Autor: Vitalic
domingo, 08 de junio de 2008
Sección: Artículos generales
Información publicada por: Vitalic


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POBLAMIENTO FRONTERIZO EN LA PROVINCIA DE HUESCA (siglos X-XI)

Síntesis de la situación política y territorial de la frontera en los siglos X-XI

Frontera: Línea divisoria del territorio de los estados. Su fijación exacta tiene gran importancia, por que señala la extensión de la soberanía y hasta donde llega la acción de las leyes. Las fronteras se clasifican en Naturales y artificiales o convencionales. Las primeras resultan de los accidentes geográficos naturales, y las segundas, de la convención de los estados vecinos.

Para los andalusíes, según Andrée Bazzana , no existió la palabra frontera hasta el siglo XIII. Esto es así por que para ellos la frontera no era una línea divisoria clara, sino más bien un territorio amplio, que podría abarcar todo el territorio en poder musulmán al norte de la ciudad de Zaragoza. Así pues las poblaciones importantes como Huesca o Barbastro disponían de su propia red de defensas creando una especie de collar alrededor de la ciudad. La imagen seria la de una ciudad principal con un numero indeterminado de pequeñas guarniciones dispersas a varios kilómetros de la urbe. Fuera de este espacio es posible que no se estuviera seguro. La frontera es un territorio más o menos amplio, no una línea divisoria, los habitantes de este territorio son conscientes de que están en contacto directo con una cultura no islámica. Todo lo contrario que para los cristianos, los cuales son totalmente conscientes de donde acaba su territorio. La frontera cristiana en Aragón esta jalonada de castillos y torres vigías, que guardan las entradas de los valles, los cauces de los ríos, y hasta mediados del siglo XI, separa el Pirineo de la tierra llana. La frontera esta básicamente en las sierras del prepirineo, como veremos en el mapa.

Gran parte de la acción conquistadora del siglo XI, se basa en la obtención de una gran ciudad, hecho que se plasmará a finales de 1096 con la toma de Madina Wasqa (Huesca). Pero antes de llegar a ella, hubo una especie de proceso de conquista y avance mediante repoblación y construcción de fortalezas, que hizo más difícil para los andalusíes el contraataque. Muchos son los historiadores y arqueólogos que han tratado este tema, desde las investigaciones de Carlos Laliena, pasando por Durán Gudiol, Esteban Sarasa, Antonio Ubieto, etc... todos han intentado establecer la génesis del reino de Aragón, la reconquista, la repoblación, etc, pero en este trabajo no pretendo exponer tesis historiográficas ya muy estudiadas y continuamente cambiantes sobre la documentación, la política, la economía. Lo que yo pretendo es darle un enfoque arqueológico a los datos conocidos, acción que tampoco es nueva, ya que también son muchos los historiadores y arqueólogos que han dedicado o dedican su trabajo a la confección de hipótesis, desde muchos puntos de vista como la toponimia, la castellología, la historia del arte y por supuesto la arqueología. Nombres como Adolfo Castán, nuevamente Antonio Ubieto, Cristóbal Guitard, Manuel Benito Moliner, José Miguel Pesqué, etc.

Así pues, en el periodo de tiempo que nos ocupa (siglos X-XI), Aragón pasó de condado dependiente del Imperio carolingia y pagador de parias al poder de la marca superior, a reino independiente, sujeto solo al vasallaje de la Santa Sede y cobrador de parias a los musulmanes, además de jugar un papel importante en la política de sus vecinos (Condados catalanes, Navarra, Midi Pyrene, taifa de Zaragoza). Los hechos históricos que dieron pie a este avance son de sobra conocidos y estudiados. A modo de resumen: La consolidación del poder en el siglo IX, es doble, ya que por una parte los condados aragoneses (Aragón, Sobrarbe y Ribagorza), se consolidan y más o menos se estabilizan, gracias a la influencia carolingia y al control que empieza a ejercer la iglesia, por otro lado es la época cenit de la cultura andalusí, rica y fuerte comparada con los cristianos del norte. Es el momento de los califas, de las expediciones militares contra los condados, del terror del año mil... de Al-Mansur.

Hacía 1003, el Rey de Pamplona, Sancho Garcés III hereda de sus antepasados los dominios de Navarra, condados aragoneses, etc. Las crónicas hablan de este rey como de un autentico Imperator Hispaniae. Consolida fronteras, y comienza un ambicioso proyecto de construcción de fortalezas, que sus herederos terminaran. A su amparo se ponen las primeras piedras de castillos como el de Loarre o Uncastillo (en las Cinco Villas). Su heredero en el condado de Aragón será Ramiro I, de hecho, con él empieza el reino de Aragón, poco más tarde se anexiona los condados de Sobrarbe y Ribagorza a costa de su hermano. Desde este momento la intención de los sucesivos monarcas es como he dicho la de conquistar una gran ciudad, para poder establecer una corte estable.

Sucesivas iniciativas harán que la capital vaya cambiando. Desde mediados del siglo XI será Jaca, pero las vistas están puestas continuamente en Wasqa. De allí las siguientes campañas: Graus, Alquezar, Barbastro (considerada por muchos como la primera cruzada en 1065), Bolea, etc.

Dos fases sobresalen en la expansión: en primer lugar esta la campaña, la guerra en sí, la razzia, en definitiva la acción bélica. Esta se realiza básicamente en primavera verano. A cargo de la iniciativa real o de nobles sobresalientes se propone una campaña, con tiempo para reclutar efectivos, pero no para que los andalusíes se refuercen. Hay que destacar que no hay nada parecido a un estudio sobre “espionaje” en esta época y este lugar, pero el intercambio de información, por lógica, debió ser constante. La segunda fase, una vez conquistado un lugar determinado, se produce la consolidación en manos cristianas de este lugar. Durante el invierno y el otoño la acción bélica deja paso a la diplomacia, a la construcción de defensas, a largas esperas en las torres vigías.

Los avances territoriales normalmente en Aragón siguen los cauces de los ríos como el Flumen, el Gállego, el Cinca, el Aragón, etc. Son los pasos naturales desde la montaña hacía el llano. Los musulmanes lo saben, y durante el periodo de control andalusí estos cauces están bien vigilados y defendidos, por lo menos hasta el inicio de la sierras del prepirinieo, incluso más allá en determinados lugares como Abizanda. Una vez llegado

al llano (a la Hoya de Huesca) entre 1050 y 1100 , los avances son mucho más rápidos y extensos. No hay tantas fortalezas como en el Norte, y la mayoría de los musulmanes como ha destacado Senác, simplemente abandonan sus casas cuando llegan las noticias. No es una huida rápida, al contrario, tienen tiempo para llevarse casi todas sus pertenencias. En el yacimiento de Las Sillas (Marcén) en los Monegros, yacimiento que tiene una cronología desde principios del Siglo X hasta más o menos los años finales del siglo XI. El periodo de abandono y consecuente derrumbe comprende unos doscientos años, hasta el XIV. Se ve este abandono en la estratigrafía. Como he podido constatar personalmente, por encima del nivel de ocupación (con carbones, pequeñas cerámicas, y tierra machacada para hacer de suelo), está el nivel de abandono de entre 40 y 80 cm, rico en cerámicas (sobre todo en los fondos donde el terreno natural está en pendiente y se acumulan por la acción erosiva), que comprende el derrumbe de las casas, eso es de las partes no talladas en la roca de las paredes y su techo, y de todo lo que intencionadamente habían querido dejar allí por no tener medio de transportarlo (tinajas, ataifores, ollas, lucernas, etc...). No hay ninguna señal de huida precipitada ni de acción bélica, a pesar de estar situado en una zona que se sabe que hubo confrontamientos (esta rodeado de fortalezas: Piraces, Gabarda, Alberuela, La Iglesiaeta, Usón, etc).

Este trabajo, daría pie para hablar de infinidad de asuntos relacionados con la frontera, desde la economia, presente en la arqueología en la numismática, las vias de comunicación, la interacción con el medio natural en estas tierras, la alimentación, la sociedad, la artesania, y por tanto la cerámica, la orfebrería, la metalurgia, etc... así como estudios monográficos sobre mozárabes, agricultura y pastoreo, cultos religiosos, relaciones interculturales: tecnologías, ideas, matrimonios mixtos. Las posibilidades a simple vista parecen muy amplias. Pero voy a centrarme como primer paso de futuros trabajos más amplios en los sistemas defensivos de ambos lados.

Edificios militares andalusíes

Radicalmente distinta a la cristiana, la arquitectura militar andalusí posee una serie de características que la hacen única. En el territorio que nos ocupa, la base de esta arquitectura en mi opinión, es la capacidad de adaptación a cualquier orografía, consiguiendo estructuras singulares talladas directamente sobre bases areniscas, como veremos en Piraces o Alberuela. La técnica de talla de sillares y su colocación también es única, por ejemplo en aparejo atizonado, con los elementos colocados de modo que su lado largo sea perpendicular a la pared, o el sistema de almohadillado, novedoso para la época, con las juntas biseladas o rehundidas.

En la provincia de Huesca, los primeros que se fortificaron solidamente fueron los musulmanes, en mayor medida entre el s. IX (muralla de Wasqa) y el s. X. El número de construcciones musulmanas conservado es mínimo; además en mal estado y poco valoradas por los medievalistas hasta el último cuarto de s. XX. Todas están situadas al sur de las sierras exteriores. La mano andalusí también se detecta en estructuras como silos, escaleras talladas en codo, hoyos para plantar pies derechos, entalladuras para asentar sillares...

Como he dicho, en general buscaron asiento sólido en potentes bancos de arenisca que elevan los castros ligeramente sobre su entorno inmediato. Como harán los cristianos del Norte, los musulmanes articulan sus fortificaciones con recinto y torres rectangulares. En el caso de torres exentas defienden pequeñas poblaciones o son un obstáculos para avances cristianos.

Material exclusivo de la zona oscense es la piedra, a diferencia de otras zonas aragonesas donde parece predominar el tapial. Los muros se componen con sillares atizonados, aunque a veces el ritmo es el de soga-tizón (alternando sillares en perpendicular y en paralelo a la pared). Las piezas suelen estar bien escuadradas para facilitar el encaje y ostentan almohadillado en algún caso aparente. La potencia del muro en todos los elementos conservados supera el metro.

Madinas

La historia de la ciudad de Huesca es noble y antigua. Sin entrar de lleno en su milenaria existencia, daremos un par de fechas para comprender la importancia que ha tenido la ciudad durante los siglos. Ya desde época ibérica, la ciudad de Oska, según las fuentes numismáticas, jugó un papel preponderante en el territorio conocido como Ilergete. Su posición privilegiada con respecto al control de los Pirineos y su fértil Hoya, no pasaron desapercibidas para Sertorio, que en el S. I a.C. decide establecer allí la capital del territorio que controlaba en Hispania, creando además la primera “escuela o universidad” penínsular. Después de época romana, volvía Huesca a tener un importante papel en la organización territorial visigoda, e incluso durante la conquista árabe, aguantó un asedio musulmán de siete años, antes de que el noble godo pidiera el amán para él, sus gentes y sus tierras.

En este momento comienza la historia de la Wasqa islámica. El hecho de ser frontera con los emergentes reinos cristianos, impregnó en sus habitantes un sentimiento de peligro constante. No es de extrañar, ya que las razzias fueron continuas por parte de los cristianos, aunque pocas veces llegaron a la ciudad. El verdadero peligro venia del sur. Al estar en un territorio muy alejado del poder central andalusí, sus gobernadores o walis, siempre fueron proclives a cierta independencia, y los emires y califas tuvieron que llamar al orden varias veces al poder local, como nos cuenta al-Udri en el siglo XI, refiriéndose a las rebeliones de finales del S. VIII y la del año 873. También, soporto Huesca varios asedios de nada menos que Ludovico Pío, Hijo de Carlomagno, entre los años 797 y 812. Este Hecho nos viene bien para comenzar a introducirnos en el tema arqueológico.

La gran baza de la ciudad, fueron siempre sus murallas, alabadas durante siglos por musulmanes y cristianos. Desde época romana contaba con unas impresionantes murallas, como lo demuestran los asedios que soportó Huesca. La crónica de al-Udri nos explica que una parte de los invasores árabes : “se detuvo en Huesca y acamparon frente a sus muros. Desde allí pasaron a un lugar que hoy se conoce como Alcoraz (campamento). Pusieron cerco a Huesca cuyos habitantes eran cristianos, y edificaron viviendas en torno a la ciudad, plantaron huertas y sembraron para asegurarse la subsistencia”.

Los oscenses estaban dispuestos a defenderse : “ Persistieron en su actitud durante siete años, mientras los habitantes de Huesca permanecían sitiados en la Alcazaba vieja. Cuando la situación de estos se hizo insostenible, bajaron al encuentro de los árabes, pidiendo el amán para ellos, sus hijos y sus bienes”.

Conquistada la ciudad, como explica el arqueólogo Philippe Senác, se comenzó a trabajar en fortalecer la muralla, y a plantear un nuevo recinto amurallado. La muralla formaría una poderosa construcción defensiva, con una longitud de casi dos kilómetros y una superficie interior de una 22 hectáreas. Toda ella hecha con sillares de piedra arenisca, típica de la zona, y esta jalonada por torres rectangulares, de las cuales se han estudiado arqueológicamente varias de ellas como las ubicadas en la calle trasmuro. Aunque las fuentes nos hablan de entre 90 y 99 torres (código calixtino o la historia caroli magni et rotholandi), la arqueología solo ha podido demostrar la posible existencia de 82 torres cada 22-23 m de intervalo, además de poseer otras defensas como fosos, barbacanas y albarranas.

Hisn

El debate historiográfico acerca de la función de los Husum sigue en plena vigencia. La definición básica seria la de pequeñas y medianas fortalezas andalusíes, construidas en el altoaragón (y en todo Al-andalus hasta el siglo XV) entre los siglos VIII y X, y cuya función no esta todavía clara, ya que se desconoce si se construyeron para que los aldeanos del territorio próximo tuvieran un lugar seguro o para albergar pequeñas guarniciones militares que controlarían el territorio adyacente y servirían como primera defensa o como aviso de ataques cristianos. Otro debate, muy vivo ultimamente, es el de quién ordena construir estos husun, sí es el propio estado o las comunidades aldeanas...

Más de sesenta pequeñas aldeas musulmanas y mozárabes se difuminaban en los alrededores de Wasqa. Se observa también que el asentamiento musulmán en estas tierras es mucho más denso en la zona situada entre los ríos Alcanadre (Nahar al-qanatir) y Flumen (Nahar fluluman), e incluso más concretamente entre el Guatizalema (Wadi Salama) y el Flumen lo cual provocará que en ese territorio que baja hacia Sariñena se ubiquen algunas de las torres encargadas de proteger el entorno agrícola. Esta marcha hacía el Sur responde al concepto de que los musulmanes rompieron con el poblamiento de época romana ordenado de Oeste a Este y se inauguraba un nuevo plan de ocupación del suelo que iba de Norte a Sur, siguiendo un eje que respondía a los cauces marcados por los ríos que acabamos de citar.

No es difícil de entender que en previsión de ataques que podían venir desde cualquiera de los puntos cardinales (sean cristianos o musulmanes los atacantes), las gentes aprendieran que habían que vivir preferentemente en estos lugares elevados y protegidos que constituían núcleos de gran valor estratégico, desde los cuales se controla además una redolada o entorno de cerca de cien kilómetros cuadrados. En su cima o cerro estaba el espacio militar, al que se accedía por caminos fácilmente anulables y alrededor de ellos (en un nivel inferior) se asentaban pequeños poblados cuyas casas estaban básicamente construidas con guijarros y arcillas y que en la mayoría de los casos no nos han llegado restos.

En ese amplio entorno controlado desde el recinto militar se van ubicando los asentamientos rurales que pueden ser aldeas fortificadas que asocian con frecuencia, como indica Philippe Senác, algunas torres ubicadas sobre un cerro o bancal de arenisca, como vemos en Usón y sin aparente foso.

El caso es que las comunidades rurales siempre quisieron tener refugio seguro en caso de peligro, un espacio para resguardar sus bienes y sus vidas. También existieron en este territorio importantes fortalezas que son auténticos núcleos militares encargados de la defensa del territorio oscense.

Los cronistas musulmanes nos hablan de las fortalezas que protegen esta zona y entre las cuales podemos ver como existe una organización en arco que va del noroeste al suroeste. Una ubicación estudiada para poder servir como torres ópticas desde las que hacer correr noticias clave para la defensa y salvaguarda del territorio.

En el pie de las sierras norteñas estarían los castillos de Ayerbe (ayras), Bolea (Yuluyu), en el salto de Roldán los lugares de Sen y Men (Fan wa Man), Santa Eulalia la mayor (Labiba) y el de Labata (Lubaba) al Sur de Guara. En el sureste, en los caminos del Alcanadre y los Monegros estaban los husum de Antillón (Qasamtiyun), Gabarda (‘Abarrada) y Piracés (Baytara Silg). Y más al Sur se ubicó la fortaleza de Alberuela de Tubo, excavada por Carlos Escó y para el cual cumplía “una función de vigía-defensa de la parte sur del distrito de Huesca junto con el hisn de Gabarda, muy proximo a él” y con el cual la comunicación visual estaba asegurada a través de las torres del asentamiento musulmán de La iglesieta en Usón.

De todos ellos nos hablan los cronistas árabes con pinceladas sueltas como la de anotar que la fortaleza de Piracés “es un castillo con su población que tiene una mezquita aljama” o que “el castillo de al-Tan wa-Man son dos peñas entre las cuales corre el río Flumen”. Estos datos son de suma importancia para los arqueólogos a la hora de situar lugares de ubicación poco concreta.

Entrando en el análisis arqueológico, voy a centrarme en dos Hisn de la misma zona: Alberuela de Tubo y Piracés, ya estudiados por los autores antes citados. En cuanto a Alberuela de Tubo se aprecia en el castillo una primera fase constructiva posiblemente de finales del s. IX hasta el s. XI en los 40 m de lienzo de muralla que quedan en la cara Este , con una torre ligeramente denotada del muro, de planta rectangular y excelente factura. En la segunda fase constructiva, también islámica, se produce una reparación de gran envergadura en algunos lugares de la fortaleza.

Según los estos investigadores, hay tres momentos constructivos que se corresponden con otros tantos aparejos, además de retoques puntuales, como en la puerta, acaecidos en fechas avanzadas. La primera etapa sería de fines del IX o principios del X, como concluyen las excavaciones. La segunda pudo concretarse en momentos previos a la conquista cristiana, el tercer momento seria ya en el siglo XII. El informe de excavación describe dos muros diferentes. La primera etapa constructiva coincide con la llevada a cabo en la muralla de Huesca, durante el S. IX. Los sillares parecen hechos por la misma persona o taller, aunque por desgracia no tenemos marcas de cantero.

En cuanto al Hisn de Piracés, del cual he tratado su ubicación unos párrafos más arriba, las fracturas de arenisca crean un paisaje peculiar, en el que destaca la Peña del mediodía, castillo estandarte entre los musulmanes de tierra llana que resistió la presión cristiana hasta 1103, siete años después de la conquista de Huesca. Dicha peña, esta compuesta por una estrecha barra arenosa de unos 80 m de longitud y 25 m de altura, a la que se sube por una estrecha escalera labrada. La singularidad radica en que las estructuras de este castillo eran en su mayoría de madera, esta teoría se respalda en la cantidad de agujeros realizados en la roca, cuyo fin seria el de sujetar las estructuras cástrales. La torre de Tartafaya es la tabla de arenisca situada a mayor altura. En este lugar estratégico hubo una torre. Según las dataciones de los arqueólogos, el conjunto habría que trasladarlo a los últimos momentos de época emiral, fines del IX, ocupando un puesto destacado en el sistema defensivo de la medina de Huesca.

Edificios militares Cristianos

La arquitectura militar medieval cristiana en Aragón ha sido tratada en diferentes estudios para diversas áreas, así por ejemplo contamos con los trabajos de Philippe Araguas para el castillo de Loarre y otros castillos cercanos de la frontera aragonesa del siglo XI. O los trabajos de Aragües para otras zonas del Norte de Aragón como Luesia (en Cinco Villas), etc.

La castellología altoaragonesa tiene su indiscutible origen en los trabajos de Cristóbal Guitard. Por otro lado, los estudios llevados a cabo hasta la fecha cuentan con escasas referencias para los primeros siglos (IX-X), muchas veces limitándose a comparar con zonas vecinas como Cataluña.

De los dos únicos castillos excavados que documentan fases de los primeros siglos, me centraré en el castillo de Sos del Rey Católico (también en cinco Villas). Por otro lado hablaré del castillo de Loarre, magnifica construcción del siglo XI, perfecto para ubicarlo en este trabajo, por su cronología, su importancia en la época y su estética.

De los primeros castillos cristianos, de los siglos VIII-IX, haré una pequeña síntesis, debido a la carencia de investigaciones (esta falta ha recibido duras críticas de muchos castillólogos aragoneses) y también por que están fuera del marco cronológico de este trabajo. Los primeros castillos cristianos son prácticamente desconocidos, y poco se ha escrito de los de tipo “muro”. Faltan excavaciones. Muchas torres derruidas no aportan otra información que el tipo de planta, a menudo rectangular. Adolfo Castán propone una serie de ideas para que en el futuro se inicie la investigación sobre ellos. Él habla de más catas, excavaciones y prospecciones, además de dataciones con carbono 14, análisis toponímicos, etc... Sus características son las siguientes: Se ubican en alturas destacadas y solitarias con amplísimo campo visual, de cimas cónicas y a veces aterrazadas. Fáciles de defender. A veces poseen cercos perimetrales de mampostería, careciendo de torres. Muros irregulares. Están alejados de la primera línea de castillos de obra sólida.

En cuanto a los castillos ya propios del s. XI, época dorada de los castillos altoaragoneses, pasaremos a descubrir algunas de sus características: Hacen asiento sobre atalayas naturales encadenadas ópticamente que poseen todo o parte de su perímetro protegido por un escarpe. En general constan de recinto y torre. Estos recintos amurallados se adaptan a la tortuosa orografía. Su tamaño es relativamente pequeño, sin embargo otros encierran superficies de entidad como el castillo de Loarre. Visualmente la torre suele ser lo más llamativo del conjunto, también militarmente la última defensa. A veces forma parte del recinto la iglesia como importante elemento defensivo (Abizanda). Los lienzos juegan con el perímetro de la tabla rocosa. Reforzando la defensa amurallada se han encontrado escasísimos fosos excavados, naturales o mixtos.

Las torres suelen estar exentas dentro de los muros, y en segundo lugar se abrazan a la muralla. Son más numerosas las rectangulares, luego están las de planta circular, pentagonal, hexagonal, etc, con ejemplos todas en el altoaragón.

Por lo demás, destacan elementos del sistema defensivo como vanos y aspilleras, frecuentes en torres y castillos del s. XI, además de cadalsos de madera, etc. Otros elementos indispensables serían el aljibe, el hogar, el retrete y el oratorio.

Castillos

Entrando ya en materia, El antiguo castillo de Sos del Rey Católico esta levantado sobre la peña llamada Feliciana en el pueblo de Sos en las Cinco Villas aragonesas. Se conservan aun algunos de los elementos de una de las primeras construcciones levantadas en piedra y sucesoras de la arquitectura lignea, y datados en el siglo X. Aunque con interrogantes, por que el resultado de las excavaciones esta sin publicar, parece evidenciarse a partir de los restos localizados y de las prospecciones realizadas por georadar que la planta original remite a un castillo de planta cuadrada con torres en sus esquinas y una torre a modo de la del homenaje adosada a su muro Norte.

En cuanto a Loarre, la villa se explaya a 773 metros de altitud en el pie de monte meridional del pico Pusilibro, en la comarca de la Sotonera en Huesca. El espacio natural que acoge a su castillo contribuye decisivamente a su altiva prestancia, pues fortificaciones y pitones de roca se abrazan en simbiosis, causando una sensación de inexpugnabilidad.

Loarre es un castillo estratégico destinado por un lado a controlar los tres caminos que desde la Soltonera subían al Norte, presentes estos caminos ya en época romana, como atestiguan los estudios de Mª Angeles Magallón sobre las vías romanas en Aragón. Como segunda misión, serviría de base militar para amenazar las posiciones musulmanas de Ayerbe, Bolea y Puibolea.

Sobre el momento de fundación, la documentación medieval nos traslada a la juventud del S. XI, nominado entre los castillos fronterizos fortificados por Sancho III, rey que conquista esta faja solana entre 1016 y 1033, año este en el que figura como tenente Lope Sánchez

Ramiro I (1035- 1064) desde este castillo buscará entre 1057 y 1058 conquistar las plazas de Bolea y Puibolea con la complicidad de descontentos internos, fracasando en el intento. Su hijo, Sancho Ramírez revitalizó la fortaleza, uniendo a su función militar un componente religioso mediante la fundación del monasterio de canónigos regulares de San Agustín. Su reinado supuso una importante ampliación del perímetro encastrado que se convirtió en uno de los más valiosos del arte románico en Europa.

Los estudios más representativos del castillo de Loarre distinguen tres etapas constructivas: la primera entre 1016-1025 (Sancho III), limitada al recinto superior y torres altas ; la segunda entre 1072-1080 con Sancho Ramírez, que construye la capilla real y su entorno; la tercera sería del siglo XIII, concretada en la gran muralla exterior. Con respecto a la primera fase, el medievalista Philippe Aragüas retrasa su inicio, fijándose a partir de 1040. los últimos estudios revelan una torre inicial, recrecida con el aparejo de la segunda fase de construcción , y que al parecer revela que tenía un cadalso de madera, como así lo indican los mechinales del coronamiento. Otra observación son las aspilleras del muro norte de la muralla, que como ha visto Adolfo Castán son exactamente iguales a las de Abizanda y están planeadas para la defensa con líquidos inflamables. Algo tan extraño, gemelo en el ordenamiento y técnica, ¿pueden unas datarse en 1023 (Abizanda) y otras en el XIII (Loarre)?. Sin duda, puede que muchos historiadores se equivoquen , y la muralla no sea ni homogénea ni tan tardía

Torres defensivas

todo el espacio territorial altoaragonés, desde Navarra hasta Lleida, a la altura del prepirineo, está surcado por decenas de pequeñas torres , redondas, cuadradas y poligonales, de más altura que anchura y con una función aparentemente clara, de vigilancia y primera defensa, que luego analizaremos con mayor detenimiento.

La mayoría, para mayor suerte, pertenece a la cronología de este trabajo: S. X-XI. Ya hemos explicado antes que circunstancias se dieron para que estas torres aparecieran. Ahora, a través de un ejemplo puntual, como es Abizanda, generalizaremos al resto de las torres, y enumeraremos sus características más importantes.

De la que fuera la fortaleza cristiana mas meridional frente a los musulmanes, la torre de Abizanda, posible construcción de maestros lombardos al comienzo del S. XI, contamos con los datos proporcionados por la excavación efectuada por M. N. Juste. Situada en territorio sobrarbense a 636 m de altitud, en las proximidades de la orilla derecha del Cinca (como tantas torres situadas cerca de un cauce fluvial). Sobre un potente muñón rocoso brota el castillo de Abizanda, protegido en su costado meridional por un impresionante acantilado. El Castillo fue citado ya por Ricardo del Arco y Cristóbal Guitard realiza el primer plano aproximativo. Manuel García lo estudia en el libro homenaje a José María Lacarra; posteriormente, con Francisco Esteban, en el primer coloquio de arte aragonés, y junto a Fernando Galtier y Francisco Esteban, en la interesante publicación “Nacimiento del arte románico en Aragón”. Varias fases de consolidación en la torre del castillo y abadía contigua y como he dicho, un par de intervenciones arqueológicas a cargo de Juste han deparado hallazgos destacados como la iglesuela románica del recinto y la constatación de muralla independiente alrededor del colosal torreón.

Es conjunto de torre y recinto, adaptado este al perímetro rectangular de la piedra calcárea. Enlazó visualmente con los castros de Puicinca, Clamosa y Pano, en la orilla izquierda del Cinca, y con Samitier y Escanilla, en el camino de Ainsa.

No parece haber duda con respecto a la cronología de la torre y muralla, aunque seguro que seguirá dando que hablar, ya que aún considerando Abizanda de la misma cronología que las torres cercanas, su sistema constructivo es radicalmente opuesto. La tesis vigente es que torre y muralla fueron construidas entre 1017 y 1030. Pero otra cosa es el basamento, la parte inferior, aparejada con elementos que parecen más antiguos, lo que ha dado pie a otras dataciones.

El territorio de Abizanda fue fronterizo durante largo tiempo. Guitard aventura que pudo haber en este lugar un castillo musulmán como defensa adelantada de Naval-Barbastro, yo también estoy de acuerdo a juzgar por la toponimia como analizaremos más adelante, conquistádolo Sancho III hacía 1017. Esteban sin embargo ve un basamento prerrománico que destruyó Al-Mansur. En este supuesto, Abizanda ya sería a fines del X plaza cristiana frente a las poblaciones musulmanas de Naval, Alquezar, Barbastro, Graus, etc. Una datación parecida nos ofrece también Bernabé Cabañero para el basamento de la torre (990-1000). La incógnita está en saber quién destruyo la torre inicial de Abizanda: Al-Mansur (en cuyo caso se sobrentiende que ya pertenecía a los cristianos) o Sancho III ( hipótesis con pocas pruebas, ya que a Sancho el mayor le interesaba que la torre permaneciera lo más intacta posible para su reutilización posterior, y como han demostrado las excavaciones, la torre fue arrasada hasta los cimientos...). Hacen falta más investigaciones, y yo no quiero posicionarme hasta no tener más datos de las excavaciones.

La hipótesis, según los datos arqueológicos, de Adolfo Castán es que tanto el recinto como la base de la torre (construida con sillares mucho más grandes pero más blandos y toscamente tallados, que el resto de la torre) se trabajan en un mismo momento comprendido entre los años 1017-1030. Esgrime razones como que la iglesia de aspecto románico integrada en el cubo del este es contemporánea de la muralla y difícilmente su cabecera semicircular cubierta con bóveda de horno podía estar edificada en el año 1006, pues su planteamiento iría al siglo X; la segunda es que todos los castillos atribuibles al s. X erigidos en el Serrablo y Sobrarbe son observatorios o bien de tipo “muro”, aprovechan cotas altas o muy altas, son endebles, su defensa se basaba en la gran pendiente de sus laderas, en su inaccesibilidad y aislamiento... evidentemente no es el caso de Abizanda. La tercera es trascendental a mi modo de ver; en este complejo castral, más de cien aspilleras, cosa inusual en los castillos medievales, rasgan los robustos paños de la muralla. Y solamente encontramos paralelo temporal en Loarre, con una disposición, densidad y tamaña similares, fortaleza impulsada por el mismo rey y en la misma cronología.

Insistiendo en las características del templo, los pobladores de Abizanda o los técnicos constructores desearon expresamente fabricar la cabecera redonda en el espacio dispuesto para el culto religioso, amoldando el ábside a la torre cuadrada del este. Unos años antes en la ribera del Ara regía la cabecera rectangular tripartita y en 1019 se fecha el ábside ultra semicircular de la ermita en honor de los santos Juan y Pablo de Tella. Es factible que se copiara este modelo en Abizanda, en este supuesto la cronología del templo rondaría los años 1020/1030 y arrastraría en su datación a la muralla.

Es imprescindible continuar con la limpieza del interior de la torre, prospectar la periferia de esta, exhumar los muros de la nave del templo, vaciar el cubo Oeste para conocer su planta y la cara interior de las aspilleras, buscar el aljibe, etc. Aportarán nuevos enfoques, nuevas pistas encaminadas a definir qué pasó en Abizanda en el primer cuarto del S. XI.

Mientras tanto, las ultimas excavaciones, en marzo de 1999, modifican los planteamientos sobre la vertebración de baluarte, pues el recinto que aparecía cortado frente a la robusta torre, continua más allá abrazándola.

Ciudades amuralladas

Los primeros trabajos sobre la evolución urbanas de las ciudades cristianas aragonesas y navarras fueron los realizados por Lacarra y seguidos años más tarde por los de Guitard, con una visión más global de la imagen urbana, habiendo sido hasta muy recientemente los trabajos más completos con los que contaban los historiadores.

La evolución y creación de diferentes núcleos en torno al camino de Santiago ha sido tratado por Passini, habiendo dedicado un trabajo monográfico a la ciudad de Jaca, precisamente la que quiero tratar en este trabajo, en el contexto de frontera con el mundo andalusí.

En un principio, Jaca queda casi al margen de la ocupación musulmana, lo que facilita que ya en el siglo X esté bajo el dominio del Galindo II. En el siglo XI Sancho Ramírez le da el titulo de ciudad fijándose ya la capitalidad , la primera capital del ya pujante reino de Aragón, instaurando sede episcopal, que sobrevive, y dotando a la ciudad de fuero propio, el famoso fuero de Jaca, arranque de su prospera economía.

El medievalista Lacarra refiere que el núcleo antiguo de la ciudad se acercaba al monasterio de las monjas Benedictinas, antes iglesia de San Ginés, cercano al borde sureste del plano amesetado que acoge el caserío actual. Los escasos restos de su pantalla pétrea se centran al Sur del convento de las Benitas, un lienzo de unos 7 m de altura por 1 m de grosor, uniforme , aunque recrecido y con aspecto de muro medieval, tejido con sillar pequeño y sillarejo, tal vez del s XII.

Estudio Toponímico de las poblaciones citadas

ABIZANDA: Abizanda, fundo de los Sallam que hasta el XVI se llamó Abinçala. Es curioso que el apellido Abizanda no aparezca hasta épocas bastante tardías, incluso en los pueblos próximos no aparecen casas con este nombre. Sí aparece tempranamente el apellido Salamero que debe ser originario de Abizanda. Posiblemente descendientes de la familia Sallam. Según he investigado en otra zona, la palabra Abizanda viene del árabe y significa peaje.

ALBERUELA:ALBERUELA, ABARGÜELA. (de Tubo).

De una forma ALDEHUELA o ALVILLUELA, en el sentido de pequeña población.

ALQUEZAR: Arabización de la voz latina castro: castillo.

ANTILLÓN: Antrotopónimo latino, del primer poseedor Antilio.

AYERBE: Del latín EREMUS: yermo.

BARBASTRO: Antrotopónimo latino (BARBATIUS) o de un cognomen (BARBOTANUM). La ciudad fue fundada en el siglo IX por el musulmán Jalaf y los suyos. Barbastro entonces se llamaba Midyar y era una simple granja con un peñón fortificado. Allí se enfrentó con Bahlul al que derrotó haciéndose con el control de la Barbitaniay la comarca de Huesca.

Los musulmanes al fundar el actual Barbastro debieron tener la sensación de que refundaban esa gran ciudad que la comarca había perdido al final del Bajo Imperio Romano, por ello le dieron el nombre antiguo de Barbastur/Barbastro que a su vez, con la desinencia TANIA, sirvió para denominar ese territorio. Los restos de la antigua Barbastro parecen corresponderse con los hallazgos en el Monte Cillas de Coscojuela de Barbastro.

BOLEA: De la raíz indoeuropea BOL: colina. En germano BUHIL con igual significado.

CLAMOSA: Del árabe QALA: castillo, y el antropónimo musulmán muza. Castillo perteneciente a este personaje. (Muzás es un apellido extendido en la zona).

GRAUS: Del latín GRADUS: escalón.

GABARDA: Del vascón GABARRO: aliaga.

HUESCA: De una raíz prelatina ASKA/OSCA: población. Dauzat y Rostaing ven en esta civitas Auscii el mismo radical que en el vasco Eusk-ara. Es muy posible que este radical eusk se originara en el concepto de pueblo o colectivo de gentes unidos por una geografía, historia, mitología, idioma... Eusk oVasco sería igual a pueblo en una concepción ancestral. Por extensión, este radical sería utilizado para denominar poblaciones, en el sentido de agrupación de hábitats. Estamos ante un fenómeno igual al planteado por el castellano actual; por poner un ejemplo: se habla del Pueblo Vasco o del Pueblo Aragonés y, también de Barluenga o de Loarre como pueblos.

Así surgen los OSCA, uno a este lado del Pirineo como ciudad y posible capital jacetana, antes de la expansión ilergete por esta zona, y la OSCA (Auch) capital de Aquitania. Ambas ciudades ligadas onfálicamente, por la presencia legendaria de dos hermanos gemelos que nacieron en un Loreto, nombre con el que también se conoce la casa natal de la Virgen María, trasladada a Italia milagrosamente. En el plano histórico también siguieron los lazos, cuando en 1063 se restituye la sede episcopal aragonesa mediante un concilio, asisten a él ocho obispos de las dos vertientes pirenaicas, presidiendo el arzobispo de Auch quien seguía manteniendo el cargo de metropolitano de Aragón.

En ambas vertientes pirenaicas se habló un idioma vascón o vasco-ibérico con una amplia presencia en la toponimia altoaragonesa, a pesar de que hubo una fuerte latinización que, como hemos visto en la introducción, llevó a la traducción de topónimos. Osca es pueblo y tiene variantes evolutivas en nuestra provincia como los cuatro Biescas o los Biascas, Bescasa, Asque... También se une a elementos descriptivos prelatinos, compatibles con la lenguas celtas, como OTO (alto) en Otobesken o Adahuesca y MEN (montaña) en Benasque. La extensión geográfica de OSCA, en nuestra provincia, es muy similar a la de ETXABERRI. Se dan tanto al Norte como al Sur. El OSCA más meridional que se ha encontrado, hasta la fecha, es un Biescas en Huerto (partida de la Valseca) donde se dice que hubo pueblo, un yacimiento arqueológico pendiente de estudio parece corroborarlo.

JACA: Sobre Jaca, Julio Caro Baroja nos aporta los siguientes datos: En la onomástica que dan las inscripciones latinas de Hispania hay un nombre propio "Iaccus", que se repite en Castro del Río y Sagunto. El nombre así mismo se da en la Galicia Cisalpina (sic) y es el propio de un gramático que también enseñó en tierra gálica, del que habla Suetonio. Según María Lourdes Albertas, que recogió estos datos, son nombres en que el radical es el mismo de "Iacca", relacionable con el celta "iaccos" y una raíz indoeuropea, con significado de curar o en relación con la salud. Entre las inscripciones se registra también la voz "iaccotanus".

El nombre de Jaca dio lugar a una comarca: Jacetania o Iacetania. Iacetania o Iaquetania, como se pronunciaría en latín, es muy similar a Aquitania. Los Iacetani fueron un pueblo vasco-íbero con un claro sustrato celta.

Fueron habituales por estos pagos lo que se podría llamar comarcas duplex. Aragón fue un territorio a ambas vertientes de Guara (Ara). Barbitanialo mismo con respecto a la Sierra de Arbe/Uarbe/Barbe. Los iaquetanos y aquitanos, bien pudieron ser lo mismo en tiempos anteriores a los romanos. La Iaquetania se extendería entonces, por el lado ibérico, hasta la ribera del Ebro e incluiría lo que luego serían comarcas de Sobrarbe, Alta Zaragoza y, quizá, parte de Navarra y Ribagorza. El idioma utilizado sería el vascón con una presencia celta y algunas raíces antiguas que son difíciles de discernir, en cuanto a su pertenencia a una u otra lengua.

LOARRE: Antrotopónimo con sufijo vascón. Lo siento, pero es lo único que he encontrado. Es increíble que no haya más referencias hacia un lugar tan importante como es el pueblo y castillo de Loarre. Eso sí, Muchos historiadores proponen que aquí se encontraba la antigua sede episcopal de la Calagurris Fibularia, que desaparecería presumiblemente tras la conquista árabe. ¿es posible que el topónimo calagurris haya derivado hasta Loarre? , tal vez. Pero tengo mis dudas ya que he leído que a la famosa Calagurris Fibularia se la ubica en otros lugares como por ejemplo en el pueblo de Biscarrues, ya que tiene próximo un despoblado que se llama Calaborra.

LUESIA: del vascón: ilu-hetsi "ciudad cerrada" (amurallada o vallada). Con la ocupación árabe pasó a llamarse Lawasa.

LABATA: Quizá de LABAZA: trozo de roca escarpada.

MARCÉN: Antrotopónimo latino de un primer propietario: Marcio.

NAVAL: Antrotopónimo latino (NAVUS/NAVIUS/NAVILIUS) o de un prelatino NAVA: llano.

PIRACÉS: Asentamiento en la piedra. La raíz SELT, significa sitio, lugar donde el hombre para y a veces permanece, unas veces de forma intermitente como majada pastoril y otras de forma definitiva: sede, silla...

PUIBOLEA: de Pueyo, que a su vez viene del latín PODIUM: lugar elevado, colina con la cima más o menos redondeada. Con frecuencia se trata de un lugar dominante fortificado en las guerras cristiano-musulmanas, con el fin de conquistar una plaza que existía previamente. Como decía, de Pueyo más Bolea (ver toponímia de bolea más arriba). En este caso la toponimia vasca permanece y se le une la romana o tal vez medieval.

PUICINCA: Colina o podium sobre el rio Cinca.

SOS DEL REY CATÓLICO: La hipótesis para Sos es que está relacionado con la población Suessa, posible capital de los suessetanos prerromanos. “Del Rey Católico” es por que Fernando II de Aragón nació en Sos del Rey Católico el 10 de mayo de 1452.

SAMITIER: De San Emeterio.

SEN Y MEN: Sen de una raíz preindoeuropea SIN: montaña. Men En celta es peña/piedra.

UNCASTILLO: del latín medieval un castellum .

USÓN: Se han hallado restos de un castillo árabe, similar al cercano Gabarda, en la cabecera recta de la vieja iglesia románica. Al lado un petroglifo musulmán de unos 20 metros cuadrados. Los vestigios de castillos musulmanes se extienden por la zona: Piracés, Grañén, Gabarda, Alberuela, Tubo, Santo Domingo de Huerto...

Del árabe HISN (en plural HUSUM): fortaleza rupestre que controla un pequeño territorio.

BIBLIOGRAFÍA

-Arqueología aragonesa campañas de 1988 y 1989. Gobierno de Aragón. Colección arqueología y paleontología. Serie arqueología aragonesa. Memorias.

-Arqueología aragonesa campañas de 1990. Gobierno de Aragón. Colección arqueología y paleontología. Serie arqueología aragonesa. Memorias.

-La marche supèrieure d’Al-Andalus et l’occident chrétien. Volumen de la Casa Velázquez y La Universidad de Zaragoza. Madrid 1991. Recopilación y presentación de Philippe Sénac.

- El Castillo de Loarre. Durán Gudiol. Editorial Guara. Huesca 1982.

-Torres y castillos del altoaragón. Diputación provincial de Huesca y Diario del altoaragón. Adolfo Castán.

-Caesaraugusta, Nº 72, crónica del Aragón antiguo, de la prehistoria a la Alta Edad Media (1987-1993). Institución Fernando el Catolico. Zaragoza, 1994.

-Arqueología medieval en las afueras del “medievalismo”. Miquel Barceló. Editorial Crítica. Barcelona 1988.

-La conquista de Huesca. Domingo J. Buesa Conde. Diario del Altoaragón. Huesca 1999.

- Rapport d’activités: les fouilles de las sillas ( Marcén, Aragón). Philippe Sénac y José Miguel Pesqué Lecina. 2004-2005.

-Les châteaux ruraux d’Al-Andalus. Historie et archeologie des husún du sud-est de la l’Espagne. Casa Velásquez: A.Bazzana, P. Cressier y P. Guichard.

- Diccionario de términos de arte y elementos de Arqueología, heráldica y numismática. Guillermo Fatás y Gonzalo M. Borrás. Alianza Editorial. Madrid, 2005.

-Introducción a la numismática universal. Antonio Beltrán. Ediciones Istmo. Madrid 1987.

- http://www. aragob.es/edycul/patrimo/etno/pueblos/portada.htm ,Estudio toponímico del altoaragón realizado por Manuel Benito Moliner.

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Comentarios

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  1. #1 Vitalic 08 de jun. 2008

    Abizanda

    abizanda torre

    Poblamiento

    Alberuela de Tubo

    Huesca


    Loarre

  2. #2 Lykonius 09 de jun. 2008

    No hay tantas fortalezas como en el Norte, y la mayoría de los musulmanes como ha destacado Senác, simplemente abandonan sus casas cuando llegan las noticias. No es una huida rápida, al contrario, tienen tiempo para llevarse casi todas sus pertenencias. En el yacimiento de Las Sillas (Marcén) en los Monegros, yacimiento que tiene una cronología desde principios del Siglo X hasta más o menos los años finales del siglo XI. El periodo de abandono y consecuente derrumbe comprende unos doscientos años, hasta el XIV.

    según este testimonio, si se supone que un pueblo cualquiera del Somontano es abandonado por sus habitantes, eso debe significar entonces que en 300 años los árabes consiguieron arabizar e islamizar profundamente a la gran mayoría de hispanorromanos...?

    Existe una gran diferencia en cambio con el País Valenciano donde en cambio existen por doquier topónimos con Bin- o Ben- (''hijo'' en árabe) que denotan una profunda arabización, pero en la Hoya de Huesca apenas hay de esa clase de topónimos mientras que sí que perduran los antiguos topónimos hispano-romanos: LUPINUS > Lupiñén, QUINTIUS > Quinzano, TERTIUS > Tierz, POMPONIUS > Pompenillo, CAIUS > Callén, GRANIUS > Grañén, PAULINUS > Poleñino, PORCIUS > Lo_porzano, PANSA > Panzano, PETRUS > Pedruel... junto a topónimos mozárabes como Capdesaso < *capo de saxo con CAPUT y SEXUM, Conchel < CONCILIUM, Huerrios < HORREUS, La_lueza < LOSA, Lanaja < *LANDACULA...  es posible que se diese una islamización pero que no acabase de arabizarse el populacho ? o los árabes sólo se asentaron militarmente sin  objetivo de habitar ?

    Siguiendo con los topónimos, hay un grupo que es de clara vinculación vascona (Biscarrués, Aniés, Arascués, Igriés, Banariés, Ola, Angüés, Arbaniés, Barbués...) pero solo se documentan suesetanos belgas primero y ilérgetes íberos después en la comarca; hay que aducir a una repoblación navarra tras la reconquista entonces ? (como para en la Rioja con los -huri)

    De hecho, en cuanto a topónimos pre-romanos en sí, hay topónimos que "suenan" a celta (pero como no sé celta...): Lierta, Blecua, Liesa, Ibieca, Abiego... mientras que otros suenan más a íbero: Ilche (como Elche < ILICE) o tal vez Adahuesca

  3. #3 Vitalic 09 de jun. 2008

    Hola, igual me he explicado mal. En el yacimiento de las Cias, en Marcén (Huesca) la población se asentó alli a principios del S.X posiblemente procedentes de Wasqa, edificaron sus casas y una mezquita. Después de casi dos siglos viviendo en paz, la reconquista les obligó a marcharse alrededor de 1097.

    En esta zona en concreto, yo veo varios tipos de habitats: los plenamente musulmanes (como las Cias), los mozárabes supervivientes y las fortalezas y husum.

    Sobre la islamización de la población  hispano-romana  ya hablé en otro artículo: www.celtiberia.net/articulo.asp?id=3204&cadena=.

    Sobre la toponímia, la verdad es que ni idea. La saqué de aquí.
    http://www. aragob.es/edycul/patrimo/etno/pueblos/portada.htm ,

  4. Hay 3 comentarios.
    1

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