jueves, 02 de septiembre de 2010
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Autor: Carlos Sánchez-Montaña
domingo, 25 de febrero de 2007
Sección: Roma y Grecia en Celtiberia
Información publicada por: lucusaugusti
Algunas fechas dan por iniciados los trabajos en el momento en que Octavio Augusto gobernaba sobre las tierras de la Callaecia y cuando era el único promotor de los fantásticos trabajos de ingeniería y arquitectura llevados a cabo en Hispania.
La retórica que utiliza en el texto de encabezamiento Cornide sobre la ausencia de mención en las fuentes antiguas de la Torre de A Coruña y sin embargo la detallada presencia de las tres Aras Sestianas y las Torres de Augusto se contrapone con la seguridad con que Florian de Ocampo establece que fue Octavio Augusto el promotor de la Torre de Hércules.
En otro artículo he presentado una hipótesis general sobre el emplazamiento de las tres Aras Sestianas, expongo en él de manera breve argumentos sobre la posibilidad que tanto Cornide y de Ocampo tuvieran coincidencia en el sentido de sus textos, y que la Torre de Augusto en A Coruña no fuera otra que la conocida como Torre de Hércules.
Que evidencias puedo aportar a la afirmación ya realizada por Florián de Ocampo sobre que Augusto fue el promotor de la torre de A Coruña.
I) Moneda de Augusto al pie de la torre.
Durante el transcurso de la excavación realizada en el siglo XX se encontró una moneda que debe ayudar a fechar el edificio. Una moneda romana con el rostro del emperador Augusto, que gobernó hasta el 14 dC.
"En el Museo Arqueológico del Castillo de San Antón se conservaban algunos fragmentos de cerámica romana que habían sido localizados en 1947 por Luis Monteagudo, en los cortes realizados con motivo de unas obras en la llanada inmediata a la Torre de Hércules por su lado sur...."
..."Así pudimos contemplar los fragmentos de terra sigillata, entre los cuales figuraban modelos nada frecuentes en Galicia, como el plato nº 18 de la clasificación de Dragendorff, o un asa del tipo 39 de la misma tabla, ambos datables a comienzos del siglo II de nuestra era. No estaban, por el contrario, los más antiguos fragmentos de cerámica campaniense; pero a cambio de esta ausencia, otros materiales, como una moneda de plata (un quinario) de Carisio, o incluso un fragmento de borde cerámico que a decir de Schubart sería de procedencia iberopúnica, nos remitirían a momentos anteriores, el siglo I aC el primer caso y hasta el III aC el segundo."
Excavación arqueológica al pie de la Torre de Hércules
http://www.elpater.com/webtorre/Textomanito.PDF




Más informacióen en: http://eltablerodepiedra.blogspot.com
No hay imágenes relacionadas.
viernes, 09 de febrero de 2007 a las 00:38
"Reproduzco extracto del trabajo López Vallo sobre el texto Florian de Campo escrito en 1553".
Uy, uy lucus, López Vallo te agradece mucho que lo cites, pero el trabajo al que aludes no es de Javier -déjalo así- sino de Joseph Cornide. Javier sólo se limitó a picarlo y colgarlo en esa web, y además es a veces un poco pesado citando para que no se confunda lo que es suyo con lo que es de otros.
Más adelante enmiendas -y respiro: "La retórica que utiliza en el texto de encabezamiento Cornide sobre la ausencia de mención en las fuentes antiguas de la Torre de A Coruña y sin embargo la detallada presencia de las Tres Aras Sestianas y las Torres de Augusto se contrapone con la seguridad con que Florian de Campo establece que fue Octavio Augusto el promotor de la Torre de Hércules".
Pues a mí me parece que esa seguridad no tiene mayor valor que el de la mera opinión porque el bueno de Ocampo no demuestra nada. Se limita a realizar una afirmación gratuita, con seguridad, pero vamos, que no la demuestra. Fíjate:
"La Torre que llaman ahora del Faro, sobre la Coruña de Galicia, fue también obra romana, porque hallamos aquel pueblo ser primeramente llamado gran Puerto Brigantino, reputado por uno de los más principales en toda su Provincia: dentro del qual por veneracion y honra de Ocataviano César Augusto, Emperador de Roma y Señor de España, los vecinos y moradores en él mandáron hacer aquella Torre famosa".
¿Y de dónde saca que "por veneración y honra de Octaviano César Augusto (...) los vecinos y moradores en él mandaron hacer aquella Torre famosa? Si tuvo acceso a alguna fuente ¿cómo no la cita cuando más adelante lo hace con la Crónica General de España? Raro-raro.
Parece claro que ni lo demuestra y que la supuesta seguridad es una mera opinión o si se quiere una conjetura, pero que no se demuestra por parte alguna.
Dejo lo que comentas por medio para otros, pero no deja de llamarme la atención esa seguridad con la que concluyes el trabajo:
"Actualmente la Torre de Hércules sigue en funcionamiento, es el único faro en todo el mundo, de origen y base romana, que lo hace y sin duda el promotor de la obra, Octavio Augusto".
viernes, 09 de febrero de 2007 a las 10:53
giannini:
Creo que dejo claro en la primera parte del artículo cuales son los textos de Joseph Cornide, Madrid – 1792 y de Florian de Ocampo –1553 y cual el trabajo de recopilación de ambos y colgado en la red de Fco-Javier López Vallo – 2003.
Bueno creo que también tú lo has notado en una segunda lectura.
La historiografía sobre la Torre de Hércules es más amplia de la que yo trato, solo he querido presentar en la primera parte de mi texto que, aunque hoy lo parezca, la idea de Trajano por promotor de la torre no es pensamiento único. Para mí de Ocampo y Cornide tienen este caso valor historiográfico.
Mis argumentos principales a favor de Augusto, Carisino y Lupo son los cuatro que presento, y no tengo duda de que se sentirían hoy orgullosos de su emblemática obra en el caso de que, como yo argumento, fuesen los constructores de la Torre de Hércules.
sbado, 10 de febrero de 2007 a las 15:59
Cualquiera que estudie con un poco de rigor la Torre de Hércules sabe sobradamente que no está establecida con firmeza la cronología inicial del monumento. Si bien es cierto que en guías y demás publicaciones acostumbradas a beber en fuentes inciertas, y siempre sin citar, suele aparecer la mención a Trajano, la investigación dista mucho de aceptarlo como hecho establecido.. Más bien al contrario. Sin ir más lejos, en este mismo portal se pueden encontrar comentarios al respecto, firmados, entre otros, por mí.
La atribución a Augusto, que el autor pretende originalidad suya, tampoco es nueva. Salvo error de mi memoria, Rodríguez Colmenero o Fernández Nieto ya han escrito sobre esa idea. Yo mismo también.
Para variar, tampoco es nueva la idea de que la Torre puede ser una de las aras de Augusto. Hay más autores, pero el que ahora recuerdo con más nitidez es Fernández Nieto.
El autor llega tarde. Llega tarde y, para colmo, llega mal: no sólo su proceso de construcción del conocimiento es inválido, sino que, por variar, se basa en datos dudosos cuando no en puras y simples mentiras.
Por ejemplo, lo que se refiere al quinario de Publio Carisio. Bajo las fotografías pone el autor que es una "moneda aparecida en la Torre de Hércules" y más arriba dice que fue encontrada "durante el transcurso de la excavación realizada en el siglo XX".
Ambas cosas son falsas, y lo grave es que no sólo lo sabe el autor, sino que la falsedad resulta patente al leer el texto que incluye: "... habían sido localizados en 1947 por Luis Monteagudo, en los cortes realizados con motivo de unas obras en la llanada inmediata a la Torre de Hércules por su lado sur".
Nada de excavación, nada de "en la Torre". Unas obras en las proximidades.
Aunque no sea grave para el fondo de la cuestión, no deja de ser sintomático de su forma de hacer que señale, en la cita, que los restos a los que se refiere estaban en el Castillo de San Antón, cuando el texto deja perfectamente claro que no estaban allí, sino en el Archivo del Reino de Galicia. Una muestra más de la incapacidad del autor de tocar un tema sin tergiversarlo. Fíjese, Sr. autor, en lo que dice el texto, y lea ahora con más atención:
"Con todo, las cerámicas del Museo no completaban la panoplia de lo
encontrado por Monteagudo, de hacer caso a las informaciones publicadas
en su momento por la prensa. Faltaban fragmentos de tégulas
e ímbrices (lombrices decía el diario local) y, sobre todo, fragmentos
de sigillata y campaniense.
Dimos con las piezas que faltaban de forma casual, gracias al director
de entonces del Archivo del Reino de Galicia, Pedro López. En
unas cajas con objetos que Monteagudo había entregado al Archivo
junto con su fondo documental familiar, se enconraron las piezas buscadas,
así como otras de diversa procedencia.
Así pudimos contemplar los fragmentos de terra sigillata, entre los
cuales figuraban modelos nada frecuentes en Galicia,..." [etc]
Es decir, el quinario de Carisio no apareció en la Torre de Hércules, no apareció en el transcurso de una excavación, y no fue encontrado entre los materiales del Museo Arqueológico. Hay que reconocer al autor el mérito de no haber dado ni una cuando en el texto que manejó todo está perfectamente claro. Salvo, claro está, que a pesar de haber entendido el texto haya decidido manipularlo para que se ajustase mejor a sus pretensiones. "No dejes que la realidad te estropee una teoría" es una máxima bien conocida que inspira el actuar de todo buen deturpador.
Dice el autor que "La aparición de monedas en los yacimientos arqueológicos es una de las evidencias que se utiliza para su datación". Dejando a un lado la mala utilización del término "evidencia", por desgracia cada vez más frecuente en la mala literatura arqueológica, es cierto lo que dice. Las monedas, como cualquier otro resto material, pueden ser elementos que ayuden a establecer la cronología de algún acontecimiento. Pero para que puedan serlo se requieren muchas condiciones, entre las cuales tal vez sea la fundamental la existencia de un contexto claro. Ese contexto, en el caso que se comenta, no existe, por lo que su valor como prueba cronológica queda reducido a cero, a la nada. De modo que la frase "... la aparición de esta moneda de plata de Augusto en la zona sur de la Torre y cercana al ara dedicada por el arquitecto lusitano director de los trabajos permite dar crédito a la tesis defendida por Florián de Campo" se desvanece.
Claro que, además, tampoco es cierto que la moneda se hubiese encontraro "en la zona sur de la Torre", sino fuera de la Torre hacia el sur; ni que estuviese "cercana al ara dedicada por el arquitecto", salvo contemplando la escena desde una perspectiva lejana.
Pero es que, para colmo, la moneda aparece en los materiales de Monteagudo con un fragmento de cerámica iberopúnica que, a decir de Shubart (quien de esas cosas sabe un rato), debe ser fechada en el siglo III aC. Si la moneda es prueba de la construcción de la Torre en el I aC, como afirma el autor, la cerámica debe tomarse a su vez prueba de que fue construída en el III aC; y como ambas están igualmente "cercanas" a la inscripción del arquitecto, hemos de deducir, siguiendo su peculiar hermenéutica, que el arquitecto era un púnico de la comarca gaditana.
Y todo ello sin considerar que las monedas perviven, tanto en su uso como en su tesaurización en el caso de ser de metales nobles. El quinario de Carisio está rodado, muy rodado, tanto que su lectura es difícil y sólo se consigue con una iluminación muy rasante y matizada. Lo sé muy bien porque no fue nada inmediato hacer las fotos con las que se ilustra el "artículo".
Pero hay más, aunque parezca imposible. Fiel a la vocación de tergiversador, el autor nos dice más adelante que "... Este arquitecto lusitano no fecha su trabajo, sin embargo la aparición en la zona próxima de la moneda de Augusto ya reseñada, permite imaginar que el ara y la moneda forman conjunto de una común "cápsula del tiempo" que depositada en la cimentación del edificio permitiría recordar a quienes participaron en su construcción."
La moneda aparecida casualmente, fuera y bien fuera del edificio de la Torre y bien alejada de la inscripción de Sevio Lupo, aparece por arte de birlibirloque "en la cimentación del edificio". Pues no. Ni cimentación, ni edificio, ni cápsula del tiempo, ni nada de nada. Tan sólo invento y tergiversación, como siempre.
Podría seguir, pero es aburrido andar corrigiendo errores de quien no quiere aprender. Aunque sea un deber social enfrentarse a los desmanes de los pseudocientíficos, siempre dispuestos a retorcer la verdad para acomodarla a sus intereses. Espurios, por más señas.
Antes de cerrar de puro aburrimiento, sólo un comentario más a lo que parece indicar el próximo advenimiento de nuevas barbaridades:
1) La intensa labor constructora de Publio Carisio, quien por lo visto contrató una legión de arquitectos para llenar el mundo con acueductos y no sé cuántas zarandajas más. Todo inventado.
2) El cambio de nombre de Carisio por Carisino. A saber qué horrores nos está anunciando esta nueva e inusitada acrobacia.
Y ya está. Qué aburrido, joder. Qué aburrido.
Todo lo cual, aclaro, nada tiene que ver con que la Torre sea de Trajano, de Augusto o incluso de Julio César.
Está claro que la falsa ciencia, cuando no la pura pseudociencia, dan para mucho.
sbado, 10 de febrero de 2007 a las 19:35
Casi voy a agradecer que lucusaugusti siga amenizando celtiberia con sus invenciones, aunque sólo sea por la estupenda contestación que le ha endosado el Brujo. Es curioso, al menos para mi, que sea mucho mas interesante, instructivo y científico la refutación que el artículo (perdón por el eufemismo). Lo que últimamente ocurre bastante por aquí.
Por cierto, esto que escribe usted: "Aunque sea un deber social enfrentarse a los desmanes de los pseudocientíficos, siempre dispuestos a retorcer la verdad para acomodarla a sus intereses." lo suscribo por completo.
Saludos
sbado, 10 de febrero de 2007 a las 20:57
No mezclemos Ciencia y Concupiscencia de manera tan grosera, prego...
Veo que se le recrimina al autor hacer lecturas interesadas de la bibliografía consultada (cosa que no se discute, aunque pueda disculparse en un lego), cuando deberíamos empezar por poner tal bibliografía en cuarentena por su dudoso valor documental en los aspectos en litigio. Es decir, resulta de lo más contradictorio que en textos divulgativos se mencionen objetos que son sólo supuestamente antiguos y cuyo valor arqueológico es demostradamente nulo (hablamos de esa moneda –supuestamente- de Carisio, de otros fragmentos ibero-púnicos, de alguna campaniense, etc.) Por no mencionar el hecho de que esos objetos aparecen hoy en día expuestos en vitrinas del Museo Arqueolóxico formando parte de una exposición cuyo discurso versa sobre A Coruña Romana y sus antecedentes. Si la “ciencia histórica” no consiste en un juego de despiste al ciudadano medio, ese tipo de “datos” (anécdotas diría yo) deberían ser expurgados de manera inmediata.
Es una lástima, pero parece que todos, sin excepción, colaboramos de alguna manera en la construcción de este entramado confuso y surrealista llamado Historia.
sbado, 10 de febrero de 2007 a las 23:34
Brujo, parece que está usted en horas bajas.
Mi artículo tiene aspectos que sin duda pueden ser discutidos, ya que toda obra humana lo es y un pequeño texto en Celtiberia.net más.
Pero querer enmendar sus propias palabras dando un sentido diferente me produce risa.
Escribe:
“Ambas cosas son falsas, y lo grave es que no sólo lo sabe el autor, sino que la falsedad resulta patente al leer el texto que incluye: "... habían sido localizados en 1947 por Luis Monteagudo, en los cortes realizados con motivo de unas obras en la llanada inmediata a la Torre de Hércules por su lado sur".
Nada de excavación, nada de "en la Torre". Unas obras en las proximidades.” :-)))))))))))))
Unas obras próximas por el sur a la Torre y que prosupuesto generaron una excavación donde apareció la moneda.
¿o es que se encontraba depositada sobre el suelo?
La moneda que figura en el pdf de la web pública del Museo Arqueológico de A Coruña está relacionada con la Torre y fue encontrada en las proximidades del ara de Lupus. Próxima a la Torre por el sur, idéntica orientación que el ara.
Ver: Excavación arqueológica al pie de la Torre de Hércules
http://www.elpater.com/webtorre/Textomanito.PDF
El identificar la moneda y su significado parece que molesta al funcionario que lleva a cuestas. Augusto y Carisio encontrados en una obra en las proximidades de la Torre de Hércules. Es eso lo que le molesta. A buenas horas......
Su manifiesta ignorancia sobre Carisio y su labor constructora es algo que me sorprende un poco, pero quizás menos cada segundo que pasa. Seguro que Mérida ya era Augusta por voluntad de Julio César. :-))))))))
Un funcionario debe guardar y proteger los bienes públicos para el uso y disfrute de la ciudadanía, pero nunca comportarse como su único dueño e interlocutor. Su comportamiento me recuerda una celebre frase de la trilogía de Tolkien: “Mi tesoro”
Espero que en vista de los acontecimientos no se le ocurra “expurgarla de manera inmediata”.
La Torre de Hércules es patrimonio de todos.
sbado, 10 de febrero de 2007 a las 23:59
Me produce tanta incredulidad las intervenciones sobre la moneda de Augusto de la Torre de Hércules que no puedo dejar de copiar una noticia que seguro ofrecerá luz entre tanta sombra interesada:
El hallazgo de una moneda acuñada por Publio Carisio, el dirigente romano que impulsó la construcción de la vía Carisa, ha permitido datar la construcción del campamento en el 25 antes de Cristo. Los expertos han confirmado que la plaza fuerte está erigida sobre otra levantada en una campaña anterior y que fue abandonada precipitadamente por las tropas imperiales, puede que obligadas por el asedio al que fueron sometidos por los astures.
Ver :La Carisa seguirá desenterrando la Historia
http://terraeantiqvae.blogia.com/2004/120601-la-carisa-seguira-desenterrando-la-historia.php
Los arqueólogos ampliarán sus investigaciones en el campamento romano y la muralla astur en 2005, tras los importantes hallazgos de este año.
Por José A. ORDÓÑEZ, La Nueva España, Lena / Aller
Lo válido para La Carisa es igual de válido para la Torre de Hércules,
domingo, 11 de febrero de 2007 a las 00:13
Sobre las evidencias constructoras de P. Carisio en el N.O. y en Lusitania:
- La historia de Mérida empieza a sernos conocida a partir de sufundación,cuando en el. año 729 de la Erade Roma, o sea el 25 antesdeJesucristo, ellegado deOctavio Augusto
Publio Carisio hechó suscimientos para asentar en ellaa lossoldados veteranos de las legio-nes VAlaudae yX Gémina, al concluir las guerras cántabras merceda la tácticae intervención decisivadel generalMarco V.Agripa,yernodel emperador. El acierto de P. Carisio en la elección del lugar> prue-ba indirecta de la pre-existencia de una población anterromana, esindudable, por ser punto de paso obligado de las rutas que uníanla España más romanizada y de cultura ancestral más elevada delSurdela península, con lasricas,pero más distantes eindómitas delas costas cantábricas> y las más inmediatas y hostiles de Lusitania.La decisión imperial más que de simple alcance local o comarcal,iba más lejos, y es de presumir le dio un valor superior
Evolución urbana y demográfica de la ciudad de MéridaFormato de archivo: www.ucm.es/BUCM/revistas/ghi/02130181/articulos/GERI8888220081A.PDF -
- El conjunto de La Carisa está integrado por la vía romana, el campamento imperial y una gran línea defensiva indígena. El campamento tiene una extensión aproximada de quince hectáreas, tres veces más de lo que se pensaba en un primer momento. En principio, tendría capacidad para dos legiones, es decir, entre 9.000 y 10.0000 soldados.
http://www.santiagoapostol.net/grammaticus/modules.php?name=Sections&op=viewarticle&artid=130
-La Carisa, enclave estratégico para las conquistas de Augusto
Publio Carisio fue el mando romano que dirigió la campaña y la construcción de la vía que lleva su nombre
Entre los objetos de mayor interés figuran monedas sumamente interesantes por su exacta adecuación al período de conquista.
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1516&pIdSeccion=46&pIdNoticia=481779
-Museo Nacional de Arte Romano de Mérida VirtualLas siguientes monedas de Publio Carisio
http://www.ffil.uam.es/merida/musvir/numisma.php
domingo, 11 de febrero de 2007 a las 18:35
No tenga problema, que quien localizó -no sin trabajo- la moneda en cuestión en lugar tan exótico como el Archivo del Reino de Galicia, que es el mismo que dio los pasos pertinentes para identificarla de forma segura (unos cuantos años antes que usted, por cierto, y sin la ayuda de Google), que la fotografió, que la dio a conocer en conferencias y publicaciones (en papel y en la red) y que la expuso en la vitrina del Museo en la que se encuentra a vista de todos, no tiene la menor intención de proceder a ningún tipo de caprichoso "expurgo" que más bien suena a censura. La moneda, a pesar de su falta de contexto preciso, aunque no es prueba como usted pretende, sí es indicio. Y aunque no lo fuera, existe y debe ser mostrada para que todo interesado la conozca y la emplee como guste. Incluso aunque, como en su caso, la emplee mal: para esos casos está la libertad de crítica y de debate, correlato intrínseco de la libertad de expresión.
Cuando uno se enfrenta a un libro o un artículo, suele ser buena cosa leer con atención el texto en vez de quedarse sólo en contemplar los "santos". Si usted, después de darle al Google para informarse de quién era el hijo de Tito, hubiese vuelto al texto y lo hubiera leído, tal vez se hubiese enterado de las circunstancias deposicionales de la moneda en la que cree haber encontrado la piedra filosofal. Lea ahora con más atención, a ver si pilla:
"Si bien la media se sitúa en torno a los 50 cm de potencia [en los sondeos practicados en la llanada que se extiende al S de la Torre], como se aventuraba en el proyecto de intervención sometido en su día a aprobación, las dos potencias mayores, en torno al metro, las presentan las catas B y F, en las que se presumía una mayor sedimentación a la luz de la topografía disponible, al situarse en una zona deprimida que recorre el centro de la llanada en dirección Sur. Esta depresión cruza también la construcción
militar en cuyos cimientos Monteagudo había encontrado materiales romanos, interpretados por dicho autor como venidos por arrastre de una zona más alta; el hecho de que el único resto romano aparecido en la actual intervención proceda de la cata B refuerza los argumentos de dicho autor, haciendo suponer que los restos romanos hayan estado en su origen en los alrededores inmediatamente próximos a la Torre, quizá en su zona Este."
Es decir, ya Monteagudo había interpretado que los restos encontrados por él no estaban en posición primaria, sino que venían del arrastre, y su interpretación se ve reforzada por los resultados de los sondeos. Pero es que, además,
"La mayor parte de las catas puso de manifiesto la utilización de la roca madre como cantera. Este hecho resulta coherente con los datos obtenidos de la investigación documental llevada a cabo al compás de la preparación de la exposición "Ciudad y Torre. Roma y la Ilustración en La Coruña", con posterioridad por lo tanto a la intervención arqueológica. Nos referimos al aprovechamiento de los alrededores de la Torre como cantera por parte de particulares, documentada cuando menos desde 1729 (Copia de la carta que la ciudad de La Coruña remitió al Conde de Ytre en la que se le pide conceda libertad de arrancar piedra sin que esto vaya a perjudicar la construcción de fortificaciones, en Libro de Actas de Acuerdos Municipales, Acta del 2 de Agosto de 1729. Archivo Municipal de La Coruña, 1.2. Pleno. C-38.), y la misma utilización como cantera durante las obras de reedificación llevadas a cabo entre 1788 y 1791. Las rocas de las inmediaciones de la Torre sirvieron para la extracción de mampostería con destino a dichas obras, en cantidad que supera los 1.500 carros, "arrancada en el monte por los operarios de la obra", "de la falda del monte de la Torre", o "de las inmediaciones", según consta en el Cuaderno copiador de las relaciones mensuales de la obra ejecutada en la de reparación de la Torre de Hércules desde su principio hasta su conclusión (ms., Biblioteca del Real Consulado de La Coruña)."
Es decir, esos estratos de aluvión depositados en la llanada a lo largo de los siglos, fueron removidos y modificados por intensas labores de cantería; lo que ya estaba fuera de su lugar original vuelve a ser cambiado de lugar, tanto en superficie como en altura. Pero es que, además,
"Todo el material, con excepción del fragmento de tégula, aparece revuelto entre distintas capas de echadizo, lo que parece evidenciar un relleno del terreno, posterior a la reedificación de la Torre, quizá como preparación para su utilización agropecuaria."
Es decir, después de toda la llegada de materiales de aluvión, después de que éstos fueron revueltos por la cantera, se rellena ésta con tierra traída de vaya usted a saber dónde; y esa tierra contiene materiales de épocas muy distintas que aparecen, desordenados y mezclados, en las catas practicadas.
Volviendo a la moneda (y a los restantes materiales encontrados por Monteagudo, que son tanto o más interesantes que ella), desconocemos las circunstancias de su posición estratigráfica antes de ser removida por las obras. Si hubiese estado, por ejemplo, en una tierra compacta rellenando una irregularidad del terreno, podríamos aventurar que permanecía en el mismo lugar en que fue depositada por el arrastre de aguas (un arrastre que situaría hipotéticamente su origen en la zona E de la Torre, es decir, en la contraria a la inscripción con la que está usted empeñado en vincularla); pero no lo sabemos. Así, no podemos afirmar que no haya venido con las tierras, originalmente en otro lugar, vertidas durante la actividad de extracción de piedras, o con las tierras de relleno posteriores.
Por eso de la moneda no podemos deducir todo eso que a usted le gustaría, aunque la tentación sea fuerte. ¿De verdad piensa que es usted el primero en saber que Carisio era el legado de Augusto, y que la presencia de la moneda apunta a la posibilidad de que la Torre hubiera sido edificada, o cuando menos iniciada, durante su imperio? En fin, allá usted con sus megalomanías.
Por seguir la costumbre, se equivoca, y ya le he dicho antes que otros más sabios y con más conocimiento de causa, más sensatez y más mollera, han hablado y hablan de un origen augústeo de la Torre y de su posible interpretación como una de las Aras Sestianas.
¡Qué hermoso hubiera sido encontrar en los sondeos algo, un resto constructivo, un suelo original, unas ruinas de edículo, algo que documentase una presencia augústea (nunca supe bien si es "augústea" o "augustea", de ambas formas lo he visto escrito) estable en la llanada de la Torre, que contextualizase la moneda y la campaniense! Pero no, nada de nada. Tan sólo un subsuelo granítico objeto de mil puñeterías a lo largo de los siglos. Pues tampoco pasa nada: el gozo al pozo, y a seguir trabajando.
A seguir trabajando. No me refiero al trabajo de excavación, que es complicado de hacer por su necesidad de financiación, concurrencia de especialistas, obligatoriedad de permisos, etcétera. Hay muchas cosas que se pueden hacer sin necesidad de permiso alguno. Por ejemplo, un estudio arquitectónico de detalle de los aparejos, los módulos de los perpiaños de los cimientos y de los vanos del edificio, de los grandes sillares moldurados que conservan los negativos de grapas, de la cornisa que se exhibe en la cripta en el mismo lugar en que fue encontrada sin modificación alguna, del mortero empleado en los cimientos y en el edificio, etcétera. Un estudio arquitectónico de verdad, no esotérico. Para estimular los jugos gástricos puedo apuntar que otros sabios (en este caso una sabia, catedrática en Cataluña por más señas) ya apuntó hace años, empleando su ojo de buena cubera, la opinión de que algunos de esos rasgos estaban hablando de Augusto. Pero no llega con eso. Lo siguiente es trabajar, trabajar, trabajar y, si hay suerte, demostrar.
¡Pues hágalo usted!, me dirán algunos, no sin razón. El problema es que para hacerlo hay que tener tiempo y ánimo; desde hace unos años me falta sistemáticamente lo primero, y lo segundo se va y se viene alternativamente, como con la luna. Pero ahí está para quien disponga de tiempo y se anime a hacerlo, y no se requieren especiales permisos, ni costosos análisis, ni kafkianas deambulaciones eternas por pasillos y despachos para obtener una bendición burocrática.
Pero mire, ya puestos, lanzo el reto a don Giannini, a don Brigantinus y a quien se apunte, por si pican. Si se animan, damos un vistazo al asunto un fin de semana o así y después lo contamos por aquí para colectiva discusión. Todo es válido en el objetivo de zamparse un buen pulpo en O Fiuza, también próximo a la Torre hacia el sur y asimismo sin relación alguna con la inscripción de Sevio Lupo, o para tomarse unas garimbas en la Cervecería por antonomasia, más alejada de la Torre pero emplazada en el camino hacia O Corgo del río de Monelos, donde los habitantes de la Torre romana ponían el lino a secar, de modo que también vale.
Volvamos a los materiales de Monteagudo. En el momento en que los recogió nada seguro había sobre la Torre más que la Torre misma, el dato epigráfico de la inscripción de Sevio Lupo, la referencia de Orosio al altissimam pharum y los documentos medievales que hablaban de la pinnam ab antiquis hominibus fabricatam (cito de memoria, no lo tomen como textual). Los restantes documentos eran ya interpretaciones, que dicen más de las manías de cada época que de la Torre misma; así, y también de memoria y con riesgo de error, en el siglo XII se suponía que el autor era Julio César, en la Edad Moderna se le calzaba a Augusto, y en el XVIII a Trajano (por no meter en danza a Hércules, Breoganes y demás); parece un asunto de modas intelectuales más que otra cosa, aunque esas modas se razonasen como hizo Cornide.
Los materiales de Monteagudo, de antigüedad nada supuesta, son los primeros documentos de índole arqueológica mueble asociados, si no a la Torre misma, sí al cabo o península en la que la Torre se asienta. Son indicios de que una intervención arqueológica podría resultar científicamente rentable, y sugieren presencia humana en dicha península desde momentos muy tempranos, tan tempranos como el III aC (siempre que la identificación de Schubart sea correcta), continuados en el I aC (moneda y campaniense) y en el I-II dC (sigillatas hispánicas).
Todo ello resultaba coherente con lo que se iba sabiendo, poco a poco, del solar de la ciudad y de las aguas de la bahía. En estas últimas habían sido dragados materiales de las mismas épocas, como una boca de ánfora púnica Mañá A, de en torno al III a.C., y restos del II-I aC como son un plato campaniense y buenos fragmentos de ánforas Dressel 1 (todo ello identificado en su momento por Naveiro, cuyo buen hacer me parece más que fiable). Campanienses y Dressel 1 aparecían también en diferentes puntos de la ciudad.
Nada de ello prueba, pero todo ello indica y sugiere. Son, por lo tanto, restos importantes, básicos a la hora de proponer hipótesis de trabajo. De trabajo, es decir, hipótesis que ayuden a diseñar el trabajo posterior que permitirá, con suerte, rebatirlas o hacerlas más fuertes si salen airosas.
Los restos de Monteagudo no prueban, como usted pretende, que la Torre haya sido edificada por Publio Carisio. Pero sí que pueden señalar que desde momentos muy tempranos hubo presencia humana (y de materiales mediterráneos) en la península de la Torre. En nuestro caso, sabemos además que alguien perdió una moneda y rompió un plato o una taza a finales del I aC. Ciertamente es posible y coherente, dado que no se conoce asentamiento alguno en las inmediaciones, que esa presencia tuviera que ver con la valoración y el uso de la citada península en el marco de la navegación marítima. Una valoración y un uso que llevaron, en algún momento, a la construcción de un faro: ahí está. Pero aun dando por bueno que la península se usase a tales efectos desde cuando menos Augusto si no César o antes, no sabemos cuándo se construyó el faro. Ni siquiera sabemos si se construyó de una vez o por etapas, o si primero fue pequeño y más tarde se hizo más grande.
Contra lo que usted piensa, a mí me gustaría que se probase que el faro es de Augusto, o al menos que su construcción comienza con Augusto. Pero entiendo que hasta ahora no se ha probado (aunque, como le he ido diciendo, la idea no es original ni nueva y puede que cada vez más indicios apunten hacia ahí). Queda todavía mucho por hacer hasta llegar a una conclusión que pueda darse como cierta.
En otro lugar de alguno de estos foros comenté lo incierto de la atribución de la Torre a Trajano (y de hecho los estudiosos del emperador no ponen la Torre en la lista de sus obras, o eso creo; corríjaseme si estoy errado). En otro, creo que respondiendo a Giannini, conté la mala suerte que cayó sobre una muestra enviada a los laboratorios de C14 y que, a mi entender, podía ser preciosa para establecer con cierta precisión (con las limitaciones propias de la técnica empleada, por supuesto) el momento de inicio de las construcciones en la Torre.
Pues bien, debo agradecerle haberme hecho volver de nuevo a la Torre. Ayer por la noche, al volver de una cena tardía y copiosa con unos amigos, me puse a escribir una larga respuesta de la que ésta no es más que una especie de duplicado. Al llegar a estos comentarios sobre datación, cedí a la tentación de volver a abrir, una vez más, mis viejos archivos con los resultados de las fechas de C14, la relación de unidades estratigráficas, los listados de materiales asociados a cada una de ellas, la enorme matriz Harris, etc. Eran, más o menos, las tres de la madrugada.
Ahí me puse de nuevo a torturar el coco a ver si sonaba la imposible flauta. Y tal vez sonó, no lo sé. Lo cierto es que me di cuenta de algo evidente pero que hasta ahora se me había escapado. Hasta ayer me había obsesionado la fecha, incongruente, resultado de esa pequeña lámina de carbón que podría fechar el inicio de la construcción de la Torre. Y no le había prestado mayor atención a otra fecha, asimismo incongruente, de un estrato bien datado por sus materiales. Ayer se me iluminó la bombilla y me di cuenta de que sólo había dos fechas incongruentes en la larga relación de muestras analizadas; tan sólo dos de un total de 32. Además, esas dos muestras formaban parte de un paquete de tres (el resultado de la tercera es coherente con su contexto) que se analizaron en un momento distinto a las restantes. El asunto es que si se invierten los resultados, es decir, si aplicamos cada resultado a la otra muestra, todo encaja. Error en esas muestras lo hay seguro. ¿Es posible que el error venga de algo tan tonto como una equivocación al pasar a limpio un listado, cruzando dos líneas? Desde luego, puede ser, y no sería nada infrecuente. Ayer mismo me encontré con un error similar en un listado que me pasó el comisario de una exposición: un cruce de números en los de inventario de las piezas. Pero hay un abismo enorme entre que algo pueda ser y que algo sea.
Mañana me pondré en contacto con el laboratorio para que revisen los listados originales suyos, para que revisen incluso las muestras originales, para ver si se dio este error. Si es así, el bingo es de categoría. Si no, pues tampoco pasa nada: el gozo al pozo, y a seguir trabajando. Ya les contaré.
Cuando terminé de mirar todo eso y de escribírselo a ustedes, eran las siete de la mañana. Le di al botón para que entrase, con el resultado que ya otros padecieron antes: la conexión estaba cerrada y se perdió todo lo escrito.
Para acabar con el tema de la moneda, resumo lo que ya le dije en anterior mensaje: ni apareció en la Torre, ni mucho menos en sus cimientos, ni nada indica que esté relacionada con la inscripción de Sevio Lupo, ni existe ninguna “cápsula del tiempo” que encierre ambos elementos. Entiendo que sí podemos afirmar que esa moneda fue perdida en algún momento de finales del I aC en una amplia zona que abarca la llanada que se extiende al sur de la Torre, incluyendo al monumento mismo; pero no hay nada que nos permita ir más allá. Ni que nos diga si en el momento de perderla la Torre ya estaba construída, estaba en construcción, o todavía tenía que esperar un tiempo antes de que fuese comenzada. No lo sabemos.
Así es, y así lo cuento. Y como es, la moneda y los restantes objetos se exponen y seguirán expuestos en la vitrina del museo, en la medida en que puedo afirmarlo, que es menos de lo que muchos pueden creer pero más que lo que a algunos les gustaría que fuese. Porque tanta manipulación y tergiversación hay en inventar datos, como en retorcerlos de forma ilícita para hacerlos decir lo que no dicen, o como en ocultar los que, por una u otra razón, nos resultan molestos o inconvenientes. Y porque todos los ciudadanos tienen derecho a saber la verdad, incluso la verdad de que el pasado no es fácil de aprehender, de que hay objetos que, por mejor identificados y por más que sea conocida su antigüedad (y éstos lo están y su antigüedad no tiene nada de supuesta, siempre, por supuesto, mientras no se demuestre lo contrario, que seguridades absolutas sólo las hay en las matemáticas y en la religión, y esto no va ni de unas ni de otra) no nos hablan con la claridad que desearíamos sino que su resupesta es ambigua cual de oráculo, y de que lo que importa es el desarrollo honesto de un proceso que intenta, con rigurosidad y sin concesiones, llegar hasta donde se pueda.
Aunque el resultado final sea haber aumentado las dudas y las frustraciones de no poder llegar a donde se quería. Que, a fin de cuentas, o importante é ter saúde e os pés quentes.
Y además no sé por qué les largo todo este rollo, cuando todos sabemos que el faro romano estaba en Curtis del Obispo.
Y Dios en la de todos.
PS: Aunque le cueste entenderlo, aunque poquito, algo conocemos. Por ejemplo, conocíamos lo de Mérida y lo de la Carisa (un campamento de fortuna, no estable, por cierto). Pero no me refería a eso, sino a esa imparable actividad febrilmente constructora de Carisio, la que le llevó a enviar una legión de arquitectos para que, cual misioneros, llenasen el mundo de “torres, puentes y acueductos” además de erigir “infinidad de monumentos conmemorativos” o algo parecido (las comillas no significan aquí cita textual). Y todo ello en el poco tiempo que el buen (es un decir) hombre actuó como legado. ¿Ha sacado todo eso de algún lugar diferente a su imaginación?
PS(2): Pues claro que los objetos bien contextualizados pueden datar muchas cosas. Doy por supuesto el buen hacer de Jorge Camino, por lo que si él dice que la moneda de Carisio de la Carisa data el yacimiento, así debe ser salvo prueba en contrario. Pero no es el caso, como ya hemos visto, de la moneda de la Torre. Otras hay, bien contextualizadas, que sí datan acontecimientos concretos de la vida de la Torre. Pero ésa, no.
Y que sea con salud. Mejorando lo presente y salva sea la parte, por supuesto.
domingo, 11 de febrero de 2007 a las 20:06
Precisamente ayer estuve hablando de la inscripción de la torre. Parece que sus características epigráficas la llevan hacia el siglo II, a época de Trajano
Lo siento por los dos
Orosio no le sirve como fuente en donde beber para este tema tampoco...y la moneda en donde se encontró, a cuantos metros? o son quizás km?
Las suposiciones no son amigas de la ciencia. Pero si los datos de las excavaciones no se publican, si solo las tiene usted para ojearlas cuando le apetece o vuelve de una cena, si se pierde el único material datable, si se usa una moneda que aparece en otra parte para datarla, que quiere que le diga?. yo tengo monedas de franco, y algún real de Vellón, pero no por eso van a datar mi casa como anterior a la peseta. Las monedas se guardan, se acobillan, y no es el material idóneo para hacer una datación.
Lo siento pero no se convencen más que ustedes. De augusto nada de nada, por ahora.
domingo, 11 de febrero de 2007 a las 20:44
Yo siempre me apunto a un pulpo, y si es en O Fiuza o en A Nova Lanchiña, mejor todavía, y una cosa, me gustaría que viniese Rosa.
A veces -se ha dicho por aquí- se pretende avanzar como si los que nos precedieron fuesen gilipollas. El prof. Monteagudo pudo haberse equivocado más de una vez, pero es de suponer que habrá que concederle algún criterio de autoridad en la materia, vamos, digo yo que no se va a equivocar siempre. Si él dice que encontró esa moneda cuando se levantaban las dos construcciones militares, me parece un poco fuerte negar que se encontraron allí, junto con las cerámicas campanienses o las ibero-púnicas.
Cuento un "sucedido" en relación con lo que nos dice Elpater sobre la explotación de piedra que se hizo en el entorno de la Torre desde siglos ha. La primera cantera, la necesaria para levantar el edificio, a partir de ahí, los sillares que constituían la rampa que se aprovecharon como en tantos otros monumentos romanos, a tal punto que como se recordará el Ayuntamiento en pleno siglo XVI tiene que prohibir la extracción de piedra del "Castillo Viejo", para así evitar la ruina del edificio. Pero es que hay más. Recuerdo un pleito del siglo XVII, del que tomé notas -que ahora no tengo a mano- relacionado con una finca sita "frente a las puertas de la Torre de Hércules". Si no recuerdo mal, era propiedad del convento de Santa Bárbara y surgió un litigio con la persona que la llevaba en foro. Recuerdo perfectamente que aforante declaraba haber gastado una suma considerable en dar una superficie regular a la propiedad, porque al parecer estaba repleta de "cuevas". En gallego es común denominar "cueva" a un hoyo ¿De dónde iban a salir esas "cuevas" si no fue de la intensa extracción de piedra a que se vio sometida la superficie de ese monte desde tiempo inmemorial. Por otra parte, si el propietario de la finca gastó tanto dinero rellenando las "cuevas" y regularizando la superficie, es de suponer que no se iría a por la tierra a 50 km de distancia sino que la tomaría del entorno. En definitiva, tal y como se ha propuesto en papel por uno de los intervinientes, no me parece descabellado conjeturar que antes de haberse construido la Torre de Hércules, allí hubiese un puesto de vigilancia, bien en lo alto del monte, bien en algún punto más abrigado de su falda. Todo esto, suponiendo como supongo que quienes saben del asunto, nos dicen que a día de hoy -mañana ojalá sea distinto- no se puede determinar con precisión la fecha en la que se levantó el edificio.
domingo, 11 de febrero de 2007 a las 22:06
Sobre "cova" y su significado:
Essa cova em que estás, com palmos medida,
é a conta menor que tiraste em vida.
É de bom tamanho, nem largo nem fundo,
é a parte que te cabe deste latifúndio.
Não é cova grande, é cova medida,
é a terra que querias ver dividida.
É uma cova grande para teu pouco defunto,
mas estarás mais ancho que estavas no mundo.
É uma cova grande para teu defunto parco,
porém mais que no mundo te sentirás largo.
É uma cova grande para tua carne pouca,
mas a terra dada não se abre a boca.
(João Cabral de Melo Neto, "Funeral dum lavrador", fragmento de "Morte e Vida Severina")
domingo, 11 de febrero de 2007 a las 22:37
OJO con la Torre porque..
A Coruña
IST
die
TIPISCHE PHOENIZISCHE LANDSCHAFT
(el típico territorio púnico, ya sabeis)
no me extrañaría que fuese anterior, en origen, y dedicada a Melkart. Esto tendria mas sentido por ser el dios "guia" de los navegantes fenicios y/o cartagineses que lo de Hércules al que ni en la mitologia griega ni en la romana se asocia directamente con el mar.
Ademas... ¿porqué os peleais? , bien pudo Trajano REconstruirla ¿no?.......y ya puesto hasta Augusto, y Caius Iulius, etc y a saber..........
Una cosa si se
y es
que se ve (aun hoy y con la ciudad por medio) desde, con buen tiempo, claro, unos 100 Km. de distancia y esto de DIA de noche antes del alumbrado publico tenia que ser la/el *******
(poned lo que guste mas)
domingo, 11 de febrero de 2007 a las 22:48
Vamos con más. Para introducir, si es posible, alguna precisión a mayores, aprovecho que tengo delante El Faro Romano de La Coruña volumen que recoge la traducción de sendos artículos, a cual más interesante de Siegfried Hutter y Theodor Hauschild. Los trabajos, traducidos por D. Fernando Urgorri Casado, se reunieron en este volumen publicado en 1991 por Edicións do Castro y el Ayuntamiento de La Coruña.
Centrándonos en el artículo de Hutter, se publicó en alemán en 1973, aunque sus datos proceden de la visita que hizo a la ciudad en 1956 y 1957.
Consultando la traducción, leo en la página 19, nota 25:
"En el año 1945 bajo la dirección de L. Monteagudo tuvo lugar una pequeña excavación más, 100 m al S. de la Torre. Véase "El Ideal Gallego" de 20-9-45, el 21-9-45 y el 4-10-45. Monteagudo ha tratado del faro brevemente en "Restos romanos en España de interés turístico". Noticiario turístico, sup. nº 193, 1966, 13 y sig".
Queda claro que la moneda y demás piezas no aparecieron en la Torre, sino a 100 m del edificio.
En el "Plano 2" del mismo trabajo, que aunque no está fechado hay que situar en torno al año 1955, toda vez que aparece aún el pozo del pararrayos -pozo del que sé por tradición oral familiar que servía para que los vecinos de la zona se surtiesen de agua- y la casa de los torreros levantada en 1853, en este "Plano 2", digo, se pueden medir algunas distancias significativas, por ejemplo la que separa la casilla que resguarda la inscripción votiva, del edificio, y que resulta ser de 10.40 m. Es decir, suponiendo que el muro perimetral desaparecido junto con la rampa ocupasen una anchura a mayores de ¿3 m? resulta que la inscripción se encontraría a 7 m del edificio. Me parece que se apura mucho cuando se relaciona Caio Sevio Lupo, arquitecto, con la Torre. Puede que estuviese relacionado o puede que no. Ya Cornide, con su prudencia habitual, señala:
"Si esta dedicacion fué solo de la estatua ó se extendió á la Torre, ni se colige de la inscripcion ni me atreveré á asegurarlo: Mariana ha dicho que por ser el dedicante Arquitecto, y por tener estos prohibicion por las leyes Romanas de poner su nombre en las obras que dirigian, se habia Lupo valido del arbitrio de esculpir su nombre al pie de la estatua á fin de perpetuarlo por este medio; pero Mariana no ha tenido razon, pues todo lo contrario resulta de la ley 2. intitulada de operibus publicis, recogida en las Pandectas que expresamente dice: “Que si qualquiera por un efecto de su liberalidad, y sin deuda ú obligacion para ello franquease sus caudales para concluir algunas obras, no se le prohiba perpetuar en ellas su nombre por medio de alguna inscripcion, á ménos de exercer justicia, pues en este caso debia preferir el nombre del Príncipe al suyo propio".
Fuente: Investigaciónes sobre la fundación y fábrica de la Torre llamada de Hércules situada a la entrada del puerto de la Coruña / Joseph Cornide
¿En virtud de que se puede asegurar que la inscripción votiva se talló al construir la Torre y no antes o después? Por ahora, me gusta más la incertidumbre.
domingo, 11 de febrero de 2007 a las 23:01
jfca, ¿100 km? Dudo que la curvatura de la Tierra permita ese alcance. En cualquier caso, en la misma obra que cito se le da un alcance de 29.616 km
Hace dos años se sustituyeron las grandes bombillas de casquillo Edison que se usaban en la óptica de la casa BBT de París -que aún presta servicio en la Torre desde el año 1927. Cito de memoria, pero juraría que el alcance de la luz con la actual lámpara halógena se incrementó únicamente en tres o cuatro km, que no está mal para una luz de Tercer Orden cuya finalidad es señalar la entrada a un puerto.
domingo, 11 de febrero de 2007 a las 23:08
jfca, no me fijé en las mayúsculas de DÍA, así que lo que digo sobre el alumbrado, será a mayores: Ahora bien, sigue pareciéndome raro que la curvatura de la Tierra pemita observar la Torre a 100 km de distancia.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 09:18
Acabo de hacer un cálculo rápido y me salen unos 33 km de alcance visual para 100 m de altura sobre el nivel de mar... alcance visual = raiz cuadrada de (2 por Radio terrestre por Altura del objeto). Más allá de este punto la curvatura de la tierra debe ocultar totalmente el objeto. Pero bueno... la altmósfera terrestre tiene a veces sus propias ideas acerca de la trigonometría. Cousas da brétema.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 12:07
Brujo:
En una cosa le doy la razón; puede disponer de mas medios un funcionario público que un particular, y aunque pienso que el recurso principal está dentro de cada uno, no deja de ser una ventaja manifiesta ser detentador de medios, archivos, informes, objetos etc.
De todas las maneras me alegra saber que este modesto articulillo le ha permitido recobrar las fuerzas y el interés por la Torre de Hércules y que como resultado tengamos una revisión de los datos que obran en su poder en su estudio particular y, que no sin emoción, nos anuncie un posible “bingo de categoría”.
Que alegría ponerle las pilas.
Me gustaría aprovechar ahora esta febril actividad suya para que me indicase si cuenta entre sus archivos alguna reseña donde se describe en detalle la moneda de Augusto encontrada a los pies de la torre.
Algún lugar donde se amplía el conocido “como una moneda de plata (un quinario) de Carisio” que a todas luces es muy pobre.
Perola:
Sería interesante exponer esas características epigráficas que relacionan a Lupus con Trajano. Las apuestas epigráficas suelen tener argumentos gráficos.
Giannini:
Mire podemos restar 100 m. a 15m. y tenemos 85m. y si resulta que en ese lugar en pendiente se depositaron en arrastre los restos encontrados por Monteagudo tendremos el ara de Lupus y la moneda de Augusto y Carisio en el mismo lugar de origen.
Le propongo a usted, al Brujo y a todos los que se quieran sumar, a que realicen el ensayo de dejar rodar 100 monedas de euro desde la posición libre en el terreno natural donde se encuentra el ara de Lupus y comprobar cuantas alcanzan el lugar señalado donde apareció la de Augusto.
Seguro que nos llevamos una sorpresa.
(Me cree si le digo que en este año 2007 ese experimento ha sido realizado con éxito).
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 13:21
Que sí, que la moneda puede proceder del tiempo en que se construyó el edificio, y que rodase ladera abajo, pero digo "puede" porque entiendo que existen otras posibilidades. Ni está claro que la inscripción votiva se tallase cuando se construyó la Torre, ni menos que la moneda se hubiese perdido en ese tiempo ¿Por qué no pensar en un rudimentario puesto de vigilancia preexistente, que se consolidó al construir el edificio? Si allí hubo un puesto de vigilancia ¿no podrían haber perdido la moneda en cuestión? ¿No entra dentro de lo posible que las labores agrícolas hubiesen removido la moneda del lugar en que se perdió al sitio en que la encontró el prof. Monteagudo?
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 14:00
¿No entra dentro de lo posible?....
Para saber de Lupus tenemos su lugar de procedencia: el oppidum Aeminium, de fundación prerromana y anterior a la fundación en el siglo I del oppida Conimbriga, a 15 Km. al sur. (Aeminium es la actual Coimbra).
Aeminium dependía de Emerita Augusta cuando Carisio contrataba arquitectos para las obras patrocinadas por Augusto. Y era el principal asentamiento romano al norte de Emerita. (Ni Conimbriga, ni Bracara, ni Lucus, ni Astúrica se habián fundado en tiempos de Carisio.
Carisio contrata a un arquitecto de las “afueras” de Mérida para el proyecto de la torre-faro de A Coruña, de los de confianza es el arquitecto que tiene su “estudio” más al norte.
Lupus, loco por el encargo, el proyecto y su ejecución, al terminar el trabajo y contraviniendo otras estipulaciones inmortaliza su nombre a escasos metros del edificio, por el sur, dedicando a Marte sus votos. Marte y la moneda están muy relacionados en ese momento cronológico. Marte fecunda la victoria de Augusto.
Tal como ha quedado demostrado en las intervenciones de Giannini la moneda de Augusto y Carisio y la inscripción de Lupus han podido compartir espacio y tiempo de forma simultanea.
¿No entra dentro de lo posible?
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 14:38
Saludos a todos. Sólo un comentario sobre “las visibilidades” y perdón por la interrupción. Creo que aquí se están manejando 2 conceptos que pueden ser parecidos pero que no son iguales. Uno es el de la Visibilidad, que sería la mayor distancia a la que podríamos ver un objeto dado y que depende, además de la altura del observador, y esto tiene mucha importancia, de las condiciones metereológicas del momento; y otro es el del Alcance Luminoso, que sería la distancia a la que puede verse una cierta luz (la de un faro por ejemplo) y que es función, primero, de la visibilidad anterior y, segundo, de la “calidad” del foco que la emite (no es lo mismo una hoguera que un halógeno de última generación), con lo que fácilmente se puede ver que nos podremos encontrar con valores de todos los colores. Para controlar esa variabilidad se adopta una visibilidad estandar y se define para ella el Alcance Nominal para cada caso y que depende sólo de la “marca” de la lámpara/hoguera. Pues bien, el alcance nominal de la luz actual de la Torre de Hércules es de 23 millas. Sin embargo habrá momentos en que no se vea ni desde la pulpería famosa esa (que se lo pregunten sino al capitán del Mar Egeo) y habrá otras situaciones en que la luz se pueda ver desde distancias difícilmente creíbles (como así lo atestiguan montones de marinos). Credibilidad que deja de ser tan difícil si se tiene en cuenta el pantallazo.
Por otro lado la máxima visibilidad tangente al horizonte (o sea la máxima distancia a la que veríamos aparecer de día un objeto en el horizonte) desde lo alto de la torre (106 mt), con unas inmejorables condiciones metereológicas, con la refracción de la luz en positivo y a tope, y con todas las bendiciones de la virgen del Carmen, es de 24 millas náuticas (el Km es unidad de pisahormigas). De ahí para arriba no me creo nada, para abajo, todo. Y además, casualmente, es una distancia muy parecida al alcance nominal de la lámpara del faro.
No obstante, pienso que jfca se está refiriendo a lugares “en tierra” desde los que se ve la torre (corríjame si me equivoco) y aquí sí que pueden aparecer grandes distancias dependiendo de la altitud del punto del observador y de la existencia o no de obstáculos intermedios entre ambos. Personalmente conozco un sitio, casi 50 Km al interior, desde el que con suerte se puede ver de día la torre. Sin embargo 100 me parecen muchos kilómetros de …., …pero todo puede ser. Más saludos.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 15:32
Lucus, lo que quiero decir es que aunque una explicación sea posible, "entre dentro de lo posible", no significa que sea la que tú o yo proponemos, la que explique lo que en verdad ocurrió. Ya que estamos algo matemáticos, podría decirse que para analizar el problema sólo conocemos unas pocas de las variables en juego. Estamos ante un sistema compatible indeterminado. Habrá que buscar otras variables que permitan establecer alguna ecuación a mayores que nos haga determinado el sistema ¿o no? Con mi mayor respeto, aventurar una explicación unívoca con tan pocos datos ciertos, me parece que es pecar de imprudente.
Trufa y Cossue, es que por muy claro que esté un día, se me hace rarísimo que alguien pueda distinguir una construcción de planta cuadrada que tiene únicamente once metros de lado a 100 km de distancia, y las cuentas que hacéis creo que van por ahí. Las islas Sisargas, están separadas unos 8 km en línea recta de la Torre de Hércules. Sólo en días claros se ven, y pese a tratarse de un faro que cuenta con una luz de Primer Orden, si la noche no es clara, tampoco se ve la luz a esos 8 km de distancia.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 17:22
giannini escribió:
Habrá que buscar otras variables que permitan establecer alguna ecuación a mayores que nos haga determinado el sistema ¿o no?
Por esa razón el artículo comienza:
Que evidencias puedo aportar a la afirmación ya realizada por Florián de Ocampo sobre que Augusto fue el promotor de la torre de A Coruña:
I) Moneda de Augusto al pie de la torre.
II) La firma del arquitecto al pie de la torre.
III) Las Torres de Augusto.
IV) Hércules Egipcio, señor de la Torre.
En él trato de aportar nuevas variables para establecer una ecuación que determine como posible el sistema enunciado por Ocampo en el siglo XVI = "Augusto promotor de la Torre de Hércules"
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 17:24
Sin ánimo de desviar el tema general de este foro, que no es mi intención, otro pequeño comentario. Giannini, la distancia entre las islas Sisargas y la torre no es de 8 km sino que es mucho mayor, nada menos que aproximadamente19 MN (35 km para un terrícola).
Por si no te convences del todo te aseguro que tengo fotos tomadas desde lo alto del cabo Prior (Cobas, Ferrol) en que se ve perfectamente el perfil de dichas islas. La distancia que separa ambos puntos es, también aproximadamente de 25 MN (47 Km).
Y como anécdota te diré que ahora mismo, desde el cuarto de estar de mi casa en Madrid (zona norte, edificio situado sobre un terreno algo más alto que los demás, piso 13) y gracias a las especiales condiciones metereológicas que se están dando, disfruto de la vista de la sierra de Navacerrada nevada. Distancia tomada por el Google Earth = 39 Km. Te aseguro que distingo perfectamente la “Bola del mundo” que como sabrás es un repetidor, el primero creo, que tuvo TVE cuando era la mejor y la única. No creo que un repetidor tenga más presencia que tu querida torre, a la que además desciendes de categoría marítima. Saludos y nuevas excusas al autor del artículo por las interrupciones.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 19:42
Respondo a todo correr que hoy tengo mucha prisa. Bueno lucusaugusti, creo que hay, en mi opinión, algún fallo en las premisas, y si las premisas fallan, todo lo que se construye sobre ellas no me parece válido.
I) "Moneda de Augusto al pie de la Torre". Hay una pequeña imprecisión (creo), se trata de una moneda hallada a 100 m de la Torre, aunque me parece más o menos razonable que pudiese rodar desde el pie de la Torre, si bien, esto último no deja de ser una conjetura más o menos razonable.
II) "La firma del arquitecto al pie de la Torre". Aquí sí niego la mayor. No hay la menor "evidencia" (lucusaugusti dixit) que pueda relacionar la inscripción votiva con el edificio. Repito lo que dice Cornide: "Si esta dedicacion fué solo de la estatua ó se extendió á la Torre, ni se colige de la inscripcion ni me atreveré á asegurarlo". Pues eso, que no hay pruebas que aseguren la coetaneidad (puff, que palabro) de la inscripción con el momento en que comienza a edificarse la Torre de Hércules ¿Quién asegura que la inscripción no se talló antes o después de levantarse el edificio? Creo que tras lo dicho, esta "evidencia" no es tal.
III) "Las Torres de Augusto". Creo que nos vamos a fuentes literarias y si esas fuentes no están corroboradas por otras, por las evidencias arqueológicas -estas sí que lo son, en mi opinión-, para mí se quedan en meros indicios.
IV) "Hércules egipcio señor de la Torre". Más fuentes literarias y en mi opinión más de lo mismo. Por otra parte, el nombre Torre de "Hércules" nace en mi opinión a partir de la Crónica General de España, o de las fuentes árabes si se quiere, pero no conozco un solo texto latino en que se le designe con la dedicación a Hércules. No lo hace Paulo Orosio, ni el Cruzado Osborne, ni aparece con tal denominación en el relato de Trezenzonio.
En resumen, de las cuatro "evidencias", me quedo a lo sumo con la primera, y aún así, con dudas razonables.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 19:43
Trufa, medí la distancia con el SIGPAC y me salían 8.3 km, pero me pude equivocar.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 19:53
Y tanto que me equivoqué. Acabo de repetir la operación, y me sale una distancia entre la Torre de Hércules y la isla más próxima, de nada más y nada menos que 33 km, más o menos, tal y como señala Trufa, que tenía más razón que un santo en sus precisiones.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 20:11
Giannini escribió:se pueden medir algunas distancias significativas, por ejemplo la que separa la casilla que resguarda la inscripción votiva, del edificio, y que resulta ser de 10.40 m.
II) -Un arquitecto, a escasos 24 codos de la Torre de Hércules, deja su firma y dices que no se puede relacionar una cosa con otra. ?????
III) -Se excava la Torre de Augusto en Campa Torres y resulta similar a la Torre de Hércules y crees que no existen evidencias arqueológicas comunes. ?????
IV) -Sobre la identificación de Hércules Egipcio y Augusto en el siglo I existe algo más que fuentes literarias
Imagen de Augusto como faraón:
src="http://recursos.cnice.mec.es/bancoimagenes/ArchivosImagenes/DVD01/CD03/h5791_m.jpg ">
http://recursos.cnice.mec.es/
Seguro que tus dudas harán que mejore en el próximo.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 20:13
Imagen de Augusto como faraón egipcio
http://recursos.cnice.mec.es/
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 22:32
Y sin embargo, se mueve, ¡Giannini, se mueve!. Saludos para los magufos de Macondo. Y para pulpo, ¡el de Mugardos!. Saludos a todos, por supuesto.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 23:02
Es correcto Trufa, me refiero desde tierra y desde lugares altos, claro, y con buen tiempo por supuesto. Quizas, o sin quizas, sea un tanto "ezagerao" yo, al decir 100 km. Pero, como tu dices, yo tambien he estado en sitios a mas de 50 km. desde los que se distinguía, no ya la Torre sino tambien el nuevo "garito" de control maritimo del puerto. Y me habeis puesto a pensar, porque de esto ya hace 5 años y a pesar de ser al atardecer se veia toda la Ria de Betanzos, la del Burgo, la de Ferrol y el resto de linea de costa a ambos lados. Digo dudando, porque ya no recuerdo si se veian las Sisargas. Un dia que haga bueno me voy a dar una vuelta hasta alli. Como tengo un primo en Telefónica y estos ponen sus antenitas en todos los sitios altos, le preguntare a ver si me puede decir el mas lejano desde el que se pueda divisar.
Viene todo esto de las distancia a cuento de que la Torre en la antiguedad seguramente tendria una doble función. No solo serviria de GUIA para barcos entrantes sino tambien (quizas creando humo) para avisar a las poblaciones de que habian arrivado mercaderes.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 23:03
Es correcto Trufa, me refiero desde tierra y desde lugares altos, claro, y con buen tiempo por supuesto. Quizas, o sin quizas, sea un tanto "ezagerao" yo, al decir 100 km. Pero, como tu dices, yo tambien he estado en sitios a mas de 50 km. desde los que se distinguía, no ya la Torre sino tambien el nuevo "garito" de control maritimo del puerto. Y me habeis puesto a pensar, porque de esto ya hace 5 años y a pesar de ser al atardecer se veia toda la Ria de Betanzos, la del Burgo, la de Ferrol y el resto de linea de costa a ambos lados. Digo dudando, porque ya no recuerdo si se veian las Sisargas. Un dia que haga bueno me voy a dar una vuelta hasta alli. Como tengo un primo en Telefónica y estos ponen sus antenitas en todos los sitios altos, le preguntare a ver si me puede decir el mas lejano desde el que se pueda divisar.
Viene todo esto de las distancia a cuento de que la Torre en la antiguedad seguramente tendria una doble función. No solo serviria de GUIA para barcos entrantes sino tambien (quizas creando humo) para avisar a las poblaciones de que habian arrivado mercaderes.
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 23:26
Prosigamos, que si es en plan civilizado, entretiene.
"II) -Un arquitecto, a escasos 24 codos de la Torre de Hércules, deja su firma y dices que no se puede relacionar una cosa con otra. ?????". Pues no, al menos no necesariamente. Quiero decir que una cosa no lleva "necesariamente" a la otra, que hay otras explicaciones posibles: que la inscripción votiva se tallase antes de construirse el edificio; o con motivo de alguna reforma; o después de haberse concluido las obras, etc. Y no lo digo yo, ya en 1792 dijo Cornide de la "dedicación" situada a los pies de la estatua desaparecida: "Si esta dedicacion fué solo de la estatua ó se extendió á la Torre, ni se colige de la inscripcion ni me atreveré á asegurarlo". O sea, que no soy el único que dice que "no se colige". Yo tampoco me atrevo a asegurarlo porque nos estamos saltando pasos, y la pequeña experiencia que tengo me dice que saltarse pasos, puede dar buenos resultados, incluso espectaculares, pero puede llevarnos a un auténtico fiasco. En resumen, que me quedo con aquello de que las apariencias engañan. Desde Madrid se cree que Palloza procede de Oza -lo vimos en el debate sobre los judíos-, les parecía evidente, pero resulta que es una apariencia engañosa, que los que somos de aquí sabemos que Palloza y Oza no tienen que ver.
"III) -Se excava la Torre de Augusto en Campa Torres y resulta similar a la Torre de Hércules y crees que no existen evidencias arqueológicas comunes. ?????". No conozco el artículo, así que carezco de elementos de juicio suficientes. En cualquier caso, la imagen que pones es una mera reconstrucción conjetural, y hago hincapié en lo conjetural, porque si de ese edificio no quedan apenas los cimientos, aún no me acabo de explicar cómo fueron capaces de dibujar esas fachadas con sus ventanitas -que no las dibujan ni con puntos- o de darle la altura que le dan, en definitiva, que si sólo valoro el artículo por el dibujo, me parece que no es de recibo. Por no pensar de dónde han sacado esas cornisas o la forma del último cuerpo, e incluso la llama, que es muy bonito pensar que un faro fuese como los actuales, con una luz en su cúspide, y si existía esa llama ¿cómo se protegía del viento a esa altura sin que al primer ventarrón se apagase? Por cierto, aprovecho para comentar que en la imagen que pones junto a la reconstrucción conjetural de Campa Torres no es de la "Torre de Hércules antigua", al menos no es de la Torre en época romana. Se trata de una imagen que recoge el estado del edificio en 1788, antes de comenzar las labores de rehabilitación. Como verás, aparece una amplia roza que serpentea el edificio, roza en donde se encastraban las losas que formaban la rampa de subida; aparece también un tejadillo añadido, es de suponer, en 1684, fecha en la que también se añadieron los dos torreoncillos en los que había astas para colocar banderas de señales y faroles para iluminar.
IV) En la identificación de Hércules egipcio con Augusto no entro. En lo que sí entro es en el hecho de que la denominación "Torre de Hércules" aparece con la Crónica General de España. Repito que ni Paulo Orosio, ni el Cruzado Osborne, ni Trezenzonio la denominan Torre de Hércules. La microtopinimia es significativa al respecto y el entorno de la Torre se conoce como "Agra do Castelo" o "Agra do Castelo Vello"; son multitud las menciones al "Castillo Viejo" en la documentación municipal. Si no recuerdo mal, sólo a partir del siglo XVII en documentos oficiales se denomina al edificio "Torre de Hércules".
Trufa, el pulpo de Mugardos, guisado, sí muy rico, pero cuando vengas por aquí avisa y nos vamos a otras pulpeiras, y ya me contarás. :-)
lunes, 12 de febrero de 2007 a las 23:29
Por cierto, me llegaron rumores esta tarde de que alguien no estaba bien de salud. Como me dijeron que al parecer se tomó el asunto con humor, supongo que no será nada grave. Así que,
Salud.
martes, 13 de febrero de 2007 a las 00:19
Pues el rumor acaba de llegar a casa y está en ella de puritito milagro, que trabajo le costó convencer al médico de urgencias de que no lo dejase ingresado en el Modelo (no "la" Modelo, que eso es otra cosa).
Tal como sospechaba, estoy pasando un cólico nefrítico desde ayer por la noche. Esta tarde, al levantarme de una siesta de ésas de desmayo, ya me fui a urgencias porque la cosa no iba precisamente bien. Allí me metieron un chutazo de cuarto litro o así de buscapina (bueno, el cuarto litro era el del suero del gotero en el que inyectaron la buscapina). Mientras me chutaban hicieron los consiguientes análisis de sangre y orina. Cómo avanzan esas cosas, redios; en menos de una hora estaban los resultados. Éstos señalaron que tenía una brutal pielonefritis aguda, con lo que me metieron otros dos chutes, uno tras otro, de un antibiótico ad hoc. Finalmente, al ver que todavía razonaba algo, me dejaron marchar para casa, haciéndome prometer que no mataría a viejecitas por el camino.
Si anda todavía por ahí, Giannini, mándeme una dirección de correo a elpater@gmail.com, hagalfavor. Si no, dejo el recado para mañana.
En otro orden de cosas, lo que más gracia me hace de todas las barbaridades (por exceso) que algunos andan diciendo, es lo de mis archivos particulares. Deberían cambiar de oráculo o de ouija, porque siguen sin dar una. Vaya panda fenómenos, con perdón, mejorando lo presente, salva sea la parte.
martes, 13 de febrero de 2007 a las 00:33
Correo enviado.
martes, 13 de febrero de 2007 a las 09:35
giannini:
II)
El bueno de Cornide debe ser tomado en consideración pero con mucha calma, mencionar su “patizano” sobre la inscripción y “el Arquitecto de Aguas flavias” que induce a varias generaciones a pensar en Trajano como promotor.
Arquitecto y Torre tienen mucho que ver y son decenas los estudios que determinan a “calzón quitado” que Lupus es el arquitecto de la Torre.
Cosa cierta en su literalidad.
III)
La relación de Torre, Faro y Ara lo explica muy bien la Dra. Fernandez Ochoa:
El Ara Sistiana del Tabularium formó parte de la torre monumental consagrada a Augusto en la península gijonesa La Campa Torres (Gijón)
Ver:
La Torre de Augusto en la Campa Torres (Gijón, Asturias): las antiguas excavaciones y el epígrafe del Calpurnio Pisón
Carmen Fernández Ochoa, Angel Villa Valdés, Angel Morillo Cerdán
Archivo español de arqueología, ISSN 0066-6742, Vol. 78, Nº 191-192, 2005, pags. 129-146
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1399943
http://www.newepocexhibition.org/.../ficheros/01-GUIA_ DE_TORRES.pdf?PHPSESSID=d4d5a740116c3c3a0a6cadbb431dddac
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pIdNoticia=306850&pIdSeccion=46&pNumEjemplar=960
IV)
Alfonso X en su "Crónica General", afirma que la torre fue construida por Hércules Egipcio después de enterrar la cabeza del gigante Gerión entre sus cimientos.
No imagino más docto cronista en posesión de todas las claves para saber quién fuera el dueño de la torre.
martes, 13 de febrero de 2007 a las 11:05
lucusaugisti, vamos otra vez por partes.
II) El bueno de Cornide debe ser tomado en mucha consideración, que han pasado dos siglos y son muy pocos los aspectos que pueden rebatirse en su obra. En mi opinión, quien quiera conocer la historia del edificio, debe leer en primer lugar el librito de Cornide, que en otras lecturas poco a mayores podrá añadir. Con respecto a la inscripción un matiz. Se da por válida desde Hubner, si no me falla la memoria, una lectura:
MARTI
AVG SACR
C SEVIVS
LVPVS
ARCHITECTVS
AEMINIENSIS
LVSITANVS EX V°
Pero resulta que los dos últimos renglones no están nada claros -no lo estaban en vida de Joseph Cornide-, sobre todo el penúltimo, así que tengo un amigo que lee:
MARTI
AVG SACR
C SEVIVS
LVPVS
ARCHITECTVS
ALFELANENSIS
FALERITANVS SOLVIT
En definitiva, que se da por válida la lectura de Hubner, pero no está nada claro.
III) Te agradezco sinceramente la referencia del artículo. Intentaré leerlo que seguramente será de interés.
IV) Pues qué quieres que te diga, que lo que dice el bueno de Alfonso X me parece un "invento" suyo. Si Paulo Orosio, el Cruzado Osborne o Trezenzonio no conocen el monumento con la denominación "Torre de Hércules"; si hasta el siglo XVII se conoce al edificio en la documentación oficial como "Castillo Viejo"; si la zona inmediata es el "Agra del Castillo Viejo", me quedo conque la denominación "Torre de Hércules" es de la época en que se redactó la Crónica. En cualquier caso, esas afirmaciones hay que probarlas y el rey Sabio no lo hace, por más que en mi opinión suenen a pura fábula.
martes, 13 de febrero de 2007 a las 12:29
Por su interés copio esta reseña que creo muy interesante:
Tesis Doctoral:
Sistemas de Señalización Marina en la Antigüedad Clásica
Autor: José Manuel de la Peña Olivas
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.
Jefe de la División de Estudios Litorales del Centro de Estudios de Puertos y Costas. CEDEX-MOPTMA.
http://www.mcu.es/cgi-brs/BasesHTML/TESEO/BRSCGI?CMD=VERDOC&BASE=TSEO&DOCN=000112507
Resumen:
INTRODUCCIÓN:
El campo de la ingeniería portuaria histórica, es uno de los aspectos menos cuidados del conocimiento de la antigüedad. A este campo del conocimiento he dedicado gran parte de los últimos años, junto a estrechos colaboradores y colegas, para intentar llenar ese vacío que la ingeniería y la historia tiene. Bien es cierto que son muchos, especialmente allende nuestras fronteras, que se dedican a ese mundo fantástico de escudriñar y conocer el saber de mujeres y hombres que nos precedieron en el tiempo y pusieron la semilla de la sabiduría, y hoy olvidados en el tiempo. Pero la vía por la cual este trabajo se mueve; el conocimiento de las técnicas y métodos constructivos desde el punto de vista del ingeniero, no son muy frecuentes.
Escudriñar en la técnica constructiva antigua de los puertos y señales marítimas es muy compleja y difícil, especialmente por la falta de datos, y en particular cuanto más se adentra en la lejanía de la historia. Pero todas estas dificultades se ven aumentadas cuando se trata de conocer los sistemas de señalización en la antigüedad, ya que no existen estudios completos, sistemáticos, y monográficos sobre este tema, llegando algunos autores a negar su existencia.
Esta dificultad de estudio se debe, aparte de la incredulidad de aquellos que debieran buscar sus restos, en que esos sistemas de navegación se basaban, por lo general e estructuras que podría calificárselas de frágiles y dispersas, que bien han sido removidas, bien han sido reutilizadas o el tiempo se ha encargado de hacerlas desaparecer.
Este es un reto que debe afrontarse, no dejando el recuerdo del pasado técnico reconstrucciones poco afortunadas de faros como las hechas de la Torre de Hércules.
OBJETIVOS PREVISTOS
La ingeniería marítima que fue desarrollándose en la antigüedad se ciñe a dos aspectos diferentes y conjugados: los puertos como estructura marítima y a los faros o señales marítimas como sistemas de ayuda a la navegación. Y que en ocasiones han desaparecido sus huellas bajo las infraestructuras que han ido desarrollándose a lo largo de la historia, y el poco valor que se las dio por falta de conocimiento.
El objetivo, pues, de este trabajo es acercar al conocimiento del ingeniero actual el conocimiento que tuvo el ingeniero en la antigüedad, cómo resolvió los problemas y qué grado de conocimiento técnico alcanzó en el campo de los sistemas de señalización marítima y las estructuras que lo soportaban, y con ello valorar mejor nuestro patrimonio técnico, portuario y de señalización marítima
Para ello hay que conocer, lo más a fondo posible cual era la técnica que se usó en aquella época, cual fue el grado de desarrollo que se alcanzó en este campo portuario. Y unido íntimamente a ello se encuentra la arqueología en la gestión medioambiental como se puso de manifiesto en las prospecciones arqueológicas y restauración del faro de La Coruña, o Torre de Hércules, llevadas a cabo por la Dirección General de Costas en 1992.
Por tanto, el fin a alcanzar con este estudio es tener un conocimiento de cómo fueron los sistemas de señalización en la antigüedad clásica occidental, cual fue su desarrollo, evolución y funcionamiento.
Para ello se ha aplicado las fuentes del conocimiento de las que se ha dispuesto y concatenarlas con las componentes para saber el fin perseguido
Suposición Þ Hipótesis Þ Tesis
RESUMEN DE LA TESIS:
El desarrollo formal de la tesis se ha estructurado entres grandes bloques: El primero de ellos está dedicado a mostrar las herramientas de las que se ha dispuesto para poder abordar el trabajo, estudio e investigación dela parte esencial de la tesis que se contiene en el segundo de los bloques, así primeramente se expone la metodología, o método científico seguido, seguidamente se muestra el ámbito geográfico e histórico en el que se ha abordado la investigación, el tercer capítulo se dedica a las diferentes fuentes de información que se han usado en el transcurso del trabajo, analizando la veracidad y profundidad de cada una de ellas, tras ello, en el capítulo 4 se analiza el estado del conocimiento y su evolución hasta nuestros días. El segundo bloque se conforma en cuatro capítulos y es el cuerpo de la tesis. El último de los bloques resume las conclusiones a las que se ha llegado en la tesis y propone a la vista de la investigación realizadas la nuevas vías de investigación que ayuden a profundizar en las diferentes brechas que la tesis ha abierto para ampliar el conocimiento que sobre los sistemas de señalización marítima en la antigüedad muestra el trabajo.
El bloque segundo, cuerpo principal de la tesis, se estructura desde en capítulo 5 hasta el capítulo 8. El primero de ellos, capitulo 5, estudia los diferentes tipos de señales marítimas existentes en la antigüedad, su uso y tipología, cuando comenzaron cada uno de ellos y sus características fundamentales. El capítulo 6 se dedica a la descripción de los faros, tanto portuarios como costeros, en las diferentes culturas que fueron desarrollándose a lo largo de la historia de la cuenca mediterránea en la antigüedad, especial importancia merece la clasificación tipológica de los faros romanos, proponiendo diferentes reconstrucciones como la del faro de Dover o de las proporciones del faro de Alejandría, tratado en el capítulo8. El capítulo 7 trata exclusivamente de los faros en todo el frente costero de la península Ibérica; los frentes considerados son las costas cantábricas, Galicia, Portugal, suroeste, y costa mediterránea. Se plantean reconstrucciones de faros como el de La Coruña, El Morrazo, y Gádir , y se analizan sistemas de faros existentes en la antigüedad a lo largo de las costas españolas. El capítulo 8 se dedica a analizar y estudiar la evolución que se produjo en el pasado de los faros; tanto en su estructura como el la luminaria que poseía el faro, y en las redes de faros que existieron. Los dos últimos apartados de este capitulo se dedican a indagar sobre los sistemas de contratación de las obras públicas en la antigüedad, especialmente en Roma, y a estudiar los sistemas de posicionamiento que poseyeron los barcos para conocer su situación y el rumbo que llevaban.
Archivo: Biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid
martes, 13 de febrero de 2007 a las 15:12
Gracias por la referencia. Juraría que leí un artículo sobre señalización marina en la Antigüedad, y no acabó de convencerme debido al cúmulo de suposiciones que hacía. Espero que no se trate del mismo autor.
Me llama la atención que el autor se refiera a "reconstrucciones poco afortunadas de faros como las hechas de la Torre de Hércules". No queda muy claro a qué "reconstrucción" se refiere, si es que puede hablarse de reconstruir para lo que se debía denominar "rehabilitar".
A ver si tenemos las cosas claras. La Torre de Hércules es un faro romano, pero en mi opinión, no está demostrado que en su cúspide hubiese una luz. Tal y como señaló la Dra. Canto en otro debate, realizando un paralelismo con el de Alejandría, parece más o menos razonable que pudiera haberla. Por otra parte, nos recordaba la misma autora que hay varios relieves y monedas en las que aparecen faros antiguos con una llama en su cúspide. Habría que determinar el grado de fiabilidad que tienen esas representaciones. En la Torre de Hércules, que se sepa, no se encontró ningún vertedero de cenizas de combustión, ni el suelo del último piso del edificio -original- que carece de manchas que se puedan relacionar con fuego, como no sea en una zona en la que hubo un torreoncillo que cayó abatido por un rayo en torno a 1769 -no tengo el dato a mano. Quiero decir en definitiva, que eso de pensar que un faro antiguo funcionaba como un faro actual... esta por ver.
Entre los siglos IV y X, nos dicen los arqueólogos que comienza a desmoronarse el muro exterior. A la imagen que pones más arriba que como dije, refleja el estado de la Torre en 1788, hay que añadirle las losas que se encastraban en la roza que recorría el edificio formando una hélice. Si las losas se apoyaban por un lado en la roza, es de suponer que por el otro lado no iban a estar colgadas, y efectivamente, los arqueólogos han demostrado que hubo un "muro exterior" en el que se encastraban las losas "por el otro lado". No sé si me explico o me enrollo demasiado. El caso es que, como digo, el muro exterior junto con las losas de la rampa desaparecen entre el siglo IV y X. Como esta rampa era la única para ascender a la cúspide del edificio, éste se queda sin uso, o al menos quedan sin uso todas aquellas piezas que están más arriba de la planta baja.
Y así hasta el año 1682 en que se nombra gobernador y capitán general de Galicia al duque de Uceda. Instigado al parecer por el que se dice su confesor, el P. Fr. Francisco de Negreiros, el duque taladra las bóvedas de las tres plantas en altura, construye un balcón en la parte alta e introduce a través de lo horadado, una escalera de mano, penosa y de muy mala factura al parecer. También añade dos torreoncillos en la cúspide, no sólo para dar luz, que debía ser más bien escasa porque la proporcionaban dos linternas, algo más grandes que una de mano, sino para hacer señales en sus astas mediante banderas. El caso es que la escalera se arruina, uno de los torreoncillos cae tras una tormenta, las paredes exteriores -que en la obra romana eran interiores- sufren diversos desprendiemientos, etc. Un desastre. En esta coyuntura, el capitán general de Galicia en 1787, Pedro Martín Zermeño, ocurre a la Secretaría de Gerra y pone en evidencia que la Torre es un cuerpo de guardia interesante para el Ejército, y una luz que ayuda a la navegación, interesante para la Armada. Por fortuna, se aprobó la obra y así no nos vimos privados de este monumento de la Antigüedad, así que decir que la "reconstrucción" -entiéndase "rehabilitación"- es desafortunada, sin más, no dice mucho del autor, o dice otras cosas.
martes, 13 de febrero de 2007 a las 15:40
Si no me equivoco, Giannini, la tesis en cuestión puede consultarla en la Biblioteca Auxiliar del Museo Arqueológico coruñés. Se lo verificaré cuando esté en condiciones, que ahora no estoy.
No me había fijado en esa frase "reconstrucciones poco afortunadas de faros como las hechas de la Torre de Hércules". O mejor, había pasado por encima, en una lectura rápida, dando por hecho que se refería a las reconstrucciones hipotéticas como las de Hutter o Hague. Si es como pensé, nada digo, porque muy afortunadas no son (sobre todo la de Hutter). Si se refiere a la obra de Giannini (el otro), la frase es una burrada de campeonato. La obra de Giannini no sólo es modélica para su tiempo, sino que presenta rasgos esenciales que no van a ser comunes hasta muy avanzado el siglo XX. El chavalote era un fenómeno. Alfredo Vigo sospecha y argumenta (y argumenta bien) que, además, tras él estaba la figura de Josep Cornide, que tampoco era un mindundi precisamente.
martes, 13 de febrero de 2007 a las 15:42
Por cierto, para los que tengan la perversidad de seguirnos, creo que hay dos debates en los que se proporcionó información francamente interesante, sin que con ello pretenda desmerecer el artículo de lucusaugusti. Me refiero a:
Breogán, Hércules, la Torre y los Milesios http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=583 , debate que tiene parte de sus antecedentes en Orosio como fuente histórica para Hispania en el s. V http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1941
martes, 13 de febrero de 2007 a las 15:54
Nos cruzamos, y yo también creo que el prof. Vigo, que del tema sabe evidentenmente un rato largo, tampoco va muy desencaminado, pero además de Cornide, yo añadiría a Pedro Martín Zermeño, que acudió (eso de "ocurrió" que puse arriba es un anacronismo) a la Secretaría de Guerra varias veces y al final consiguió que se reparase el monumento. El mismo había iniciado un camino hacia la Torre antes de que comenzase la rehabilitación.
La correspondencia de Cornide se encuentra en dos lugares que yo conozca: Archivo del Reino de Galicia y Real Academia de la Historia. No sé si alguien consultó esa correspondencia en la R.A.H., pero supongo que ahí se podría confirmar la colaboración de Cornide en la restauración, tal y como señala el prof. Vigo Trasancos.
Lo que sí se puede documentar es que al comenzar la obra, se iba a sustituir la escalera interior de madera por otra del mismo material, y sospecho, que se iba a seguir el plano de Carlos Boysin. Durante el desarrollo de las obras, se decide modificar el proyecto inicial "de la cornisa arriba"; se usa cantería de clase para ventanas, se hace una escalera interior de piedra y se dota al edificio de un último cuerpo de nueva factura. Todo se comprueba en el pleito que sostiene Joseph Elexalde, asentista de la cantería, que reclama los perjuicios sufridos al haberse rematado en él una obra cuyo proyecto varía durante su ejecución, haciéndole gastar más cantería de clase que la prevista en el proyecto, y sufriendo con ello unas pérdidas de consideración.
martes, 13 de febrero de 2007 a las 23:02
Aquelle époque fut-il construit?A la base du phare, sur la rocher, est gravée une dédicace en l´honnerur de Mars, offerte par C. Sevius Lupus, originaire de Aeminium (Coimbra) , qui se dit arquitectus.
C. Sevius Lupus dut participer à la contruction du phare; línscription a pu etre faite à la fin du 1er siècleou dans la première moitié du II siècle, ce qui permetttrait de placer la construction sous le règne des Antonins (Trajan, Hadrien?). Des fouilles pratiquées au pied du phare ont fourni de la ceramique sigillée des 1er et 2 siècles; il y eut donc, à proximité du phare, un habitat romain au Haut-Empire, lié probablement à l´antretien du phare .
La conquete du nord-ouest et l´organisation des régions conquistes. TRANOY. livre II pax.243
mircoles, 14 de febrero de 2007 a las 00:25
"C. Sevius Lupus dut participer à la contruction du phare" ¿Por qué?
De la inscripción no se colige que el dedicante fuese a la vez el constructor del edificio. Por lo tanto, si la premisa de Tranoy no es necesariamente cierta, lo que le sigue, se queda en una mera conjetura.
mircoles, 14 de febrero de 2007 a las 00:42
Pero que listo me saliste!.
Pero vamos a ver, o te basas o no te basas en la inscripción, lo que no puede ser es estar a medias.
mircoles, 14 de febrero de 2007 a las 00:56
Ese "que listo me saliste", en tu caso, sobra. Si traes aromas de verdura, te buscas a otro para ventilar emociones.
Entrando en lo que planteas. Por supuesto que me quedo "a medias", es decir, con una incertidumbre razonable ¿O es que con la información que nos llegó se puede dar siempre una interpretación precisa? A siete metros del muro de la Torre romana se talló una inscripción votiva de un señor que se dice arquitecto ¿Acaso es inviable que se tallase al levantar un puesto de vigilancia preexistente; o que ese monte tuviese algún significado religioso que a día de hoy se nos escapa? ¿No se pudo tallar con motivo de alguna reforma? ¿Es inviable que se tallase después de haberse construido el faro?
Es que resulta muy tentador pensar que al encontrar una inscripción que "firma" un arquitecto junto a la Torre, tuvo que ser él quien construyó el edificio. Muy tentador, más o menos probable, pero no se colige, es decir, que es una mera conjetura. Y si se colige, que se demuestre.
mircoles, 14 de febrero de 2007 a las 01:20
De la cita, cuya referencia bibliográfica resulta prácticamente inutilizable al no cumplir los cánones al uso, me llama la atención, lógicamente, la frase "Des fouilles pratiquées au pied du phare ont fourni de la ceramique sigillée des 1er et 2 siècles; il y eut donc, à proximité du phare, un habitat romain au Haut-Empire, lié probablement à l´antretien du phare ".
No sé si con esas "fouilles" se refiere a la recolección de materiales de 1945 o a la excavación de 1992-94. Sea como sea, la deducción no parece demasiado correcta, o, cuando menos, nadie ha sido capaz de descubrir tal habitat hasta hoy.
mircoles, 14 de febrero de 2007 a las 01:41
opus cita supra
mircoles, 14 de febrero de 2007 a las 01:45
opus cita supra
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