
Alzase junto al río Mataviejas un grande y anciano Monasterio (más en espíritu que en arquitectura). Fundado por Domingo Manso sobre los restos de una anterior Abadía llamada de San Sebastián. De aquel tiempo a esta parte ha sufrido serias reformas, conservandose del templo original unicamente el claustro inferior, consagrado en 1088. La iglesia fue conservada sin casi reformas hasta el año 1752, en que se llegó a la demolición casi total y a su sustitución por un templo neoclásico. Es digno de reseņar tambien el Capítulo; la Biblioteca (donde se guardan más de 30.000 volúmenes y numerosos incunables); el Museo y el Archivo.
La historia de Castilla está entretejida no sólo por los acontecimientos históricos puntuales, sino por determinados lugares que dejan huella y son puntos de referencia hasta el día de hoy: es el caso del monasterio burgalés de Santo Domingo de Silos.
Parece que su fundación puede ser fechada hacia el año 1.040 en el que el rey Fernando I de Castiella acoge a Santo Domingo. Este monje provenía del monasterio riojano de San Millán de la Cogolla, del cual fue expulsado por el rey García IV de Navarra. Nombrado abad, da impulso a la vida religiosa de la Comunidad de Benedictinos, que aquí ya residían, al tiempo que consolida la estabilidad de la comunidad religiosa y su permanencia.
Las sucesivas donaciones que arrancan del reinado de Alfonso VI (1.084-1.109) y que se suceden hasta el tiempo de Alfonso VIII, marcan el apogeo y el peso económico-social de la abadía, constituyéndola en lo que en historia medieval se denomina dominio: lugar geográfico dependiente social, económica y jurisdicionalmente de un señor, en este caso, un seņor eclesiástico: un abad.
En plena edad moderna se trata de intensificar la observancia de la Orden, que había ido decayendo y Silos se manifiesta más como dominio señorial impulsor de la cultura, como había ocurrido en la edad media.
Nombres propios de esta época son Antonio Pérez (teólogo), Gaspar Ruiz (historiador de Santo Domingo y traductor de Séneca), Isidoro Saracha (buscador de plantas y medicinas por toda Europa) y Liciano Saez (investigador de monedas y manuscritos antiguos). Todos ellos, monjes del monasterio.
Durante la guerra de la Independencia (1.808-1.814) el monasterio se salva gracias a la habilidad del prior Domingo Moreno; para desaparecer totalmente la vida religiosa con la desamortización de Mendizabal (1.836). La situación del monasterio, tal como hoy la conocemos, se debe a la obra de restauración física y espiritual comenzada por la Abadía de Solesmes en la persona del abad Dom Ildefonso Guépin, que vino a Silos con monjes en 1.880, en un momento en que el famoso ministro francés Gambetta había pronunciado la famosa frase "Le clericalisme, voila l´ennemi". Ello provocó que los benedictinos de la Congragación Francesa, restaurada por Dom Gueranger, primer abad del antiguo priorato de Solesmes, tuviesen que emigrar, y parte de los de Ligugé lo hicieron con ellos a España, coincidiendo con los tiempos de la restauración de Cánovas del Castillo.
Así, cuando llegaron a Burgos, les fueron ofrecidos tres monasterios: San Pedro Cardeña en Burgos, San Salvador en Oña y Santo Domingo en Silos, eligiendo este ultimo. Hay quien habla del de San Pedro de Arlanza, pero no está claro.
Artísticamente hablando, lo más valioso de Silos se encuentra en el claustro románico; los veinte códices, que se encuentran en el archivo del monasterio, fechados entre los años 900 y 1.300. A nivel documental, aunque no se encuentran en España, hemos de mencionar las famosas "glosas silenses", del siglo XI. Son comentarios escritos al margen del texto bíblico para facilitar su comprensión. Como obra de orfebrería destaca el cáliz que Santo Domingo dedicó al anterior patrono del monasterio: San Sebastián. Y finalmente la famosa botica.
Pero la mejor manera de conocer Silos es visitándolo.
* Abadía * La Biblioteca * La Huerta * El Scriptorium * El Refertório * El Claustro *
Última actualización el día 10 de Enero del año de Nuestro Señor de 1997.