Autor: Miguel Rojo
martes, 27 de junio de 2017
Sección: Denuncias
Información publicada por: SALA
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Encuentran una cueva que fue ocupada por pastores medievales en Peñamellera Baja

La única respuesta obtenida fue una notificación incoherente donde se pedía a los descubridores que llevasen los restos hallados en superficie al Museo Arqeológico, sin disponer de permiso para ello ni tampoco plantearse que hay miles de fragmentos de piezas arqueológicas en la superficie de la cueva, explica Fanjul. Algo que no hicieron, pues eso iría contra la Ley de Patrimonio

Incompetencia e inacción obstructiva.

Una vista del interior de la cueva de Jorá, en su parte más amplia, con restos de humo de las hogueras en las paredes.

http://www.elcomercio.es/culturas/201706/27/encuentran-cueva-ocupada-pastores-20170627000850-v.html

  • En su interior se hallaron antiguas hogueras y montículos de carbón, pero también varias piezas de época prehistórica

  • La cavidad, de 150 metros de longitud y gran altura, oculta piezas de cerámica y restos de fauna

  • En el concejo de Peñamellera Baja, no lejos de la sima de Suarías en la que se hallaron restos humanos, una lanza y otras piezas de gran interés arqueológico, los mismos investigadores han encontrado una gran cueva que seguramente estuvo habitada por pastores en época medieval. En su interior, restos de fauna, cerámica y evidencias de antiguas hogueras, con acumulaciones de carbón, en la enorme sala principal. ¿La entrada? Una pequeña gatera, minúscula, en el lugar en el que años atrás estaría probablemente la entrada original, más amplia. El paso del tiempo hizo que la oquedad cayese en el olvido, y su acceso tapado -no saben los investigadores si por la acción humana o por desprendimientos- hizo que la cueva quedase oculta hasta hace más o menos un año cuando, en una visita de exploración, el espeleólogo Alix Serna Gancedo entró en la cueva Jorá. Así se llama esta gran oquedad que después visitó junto al arqueólogo Alfonso Fanjul, quien tras recorrer los tres metros de la estrecha gatera por la que se accede al interior, observó «una gran galería de unos 150 metros de longitud, y con una altura cercana a los diez metros en la sala principal», calcula el investigador.

    La cavidad costa de varias estancias con numerosas estalagmitas de gran altitud y el suelo «está cubierto de fauna muy variada y de gran antigüedad. Se pueden observar cientos de huesos de animales de distintas especies», explica Fanjul. En las salas centrales, «existen varios restos de hogueras, con abundante carbón acumulado en pequeños montones, alrededor de los cuales se encuentran fragmentos de cerámica medieval», explica el arqueólogo, quien cree que «la cueva, en zona de montaña, tuvo que ser usada como refugio ocasional por pastores y cazadores medievales». Pero también en épocas anteriores, porque «en el acceso a la cavidad se han visto otros fragmentos cerámicos que parecen corresponder con los periodos finales de la Prehistoria», apunta. Los investigadores decidieron no pisar numerosas zonas de barro, pues consideran que el yacimiento está intacto, por lo que quizás pudiesen hallarse huellas de sus últimos ocupantes.

    Pues bien, tras comunicar el hallazgo en la primavera de 2016 y guardar celosamente el secreto todos estos meses, «un año más tarde, el arqueólogo del servicio de Patrimonio Cultural del Principado sigue sin ni siquera realizar la obligada visita técnica, lo que impide presentar cualquier proyecto respecto a un yacimiento excepcional, al estar conservados in situ numerosas hogueras y cerámicas de varias épocas», denuncian los investigadores. «La única respuesta obtenida fue una notificación incoherente donde se pedía a los descubridores que llevasen los restos hallados en superficie al Museo Arqeológico, sin disponer de permiso para ello ni tampoco plantearse que hay miles de fragmentos de piezas arqueológicas en la superficie de la cueva», explica Fanjul. Algo que no hicieron, «pues eso iría contra la Ley de Patrimonio», hecho del que informaron también a la Consejería.

    Así las cosas, Alfonso Fanjul y Alix Serna denuncian «el pasotismo absoluto del servicio de Patrimonio cultural respecto a nuevos hallazgos prehistóricos de gran interés científico», en referencia a la cueva Jorá y a la sima de Suarías donde, denuncian, «se realizó una visita técnica de evaluación para iniciar los trámites de cierre, sin contar con los descubridores, directores del proyecto arqueológico, ni los dueños». Los investigadores lamentan que la Consejería, en el caso de Suarías, use términos como «evaluar lo que queda en el yacimiento» o efectuar «una recogida de los materiales existentes», cuando en el proyecto de intervención «con metodología arqueológica se detallan actuaciones, plazos y quién intervendría». Proyecto que «sigue sin obtener respuesta, a pesar de que sería más barato al cierre de la propia cueva», lamentan los descubridores de la cueva.


Más informacióen en: http://www.elcomercio.es/culturas/201706/27/encuentran-cueva-ocupada-pastores-20170627000850-v.html


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