el matrimonio con ella sino que además lo desterrara. El mozo se recluyó en su castillo de Sotalvo no sin antes soltar lo de “Mal que os pese la veré”.
Por las noches hacía hogueras en una torre del castillo para que su amada viera desde su palacio de Ávila cómo ardía en deseos por ella. Las palomas cubrían la distancia con mensajes de fidelidad, amor cortés, de pedir a Dios, ... y creemos nosotros que también de lascivia (imaginaos que en un mundo en que las mujeres no enseñaban ni el tobillo cualquier leve insinuación le pondría a uno de lo más verraco). Un día una de estas “ratas del cielo” heló la sangre de Alvarito con la noticia de que iban a casarla con otro en la basílica de San Vicente.
Cuentan las viejas consejas que el joven Dávila salió al galope de su fortaleza el día de la boda con otros cuatro o cinco secuaces camino de Ávila con la idea de raptar a Guiomar y desposarla en la pequeña iglesia de Sotalvo y luego resistir hasta el fin, si los atacaban, tras los muros de Malqueospese.
La leyenda se pierde aquí. Para unos Álvar se plantó en la boda, hizo las paces con Don Diego y consiguió la mano de su hija.
Para otros, el Dávila fracasó en su empresa, regresó al castillo, que recogió para siempre en sus piedras el eco de su dolor, y marchó poco después al frente con sus mesnadas, donde buscó la muerte y la encontró “peleando como bueno”.

Zubeze y Aldefonso

Otra leyenda nos lleva hasta unas fechas en que la media luna no había sido despojada de las alturas del castillo. La mora Zubeze, hija de Ben Hus Mar, señor de la fortaleza, amaba al cristiano Aldefonso, pero el moro no podía sufrir aquesto e decidió casarla con un príncipe agareno de Jaén. Zubeze prefirió la muerte antes que renunciar a su sueño de vivir con el cristiano, por lo que dio con el fin de sus días tras precipitarse al vacío desde una de las torres de la fortaleza. Mal que os pese, lo querré.

Cómo llegar y horarios

Para llegar al enriscado castillo de Malqueospese, debemos salir de Ávila capital y tomar la carretera N-110, ddirección Plasencia para, tras unos 5 km, desviarnos a la izquierda y seguir por N-502, dirección Arenas de San Pedro y Parador Nacional de Gredos. A unos 6 km de este cruce, nos desviaremos a la izquierda a la localidad de Niharra, pueblo al que llegaremos en poco más de 1 km. Lo cruzaremos y, a la salida, tras cruzar la carretera el río Adaja, seguiremos hacia Mironcillo. En unos 4 km llegaremos a este pueblo, entraremos en su plaza mayor, dejaremos una fuente a la derecha y seguiremos recto hasta dar con un camino de tierra. Lo tomamos a la izquierda y nos desviaremos a la derecha por el primer camino que encontramos. Proseguimos con cuidado por este camino, sin desviarnos por ningún otro, hasta donde podamos con el coche. Podremos aparcar el vehículo en algún apartadero llano del camino. Desde aquí hay que seguir a pie la ascensión, ya que el camino se torna realmente difícil para circular, incluso para los todoterreno, y habremos llegado a la puerta del castillo en unos minutos.


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Castillo de Malqueospese.
Castillo de Malqueospese.

Castillo de Malqueospese.

© Ricardo Sandoval Muñoz

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Castillo de Malqueospese. Entrada
Castillo de Malqueospese. Entrada

Castillo de Malqueospese. Entrada

© Ricardo Sandoval Muñoz

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Castillo de Malqueospese. Vista desde el Sur.
Castillo de Malqueospese. Vista desde el Sur.

Castillo de Malqueospese. Vista desde el Sur.

© Ricardo Sandoval Muñoz

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Comentarios


#1 Brandan

jueves, 25 de octubre de 2007 a las 07:55

No había reparado en que existía este poblamiento debido a que su autor, Ricardo, lo nombra Malqueospese o Aunqueospese, y yo lo he conocido siempre por Manqueospese.

Haré uso del poblamiento, puesto que me parece que la exposición es impecable y las indicaciones muy oportunas.

Hoy el asunto del acceso no ha cambiado mucho: el camino sigue siendo impracticable salvo para los todo terreno. Lo que sí ha cambiado - a peor- es el interior. Tengo que recomendar que se abstengan de visitar las estancias del castillo que estaban sujetas con vigas de madera y suelo de tabla; es muy peligroso. Las vigas de abajo están inclinadas y fuera de los apoyos correspondientes, pisar un poco puede desencadenar un serio accidente.

Sobre el estado más o menos actual de la situación, en lo que se refiere a la conservación y propiedad, he encontrado lo siguiente:

La Crónica de Guadalajara, 20 de Abril de 2006

PATRIMONIO

Enrique Calle Donoso adquirió la propiedad de ambos castillos en la década de los 70. Tras años de controversia por el tratamiento dado al patrimonio, el también propietario del castillo Manqueospese se enfrenta ahora a una sanción económica que, de no pagarse, podría suponer la enajenación del castillo mediante subasta pública

El dueño del castillo de Galve, en pleitos por otro castillo en Ávila

Redacción La Crónica
www.lacronica.net

Enrique Calle Donoso adquirió la propiedad de ambos castillos en la década de los 70. Tras años de controversia por el tratamiento dado al patrimonio, el también propietario del castillo Manqueospese se enfrenta ahora a una sanción económica que, de no pagarse, podría suponer la enajenación del castillo mediante subasta pública

1.200.000 pesetas por el Castillo de Manqueospese en 1975 y 1.400.000 por el de Galve del Sorbe en 1971 fue el precio que se pagó entonces por la propiedad de los edificios. Desde entonces se suceden las protestas sobre el estado de conservación de los edificios.

El castillo de Manqueospese [Ávila] fue declarado Histórico Artístico en junio de 1931 y posteriormente Bien de Interés Cultural. En 1991 su propietario fue denunciado por incumplir la Ley de Patrimonio, vigente desde 1986, con las obras de rehabilitación que había iniciado. La legislación obliga a mantener el monumento en su estado primitivo. Las obras, que no cumplían con tal propósito, fueron paralizadas y se le impuso un expediente sancionador y una sanción económica. Pero el recurso del propietario paralizó el proceso durante un largo periodo de 15 años en los que no se cumplían las imposiciones legales, ni de conservarlo en su estado original, ni de abrirlo a las visitas turísticas.

En 2003 se retomó la el problema, esta vez por parte de la nueva corporación municipal, que solicitó la revisión de la titularidad del monumento a la Consejería de Cultura y al Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León.

Quejas que culminan este año en el que Cultura, tras un informe técnico, ha iniciado un expediente sancionador que conllevará una sanción económica. De no ser abonada, el castillo podría ser enajenado mediante subasta pública.

  

http://www.dimelo.com/GS/SeeTheme.aspx?String=Villafranca+de+la+Sierra

Supongo que con las últimas actuaciones se refiere a la apertura del último tramo del camino en el que -efectivamente- la excavadora ha levantado terreno sin mucho miramiento, lo demás no parece muy modificado desde nuestra última visita.

Sabemos que el grupo de IU de Ávila ha propuesto la intervención de la Junta en repetidas ocasiones, con el fin de acometer acciones que lleven a su conservación, sin que haya recibido hasta el momento respuesta positiva.

Hay que decir que este castillo se encuentra muy próximo al castro de Ulaca.


#2 Brandan

jueves, 25 de octubre de 2007 a las 08:55

Pondremos unas vistas más cercanas:

 


#3 alevin

jueves, 25 de octubre de 2007 a las 13:53

Ricardo, me alegro de haber aprendido algo más sobre la provincia de Avila.No conozco personalmente el castillo aunque si la leyenda, lo que ocurre que en la historia que yo conocía la dama pertenecia , y vivia, en el palacio de los Dávila (no sé el nombre del galán) y se añadía que por las tardes se comunicaban por columnas de humo, uno desde su castillo y la otra desde las próximidades de la puerta de la muralla pegada al palacio.

Paz y bien


#4 Brandan

viernes, 26 de octubre de 2007 a las 06:41

Veo que prefiere usted, como yo, la leyenda clásica, menos coloquial. Pues ahí va:

"Volvían a Ávila, de pelear como buenos en las Navas de Tolosa, los escuadrones de serranos y habían entrado ya en la ciudad por la Puerta del Alcázar.

Recorrían las calles entre los vítores de la plebe y los saludos de los nobles, que presenciaban el desfile desde los ventanales o en las torres de sus palacios. Apuesto y bizarro sobre un negro corcel, iba el capitán D. Alvar Dávila, Señor de Sotalvo, al frente de sus escuadrones, repartiendo sonrisas y saludos. Llegaba ya el desfile frente al palacio de D. Diego de Zuñiga, noble y palaciego abulense, arriba, desde la alta ventana, su hija Dª Guiomar aplaudía a los guerreros.

Era linda y tenía ojos negros la condesita, era blanca como el lirio de los campos y su mirada angelical se cruzó con la de Alvar Dávila, que sonreía, sonreía... el valiente capitán se serranos recorrió ya la ciudad sin corazón, ¡¡lo había perdido en una sonrisa!!!... Muchas veces se vieron Alvar Dávila y la condesita Guiomar, pero siempre a través de aquel alto ventanal de la torre del palacio de D. Diego de Zuñiga. Guardaba el conde a su hija entre los recios muros de la casa señorial para ofrecérsela a Dios.

Era duro y altivo el conde, y ante él vino un día el capitán de serranos. Eran breves las treguas de guerra y le pidió licencia para casarse con la condesita, su hija, antes de una nueva partida.

El conde, la ira en los ojos, ordenó al capitán que abandonase su palacio, prohibiéndole que en lo sucesivo volver a ver a Dª Guiomar

El Señor de Sotalvo con toda dignidad y gran entereza, replicó al irascible:... "Cuando el amor ha nacido, no se le mata con vilencias; que el corazón del enamorado es rebelde y terco en la rebeldía. Dª Guiomar y yo seguiremos amándonos, y aún más, viéndonos:....¡¡¡Man que os pese!!!...

Guardias rondaban día y noche el palacio, para prender al capitán si osaba acercarse.

Mientras tanto, en el coto señorial de Sotalvo,sobre las altas rocas, mirando a Ávila, la brisa del corazón de Alvar Dávila alzaba al poco un blanco castillo roquero.

Se adivinaban, más que se veían, los dos enamorados; ella miraba a la sierra; él, en las altas almenas que descubrían la ciudad.

Hasta que un día, al fin, el alma blanca de Dª Guiomar se escapó, hecha suspiro, del lirio de su cuerpo. A las torres del castillo vino aquel día nívea paloma. Suave era el arrullo, y el castellano la tomó con ternura en sus manos, poniéndola al cuello blanco lazo de raso.

De madrugada partía para la guerra al frente de sus escuadrones de serranos. Y en la guerra murió peleando como bueno..."

http://www.castillosdejirm.com/manqueospese.htm


#5 Brandan

viernes, 26 de octubre de 2007 a las 07:08

La puerta:


#6 alevin

viernes, 26 de octubre de 2007 a las 12:09

Deliciosa, Brandan, deliciosa. :)
Paz y bien


#7 Brandan

viernes, 26 de octubre de 2007 a las 18:38

Entrada al primer recinto

Vista derecha:

La puerta desde dentro:


#8 Brandan

sbado, 27 de octubre de 2007 a las 06:59

Puerta de entrada al segundo recinto:


#9 alevin

sbado, 27 de octubre de 2007 a las 18:52

Veo con estupor que la plaga de los "graffiti" no perdona nada, una pena. En uno de los colegios dondde estudié el profesor, con fin de que mp escribieramos sobre pupitres, paredes, puertas....nos dijo:" No olvideis que el nombre de los inútiles en todas las partes se encuebtra escrito", dando a entender que era la única forma que estos tenían de pasar a la posteridad ....y creo que la frase sigue vigente.

Paz y bien


#10 Brandan

domingo, 28 de octubre de 2007 a las 08:54

La mayoría están pintados sobre las paredes de ladrillo de la reforma, aunque es cierto que algún "artista" ha dejado su impronta en lugares muy delicados, que darán trabajo a los futuros restauradores; optimismo no me falta, como ven.

Habría que reparar que en la esquina de la vista derecha, en la equina del lienzo con el cubo, hay una peza reutilizada, junto a una piedra roja que llama bastante la atención. Acercamos:


#11 Brandan

domingo, 28 de octubre de 2007 a las 08:56

Disculpas por los errores. La saetera de abajo también es interesante, obsérvese la solución: "pseudo arquito".


#12 alevin

domingo, 28 de octubre de 2007 a las 14:02

Da la sensación de que, justo a partir de la hilera de la piedra roja, en el lienzo mural, no en el cubo, parece como si estuviesen los sillares reconstruidos de forma apresurada. Por otro lado el "pseudo-arquito"es un detalle bonito. En cuanto a la pieza reutilizada si te das cuenta va como continuando una especie de cornisa a lo largo del torreón.

Paz y bien



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